Dos almas
Aclaraciones
Este fic es un experimento fumado un poco diferente a lo que hecho antes, y conociendo el apasionado fandom de boku no hero puede ser un poco funable, por primera vez me atreveré a cambiar de género a un personaje conocido, la portada lo dice todo.
aquí se manejan dos líneas temporales, la historia gira en torno al presente, pero habrá momentos en que daremos un vistazo al pasado de los personajes
la personalidad de algunos personajes puede ser un poco diferente a la historia original, pero conservare lo más que pueda la esencia del personaje
sin más que decir, empezamos.
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Una joven se mira fijamente en el espejo de su habitación ajustando los últimos detalles de su vestimenta. La cual consiste en un vestido rojo navideño descubierto por los hombros, ceñido al cuerpo hasta la cintura, seguido de una falda voluminosa hasta las rodillas, guantes de seda que cubren la mitad de los brazos y botas rojas de tacón bajo.
— Sin duda te superaste, Izumi, el vestido te quedo hermoso —se anima a sí misma, gira frente al espejo analizando cada detalle.
Izumi Midoriya de veintitrés años. Recién graduada de la escuela de diseño de modas. Su sueño es brillar en dicha industria por lo que desde que ingresó a la escuela ha trabajado duramente para iniciar su proyecto de crear su propio imperio de la moda. Desde que era una niña aprendió por su cuenta el arte de la costura, cada técnica de cada punto y bordado la conocía a la perfección, pero sabía que debía aprender más cosas por lo que entró a la escuela de modas para pulir aún más sus conocimientos y habilidades.
Desde el primer año en la escuela de modas, ha utilizado sus redes para publicar cada una de sus creaciones, lo que le ayudo a darse a conocer entre el público femenino, especialmente las jóvenes, y poco a poco al público masculino. Pero no fue hasta el segundo año en que sus diseños empezaron a adquirir popularidad y ventas, todo gracias a que Izumi se atrevió exhibirse en redes luciendo sus propios diseños
La joven no era el prototipo clásico de una supermodelo. A diferencia de las mujeres altas y estilizadas del medio, Izumi apenas tenía una estatura de un metro con sesenta centímetros. Sin embargo, su atractivo residía en sus caderas anchas y muslos gruesos, sumado a una cintura pequeña y busto mediano, piel pálida y tersa, le conferían una proporción armoniosa, antes que deseable. Además, su piel de porcelana estaba adornada con algunas pecas en los hombros, caderas, muslos, y rostro a la altura de los pómulos y mejillas.
— Bien, ahora los retoques finales.
Izumi arregla su larga y ondulada melena verde, se hace un semi recogido dejando libre algunos rizos que adornan su rostro de finas facciones, el resto cae libre cubriendo casi toda su espalda, toma el gorro de santa y lo fija a su cabello con algunos ganchitos.
— Bueno, creo que eso es todo —sonríe orgullosa de su trabajo, sus orbes esmeralda tan expresivos y llenos de vida estaban fascinados con lo que ven en el espejo.

Aunque no era una supermodelo, tenía una belleza y encanto natural que se manifiesta incluso en las fotos. Lucía tan bien las prendas y accesorios que diseñaba, que vendía con éxito todo lo que modelaba. Encanto y belleza que ha sabido utilizar en cualquier momento necesario.
¡Toc – Toc!
— ¿Estás lista, Izumi? — anuncia una voz al otro lado de la puerta.
— Sí, ya salgo — toma su bolso y teléfono para reunirse con su amiga y compañera de piso Mei Hatsume— ¡Taran!, ¿Qué tal? —gira sobre su propio eje luciendo su vestido navideño.
— Fabulosa como siempre, pero —con la mano en el mentón analiza a su amiga— ¿no es un poco ostentoso para la feria?
— Dijiste que querías atraer espectadores para la exposición de tu proyecto —posa las manos en la cintura frunciendo el ceño—. Los mayores consumidores en el mercado de la tecnología son hombres, que mejor que una chica linda para atraerlos. Y cómo estamos en temporada de navidad, aprovecharemos la oportunidad — sonríe segura de sí misma.
— Pues, sí — se cruza de brazos y observa curiosa— ¿En serio confeccionaste ese vestido en solo tres días?
— Tenía los guantes del disfraz de reina de corazones que use en halloween y ya tenía el boceto del vestido, conozco a la perfección mis medidas, por eso no me tomó mucho tiempo confeccionarlo. Además, sabes que estoy acostumbrada a trabajar rápido con tantos encargos que llegan a mi tienda virtual.
— Y a este paso vas a tener que contratar más personal, me parece genial que le des trabajo a tu madre y sus amigas. Pero hasta ellas necesitarán ayuda.
— Para eso necesito trasladar el taller a otro lugar, he visitado muchos sitios donde podría fundar uno nuevo, pero no tengo el presupuesto para pagar el alquiler y construir es más costoso aún....
Toma su canasta y revisa que no le falte nada.
— Aunque mi negocio ha progresado, aún necesito lograr más alcance y clientes, y ahí es donde entras tú; después de todo usarás mis más que deseables fotografías para exponer la calidad de las pantallas en las que has estado trabajando. Obtendrás miles de ofertas de patrocinio y de paso, si tengo suerte, atraeré a clientes que les guste mis diseños de moda.
— Espero que ambas logremos nuestros objetivos; tú, clientes; y yo, una compañía que patrocine a “mi bebe”. La mejor tecnología de pantallas para computadoras, televisores y celulares; mayor rendimiento, ahorro de energía y seguridad para la vista del usuario.
— Así será, ya verás.
Mei es estudiante de ingeniería robótica y mecatrónica, reconocida como la alumna más brillante de su facultad. Aspira a ser la prodigio del mundo tecnológico.
La universidad de Mei celebra un festival donde diferentes facultades muestran el talento de sus estudiantes; dicha institución es conocida por formar a muchos de los mejores ingenieros del país en diferentes disciplinas; ingeniería civil, química, automotriz, entre otras categorías. El festival es una oportunidad única que puede definir el futuro de muchos nuevos ingenieros.
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— ¡no quiero volver a verte cerca de mi hija! — expresa una furiosa mujer de cabello verde y ondulado de baja estatura — eres un peligro para ella, es un milagro que haya sobrevivido a ese accidente.
— s-señora Inko, yo...
— ¡No te dirijas por mi nombre! — lo interrumpe la mujer
El joven se come sus palabras ante esa voz llena de ira, sus ojos esmeraldas estaban rojos de tanto llorar, y ojeras pronunciadas por la falta de sueño.
— ¡Mi hija está en coma y en riesgo de quedar inválida por ti!, ¡no se si cuando despierte me recuerde! ¿no oíste al médico?, la gravedad de las lesiones son tan grandes que siquiera podría comer ella sola ¡todo por tu culpa! ¡casi matas a mi hija!
— Amo a su hija, jamás le haría daño, fue un accidente.
— ¡Tú eres quien estaba al volante!, ¡tú eres quien conducía!, ¡tú eres quien colisionó con el otro auto!
— Esa colisión no la causé yo, fue...
— El imbécil con el que estabas metido en problemas —el joven se sorprende ante las declaraciones de la madre.
— ¡¿Qué?! ¿Cómo lo...?
— El inspector que investigó el accidente me lo dijo todo, el sujeto con el que te estrellaste era un maldito gánster con quien te metiste en problemas, y mi hija quedó metida en el medio de ese conflicto —aprieta la mandíbula furiosa—. De haber sabido que estabas involucrado con delincuentes, habría cerrado la puerta de mi casa desde el primer día que te atreviste a meterte en la vida de mi hija.
— Las cosas no son como usted cree, ese sujeto...
— ¡mira como dejaste a mi hija! —enojada señala la vitrina de la habitación de la unidad de cuidado intensivo donde la joven estaba internada.
El muchacho mira fijamente a la peliverde acostada en la camilla con un par de cintas en los ojos para mantenerlos cerrados, estaba intubada conectada a un respirador artificial, sus mejillas y labios que normalmente eran rosados se encontraban completamente pálidos, sus dos brazos estaban canalizados; uno a una bolsa de líquidos; y el otro, a una bolsa de sangre. Su cabeza y cuerpo cubierto por vendajes debido a las cortadas y uno de sus brazos y piernas enyesados por las fracturas.
La imagen era impactante tanto para la madre, como para el joven; este último aprieta la mandíbula y ahoga el llanto, quería dejar ir sus lágrimas, pero se niega a hacerlo, sabía que si lloraba no podría hablar ni defenderse ante las acusaciones de la madre.
— entiendo que esté enojada conmigo... pero no todo es como usted cree, no me involucre con ese tipo porque quise, muchas cosas pasaron antes de eso, el inspector ya tiene mi declaración de los hechos, si escucha mi versión...
— ojalá hubieras muerto igual que el gánster con el que te metiste —expresa la madre destilando tanto odio que el propio joven palidece ante esa mirada—. Te odio, no quiero verte un segundo más, lárgate, te prohíbo que vuelvas a acercarte a mi hija.
— señora In... señora Midoriya — es empujado con fuerza por la madre.
— ¡Apártate de mi vista! — entre lágrimas sigue empujando — ¡no quiero volver a verte nunca más!, ¡no quiero que mi hija tenga nada que ver contigo!
Los gritos de Inko llaman la atención del personal del hospital, así como de los padres del joven quienes corren a ver qué pasa. El padre toma a su hijo del brazo y lo aparta de la peliverde mientras la madre del joven trata de calmar la situación, pero los gritos e insultos de Inko provocan una fuerte discusión entre ambas madres, el conflicto fue tan fuerte que el hospital prohibió la entrada del joven y su familia a la unidad de cuidados intensivos.
— N... no... n-no
el joven quien no quería irse es sacado a la fuerza del hospital por parte del equipo de seguridad de la institución, lucha con todas sus fuerzas para quedarse, pero lo superan en número
—. ¡no... por favor... tengo que estar a su lado...!
— Katsuki ....
— No... por favor ... — visualiza a la hija de Inko acostada a la camilla intubada y conectada a varias máquinas—. ¡Por favor!... ¡Izumi!...
— ¡Katsuki!
¡Paf!
Un grito acompañado de una bofetada lo hace despertar, sus orbes rubíes tardan en enfocar la habitación donde se encuentra, mira a su alrededor tratando de entender la situación. Una mujer de cabello rubio y liso, ojos miel y gruesos labios estaba a su lado, cubría su desnudez con la sabana zarandeando su hombro
— ¿Qué demonios? — se sienta con torpeza en la cama y posa su mano en la frente ante el fuerte dolor de cabeza — ¿Dónde estoy?
— En mi habitación... otra vez —responde la fémina sentada en la cama posando su mano en el hombro del joven.
— ¿que? — mira a su alrededor— ¿no estaba en mi suite?
— tú lo dijiste, estabas, con lo que bebiste ayer debes tener jaqueca...
La mujer se levanta de la cama, retira la sabana exhibiendo su curvilíneo cuerpo desnudo para vestirse con una fina bata de seda, se dirige al pequeño bar de la habitación para tomar un vaso, lo llena con hielo y agua y se lo da a Bakugo junto con una píldora, el rubio acepta la atención y toma la pastilla
— luego de que esa mujer se te acercara mientras bebías en el bar subiste con ella a tu habitación, hiciste lo que tenías que hacer y más o menos a las cuatro de la mañana llegaste aquí, te dije que fueras a tu cuarto, pero preferiste pasar un rato de diversion conmigo y arruncharte en mi cama.
— maldición.... ¿Estuve sonámbulo otra vez?
— correcto.
— ¿Por qué no me detuviste?
— sabes que eres un afrodisiaco con piernas, no iba a detenerte —sonríe picara mientras masajea los fornidos hombros de Bakugo quien bebe hasta el fondo el vaso con agua—. No todos los días tienes al hombre más deseado de todo japón durmiendo en tu habitación —lo abraza por la espalda, Bakugo ignora los tratos de la fémina pero deja que se deleite acariciando su piel—. Aunque es una pena que este hombre tenga trastornos del sueño y pesadillas constantes.
— Déjame adivinar, además de meterme en tu cama sin permiso, termine despertándote con mis gritos.
— ¡Sip! añadiendo que me diste mucho placer
— ¿Qué dije esta vez?
— Lo de siempre, parece que cierta enana de melena ondulada te sigue torturando.
— Kemy, solo mides un par de centímetros más que ella.
— Mido diez centímetros más que ella, esos son muchos centímetros, y aunque midiera cinco centímetros más, tu querido tormento es más baja que yo, eso la hace enana.
— deja de burlarte de ella ¿quieres? — exige volteando su cabeza hasta donde su cuello le permite para verla a los ojos.
— bien, tú ganas, no me reiré de ella — se aparta de él poniendo los ojos en blanco— pero retomando un poco el tema, tienes que hacer algo con tus demonios, eres un hombre con mucho dinero puedes pagar a los mejores psicólogos y psiquiatras del país para que te ayuden con tus problemas de sueño —llena otro vaso con hielo y agua para beber.
— No estoy loco.
— No, pero el pasado te sigue atormentando y no estás haciendo nada para cambiarlo. Los conflictos no resueltos te están pasando factura, esa chica se ha hecho muy popular, hasta yo he encargado uno que otro producto de ella — saca de su cajón un sensual juego de lenceria, vuelve a desnudarse para vestirse delante de Bakugo—. Esto fue diseñado por ella, realza muy bien mis pechos ¿no lo crees? — sonríe coqueta tocando sus pechos.
— sí lo hizo ella, no lo dudo —admite entregando el vaso vacío
— y al ser tan popular no debe ser difícil contactar con ella, ¿Por qué no te arriesgas a hablarle?
— ella no me quiere cerca; ni ella ni su madre, ellas mismas lo dijeron.... y se repite varias veces en mis sueños— murmura
— eso fue hace seis años, ha pasado mucho tiempo, no dudo que las heridas del pasado deben seguir ahí, pero al menos la ira ya debe estar más canalizada, ellas deben saber cuan arrepentido estas, pero sobre todo escuchar la verdad.
— Inko me odia por casi matar a su hija e Izumi porque ese accidente le costó perder un año de su vida en rehabilitación. Uy, sí, veo muchas probabilidades de que quieran escucharme y perdonarme —dice sarcástico levantándose de la cama, busca con la mirada sus cosas—. ¿Dónde está mi camisa?
— no lo sé, llegaste aquí así —lo mira de pies a cabeza mordiéndose los labios, Bakugo se da cuenta que solo vestía su pantalón con la cremallera desabrochada, exponiendo su entrenado y tonificado torso
— maldición
— sabes que mi casa es tu casa, tienes una habitación para ti a pocos metros de la mía, allí hay ropa con la que te puedes vestir— el teléfono de Kemy interrumpe la conversación, la fémina la apaga el instante
— mejor contesta si es una llamada importante
— no es una llamada, es la alarma, ya debo arreglarme para ir a recoger a mis hijos
— espera... ¿Qué hora es?
— la una de la tarde
— ¡¿tanto dormí?! —pregunta, incrédulo.
— estuviste en el bar del hotel ¿lo olvidas?, me pediste que te sirviera toda clase de cocteles, luego te fuiste con la chica más atractiva que se te pudo insinuar y dado a tu excelente condición física sabrá Dios cuánto tiempo estuviste meneando las caderas con esa mujer y no contento con eso terminaste la noche conmigo.
— maldición — camina rápidamente hacia la puerta — ¿Cómo pude dormir tanto? — se queja mientras se dirige a su habitación para darse un baño
— es tu culpa por acostarte con una gata, si hubieras retozado conmigo desde el inicio no me abría acostado contigo tan temprano en la madrugada, y te hubiera despertado como máximo a las nueve de la mañana como tanto te gusta — bromea.
— cállate— se encierra en su habitación con un portazo
Kemy ríe por lo bajo, disfrutaba de molestar a su viejo amigo de vez en cuando, su teléfono vuelve a sonar solo que esta vez era una llamada
— ¿Hola?
— señora Utsushimi, buenas tardes
— Buenas tardes, Terada, ¿pasa algo?
— sí, la huésped del señor Bakugo está un poco irritable, lo está buscando por todas partes.
— ¿Qué tan irritable?
— está amenazando con quejarse con los directivos para despedir a las recepcionistas
— ¡usted es un inútil e imbécil!, ¡¿no sabe quién soy?!— grita la huésped desde el otro lado del teléfono
— ya veo, ¿Dónde está la señorita? — pregunta Kemy
— en recepción
— dile que suba a la habitación donde pasó la noche, yo me encargo de ella
— sí señora
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La joven con quien Bakugo durmió estaba sentada en la mesa del penthouse donde pasó la noche con el rubio esperando impaciente, emocionada corre hacia la puerta al escucharla abrirse.

— ¿Dónde estabas?, debiste despertarme... — guarda silencio al ver a Kemy entrar con su Bata de dormir — ¿usted, no es la camarera que nos atendió anoche?
— si — contesta con una sonrisa — me dijeron que estabas causando algunos problemas en recepción
— solo pregunte donde esta Bakugo nada más
— con gritos e insultos, conozco a todo el personal de este hotel, nadie aquí es irrespetuoso por lo tanto espero que los huéspedes traten con respeto a los empleados
— ¿usted quién se cree para hablarme así? es solo una camarera, compórtese.
— ¿me puedes decir como se llama este hotel?
— ¿por qué me pregunta eso?
— responde mi pregunta y te daré una respuesta, así como tambien te diré donde esta la persona que buscas
— ..... este es uno de los hoteles de la gran cadena de hoteles Utsuhimi ¿por qué?
— me presento, soy Kemy Utsushimi dueña y heredera de la cadena de hoteles— sonríe con superioridad sorprendiendo a la huésped — y dado a que insultaste a mi personal y fuiste muy grosera allá abajo responderé a tus preguntas con la misma actitud
Camina seductora hacia la huésped
— si estás buscando a Katsuki no lo vas a encontrar en ninguna parte, él es de los que tienen sus aventuras y se van sin decir nada
— ¿Katsuki?... ¿Cómo puede llamarlo por su nombre?— mira inquisidora a Kemy de pies a cabeza, se ruboriza enojada al verla aun en pijama y con cara de recién levantada — usted... ¿en qué momento estuvo con él?
— justo después de que se acostó contigo...
Desabrocha su bata exhibiendo su sexy pijama, la cual resaltaba aún más su cuerpo curvilíneo y voluptuoso

— parece que no lo complaciste mucho y corrió directo a mi cama en busca de mi calidez — hace un gesto seductor mordiendo su dedo índice — Katsuki es una fiera explosiva en la cama.
Se abraza a sí misma excitada reviviendo cada experiencia con él
— Fue tan erotico, intenso y excitante la manera como se metió entre las sábanas de mi cama, uff la forma como me tomo de las piernas y cintura...
La huésped ante ella se ruboriza al ver las expresiones y movimientos eróticos de Kemy
— y el cómo detonó mi cuerpo, es una bomba sexy cargada de testosterona.
— ¡eres una zorra!...
— ¡oye! —Bakugo entró a la habitación interrumpiendo la conversación de ambas— no digas cosas que se puedan malinterpretar, Kemy.
— ¡Katsuki, arruinaste mi diversión! — expresa con un pisotón, cierra su bata, se cruza de brazos y hace un puchero
— Tienes veintiséis años Kemy, eres madre de dos gemelos de seis años, no te comportes como una adolescente calenturienta y berrinchuda, ¿Por qué dijiste esas cosas?
— porque la regalada con la que te acostaste anoche resultó ser una grosera con el personal, ¡sabes lo sensible que soy sobre eso!
— ¿Qué tan grosera? — pregunta Bakugo
— les grito e insulto amenazándolos con que hará que los despidan, le gritó al señor Terada ¿puedes creerlo?, ese anciano es un amor, es muy difícil encontrar a mayordomos como el
— ya veo
— ¿Qué clase de relación tienen ustedes dos?
— una mucha más estrecha que la que tuve contigo anoche — responde Bakugo con sonrisa ladina, se posa al lado de Kemy y posa su mano sobre su trasero.
Kemy sonríe arrogante y besa la mejilla y clavícula de Bakugo — y más excitante no lo olvides— termina mordiendo el lóbulo de la oreja del rubio.
La fémina ante ellos no puede ocultar su indignación
— ahora será mejor que recojas tus cosas y te vayas de mi casa — exige Bakugo
— ¿tu casa?
— mi hotel dispone de ocho suites presidenciales, en una vivo yo y en esta vive Katsuki, es muy puntual con el pago del alquiler y el huésped favorito de todos, ya lo oíste lárgate de aquí; uscale, uscale — menea su mano como si estuviera ahuyentando un perro
— ¿En serio eres esta clase de tipo? —cuestiona la mujer.
— Ay, por favor, fuiste tú quien se me acercó anoche insinuando que querías sexo, eres atractiva así que dije ¿Por qué no?, cuando entraste aquí te dije desde el primer momento que no quiero nada salvo un encuentro casual, fui claro cuando dije que una vez tengamos sexo cada quien seguiría su camino y tú lo aceptaste, ya no hay ninguna razón para que sigas aquí.
La fémina se queda sin palabras ante la declaración de Bakugo
— ¿vez? te lo dije, Katsuki es de los que saltan de flor en flor— posa su dedo en el mentón pensativa — aunque tu no sueles despedir a las personas así, normalmente las invitas un desayuno y llamas a un taxi para que se las lleve, las despides como todo un caballero.
— solo hago eso cuando se saben comportar y lo sabes.
— claro que lo se, solo quería que ella escuchara todo de tus propios y sexys labios — se dirige a la fémina ante ellos— bien señorita, ya lo escuchaste; recoge tus cosas y vete
— ¡maldito, mujeriego! — grita la fémina quien indignada toma su bolso y se marcha — púdrete, y tú también ¡zorra!
— ¿yo? ¿una zorra? — se señala a sí misma e inclina la cabeza a un lado confundida
— tu y todo tu personal, ¡púdranse! pero sobre todo, ¡tu! —furiosa, señala a Bakugo quien solo alza una ceja, la fémina se va cerrando la puerta de un portazo.
— por fin se fue— dice Kemy
— ¿no deberías asegurarte de que abandone el hotel?
— No es necesario. Seguridad está esperándola al final del pasillo, ellos se encargaran de todo. Tienen órdenes claras de ser rudos si se hace la difícil. Por cierto, ¿en serio crees que soy una zorra?
— no — responde relajado, Kemy lo abraza del cuello y estruja sus voluptuosos pechos contra el del rubio
— me alegra saber eso, esa gata hirió mis sentimientos, deberías consentirme como premio por sacar a esa mujer de aquí— cierra los ojos y ofrece sus gruesos labios esperando un beso. Bakugo la toma de los brazos y los retira de él para separarse
— Kemy olvídalo, anoche fue la ultima vez que me acostaré contigo.
— no es la primera vez que dices eso, no se porque no hacemos los nuestro oficial, parecemos mas novios que amigos.
— Justamente por eso, temo a que el día de mañana eche a perder mi amistad contigo.
— somos amigos desde la secundaria, y pasamos a tener una amistad con derechos hace mas de dos años y no ha pasado nada
— no quiero seguir corriendo riesgos, así que deja esos juegos.
— pero te encanta verme semidesnuda e incluso acariciar mi cuerpo de vez en cuando, así que la tensión sexual es obvia
— eres sexy nunca lo he negado, pero sabes muy bien que entre tu y yo no va a pasar nada mas allá que una amistad, así que por favor deja de insistir con eso de ser novios.
— si la gente se entera de tus conductas hacia mí pensara que tienes fetiches extraños
— ¿no deberías ir a recoger a los gemelos?
— ¡es verdad!— corre hacia la puerta pero no antes de dejar un último mensaje —, por ahora te saliste con la tuya, pero sabes que seguiré insistiendo, sin embargo exijo un premio de consolación por ayudarte a sacar a esa gata.
— ¿Qué quieres?
— hoy es el cumpleaños de mi difunto esposo, y llevaré a mis hijos a visitar su tumba, me gustaría que nos acompañaras, mis pequeños terrores nocturnos siempre están a gusto contigo
— bien, los acompañare.
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Hasta aquí el capítulo ¿Qué tal les pareció? háganmelo saber en los comentarios
Esa Kemy es una loquilla, espero que guste la versión de este personaje en este universo, yo me estoy divirtiendo mucho con ella.
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