CONOCÍ A UN MUCHACHO
Conocí a un muchacho, en el inesperado giro del destino, uno sin brújula, ni mapa que marcara el camino.
No sé la hora en que el ancla cedió, ni la razón que encendió la llama, solo sé que a su orilla arribó mi alma.
Conocí a un muchacho que sella su propio fragor para escuchar el crujido de mi tierra, sin temor.
Un muchacho que con manos de arquitecto paciente, puso mi vida en su lugar, aunque sus propios cimientos temblaban sin parar.
Conocí a un muchacho que no intenta secar mis lágrimas, sino que acoge mi dolor como la lluvia más necesaria.
Conocí a un muchacho que goza la locura que teme la gente, que halla poesía en mis desvaríos y se sienta a la mesa valientemente.
Conocí a un muchacho que no era más que un desconocido sin razón y hoy es mi unica y firme certeza en la navegación.