Aloha, Hawai
Era mi primera vez en Hawái y en vez de estar en sus hermosas playas tomando el sol, bebiendo un coco, estaba en una oficina frente a mi nuevo jefe, un hombre llamado Cobra Bubbles.
Yo acababa de ingresar a la “agencia”, no puedo decirles a que agencia me refiero pero les daré algunas pistas.
Primero, estaba vestido con un traje negro, camisa blanca, y corbata negra, además de tener unos lentes oscuros, que eran parte del uniforme. Segundo, esta agencia tenia agentes por todo el mundo, desde USA hasta China. A mi se me había designado las paradisíaca isla de Hawái, lo que me gustó bastante. Tercero, aunque aparentábamos ser trabajadores sociales, nuestro trabajo era monitorear actividad alienígena por todo el mundo. Así que si, con eso ya deberían saber quienes somos.
El hombre frente a mi era mi manejador y estaba a punto de darme mi primera misión en este lugar.
-Se te designara monitorear toda actividad alienígena en Hawái. Cualquier suceso inusual me lo reportaras directamente a mí, sin falta. -Su voz era profunda y grave, tenía más bajos que Barry White. -Tu base de operaciones estará en la ciudad de Kokaua y será disfrazada como una tienda de artículos para tablas de surf.
-Pero yo no se nada sobre surf. -Dije confundido.
-Ya aprenderás. -Se aclaró la garganta y continuo. -Ya tenemos identificado alienígenas en el lugar, viven en una casa a 30 minutos de tu futura base. Ellos no son ningún problema por el momento, pero si ves que empiezan a provocarlos, me avisaras de inmediato.
-Oh, ok. Suena fácil de hacer. ¿Y ellos solo viven en esa casa? ¿Acaso la compraron y se mudaron ahí?
-No, viven con 2 personas más, digamos que son... inquilinos también. -Cobra sacó unas fotos de su bolsillo y las puso frente a mi.
-Estas dos son Nani Pelekai y Lilo Pelekai, son hermanas y residentes de esta casa. -Separó 2 fotos del montón, yo tome las 2 pero me concentré en Nani, la hermana mayor. Era una nativa hawaiana de piel morena, con pelo largo y negro, facciones polinésicas, caderas anchas, muslos gruesos y cintura delgada. Creo que fue amor a primera vista.
-Y estos son los alienígenas que viven con ellas. Stitch, mascota de Lilo y un ser peligroso si es provocado. Jumba y Pleakly, alienígenas que saben comportarse como humanos y puedes razonar con ellos como cualquier otra persona... ¿Podrías dejar de mirar esa foto? -Dijo Cobra, molesto.
-¡Ah, oh, si, lo siento! -La puse con las otras. -Solo intentaba memorizar su cara.
-Ajá. Bien, ¿alguna pregunta?
-¿Esta soltera?
-¿Alguna pregunta SOBRE la misión?
-Ehhh, ¿Cómo debo monitorear las actividades de esa casa? ¿Solo voy allá y pregunto como están todos?
-De preferencia no, mira, ellas surfean cada cierto tiempo, así que irán a tu tienda de vez en cuando, esa será la excusa perfecta para acercarte a los residentes de esa casa. Puedes interactuar con ellos pero sin ser intrusivo. No debemos perturbar su vida diaria.
-Entendido, jefe. ¡Haré mi mejor esfuerzo en esta misión!
Cobra suspiró.
-Eso espero.
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Unos días después, yo estaba instalado en mi nueva base/tienda de surf. Lo único que sabía sobre surf es por una película de unos pingüinos surfeando. Y eso no bastaba. Así que decidí leer al respecto y ver películas sobre surf.
Mi primer día en el trabajo estuve viendo “Punto de quiebre”, una película donde actuaba Keanu Reeves. Me gustó bastante, pero toda la información era un poco superficial, así que me puse a leer al respecto en una revista.
Entonces vi abrirse la puerta de la tienda de golpe, grande fue mi sorpresa a ver a Stitch, el mismo alienígena azul del que me habían advertido, entrar corriendo a mi tienda.
-¡Dios mío! ¿¡Que es esa cosa!? -Dije al verlo acercarse a toda velocidad al mesón.
-¡Stitch, vuelve aquí! -La pequeña Lilo entro detrás de él. Lo sujeto desde atrás con ambos brazos y lo apartó del mesón. -¡No molestes al señor!
-¿¡Lilo, donde estas!? Ah, allí estas. -Ahora era el turno de Nani de entrar. Allí estaba ella, la mujer que vi en la foto, estaba usando unos shorts de mezclilla y un peto color salmón con un corazón al medio, estaba buscando a su hermana.
-Perdón por el desorden, es que el perro de mi hermana es muy inquieto. ¡Stitch, compórtate!
-¡No le grites! Solo quería venir a saludar al señor de la tienda. -Dijo Lilo aun sosteniendo a Stitch.
Stitch movió la cabeza arriba y abajo, confirmando lo que dijo Lilo. Después se dirigió hacia a mi, haciendo un ruido que sonó parecido a un “hola”.
-Eh, hola Stitch. -Saludé de vuelta un poco sorprendido de ver por primera vez a un alíen tan de cerca. -No hay problema, recién abrí hoy y me alegra de tener a mis primeros clientes entrando a mi tienda con tanta energía.
-Ah, que amable. -Nani hizo un expresión de alivio al ver que no estaba molesto. -Vinimos por un poco de cera para nuestras tablas... y también darle la bienvenida al vecindario. -Nani se acercó al mesón.
-Ohh, muchas gracias. Es mi primera vez en Hawái, debo decirles que es un lugar precioso. -Tome la cera para tablas del estante y la puse en el mesón frente a ella. -Serian 2 dólares.
-¡Que barato! ¿No nos estará cobrando menos para que le caigamos bien? -Nani se rio.
-Jajaja, me descubrió. -La verdad no sabia cuanto costaba la cera, dije 2 dólares porque si.
Nani me miró a los ojos y entonces habló.
-Si es tu primera vez en Hawái, debes hacer surf. La playa cerca de mi casa tiene unas olas increíbles al atardecer. ¿Le gustaría ir? También serviría para que nos conozcamos mejor.
“Wow, pensaba que Nani era más tímida pero al parecer es mas atrevida de lo que creí”
-¡Por supuesto! Me encantaría ir allá. Cierro a las 5 pm, así que iría después del trabajo.
-Maravilloso. -Dijo Nani sonriendo. -Mi nombre es Nani, ella es Lilo y su mascota Stitch.
-Hola Nani, Lilo y Stitch. -Dije saludando a cada una con la mano. -Mi nombre es...
Oh oh. No les podía decir mi verdadero nombre, Cobra lo había prohibido. Pensé rápido en un nombre falso.
-Mi nombre es Johnny, Johnny Utah. -Ese era el personaje de Keanu Reaves en “Punto de quiebre”. Recé por que no hubieran visto la película.
-Que buen nombre. Bueno, nos vemos en la playa esta tarde, esta al final de la calle, pasando nuestra casa. -Nani pagó por la cera, me guiño un ojo y salió con sus otros dos acompañantes qué se estaban riendo entre ellos. Probablemente habían hecho alguna travesura.
Me sentí como el tipo más afortunado del mundo. Nani era bastante atractiva y creo que quería conocerme mejor, y yo obviamente quería lo mismo.
Pero después me di cuenta que acepté ir a surfear con ella... y yo no sabía surfear.
Empecé a leer más rápido la revista que tenia en mis manos.
¡Debía haber algo aquí que me enseñará a surfear!
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Esa tarde llegué a la playa con una tabla de surf de mi tienda.
La revista no me ayudó a surfear.
Pero vi a Nani a la distancia, ya estaba en el agua sobre su tabla de surf. Usaba un bikini de 2 piezas a rayas, sus curvas llenaban el bikini, haciéndola ver aun más sexy.
-¡Johnny, por aquí! -Nani me llamó para que me acercara.
Caminé hacia ella con mi tabla bajo el brazo, la arena estaba caliente bajo mis pies y el sol estaba bajando poco a poco en el horizonte. Las únicas otras personas en la playa era una salvavidas rubia con traje de baño rojo y la hermana de Nani, haciendo castillos de arena con su perro azul alienígena.
-Hola Nani. Veo que ya estas disfrutando de las olas.
-Así es, estaba calentando un poco antes de que vinieras. El agua se siente muy bien esta tarde.
-Nani, debo confesarte algo... no se surfear.
Nani me miró sorprendida y entonces se rio.
-¿Pero como? ¿No tienes una tienda de surf?
-Si, pero la abrí hace poco. Así que esperaba que me pudieras enseñar un poco.
Nani aun seguía riéndose, pero accedió a enseñarme.
-Ok, pon tu tabla en la arena, te mostraré como balancearte en ella antes de entrar al agua. -Nani comenzó a enseñarme.
Estuvimos un rato sobre la tabla en la arena, con ella detrás mío mostrándome como mover mi cuerpo de acuerdo a las olas, me sujetaba de la cintura al hacerlo, lo que me aceleraba el corazón al sentir su tacto.
Después me hizo sentarme y entonces acostarme en la tabla, el contacto con ella era constante, al parecer Nani no le temía el contacto con otras personas, sus manos recorrían mi cuerpo al momento de enseñarme las posiciones para surfear.
Una hora pasó, y ella consideró que estaba listo. Nadamos mas profundo en el agua con nuestras tablas, entonces nos sentamos para esperar la ola. El trasero de Nani se veía excelente en esa posición.
-¿Estas listo para tu primera vez... surfeando? -Nani volvió a reírse, parece que lo estaba pasando bien.
-Estoy listo. Pero si fallo, te echaré la culpa por ser mala profesora. -Dije sonriéndole.
-Solo debes dejarte llevar, ve con la ola, siente el flujo del agua. Si vas relajado, te irá bien.
-Ok. Lo tomaré en cuenta.
Las olas comenzaron a formarse en el mar y empezaron a acercarse.
-Ahí vienen. ¡Vamos a montar esas olas! -Dijo Nani nadando hacia ellas. Yo la seguí.
No alcance a subirme a la primera ola, tampoco a la segunda, pero en la tercera si pude hacerlo y me deslice sobre ella. Era increíble, la sensación de atravesar un tubo de agua qué se va cerrando sobre ti es muy genial.
Cuando salí del tubo, Nani me aplaudió.
-¡Woohoo! ¡Así se hace, Johnny! Ya puedes considerarte un surfista.
-¡Es todo gracias a mi maestra! -Dije acercándome en mi tabla.
-¿Vamos otra vez?
-Vamos. -Y seguimos surfeando.
Montamos unas olas más con Nani, la estábamos pasando muy bien y yo me estaba entusiasmando. Quizás fue por eso que tome una ola más grande lo habitual, me caí de mi tabla y la ola me hizo girar en el agua. Sentí un golpe en mi cabeza y todo se fue a negro.
Desperté en la orilla de la playa, con Nani sobre mi... con su boca sobre la mía.
Sus labios eran dulces y suaves, su cuerpo perfecto estaba sobre mi cadera y sentía que estaba teniendo una ereccion. Pero no era un momento romántico entre ella y yo. Me estaba haciendo resucitación cardiopulmonar.
Tosí el agua que tenia adentro, casi me había ahogado. Nani soltó un suspiro de alivio.
-¡Oh Dios, que bueno que estas bien! Ese fue un golpe muy feo. -Nani seguía sobre mi.
-¿Que pasó? Solo me caí de la tabla y ahora estoy aquí. No es que me queje. -Dije mientras le guiñaba un ojo.
-Jajaja, casi te mueres y sigues haciendo bromas. Te pegaste en la cabeza con la tabla al caerte. Te arrastre hasta aquí para que no te ahogaras.
-Gracias Nani. Te debo mi vida.
-No te preocupes, es lo mínimo que pude hacer.
-¿Te puedo recompensar con algo? Dilo y será tuyo.
-Mmmm, ¿Qué tal una cita?
La miré sorprendido. Nani tenía mucha confianza y se notaba. No solo estaba sentada sobre mi entrepierna y ya me había besado, ahora me pedía una cita. Si esto seguía así, pronto seríamos novios.
-Si quieres una cita, la tendrás, preciosa.
Ambos nos reímos.
La salvavidas se acercó con Lilo hacia nosotros.
-¿Esta bien, señor? -Dijo la salvavidas rubia al acercarse, se veía preocupada.
-Si. Estoy más que bien. Nani aquí me salvo la vida, creo que sería una excelente salvavidas también.
La salvavidas se disculpo con nosotros por no haber llegado a tiempo. Lilo sacó una foto instantánea de nosotros en esa “cuestionable” posición.
-¡Lilo! -Dijo Nani levantándose y corriendo tras de Lilo. Ella corrió riéndose y agitando la foto.
La salvavidas me ayudo a levantarme.
-¿Sabe? No bromeaba con que Nani podría ser salvavidas, ella se ve muy capaz.
-Si, así veo. -La miró persiguiendo a su hermana. -De hecho me serviría la ayuda, la playa es muy grande para una sola persona. Le preguntaré si le gustaría ser salvavidas conmigo.
Dije esto sin imaginarme, que le estaba haciendo un enorme favor a Nani. Sonreí al verla.
Un traje de salvavidas se le verá muy bien.
