PrĂłlogo
HabĂa un secreto guardado en aquella mansiĂłn de muros altos y ventanas siempre cerradas. Un secreto que se respiraba en el aire, como perfume embriagador que nunca se disipaba.
Ese secreto tenĂa nombre: Jungkook.
Dueña de una belleza imponente, con un cuerpo tan voluptuoso como temido, Jungkook caminaba por los pasillos con la seguridad de quien sabe que todo le pertenece. Sus pechos generosos se marcaban bajo los vestidos de seda, su voz grave parecĂa hecha para ordenar y seducir al mismo tiempo. En su mirada habĂa siempre un destello peligroso, como el filo de una daga envuelta en terciopelo.
Pero ese filo estaba dirigido hacia una sola persona: Jimin.
La joven habĂa llegado a la vida de Jungkook siendo apenas una niña, una criatura perdida que aĂșn no entendĂa el peso de los deseos adultos. Jungkook la cuidĂł, sĂ, pero tambiĂ©n la observĂł crecer con un hambre que no se atrevĂa a confesar ni a sĂ misma. Cada año, cada cambio en su cuerpo, cada mirada inocente de Jimin era una tortura dulce que encendĂa mĂĄs esa necesidad.
Y ahora, con la inminencia de su cumpleaños nĂșmero 18, esa espera llegaba a su fin.
Jimin no era ingenua. Desde hacĂa tiempo sentĂa las miradas furtivas de su madrastra, el roce âaccidentalâ de sus dedos, la cercanĂa innecesaria de sus labios al susurrarle algo. Y aunque trataba de negarlo, su propio cuerpo la traicionaba: cada vez que Jungkook entraba en una habitaciĂłn, su corazĂłn golpeaba con violencia, y en su interior algo ardĂa con un deseo prohibido que jamĂĄs se atreviĂł a nombrar.
Era amor, sĂ, pero tambiĂ©n era hambre y deseo.
En las noches solitarias, Jimin se preguntaba cĂłmo serĂa sentir esas manos fuertes apoderĂĄndose de ella, cĂłmo serĂa perderse en esos labios, ser reclamada y atada para siempre a esa mujer que tanto miedo le inspiraba⊠y a la vez, tanto placer imaginaba darle.
Jungkook lo sabĂa. Lo habĂa visto en los ojos brillantes de Jimin, en la forma en que sus mejillas se encendĂan cuando sus cuerpos quedaban demasiado cerca.
âNo la dejarĂ© ir âse repetĂa a sĂ misma Jungkook en silencio, noche tras nocheâ. No ahora que por fin serĂĄ mĂa.
El reloj avanzaba inexorable. La vĂspera del cumpleaños ya estaba sobre ellas, y en la mansiĂłn se respiraba algo distinto, elĂ©ctrico, peligroso. No habĂa risas, no habĂa preparativos, solo un aire denso de destino inevitable.
Porque Jimin soñaba con huir, con escapar al amanecer para encontrar libertad lejos de esos muros. Pero Jungkook no estaba dispuesta a perderla.
Y en ese choque entre deseo y posesiĂłn, entre miedo y entrega, comenzarĂa la verdadera historia.
Una historia donde no habĂa prĂncipes ni coronas. Solo ellas dos, unidas por un amor prohibido, marcado por cadenas invisibles que ninguna de las dos querĂa romper.
La noche anterior al cumpleaños de Jimin serĂa la Ășltima en que podrĂan fingir.