1
Marco había sido enviado a casa de manera inesperada por orden de sus superiores, ¿la razón? Solo se le dijo que era orden de los directivos y que se reincorporaría a sus actividades en poco tiempo. Su superior al darle esta noticia se notaba igual de confundido que Marco ante repentina orden.
Como Director de investigación y desarrollo clínico tenía acceso a cierta información sensible pero aún estando en tal puesto, toda esta información estaba siendo tratada de una manera sumamente confidencial, lo que lo tenía un poco nervioso y preocupado.
Después de darle rienda suelta a sus pensamientos tratando de adivinar cuál era la causa de su repentina suspensión, pensaba que sería despedido a causa de que en días anteriores había tenido una pequeña discusión con uno de sus compañeros gracias a que utilizaban su lugar designado en el estacionamiento sin permiso.
Lo que a Marco le molestaba más que nada, bueno muchas cosas le molestan. Es el tipo de persona con carácter explosivo y poca paciencia, por lo que usar sus cosas sin permiso y –más en ese día en específico donde su mañana había sido una de las peores– no pudo colmar más su paciencia.
A tal punto de casi llegar a los golpes con su compañero de no ser gracias a su compañera Victoria, que los separó solo con una palabra.
Victoria es conocida entre el personal del hospital por ser alguien imponente, con una boca filosa y un poco cruel a decir verdad. Pero con los pacientes era la persona más gentil y amorosa, estaban confundidos, también ellos eran humanos ¿No merecían el mismo trato?
Pero en el ambiente laboral de un hospital y más específicamente el hospital donde trabajaban ellos, los amigos eran pocos y cada uno tenía el ego inflado uno más que otro, cada día, una lucha constante de personalidades, donde los más débiles eran la comidilla de los demás.
Al ser el hospital más importante de el país y con mayores oportunidades y recursos, todos querían un lugar allí.
Por otro lado Marco veía a Victoria como su hermana mayor, a esa que le cuentas todo aunque que moleste y te haga bromas pesadas, pero eso no impedía que Marco le tuviera un poco de miedo, a lo que se detuvo de pelear al oír la voz de Victoria al fondo gritándoles –¡Deténganse!–