Chel x Lector

Summary

¿Has querido conocer a tus personajes animados favoritos en la vida real? Pues el protagonista de esta historia lo hará gracias a un ticket mágico. ¡Y su personaje favorito es Chel de El camino hacia el Dorado!

Status
Complete
Chapters
9
Rating
n/a
Age Rating
18+

El ticket mágico

En una antigua sala de cine casi vacía estaba yo a punto de ver la película “El camino hacia el Dorado”, una de mis películas animadas favoritas. Tenia mi soda grande en el posavasos del asiento. Hacia tiempo ya que no venía al cine, los precios de las entradas eran caros y la comida que vendían ahí aún más. Pero este cine era de mi abuelo, un anciano que vivió toda su vida trabajando aquí por el amor al séptimo arte. Nunca vendió este lugar, incluso cuando las grandes compañías de cine le ofrecieron millones, él nunca acepto el dinero. Decía que este lugar le había dado más de lo que pudo haber pedido jamás. Y ahora me lo quiso dejar a mi. Por eso, ahora estaba a punto de ver una película en una sala vacía. Y no solo eso me dio mi abuelo, también venia con un “ticket mágico” según él. No se que tenia de mágico este antiguo ticket laminado en plástico, pero él me dijo que cualquier película que viera con este ticket, haría posible meterme en la película. Aunque no le creí nada, igual le agradecí por la sala de cine, era una gran herencia de su parte y le prometí no venderlo a nadie.

Pues bien, como ahora tenia una sala de cine para mi, decidí usarla para lo que estaba hecha, ver películas. Esta era la película de prueba, si el proyector funcionaba como era debido, traería a mis amigos para ver todos juntos las películas que se nos diera la gana.

Comenzó la película, el familiar logotipo de “Dreamworks” apareció en la pantalla grande, después la escena cambió a Tulio y Miguel en España jugando a los dados.

Esta película era mi infancia, la vi decenas de veces pero lo que más me gustaba era Chel, la sexy y atrevida indígena que ayudaba a los 2 protagonistas a robar el oro de la ciudad perdida.

Cuando era un niño, la escena de ella moviendo sus caderas y moviéndose de manera sexy despertó cosas en mí, de hecho, estoy seguro que eso hizo que gustaran las mujeres caderonas y con mucho muslo.

Estaba esperando que apareciera su escena, pero algo extraño pasó.

En la escena del barco, donde Tulio y Miguel escapaban en un bote, agua de mar empezó a saltar por la pantalla del cine. Primero pensé que estaba alucinando, pero cuando me acerque vi que el agua era real. ¿Qué esta pasando aquí?

Me acerqué más a la pantalla. La siguiente escena era en la jungla centroamericana. Estiré mi mano para tocar la pantalla... pero mi mano atravesó la pantalla.

La saque rápidamente y la miré. No le había pasado nada.

¿Esto era debido al ticket de mi abuelo? ¿En serio era mágico? ¿¿¿¿En serio????

-Abuelo, ¿Qué me diste? -Dije estirando mi mano otra vez. -¿Que hacías con este ticket en tus manos?

No solo mi mano atravesó la pantalla, todo mi cuerpo lo hizo.

Ahora sentía la brisa marina, el calor del sol, los ruidos de pájaros y monos dentro de la frondosa jungla. Había entrado a la película.

Miré alrededor, fue desorientador darme cuenta que ahora podía entrar en cualquier película con mi ticket. Mire atrás, un portal del tamaño de la pantalla me mostraba el interior del cine. Así que podía volver a mi mundo por aquí.

Pensé un momento, lleno de preguntas. ¿El portal se cerraba al terminar la película? ¿Yo me podía quedar encerrado aquí? ¿O el ticket me permitía abrir el portal cuando yo quisiera? ¿Solo yo podía entrar y salir o cualquiera que atravesara el portal?

Tir una piedra del suelo al portal, lo atravesó y cayó en un asiento del cine. Ah, entonces cualquiera podía cruzar.

Ok, esta película dura una hora y media, así que podría darme una vuelta por aquí y volver antes que termine, quizás tomar un poco de oro de El dorado y también conocer a Chel. ¡Eso sería genial! Empecé a caminar por la jungla en línea recta para no perderme.

Lo que no sabia es que alguien me estuvo viendo desde el momento que atravesé el portal, oculto tras un árbol.

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Llevaba casi media hora caminando por la jungla sin encontrar nada, excepto monos y una serpiente, que evite acercarme a ella. No había encontrado ni oro ni a la belleza de Chel. Quizás debí cantar “Una senda abriré ” para hacer más eficiente esta caminata.

Cuando ya pensaba que debería volver e intentarlo otro día, ví algo brillar en el suelo, me acerqué emocionado y recogí el objeto brillante. ¡Una estatuilla de oro sólido! Era como si sostuviera un Oscar pero más pequeño y con una imagen de una mujer indígena. Era pesado y brillante, de seguro valdría un montón.

-¡Jojojo, la Navidad llegó antes para mi! ¡Con esto de seguro me puedo comprar un auto de lujo! -Dije emocionado. Eso quería decir que estaba en el camino correcto, pero ya había pasado mucho tiempo desde que atravesé el portal. Pensé detenidamente mis opciones, o seguía hacia el Dorado o volvía antes que cerrará el portal, que ni sabía si iba a cerrar o no. Decidí no arriesgarme y volver, de todas formas ya tenia un poco de oro y ya sabía el camino hasta acá. Volveré mañana cuando tenga más tiempo.

Mi camino de regreso fue más fácil, había roto algunas ramas para no perderme, pero cuando llegué al portal note algo extraño. Habían pisadas yendo hacia el portal, de pies descalzos.

Mi corazón se aceleró. Una persona de dentro de la película cruzó hacia mi mundo. Si tenia suerte sería Chel, mi bella indígena de caderas anchas, si tenia mala suerte seria el malo de la película que ni me acordaba como se llamaba.

Tragué saliva y cruce con cuidado. Grande fue mi sorpresa de ver a la mismísima Chel sentada en primera fila, de piernas cruzadas... bebiéndose mi soda.

La mire impactado de ver al personaje de mi infancia sentado frente a mi, mirándome con una sonrisa en su bello rostro. Era un sueño hecho realidad. No se cuanto tiempo pasó mientras estaba embobado mirándola.

-¿Vas a quedarte parado ahí o dirás algo? -Dijo ella, su voz era igual a la del doblaje en español latino. Su cabello liso y negro caía con gracia sobre su hombro, su piel bronceada se veía brillar bajo la luz del proyector y sus piernas cruzadas se veían anchas pero firmes. Sentí celos del asiento en que se sentaba.

-¿Tu nombre es Chel, cierto? -Dije tras despertar de mis ensoñaciones.

En vez de estar sorprendida por que sabia su nombre, solo sonrió y asintió.

-Ese es mi nombre, cariño. ¿Y tu quien eres? ¿El Dios de los portales? Nunca había visto a alguien con tal poder. Es muy impresionante.

“Ah, es cierto. En la película ella dijo que solo quería servir a los Dioses, lo mejor será seguirle el juego”

-¡A... así es! ¡Ese soy yo, el Dios de los portales a otros mundos! -Dije haciendo una pose heroica. -Mis poderes me permiten viajar a donde se me de la gana y bendecir a los habitantes de otros mundos con mi presencia.

Chel se rio ruidosamente.

“Creo que no se lo creyó, pensé”

Pero entonces dejo de reírse y limpiándose una lagrima de su ojo, dijo:-¿Sabes? Eres el tercer Dios que conozco en esta vida, pero el primero que veo que si tiene habilidades divinas. Además eres gracioso, eso me gusta.

Se levantó de su asiento y camino hacia mi, meneando sus sexys caderas.

-Si me lo permite, déjeme servirle como su sacerdotisa. Después de todo yo solo deseo servir a los Dioses. -Dijo poniendo una rodilla en el suelo.

“¡OH SI, DE ESO ESTABA HABLANDO!

Traté de contener mi emoción y hablé.

-Será un honor tener una sacerdotisa tan bella a mi servicio. -La ayude a levantarse del suelo.

-¿Cual es su primera orden, mi deidad? -Dijo provocativamente. -¿Quizás quiere más ofrendas como la que tiene en su mano?

Mire la estatuilla de oro que traje del otro lado. Entonces tuve una idea.

-Más ofrendas me complacería, es cierto. Pero primero debo conocer bien a mi sacerdotisa, la persona que desde ahora me servirá en mis quehaceres. Cuéntame de ti mientras salimos de acá.

Los ojos de Chel le brillaron, no se si le gustaba idea de hablar de ella o de salir a conocer este nuevo mundo.

-¡Si, eso me encantaría! -Dijo dando saltitos. Me tomó de la mano y me llevó arrastrando hacia la salida. -¡Vamos, tenemos mucho de que hablar y ver!

Así comenzaron nuestras aventuras juntos en mi mundo y el de las películas.

Esa misma noche.

Pase toda la tarde con ella mostrándome cosas de mi mundo que le podrían maravillar y sorprender, pero con resultados inesperados. No se impresionó mucho con los celulares, ni con el televisor o con los vehículos de la calle. Pero si se maravillo con los aviones cruzando el cielo, con la luz eléctrica y hasta con el microondas que había dentro de la sala de cine. Supongo que vivir en un mundo donde todo era de oro y la magia era real, te hacia interesarte más en algunas cosas que en otras.

-¡Esto es increíble! ¡Puedes calentar tu comida en minutos con solo una caja! ¿Cómo dices que se llama este platillo?

-Se llama pizza. Es muy popular en este mundo.

Estábamos comiendo una pizza recalentada en el microondas en la cocina de la sala de cine. Estábamos sentados en la mesa del lugar, mientras Chel ponía cara de felicidad al saborear el queso de la pizza.

No solo era hermosa, también inteligente y graciosa. Me contó toda su vida en el Dorado, pero ya lo sabía todo, dado que había visto la película.

-¿Sabe, mi deidad? Al comienzo le dije que le serviría como su sacerdotisa, pero toda esta tarde siento que usted estuvo atendiéndome, en vez de yo a usted.

-Ahh, bueno. No es molestia para mi pasar tiempo mostrándote mi mundo, además ya vendrá el tiempo para que me sirvas. No hay apuro. -Dije limpiándome las manos con una servilleta.

-En eso tiene razón. Y ese tiempo es ahora. -Se metió debajo de la mesa con una mirada provocadora.

-¿Que estas hacien....? ¡Oh!

Chel me desató el cinturón y me bajo el pantalón, entonces puso sus bellos labios sobre la punta de mi verga ya erecta y empezó a lamer, moviendo su lengua arriba, abajo y alrededor de mi miembro, era una sensación increíble. Entonces empezó a meter mi verga en su boca poco a poco, esforzándose por meterla toda hasta la garganta, le tomo 2 intentos hasta que lo consiguió, ahí empezó a succionar. Era una experta en esa técnica.

-¡Oh, oh, eres muy buena en eso, cariño! -Dije mientras me miraba hacia arriba desde entre mis piernas. Ella me guiño un ojo y prosiguió.

Ahora estaba metiéndosela toda hasta el fondo, los sonidos húmedos de su boca hacían esto aun más erotico. Podía ver su trasero rebotando mientras su cabeza subía y bajaba sobre mi miembro, lo estaba devorando como si su vida dependiera de ello. Entonces llego el momento. Mi verga ya no podía más, intente avisarle a Chel de que me iba a venir pero ya era demasiado tarde. Me vine en su boca lo más fuerte que pude, un gran chorro de leche llenó su boca, primero puso expresión de sorpresa pero después metió aun más mi verga en su garganta, tragando todo el contenido. Me vine varias veces en su boca y cuando termine, Chel se separó de mi verga, me mostró todo el semen dentro de su boca y se lo tragó con una sonrisa de satisfacción.

-¿Le gustó mi servicio, amo?

-Me... encantó. -Dije, aun procesando la mamada que me habían dado. Entonces, tome a una sorprendida Chel entre mis brazos y dije: Pero aun no es suficiente para complacerme.

Así que la llevé en brazos a la cama que había en la sala del proyeccionista, y déjenme decirles, que esa noche ella me complació bastante.