El silencio que encontró la luz

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Summary

Dos almas cansadas del ruido del mundo se encuentran en el silencio. Itsuki Haruma aprendió a vivir sin ser notado Y Airi Shizuna a sonreír sin mostrar cuánto le dolía. Cuando sus caminos se cruzan, no hay promesas ni palabras grandiosas… solo la sensación de que por primera vez alguien entiende lo que no se dice. Porque a veces el amor no llega con gritos sino con miradas que callan todo lo que el corazón ya sabe.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

"El silencio que encontró la luz"

“Hikari o Mitsuketa Seijaku”

(El silencio que encontró la luz)

Capitulo 1

“El eco de algo que aún no existe”

La tarde caía despacio, tiñendo el sol de un naranja que parecía cansado de brillar.

Las calles estaban llenas de risas, grupos de amigos que hacían planes de salidas

Y, entre ese ruido estaba alguien quien caminaba sin prisa, con las manos en los bolsillos y la mirada perdida en algún punto qué ni él mismo entendía.

No era que detestara el ruido y las risas, simplemente no parecía que perteneciera a él.

Avanzó sin mirar atrás, sin razón aparente le llegó un pensamiento de esos que se clavan sin permiso:

“Todos parecen tan felices… ¿Por qué yo no puedo serlo?

Y siguió caminando como si nada, como si ese pensamiento no fuera lo más honesto que había tenido en todo el día.

Cuando llegó a casa, el silencio lo recibió como ya es costumbre, dejó su mochila en el suelo y se dejó caer en su cama mirando el techo sin saber que estaba esperando.

Miró hacia afuera como el cielo se oscurecía lento, solo se escuchaba su propia respiración

Se dio vuelta en la cama intentando dormir, aunque sabía que no lo haría pronto, cerró los ojos.

Y por primera vez en mucho tiempo, pensó que algo podía cambiar

No sabía cuándo, ni cómo, ni por qué.

solo lo sintió, como una corriente leve casi imperceptible.

Al despertar se levanta como siempre, se cepilla los dientes, va a desayunar, se ducha y se pone su uniforme escolar, al salir de casa se sube su gorro y da camino a su escuela.

Pero en una esquina cualquiera –esa donde nunca pasaba nada–

El viento sopló de una manera distinta.

Y fue ahí, entre el ruido de los coches y de las personas escuchó una voz

No era fuerte.

No era especial.

Pero lo hizo detenerse.

No alcanzó a ver su rostro, solo una silueta cruzando la calle.

Una voz suave, como si el silencio mismo la hubiera pronunciado.

No lo sabía todavía,

Pero fue el instante en el que su mundo cambió su rumbo.