Capítulo 1. Accidente
3 Meses antes...
El sol se deshacía detrás de las montañas cuando emprendimos el regreso a casa.
Tae conducía con una mano y con la otra me sostenía los dedos, como si temiera soltarme.
Habíamos pasado un fin de semana increíble en la boda de mi hermana. Risas, música, promesas que parecían eternas.
-Te amo -dije, mirándolo.
-Te amo más -respondió, besando mi mano.
El mundo se sentía estable. Feliz.
Hasta que no lo fue.
Un camión se desvió hacia nuestro carril. Tae giró el volante con fuerza, los frenos chillaron, el tiempo se volvió una sucesión de destellos: el sonido del metal partiéndose, el cristal estallando, su voz gritando mi nombre.
Después, solo oscuridad.
Cuando abrí los ojos, una luz blanca me cegó. Una enfermera me hablaba, pero su voz sonaba lejana, como si me llegara desde otra vida.
-¿Cómo te sientes? -preguntó con suavidad.
-¿Dónde... dónde estoy?
-En un hospital. Sufriste un accidente de tránsito. ¿Recuerdas algo?
Negué. Mi mente era un vacío. No sabía quién era, ni qué hacía allí.
-¿Sabes tu nombre?
Miré mis manos buscando una pista, algo que me contara quién era.
-Creo que... soy Tn, ¿verdad?
-Así es. -La enfermera sonrió con ternura-. No te preocupes, llamaré al doctor.
Cuando se fue, el silencio me devoró. Tenía tantas preguntas que no sabía por cuál empezar.
El doctor entró poco después, con una expresión tranquila.
-Hola, Tn. ¿Cómo te sientes?
-Confundida... no recuerdo nada.
-Es normal. Sufriste una lesión leve en la cabeza. La memoria suele regresar poco a poco.
Sacó una alianza dorada y la puso sobre la cama.
-¿Reconoces esto?
Negué.
-¿Y a esta persona? -preguntó, mostrándome una foto de un hombre de sonrisa cálida.
-No...
-Es tu esposo, Taehyung. Estaban viajando juntos cuando ocurrió el accidente. Él está bien, pero muy preocupado por ti.
Intenté recordar su rostro, su voz, su olor... nada. Solo un vacío inquietante
-¿Cuánto tiempo he estado aquí?
-Cuatro días. Él está afuera, ¿quieres verlo?
Asentí.
Tae entró al poco rato. Su mirada era una mezcla de esperanza y miedo. Se acercó lentamente, tomó mi mano y besó mi frente.
-¿Cómo te sientes, pequeña?
Su voz tembló, pero intentó ocultarlo. Lo miré sin reconocerlo. Su rostro era familiar, pero ajeno.
-¿Quién eres? -pregunté, con la voz rota.
El silencio se volvió pesado. El médico intervino para explicarle mi estado, pero Tae no apartó los ojos de mí.
-Soy tu esposo. Tae.
Quise creerle, pero mi mente estaba en blanco.
-Lo siento... no logro recordarte.
-No importa. -Sonrió con tristeza-. Estoy aquí, y te ayudaré a recordar.
---
Una semana después me dieron el alta. Tae me llevó a casa, un lugar lleno de fotos y recuerdos que no me pertenecían.
Él preparó té y se sentó a mi lado.
-¿Te sientes cómoda? -preguntó.
Asentí.
Recorrí la sala con la mirada: marcos, flores secas, cartas, sonrisas atrapadas en papel. Todo hablaba de un amor que yo no sentía.
Esperaba que mi memoria regresara pronto. Pero, por ahora, solo tenía preguntas.
Y un hombre que juraba conocerme mejor que yo misma.