Inefable
Te gusta fingir que luchas,
como si tu voluntad fuera viento,
y aun así regresara, inevitable,
a reposar en mis manos.
Yo te leo
en cada suspiro contenido,
en cada mirada que lanza fuego
y se rinde, temblando,
en el mismo instante.
Lo nuestro no es guerra.
No es combate.
Es un pacto secreto,
tejido en silencio,
como un hilo invisible
entre dos almas.
Tú me das el control.
Yo te devuelvo lo que anhelas:
la libertad de rendirte,
sin miedo,
la certeza de que,
en mis manos,
nunca estarás perdida.