Prefacio
Harry dejó caer la cabeza entre sus manos en cuanto Louis salió disparado como una flecha hacia la puerta principal de la habitación. No estaba muy seguro de lo que acababa de pasar pero todo su cuerpo era una masa inestable que estaba a punto de colapsar.
—Dime, Greg —La voz de Louis devolvió a Harry a la realidad.
—Señor, un representante de Adidas dejó unos paquetes para usted, dijo que los había solicitado con urgencia y me pareció importante avisarle.
—Gracias —Dijo Louis. Cuando Greg se marchó, él se volvió—. Te espero abajo —Antes de darle tiempo de nada se fue y dejó la puerta cerrada.
Harry soltó todo el aire que tenía y se restregó la cara. No podía pensar, su cabeza estaba hecha papilla y todo por tener a Louis tan cerca. Si tan sólo Greg no hubiese interrumpido a lo mejor ellos hubiesen… Ni siquiera podía ponerlo en palabras, todo se trataba expresamente de emociones y sensaciones, de allí que su pecho casi doliera por la rapidez en la que latía su corazón.
Louis era como el sol, el centro del Universo, la razón por la que había que despertar y vivir. Harry se puso una camisa blanca, sin ningún detalle y buscó sus zapatos de clínica, cuando iba a colocárselo este simplemente se rompió.
Salió de la habitación descalzo y bajó rápidamente por las escaleras, encontró a Louis en la sala principal frente a unas 30 cajas de distintos colores.
—Espero que te queden —Dijo Louis volviéndose y entregándole una caja—. Pedí tallas del 10 al 12 —Harry tomó la caja y se calzó los zapatos, le quedaron bien—. Tal vez debas ponerte calcetines —Sugirió Louis.
—Son muchos zapatos.
—Escoge los que te gustan y en la tarde se llevan el resto de regreso —Harry abrió la boca para darle las gracias—. No lo hagas.
—¿Qué?
—Darme las gracias —Harry le sonrió.
—Está bien —Dijo y Louis sonrió de vuelta—, pero gracias.
—Tan cerca —Bromeó. Harry revisó un par de zapatos—. Escucha, debo salir ahora, pero Gerllet está haciendo el desayuno, después puedes hacer lo que quieras.
—¿A qué hora regresas —Harry preguntó sin ninguna doble intención, sólo quería saber cuándo estaría Louis de regreso.
—Tal vez al medio día, tengo práctica y no puedo faltar de nuevo —Harry asintió—. Mira, voy a pedirle a Greg que busque mi antiguo móvil y te lo entregue, si necesitas algo, lo que sea, sólo llámame, ¿está bien?
—Sí.
Louis recogió las llaves de la repisa negra que estaba junto a la puerta y su chaqueta la llevaba al hombro.
—Ten un lindo día —Murmuró Harry casi con la esperanza de que Louis no lo escuchara, pero él giró su cabeza y le sonrió.
—Tú también —Dijo y salió de la casa.
Harry se quedó de pie oyendo como Louis encendía uno de los autos y este se alejaba de la casa. Cuando ya no escuchó nada eligió tres pares de zapatos al azar y dejó las cajas apiladas en una esquina de la sala.
Caminó tratando de encontrar a la primera oportunidad la cocina, pero no lo logró sino hasta el tercer intento. Cuando abrió la puerta encontró a una mujer alta y muy delgada frente a la cocina preparando salchichas y Greg estaba tomando un té el cual dejó de inmediato en la mesa, como si estuviese haciendo algo incorrecto.
—Por favor, termina tu té, Greg.
—Pero, señor, ¿desea algo?
—No. Sólo… quería saber cómo va todo —Dijo encogiéndose de hombros, aunque realmente no quería estar solo en esos momentos porque tenía demasiadas cosas en la cabeza, todas sobre Louis, por supuesto—. ¿Podemos compartir el té? —Preguntó señalando la jarra con la infusión. Greg se precipitó sobre ello para servirle la bebida, pero Harry lo detuvo—. No te preocupes, yo puedo hacerlo —Apuntó, tomando una taza de la despensa más cercana—. Por favor, siéntate y termina el té —Greg no parecía muy cómodo, pero obedeció y tomó el té—. Tómate tu tiempo, ¿está bien? Sin presiones —Apuntó, se sirvió la infusión y se sentó frente a Greg. El silencio cayó sobre la cocina y Harry sintió que se ahogaba—. Entonces, ¿desde hace cuánto trabajas aquí, Greg?
—Estudié en Butler—Valet School, señor. Me recibí con honores y he trabajado para varias familia importantes en Londres, fui invitado a una charla académica en Butler—Valet, para hablar de mi experiencia…
Harry sonrió y tuvo que detener a Greg.
—Escucha, disculpa que te interrumpa, es muy emocionante lo que dices, pero hice una simple pregunta, no quiero que te sientas amenazado, de ninguna manera —Aclaró pues el tono de Greg parecía defensivo—. No me siento muy cómodo con tantas formalidades, así que estoy tratando de romper el hielo, solamente.
—Tres años, señor.
—Harry —Aclaró—. Por favor, dime Harry —Esto representó una sorpresa para Greg, que luego de unos segundos asintió—. ¿Cómo llegaste aquí?
—El Señor Tomlinson necesitaba a alguien para que se encargara del hogar y las responsabilidades que esto acarrea, así que su agente, el Señor Plavot contactó a la agencia para la cual trabajo y obtuve el puesto.
—Genial —Dijo Harry sonriendo—. ¿Y cuánto tiempo tienes tú aquí, Gerllet? —La mujer dio un respingo al escuchar su nombre. Miró a Greg con ojos cargados de sorpresa.
—Ella no habla muy bien inglés, señor —Acotó Greg en tono bajo—. Gellert, el señor Styles —Dijo Greg señalándolo y hablando lentamente—. Quiere saber ¿Cuánto tiempo tienes trabajando con el señor Tomlinson?
—Cuatro años —Contestó con un acento fuerte y rudo.
—¿Cómo…—Comenzó Harry y miró a Greg.
—¿Cómo llegaste a trabajar con él?
Gerllet bajó la llama de una hornilla y se volvió hacia ellos.
—Yo trabajo de cocinera en restaurant —Dijo y Harry prestó toda su atención. Él bien podía pedirle que hablara en su idioma natal e iba a entenderlo, pero le pareció grosero con Greg dejarlo fuera de la conversación—. Señor Tomlinson come en restaurant cada noche. Pero Señor Tomlinson está muy delgado. Señor Tomlinson quiere comida mejor —Continuó—. Señor Tomlinson habla conmigo fuera del restaurant. Señor Tomlinson ofrece cosas buenas para trabajar en casa. Dejo trabajo en restaurant. Cocino para el señor Tomlinson.
—Interesante —Expresó Harry. Greg asintió. Entonces Gerllet sirvió un plato y Greg lo puso en una bandeja.
—Si es tan amable, señor Harry —Harry rió, pues Greg había encontrado la forma de seguir llamándolo “señor”—, llevaré su desayuno al comedor.
—De ninguna manera —Señaló Harry—. Comeré aquí —Dijo—. ¿Ustedes ya desayunaron? —Greg y Gerllet se miraron—. Vamos a comer aquí entonces, no quiero comer solo.
Un poco aprehensivos ambos se unieron al desayuno, no hablaron en absoluto, pero al menos Harry no estaba en un comedor ridículamente grande desayunando solo.
—Esto está increíble, Gerllet —Dijo saboreando los restos del desayuno inglés en su boca—. Excelente.
—Gracias —Dijo claramente y vio un sonrojo en sus mejillas. Harry sospechó que no recibía cumplidos muy a menudo.
—Apuesto a que Louis sabe lo muy afortunado que es de tenerte. De tenerlos a los dos —Se puso de pie y trató de recoger los platos.
—Señor, no puedo permitir que esto ocurra.
—Quiero lavar los platos, eso es todo.
—Señor…
—Apuesto a que hay muchas cosas que hacer. Puedes ir y yo hago esto rápido.
—Si el señor Tomlinson…
—Yo me encargaré del Señor Tomlinson, Greg —Harry recogió los platos y comenzó a lavarlos, sentía la mirada de Greg en su espalda, pero lo ignoró por completo. Gerllet también parecía querer detenerlo, pero decidió ir y recoger los restos de comida.
—Si desea algo, sólo avíseme —Dijo Greg y salió de la cocina. Harry sonrió.
Harry pasó el resto de la mañana tratando de recorrer lugares estratégicos de la casa y volver a la sala o las escaleras, se perdió un par de veces, pero ya tenía casi toda la planta baja lista. Casi a medio día Harry estaba de pie frente a uno de los ventanales admirando el jardín, era una extensión de verde adornada por estatuas de estilo grecorromano.
—Señor Harry —Greg estaba tras él—. El señor Tomlinson me pidió que le entregara esto —Greg estiró la mano—. El número del Señor Tomlinson está en su lista de contactos rápidos.
—Genial —Dijo Harry y miró la cosa como si fuese lo más raro que había visto en su vida. Él no había tocado un móvil, como si lo necesitara arriba. De pronto el aparato comenzó a sonar con la canción que Louis había estado oyendo en el auto cuando volvían del hospital.
—Es el Señor Tomlinson —Indicó Greg. Harry volvió a mirar el aparato. Greg deslizó el dedo de izquierda a derecha sobre la parte frontal y volvió a ofrecerle el móvil.
—Gracias —Dijo y se llevó el aparato al oído—. ¿Louis? —Preguntó con cautela.
—Veo que todavía funciona —La voz de Louis llegó del otro lado y Harry le dio la espalda a Greg para poder ocultar la sonrisa instantánea que se formó en su rostro—. ¿Cómo ha ido el día?
—Muy bien —Contestó—. ¿Y el tuyo? —Louis hizo un sonido como de frustración.
—No tan mal —Pero sonaba como una mentira—. Escucha, estaba pensando que, si estás aburrido, a lo mejor quieres salir un rato. Tengo entrenamiento a las dos y me preguntaba si tal vez… Ya sabes, quieras ir un rato.
—Eso suena genial —Respondió de inmediato y escuchó la risa baja de Louis, lo que le causó un escalofrío tan potente que por un segundo todo su cuerpo se tensó.
—Entonces, es una… —Louis se interrumpió—. Estaré en casa en unos 15 minutos. Por favor, dile a Greg que te entregue mi bolso para prácticas y que agregue hidratación para ti… Y unos zapatos para el campo.
—Está bien.
—Nos vemos.
—Nos vemos —Tras unos segundos en los que ninguno dijo nada. Louis volvió a reír.
—Voy a colgar. Estaré allí pronto. Adiós —Harry quitó el aparato de su oreja y se preguntó qué tan tortuosa sería la espera de esos 15 minutos.








