¿𝓜𝓸𝓻𝓲𝓻 𝓮𝓼 𝓵𝓪 𝓼𝓸𝓵𝓾𝓬𝓲ó𝓷?
Quizás en otra vida yo fui feliz.
Mi madre y mi padre estarían conmigo. Nadie me trataría como ahora.
¿Morir sería la solución?
—Te dije que lavaras los platos, idiota -dijo una voz masculina a la chica de cabello negro.
—Claro... en un momento lo hago, solo déjame en paz, ¿sí? -respondí con tristeza.
Siempre me he preguntado si realmente merezco esta vida.
¿Merezco haber perdido a mis padres?
¿Tengo que aceptar que mi propio hermano me trate como una basura?
Desde que ellos se fueron, todo se vino abajo.
Mis tíos se quedaron con nuestra custodia y ahora me tratan como a una sirvienta, como si fuera la culpable de todo, como si no encajara... como su saco de boxeo emocional.
Al principio pensé que, al menos, me quedaba mi hermano. Pero no fue así.
A veces, hubiera deseado morir junto a ellos.
—¿Cómo te llamabas? Ah, mejor te digo "mi perra". Te queda bien -dijo una voz femenina.
—Bueno, perra, ahora harás lo que yo quiera, ¿sí? Te ordeno que bailes como la zorra que eres -agregó entre risas, mientras sus amigas se unían.
—Por favor, déjenme... no les he hecho nada... ¿o sí? -dije desde el suelo, antes de intentar ponerme de pie.
—¿Acaso te dije que te pararas? -la chica me jaló del cabello y me lanzó de nuevo al suelo-. ¿O quieres hacerte la lista? Vi que coqueteabas con el chico que me gusta. ¿Crees que eso está bien? ¡Perra estúpida!
—¡Yo no le coqueteé! Por favor, déjame explicarte... -suplicaba, arrodillada, con el corazón latiendo con miedo.
—Ya es muy tarde para eso. ¡Pásenme unas tijeras! -ordenó.
Una de las chicas se las entregó. Me jaló el cabello con fuerza mientras yo no podía moverme.
—Esto te lo mereces, por perra.
Justo entonces, entró la profesora.
—Muy bien, ya basta con su lío. Es hora de sentarse en sus asientos -dijo mientras sacaba sus cosas del bolso.
—De la que te salvaste -murmuró la chica, sonriendo antes de irse a su lugar.
Odio esto. Lo peor es que a la profesora le importa una mierda.
¿Qué tengo que hacer para que me dejen en paz?
¿Y si en realidad la culpable soy yo?
¿Será mejor si simplemente desaparezco?
Todos reían mientras la profesora fingía no ver lo que estaba pasando. Sentí que ya no quedaba nada de mí.
Pero por un instante, lo vi.
Un chico parado fuera del aula, observando a través de la ventana.
Tenía el cabello oscuro con mechones rojos y lentes rojos que ocultaban su mirada profunda. No sonreía, pero tampoco se veía cruel.
Llevaba el uniforme, aunque ya habían comenzado las clase,él no parecía estar en ellas.
Me estaba mirando. Directamente. Como si acabara de ver todo lo que me hicieron.
Me congelé. No de miedo, sino porque, por primera vez alguien me había notado.
No con burla. No con lástima.
Sino con una calma extraña, casi reconfortante.
Parpadeé, confundida.
Y cuando volví a mirar ya no estaba.
¿Acaso solo fue mi imaginación?
El resto del día pasó como siempre: silencio, empujones, miradas indiferentes, órdenes gritadas por mi hermano al llegar a casa, platos rotos, insultos.
Esa noche, me acurruqué en mi colchón viejo, el que me habían regalado mis padres hace cuatro años.
Pensaba en qué podía hacer para no seguir así.
Entonces recordé algo que escuché una vez...
Un rumor entre mis compañeras.
Un trabajo secreto.
Un favor definitivo.
"Trabajo de liberación final", así lo llamaban.
Encendí mi vieja computadora, puse la contraseña y comencé a investigar.
Busqué en sitios ocultos páginas extrañas. Hasta que lo encontré.
—Los llaman "Silenciadores de Almas" -susurré al leer la página.
> Silenciadores de Almas:
No juzgamos. Solo te escuchamos. Elige tu muerte. Uno de nosotros te encontrará.
—¿Y si yo contrato a uno de ellos? -murmuré mientras hacía clic en el botón para enviar un mensaje.
★Silenciador★
•Hola yo quiero contratar -escribí con nerviosismo.
La respuesta llegó de inmediato.
★Silenciador★
•Mucho gusto. Claro que sí. Solo dinos en qué lugar podríamos enviarte a uno de nuestros trabajadores para que dialogue contigo y lleguen a un acuerdo.
•Claro... podría ser en un parque o algo así.
★Silenciador★
•Con gusto. ¿En cuál parque?
•En el parque Hoshizora... algo que esté un poco alejado.
★Silenciador★
•Perfecto. Estará allá la persona a las 7:30 de la noche.
•¿Y cuánto cobran?
★Silenciador★
•50,000 yenes.
•Gracias sí, tengo el dinero -sonreí un poco. Era menos de lo que esperaba.
★Silenciador★
•Nos vemos allá.
Salí del chat y apagué la computadora.
Respiré profundamente, sintiendo una mezcla de nervios... y alivio.
¿Por fin se logrará esto que tanto deseo...?