Prólogo
Yo por ti, tú por mí (y un poco más por ti)
"Yo por ti, tú por mí."
Así empezaba todo.
La promesa perfecta: equilibrio, reciprocidad, amor moderno con coreografía emocional incluida.
Pero lo que nadie te advierte -ni Rosalía- es que, a veces, en ese "yo por ti, tú por mí", el yo acaba hipotecando su alma, y el tú se lleva hasta la vajilla emocional.
Él tenía ese tipo de encanto que parece diseñado por un algoritmo: sonrisa calibrada, discurso fluido, y una intensidad espiritual que olía a incienso caro y manipulación premium.
Me hablaba de energía, de conciencia, de vibraciones.
Como si el amor fuera una sesión de
coaching
con luces LED y música de fondo.
Y claro, yo, con mi diplomado en "
quiero
entenderte
para
que
me
quieras
", me apunté sin leer los términos y condiciones.
La cosa es que al principio sonaba a Rosalía: intenso, pegajoso, con beat de promesa eterna.
Después, empezó a sonar más a playlist de fondo en una terapia grupal sin café.
"Yo por ti" se convirtió en yo te arreglo, yo te sostengo, yo te entiendo, yo te perdono.
Y el "tú por mí"... bueno, el "tú por mí" se perdió entre monólogos sobre lo mucho que había sufrido, lo incomprendido que era y lo brillante que se consideraba en comparación con el resto de la humanidad.
El tipo no quería pareja.
Quería público.
Y yo, ingenua, aplaudí hasta que me sangraron las manos.
Me tomó meses entender que su amor era una startup emocional: inversión alta, retorno nulo.
Pero qué presentación de ventas, oye.
La primera reunión fue espectacular.
Ahora me río, claro.
No por rencor, sino porque cuando sobrevives a un narcisista, adquieres un superpoder que ni la terapia puede enseñar:
el
sarcasmo
ilustrado
.
Ese humor negro que te permite mirar atrás y decir, con calma y delineado perfecto:
> "Sí, cariño... yo por ti, tú por mí, y al final... más por ti que por mí
."
Y ese es el punto.
Este libro no es una queja ni un lamento.
Es una autopsia emocional con brillo, una risa postraumática que huele a empoderamiento recién horneado.
Así que bienvenido a mi laboratorio emocional.
Pasa, siéntate, no rompas nada.
Aquí diseccionamos el amor, el ego y la autoestima... con bisturí y eyeliner.