Chapter 1 La táctica
En los años 80 las apuestas, los juegos de casino tomaron una gran popularidad, En una pequeña ciudad ubicada en un extenso país; Vivía Anthony tenía una vida tranquila pero muy rutinaria,
Un día soleado intento salir de su rutina y fue con Marcos quien era su mejor amigo desde la infancia a salir a distraerse un poco, Marcos le sugirió ir al nuevo casino que apenas unas semanas antes se inauguró.
“¿Traes mucho dinero como para apostar?” Pregunto Marcos con un tono burlesco.
“Si pero si lo pierdo todo, me puedo acostumbrar a comer pura sopa instantánea” respondió Anthony con una carcajada
La risa de Anthony resonó en la calle soleada mientras caminaban hacia el casino. Marcos sonrió y le dio un golpe en la espalda. "¡Vamos a hacer que te conviertas en millonario!", dijo con entusiasmo.
Al llegar al casino, Anthony se sintió atraído por la emoción y el ruido de las máquinas tragamonedas. Marcos lo llevó directamente a la mesa de blackjack, donde Anthony comenzó a apostar con una mezcla de suerte y estrategia.
A medida que la noche avanzaba, Anthony se encontró cada vez más inmerso en el juego. Ganó algunas manos, perdió otras, pero la adrenalina y la emoción lo mantenían enganchado. Marcos lo observaba con una mezcla de diversión y preocupación, sabiendo que Anthony podía ser un jugador imprudente.
"¿No crees que deberías parar?", preguntó Marcos, poniendo una mano en el hombro de Anthony.
"¡Solo una mano más!", respondió Anthony, con los ojos brillantes de emoción. "Tengo una racha ganadora".
Marcos suspiró y se alejó un momento para pedir una bebida en el bar. Cuando regresó, Anthony estaba celebrando una victoria con un grito de alegría. Pero en la siguiente mano, todo cambió. Anthony perdió una gran cantidad de dinero y su rostro se descompuso.
"¿Estás bien?", preguntó Marcos, acercándose a su amigo.
Anthony asintió, intentando restarle importancia. "Sí, sí, estoy bien. Solo necesito un poco de aire fresco".
Pero Marcos sabía que algo no estaba bien. La forma en que Anthony se había entregado al juego, la forma en que había reaccionado al perder... No era normal.
“Seguro que estás bien” pregunta Marcos con un tono de preocupación
“Si, si estoy bien pero como fue que pasó esto !Marcos! estaba ganando y luego perdí todo” respondió Anthony con frustración mientras se fumaba su cigarrillo, Marcos solo lo miro fijamente
“Ya vámonos mejor, ya se está haciendo más tarde” respondió Marcos
Marcos se acercó a Anthony y le quitó el cigarrillo de la boca, apagándolo en el cenicero. "Vamos, amigo, te llevo a casa", dijo con firmeza. Anthony se levantó, tambaleándose ligeramente, y Marcos lo sostuvo por el brazo.
"¿Cuánto perdiste?", preguntó Marcos en voz baja mientras salían del casino.
Anthony se encogió de hombros. "No sé, no me importa. Todo, supongo".
Marcos apretó los labios. "Vamos a hablar de esto en casa, ¿vale?"
La noche estaba fresca y silenciosa, y el aire limpio después del humo del casino les sentó bien a ambos. Anthony caminaba en silencio, sumido en sus pensamientos, mientras Marcos lo guiaba hacia el coche.
Al llegar a casa de Anthony, Marcos lo ayudó a entrar y lo sentó en el sofá. "¿Quieres un vaso de agua o algo?", preguntó.
Anthony negó con la cabeza. "No, gracias. Solo necesito dormir".
Marcos asintió, pero no se movió. "Anthony, tienes que tener cuidado con el juego. No quiero verte así de nuevo".
Anthony levantó la vista, y por un momento, Marcos vio un destello de desesperación en sus ojos. "Lo sé, Marcos. Lo sé". Pero Marcos no estaba seguro de que su amigo realmente lo entendiera.
Al dia siguiente Anthony se preparaba para ir al trabajo, salió de su casa como todos los días a tomar el transporte del trabajo, recordando la noche anterior de cuánto dinero perdió, solo apretó el puño con irá y su mirada llena de intriga preguntándose “Está vez podría ser diferente” y su rostro cambió drásticamente, Esperando con ansias y lleno de ansiedad a que acabara rápido el turno de trabajo
Anthony se subió al transporte del trabajo, perdido en sus pensamientos. La imagen de las cartas y la ruleta giraba en su mente, y no podía sacudir la sensación de que la suerte estaba a punto de cambiar. Se imaginaba ganando grandes cantidades de dinero, pagando sus deudas y viviendo una vida sin preocupaciones.
A medida que avanzaba el día, Anthony se encontró mirando el reloj constantemente, contando los minutos hasta que terminara su turno. La ansiedad y la emoción se apoderaron de él, y se sorprendió a sí mismo sonriendo sin motivo aparente.
Cuando finalmente sonó la campana que indicaba el final del turno, Anthony se levantó de su silla con una sensación de alivio y emoción. "Esta noche es la noche", se dijo a sí mismo, mientras se dirigía hacia la salida.
Al llegar a su casa, Anthony se cambió rápidamente y se dirigió hacia el casino. La adrenalina corría por sus venas, y podía sentir el latido de su corazón en sus oídos. Estaba listo para recuperar lo que había perdido y más.
"Esta vez será diferente", se repitió a sí mismo, mientras se acercaba a la mesa de juego. "La suerte está de mi lado". Pero, ¿realmente estaba en control de la situación, o estaba a punto de caer en una trampa?
Se dieron las 1:00 de la madrugada entre risas y enojos, se fue el tiempo volando pensó Anthony. “Esta vez si fue diferente, esta vez si gane una gran cantidad de dinero” se repetía con emoción a si mismo una y otra vez
La emoción y la adrenalina del juego habían tomado el control de Anthony. Se despertó tarde, con la luz del sol filtrándose a través de las cortinas cerradas. Se estiró y se levantó de la cama, sintiendo un ligero dolor de cabeza y la boca seca.
"¿Qué importa si falto al trabajo?", se repitió a sí mismo, mientras se dirigía al baño para lavarse la cara. "Puedo recuperar todo en el casino".
Se vistió rápidamente y salió de casa, dirigiéndose directamente al casino. La emoción y la ansiedad se apoderaron de él mientras caminaba hacia la mesa de juego.
Al llegar, se sentó en su lugar favorito y comenzó a apostar. La suerte parecía estar de su lado al principio, y ganó algunas manos. Pero pronto, la racha cambió, y Anthony comenzó a perder.
No obstante, no se rindió. Apostó más y más, convencido de que la suerte cambiaría de nuevo. La noche se convirtió en un borrón, y Anthony se perdió en el juego, olvidando todo lo demás.
La llamada de su jefe llegó tarde en la noche, pero Anthony no contestó. No quería saber qué pasaba en el trabajo. Solo quería seguir jugando.
Amaneció y le pegó unos rayos de sol en la cara a Anthony se levantó tambaleándose, se miró en el espejo y apenas se reconoció. Sus ojos estaban hundidos, con ojeras oscuras debajo. Su piel estaba pálida y demacrada. Se pasó la mano por la barba descuidada y se sintió cansado y derrotado.
"¿Qué estoy haciendo con mi vida?", se preguntó a sí mismo, sacudiendo la cabeza. Pero la respuesta era demasiado dolorosa para admitirla. Sabía que estaba atrapado en un ciclo de juego y pérdidas, y no sabía cómo salir de él.
Se vistió mecánicamente, sin entusiasmo, y se dirigió a la cocina para prepararse algo de comer. Pero la comida no tenía sabor, y se encontró comiendo sin apetito.
La llamada de Marcos llegó en ese momento, y Anthony dudó en contestar. No quería hablar con nadie, no quería explicar lo que estaba pasando. Pero algo en él le dijo que debía contestar.
"¿Hola?", dijo con voz cansada.
"¿Anthony, estás bien? No has ido al trabajo en dos días", dijo Marcos con preocupación.
Anthony suspiró. "Estoy bien, Marcos. Solo... necesito un poco de tiempo".
Marcos no se creyó la mentira, pero sabía que Anthony no estaba listo para hablar. "Te voy a dar un poco de tiempo, pero después vamos a hablar, ¿vale?", dijo con firmeza.
Anthony asintió, aunque sabía que Marcos no podía verlo. "Vale". Colgó el teléfono y se quedó sentado en la oscuridad, sintiendo que estaba perdiendo el control de su vida.
“¿Si paro ahora que pasará, esta vez puede ser diferente?” Se preguntaba a si mismo Anthony. Como todos los días se llegó la hora y acudió al casino.
Los días se convirtieron en semanas, y Anthony se sumió en una espiral de desesperación. Perdió su trabajo, su apartamento, La ropa que llevaba estaba desgastada y sucia, y su cabello estaba largo y desaliñado.
La relación con sus amigos y familiares se deterioró. Marcos intentó ayudarlo, pero Anthony se alejó de él. No quería que nadie viera en qué se había convertido.
El casino se convirtió en su hogar. Pasaba horas, incluso días, sentado en las mesas de juego, apostando todo lo que tenía. La adrenalina del juego era la única cosa que lo hacía sentir vivo.
Pero la realidad era cruel. Anthony había tocado fondo. Había perdido todo lo que tenía, y no tenía nada que ofrecer. Se sentía vacío y solo, y no sabía cómo salir de esa situación.