Chacabuco

All Rights Reserved ©

Summary

Breve ensayo reflexivo sobre la muerte de mi abuela, Pirula.

Genre
Other
Author
napsie
Status
Complete
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

Sabía que el mensaje podía llegar en cualquier momento, lo estaba esperando. Eran casi las once de la noche y yo sentía algo extraño en el cuerpo que no lograba identificar.

Hablaba con mi mamá y me iba contando que las cosas no venían bien, que ella sentía muchos dolores y que le inyectarían unos calmantes para que pudiera descansar hasta que se sintiera mejor.

Seguí festejando mi cumpleaños con la cara larga, fingiendo lo mejor que podía para mis amigos de que estaba todo bien, que mi abuela solo estaba enferma e iba a mejorar.

Pero yo lo sabía, la gente no vive demasiado tiempo, la gente se muere.

Estaba por soplar la vela, no faltaba nada para que se terminara el día, mi día.

Entonces llega ese mensaje, el que estaba esperando y no quería leer.

Ya está, se fue.

Pirula, mi Piru, falleció un 2 de marzo de 2025 a las 23:35 horas.


Al principio sentí un escalofrío recorrerme el cuerpo y después el llanto. Ahogada, sin entender nada; a pesar de que hacía un tiempo que la situación, el acontecimiento, se veía venir.

Un amigo, Juan, se acercó y me tomo la mano. No dijo nada, estuvo ahí conmigo mientras el resto me abrazaba y se quedaban en silencio, permitiéndome de alguna manera empezar mi duelo.

Comencé a calmarme, de a poco, y les dije que quería soplar la vela y cortar la torta, que no había nada que pudiera hacer desde la distancia y que ya me preocuparía por eso mañana.

A las 6:50 del otro día me encontré con un primo que vive en Paraná y juntos nos subimos a un colectivo que nos llevaría a Gualeguay. En el viaje comimos bizcochos salados, tomamos mate y dormimos; se venían largas horas.

Llegamos aproximadamente a las 10 de la mañana. Una prima pasó a buscarnos por la terminal y fuimos escuchando música, como si nada estuviera pasando.

Una forma de escapar durante unos minutos de todo.

Cuando llegamos a la sala del velorio, entre en silencio por la puerta y a la primera persona que vi fue a mi mamá.

Pude escuchar el sonido de su corazón cayéndose al piso, mientras caminaba hacia mí y me abrazaba. Yo había llorado muy poco, pero verla y pensar, y sentir, y odiar, fue demasiado. Las lágrimas salieron solas, atascadas en mi pecho.

Una tía que andaba por ahí dijo que no toleraba vernos, que le dolía demasiado, así que salió y nos dio espacio, a mi primo y a mí, para que cada uno saludara a su padre y madre.

Lloré abrazada a mi mamá.

Juan lloró abrazado a su papá.

Y ellos lloraron, hija e hijo de mi abuela, por la perdida de su mamá.