El viaje

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Summary

Dos chicas que se conocieron por una de música en línea encontraron el amor la una en la otra pero la distancia las mantiene separadas

Genre
Lgbtq
Author
Celeste
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Relación a distancia.


Synne no podía evitar sonreír mientras miraba la pantalla de su laptop. El reloj marcaba la 1:37 a. m., pero el sueño era lo último en su mente. Un mensaje de Luna parpadeaba en la parte superior de la pantalla:

Luna: ¿Sigues despierta?

Synne mordió su labio, conteniendo la emoción que le provocaba ese simple mensaje. La distancia entre Noruega, donde ella vivía, y Argentina, donde estaba Luna, hacía que sus horarios nunca coincidieran del todo. Pero eso no importaba. Siempre encontraban la manera de robarle tiempo al tiempo.

Synne: Siempre para ti.

No tardó ni dos segundos en recibir una respuesta.

Luna: Me gusta cómo suena eso.

Synne apoyó el mentón en su mano y dejó que su corazón hiciera lo que mejor sabía hacer cuando hablaba con Luna: latir más rápido. Lo suyo no había sido planeado. Un comentario en un foro sobre música, una respuesta ingeniosa, y de ahí en adelante, incontables conversaciones que habían ido convirtiéndose en algo más.

Luna era todo lo que Synne no sabía que necesitaba. Espontánea, apasionada, con una risa que casi podía escuchar a través de los audios de voz. No importaba que estuvieran separadas por miles de kilómetros; lo que compartían era real.

Luna: Ojalá pudiera verte ahora mismo.

Synne suspiró.

Synne: Dame cinco minutos.

Sin pensarlo dos veces, hizo clic en la videollamada. El corazón le dio un vuelco cuando la pantalla se iluminó y vio a Luna, con su cabello despeinado y una sonrisa somnolienta.

—Hola, hermosa —susurró Luna, con la voz ronca de sueño.

—Hola, soñadora —respondió Synne, sonriendo.

Y en ese momento, la distancia dejó de importar.

La imagen de Luna en la pantalla le hizo olvidar el cansancio. Su cabello oscuro caía en ondas desordenadas sobre su rostro, y sus ojos, aún pesados por el sueño, brillaban con esa calidez que hacía que Synne se sintiera en casa, aunque estuvieran a miles de kilómetros de distancia.

—No puedo creer que estés despierta a esta hora —murmuró Luna, cubriéndose la boca con la mano al bostezar.

—No podía dormir —mintió Synne, aunque la verdad era que siempre esperaba esos momentos con Luna.

Luna sonrió con dulzura.

—¿Y si te canto para que duermas? —propuso, con un deje de timidez.

Synne sintió un vuelco en el estómago. Amaba la voz de Luna. La primera vez que la había escuchado cantar en un audio de WhatsApp, se había quedado sin palabras. Era una mezcla entre ternura y fuerza, entre dulzura y melancolía.

—Me encantaría —susurró, acomodándose mejor en la cama.

Luna tomó aire y empezó a tararear una melodía suave, una canción que Synne reconoció enseguida. Era la misma que Luna le había enviado semanas atrás, diciéndole que le recordaba a ella.

Los párpados de Synne se sintieron más pesados mientras la voz de Luna llenaba la habitación. No podía tocarla, no podía sentir su piel cálida contra la suya, pero en ese instante no importaba. Lo único que existía era su voz y la sensación de que, de alguna manera, estaban juntas.

—Te quiero, Synne —susurró Luna cuando terminó de cantar.

Synne abrió los ojos, sintiendo cómo su corazón latía con fuerza. Se quedó en silencio por un momento, asimilando esas palabras.

Luego, sonrió.

—Yo también te quiero, Luna.

Y aunque la llamada siguió por varios minutos más, aunque sus voces se fueron apagando poco a poco por el cansancio, ambas sabían que esa noche habían dado un paso más. Un paso que las acercaba, aunque la distancia siguiera ahí.

El silencio entre ellas era cómodo, de esos silencios que no necesitaban ser llenados. Synne podía escuchar la respiración pausada de Luna a través de los audífonos y sonrió para sí misma. Sabía que su conexión no era convencional, que mucha gente no entendería cómo dos personas que nunca se habían visto en persona podían sentirse tan cercanas. Pero eso no le importaba.

—Ojalá pudiera abrazarte ahora mismo —dijo Luna de repente, su voz suave, como si el sueño estuviera empezando a ganarle la batalla.

Synne sintió un nudo en la garganta.

—Yo también lo deseo —susurró—. A veces cierro los ojos y trato de imaginarlo… cómo sería verte en persona por primera vez.

Luna sonrió con ternura.

—¿Y cómo lo imaginas?

Synne se acomodó en la cama, jugando con los cordones de su sudadera mientras pensaba en su respuesta.

—Creo que… primero no sabría qué decir. Te vería a lo lejos y me quedaría congelada. Pero entonces tú sonreirías, como ahora, y saldrías corriendo hacia mí. Y yo también correría. Nos abrazaríamos fuerte, tan fuerte que nos dolería.

Luna cerró los ojos, como si estuviera imaginando la escena.

—Me gusta eso —susurró—. ¿Y después?

—Después nos quedaríamos así un rato, hasta que alguien nos empujara porque estamos bloqueando el paso en el aeropuerto —Synne rió.

Luna rió también, y el sonido fue suficiente para que el pecho de Synne se llenara de calidez.

—Un día, Synne. Un día lo haremos realidad.

Synne quería creer en esas palabras con todas sus fuerzas.

—Un día —repitió.

La llamada se quedó en silencio por un momento. Luego, escuchó la respiración de Luna volverse más pausada.

—¿Te estás quedando dormida? —preguntó con una sonrisa.

—Mmm… tal vez… —murmuró Luna, con los ojos cerrados—. Pero no quiero colgar.

Synne sintió su corazón derretirse.

—Entonces quédate conmigo hasta que te duermas.

Luna no respondió, pero unos minutos después, Synne escuchó su respiración acompasada. Se había quedado dormida.

Synne observó la pantalla, la imagen de Luna dormida enmarcada por la tenue luz de su habitación. Le tomó una captura de pantalla, un recuerdo de esa noche, de ese momento en el que la distancia pareció desaparecer.

—Dulces sueños, Luna —susurró antes de cerrar los ojos.

Y por primera vez en mucho tiempo, durmió con una sonrisa en los labios.

El sonido del despertador interrumpió el sueño de Synne. Abrió los ojos con pereza, tardando unos segundos en ubicarse en la realidad. Su laptop seguía abierta a su lado, y la videollamada con Luna seguía activa. La imagen estaba congelada; en algún momento de la madrugada, la conexión se había caído.

Suspiró y tomó su teléfono, revisando los mensajes.

Luna: Buenos días, dormilona. Me desperté y vi que la llamada seguía, pero no quise despertarte.

Luna: Espero que hayas dormido bien. Escríbeme cuando despiertes <3

Synne sonrió, sintiendo el calor en su pecho con esa última línea. Aún con el sueño pegado a los ojos, escribió una respuesta.

Synne: Buenos días, soñadora. Dormí increíble, gracias a ti.

Se levantó y se preparó un café antes de sentarse de nuevo en su escritorio. Afuera, el cielo de Noruega estaba gris, y la nieve cubría las calles. Mientras tomaba un sorbo de café caliente, se imaginó a Luna despertando en Argentina, con el sol filtrándose por su ventana. Pensar en eso le hizo desear estar allí con ella más que nunca.

Un nuevo mensaje apareció en su pantalla.

Luna: Tengo una idea. Pero tal vez es un poco loca…

Synne arqueó una ceja.

Synne: Dime.

Luna tardó unos segundos en responder.

Luna: ¿Y si nos vemos?

El corazón de Synne se detuvo por un instante.

Synne: ¿Cómo?

Luna: En persona. Encontrarnos en algún punto intermedio. Tal vez… Brasil, España, Italia. No sé. Un lugar donde podamos llegar las dos.

Synne se quedó mirando la pantalla, sin saber qué responder. Habían hablado de verse algún día, como un sueño lejano, algo que podría ocurrir en el futuro. Pero esto… esto era real. Luna estaba proponiendo hacerlo.

Sintió un nudo en el estómago, una mezcla de emoción y miedo. ¿Podía hacerlo? ¿Podía tomar un avión y encontrarse con alguien a quien nunca había tocado, pero que sentía tan cercana?

Luna: No tienes que responder ahora. Solo piénsalo.

Synne dejó el teléfono a un lado y se pasó las manos por el rostro. Su mente iba a mil por hora.

Ver a Luna. Tenerla frente a ella. Poder abrazarla, escuchar su risa sin una pantalla de por medio.

Era una locura.

Pero tal vez… era la mejor locura de su vida.