PREFACE
“Los accidentes pasan y las infidelidades también”.
—¡Mariana por aquí! —la rubia escuchaba su nombre por todos lados dirigidos de todos los reporteros y fotógrafos que se encontraban en la alfombra roja de la premier de su nueva película.
Sonreía como si no hubiese un mañana, estaba tan feliz de que otra de sus películas se estrenará con todo el éxito que siempre anheló. Camino con las indicaciones de su representante y su publicista hacia uno de los reporteros de una revista muy importante.
—¡¿Mariana estás emocionada por tu película?! —pregunto el chico acercando el micrófono a la boca de la actriz.
—¡Cómo no estarlo es decir! —respondió alegre. —¡Es de los mejores días de mi vida! —exclamo levantando sus manos al cielo provocando una risa por parte del entrevistador.
—¿Cómo va tu relación? —pregunto nuevamente el chico. –¿Los rumores de una posible separación son ciertos?
Mariana negó inmediatamente con una sonrisa. —Matthew y yo estamos completamente bien, con un poco de trabajo pero estamos bien.
—¿Entonces no son ciertos los rumores?
—¡Claro que no! –Sonrió de oreja a oreja.
—Muy bien Mariana es todo de mi parte te agradezco tu tiempo. —finalizo el reportero.
La rubia se despidió con una sonrisa y siguió caminando a lo largo de la alfombra esperando a todos sus compañeros, el resto del elenco.
Un rato después todo el elenco, seguridad entre otras personalidades entraron al teatro en dónde se realizaría la primera aparición de la película. Mariana se acercó a Kelly su representante y amiga desde que había entrado a ese mundo.
—Matt debería de estar aquí ya. —se quejó impaciente con notable molestia. —¿Cuánto falta para el inicio? —pregunto comenzando a mover su pie izquierdo.
—Once minutos a partir de ya, dentro de seis nos llamarán para entrar a la sala. Calma tiene que aparecer. —trato de tranquilizarla con una palmada en el hombro. —Te necesito sonriente y sin estrés.
—¿No es lo que hago?
—Sabes que iré al baño. —la rubia se alejó de su amiga caminando por el pasillo central del lugar hasta topar con la puerta del baño.
Mientras abría la puerta de este escucho ruidos extraños que provenían de un cubículo.
—¡Ah sí! —¿Acaso eso había sido un gemido?
Se acercó un poco más a aquel cubículo cuando la otra voz le pareció bastante familiar.
—Me encantas nena. —
—¿Quién es mejor ah?, ¿Ella oh yo? ¡Dilo!
—¡Tú!, ¡Solo tu!
Por suerte la puerta del cubículo no tenía el seguro puesto así que le bastaron solo un par de segundos para patearla con uno de sus tacones negros y comprobar lo que su mente ya se había imaginado. —¡Matthew! —grito atrayendo atención de la pareja que se encontraba aun trabajando.
El nombrado se separó de la mujer que tenía arrinconada quien no era nada más y nada menos que la publicista de la actriz la dulce y linda Ana.
—Amorcito. —musito el hombre con sorpresa mientras veía a la rubia furiosa.
—¡Yo no soy tu amorcito jodido mentiroso! —le grito a la cara mientras le brindaba una bofetada y salía hecha una furia del baño.
Camino a pisotadas pesadas y grandes hasta el lugar donde todos estaban reunidos e intento salir del lugar, pero la prensa era demasiada.
—¡Amorcito por favor! —grito el hombre llamando la atención de todos los presentes.
—¡¿Por qué no vas y te la follas otra vez?! —grito la rubia de vuelta. Señalando a la otra chica que salía del baño causando un “oh” por parte de todas las personas en el sitio.
—¡Sabes qué! —la pelirroja se acercó a ella amenazante. —¡Sí! Que me folle las veces que quiera, él acaba de decir que soy mil veces mejor que tú. —rio con cinismo.
—Hija de perra. —susurro Mariana antes de irse sobre la chica y tomarla por la cabellera moviéndola de un lado a otro. Todo parecía estar bien, pero no supo en que momento tropezó soltando a la tipa y resbalando hacia atrás sintiendo una charola de queso derretido sobre su cabeza y todo su cuerpo.
Abrió los ojos observando toda la situación con detalle, los flashes de la cámara la cegaron por completo, las miradas de las personas la hicieron colapsar logrando que se levantará hecha un mar de lágrimas y saliera del teatro sin contar que un montón de periodistas se encontraban en la entrada y ella había caído como carne fresca la fotografiaron de todos lados hasta que finalmente pudo salir del lugar.
Esa noche sin duda había sido la peor en la vida de Mariana y nada volvería a ser como antes.