Prólogo
Supongo que en aquella fotografía la historia sigue, lo efímero de aquel momento quedó retratado en una imagen; una en la que ellos no sabían lo que pasaría en elsiguiente capítulo de sus vidas. No se imaginaban que las cosas pudieran desarrollarse de esa manera, no sabían que esa fotografía en un futuro sería lo único que les quedaría de lo que habían sido en aquel tiempo, y que con el pasar de este parecería que todo lo vivido perteneciera a otro universo, uno completamente diferente.
Pero en aquel retrato la historia sigue, estando inmersos en una charla infinita con miradas cómplices y carcajadas contagiosas, ajenos al resto.
Y por más que mirarla de vez en cuando pueda calentar el corazón por unos instantes, tarde o temprano llega el golpe de la realidad, ese que te hace dar cuenta que lo que sucedió ya no se puede cambiar.
Porque nada modificará los dolores provocados, las lágrimas derramadas, y los profundos silencios en las noches de insomnio.
Uno se fue y otro se quedó, sumidos en un silencio imprevisto. Dos caminos que se dividieron con una esperanza hecha susurro que con el tiempo comenzaría a callar.








