PRÓLOGO
Bajo la luz tenue de la habitación cuidadosamente decorada, el ramo de flores blancas brillaba con pureza en las manos de Hua Yong. El rey sin corona del país P, temido por su frialdad y astucia, se arrodillaba ahora con un anillo en la mano, dejando que toda su devoción se transparentara en una sola pregunta:
—Señor Sheng… ¿quiere casarse conmigo?
Para un Alfa de nivel S como Sheng Shaoyou, aquello parecía un cliché sacado de un drama. Un recurso anticuado, casi ridículo. Y sin embargo, no podía decir que lo odiara. Porque, pese a lo simple de la escena, el hombre que le sonreía con ternura era justamente a quien más amaba.
Los ojos de Hua Yong brillaban con la intensidad de alguien que no conocía el orgullo en el amor, que era capaz de dejar atrás su ambición, su título y hasta su máscara.
—En esta vida… solo nací para ti.
Sheng Shaoyou lo miró, conmovido en lo más profundo, y mientras el frío anillo de platino se deslizaba en su dedo, supo que, pese a todas las mentiras, pese a todas las trampas, había algo inquebrantable en ese sentimiento.
—Desde hoy… —dijo con una sonrisa apenas visible— serás la Sra. Sheng.