Prólogo
Reconozco que intentar encajar y parecer perfecto todo el tiempo es agotador. Pero también reconozco que hay personas que darían cualquier cosa por tener una vida "perfecta" y no les importa lo que puedan sacrificar por conseguir lo que anhelan. Al final, en todo debe haber un equilibrio, y es imposible tenerlo todo al mismo tiempo.
Mis padres se aseguraron de darme todo lo material cuando nací. Sin embargo, la comunicación era tan escasa que, al crecer y tomar conciencia, viví sucesos de los que hoy en día no me siento segura al hablar.
Sé que la familia Lombardi oculta secretos, pero se aseguraron de alejarme lo suficiente para que no hiciera preguntas, a pesar de tener posibles respuestas.
Aun así, faltaban piezas en el rompecabezas, piezas que ellos mismos se encargaron de quitar y de esconder. Pero, como dicen, la verdad siempre sale a la luz. Era inevitable.
Él llegó a mi vida para salvarme de los monstruos que la habitaban, pero quizá llegó tarde. La bola de cristal en la que me habían encerrado, era tan frágil que, con un movimiento descuidado, se rompió. Sin previo aviso, los trozos del cristal hirieron a quienes se acercaron a ver el espectáculo.
Lo que no esperaban era que, al haber crecido entre tantos misterios y mentiras que se convertían en masacre, yo misma me preparé para afrontar cualquier cosa.