Encadenada Al Deseo

Summary

Si no te gusta este tipo de contenido simplemente no lo leas :) Jungkook fem — Futanari — madrastra Jimin fem Diferencia de edad: Jungkook 38 Jimin 17 - 18 años

Status
Complete
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
18+

PrĂłlogo

HabĂ­a un secreto guardado en aquella mansiĂłn de muros altos y ventanas siempre cerradas. Un secreto que se respiraba en el aire, como perfume embriagador que nunca se disipaba.

Ese secreto tenĂ­a nombre: Jungkook.

Dueña de una belleza imponente, con un cuerpo tan voluptuoso como temido, Jungkook caminaba por los pasillos con la seguridad de quien sabe que todo le pertenece. Sus pechos generosos se marcaban bajo los vestidos de seda, su voz grave parecía hecha para ordenar y seducir al mismo tiempo. En su mirada había siempre un destello peligroso, como el filo de una daga envuelta en terciopelo.

Pero ese filo estaba dirigido hacia una sola persona: Jimin.

La joven habĂ­a llegado a la vida de Jungkook siendo apenas una niña, una criatura perdida que aĂșn no entendĂ­a el peso de los deseos adultos. Jungkook la cuidĂł, sĂ­, pero tambiĂ©n la observĂł crecer con un hambre que no se atrevĂ­a a confesar ni a sĂ­ misma. Cada año, cada cambio en su cuerpo, cada mirada inocente de Jimin era una tortura dulce que encendĂ­a mĂĄs esa necesidad.

Y ahora, con la inminencia de su cumpleaños nĂșmero 18, esa espera llegaba a su fin.

Jimin no era ingenua. Desde hacía tiempo sentía las miradas furtivas de su madrastra, el roce “accidental” de sus dedos, la cercanía innecesaria de sus labios al susurrarle algo. Y aunque trataba de negarlo, su propio cuerpo la traicionaba: cada vez que Jungkook entraba en una habitación, su corazón golpeaba con violencia, y en su interior algo ardía con un deseo prohibido que jamás se atrevió a nombrar.

Era amor, sí, pero también era hambre y deseo.

En las noches solitarias, Jimin se preguntaba cómo sería sentir esas manos fuertes apoderándose de ella, cómo sería perderse en esos labios, ser reclamada y atada para siempre a esa mujer que tanto miedo le inspiraba
 y a la vez, tanto placer imaginaba darle.

Jungkook lo sabĂ­a. Lo habĂ­a visto en los ojos brillantes de Jimin, en la forma en que sus mejillas se encendĂ­an cuando sus cuerpos quedaban demasiado cerca.

—No la dejarĂ© ir —se repetĂ­a a sĂ­ misma Jungkook en silencio, noche tras noche—. No ahora que por fin serĂĄ mĂ­a.

El reloj avanzaba inexorable. La víspera del cumpleaños ya estaba sobre ellas, y en la mansión se respiraba algo distinto, eléctrico, peligroso. No había risas, no había preparativos, solo un aire denso de destino inevitable.

Porque Jimin soñaba con huir, con escapar al amanecer para encontrar libertad lejos de esos muros. Pero Jungkook no estaba dispuesta a perderla.

Y en ese choque entre deseo y posesiĂłn, entre miedo y entrega, comenzarĂ­a la verdadera historia.

Una historia donde no habĂ­a prĂ­ncipes ni coronas. Solo ellas dos, unidas por un amor prohibido, marcado por cadenas invisibles que ninguna de las dos querĂ­a romper.

La noche anterior al cumpleaños de Jimin serĂ­a la Ășltima en que podrĂ­an fingir.