Capitulo 1 - La furia de la tierra
La Madre Tierra, cuidadora de todos los seres vivos, era una entidad divina que existía para amar y proteger a sus criaturas. Durante siglos permaneció como una espectadora silenciosa, sin intervenir jamás en los asuntos del mundo. Aun así, todos la adoraban. Aunque nunca se había manifestado en la Tierra, sabían que existía, pues siempre proveía por igual a cada rincón del continente.
Pero algo cambió...
Los humanos, impulsados por su codicia, comenzaron a desear más: más recursos, más territorio, más poder. No se conformaban. Todos los humanos, sin excepción, buscaban convertirse en la raza dominante del continente. Y con ese deseo ardiente... iniciaron la masacre.
Atacaron sin piedad a las demás razas que habitaban junto a ellos: elfos, enanos, gigantes, druidas, dragones... nadie fue perdonado.
El continente se sumió en el caos.
Los humanos, como plaga, comenzaron a exterminar a las demás especies. Ante tal destrucción, la Madre Tierra ya no pudo observar en silencio. Quiso detenerlos... pero no podía matarlos. ¿Cómo eliminar a una de sus propias creaciones? Ella, nacida para proteger la vida, no podía acabar con una raza que, aunque perdida, seguía siendo su hija.
Así que tomó una decisión. Su primera y última intervención.
Ella, el ser perfecto descrito por todos como bondad pura, amor eterno... creó entonces a los peores seres que el mundo haya conocido: los Arquitectos.
Ellos serían su juicio. Con su inmenso poder, los Arquitectos crearon un nuevo orden. Su única misión era detener la violencia humana. Pero tras darles vida, la Madre Tierra desapareció... para siempre.
Y los Arquitectos no resultaron ser lo que se esperaba.
Una vez en la Tierra, desataron su furia. El orden cambió. Los humanos, que habían dominado durante generaciones, fueron aniquilados casi hasta su extinción.
Las otras razas, al principio, creyeron que los Arquitectos eran sus salvadores. Pero la esperanza se desvaneció pronto. También ellos fueron atacados. Las ciudades restantes cayeron una tras otra.
Nadie estaba a salvo.
Los pocos seres vivos que lograron escapar se refugiaron en regiones inhóspitas, lugares donde no crecían cultivos, donde los recursos escaseaban. Vivían con lo mínimo, con lo poco que pudieron salvar.
Y así pasaron los años... generaciones enteras.
Los Arquitectos dominaron el continente. Cada uno fundó su propio reino, imponiendo su ley, su poder, su miedo.
Su ejército estaba compuesto por aquellos que habían aceptado el poder oscuro de los Arquitectos: los Marcados. Seres de diferentes razas que, deseando fuerza, se sometieron a su energía corrupta. A cambio, recibieron algo nunca antes visto: Magia.
La magia nació como una consecuencia de la intervención de la Madre Tierra. Un regalo, una maldición... una nueva forma de pelear que cambió todo para siempre.
Desde entonces, la magia fue una herramienta exclusiva de los Arquitectos y sus seguidores. Y con ella, el equilibrio del continente se rompió por completo.
El mundo ya no era como antes. Y para muchos... ya no valía la pena ser salvado.
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