Bajo un cielo sin nombre

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Summary

Después de la muerte de su padre, Lian intenta empezar de nuevo lejos de los recuerdos que la persiguen. Cambia de ciudad, de escuela y de vida… o eso cree. En su interior aún carga con una tristeza silenciosa que nadie parece notar, hasta que conoce a Tian, un chico cálido y protector que ilumina su camino cuando todo parece derrumbarse. Justo cuando empieza a sentir que podría sanar, una sombra del pasado regresa: un chico que alguna vez confundió su amabilidad con amor… y que ahora la sigue, la observa y se aferra a una obsesión peligrosa. Lian tendrá que luchar contra sus propios miedos, contra los secretos que intenta enterrar y contra alguien que cree que ella le pertenece. Entre recuerdos perdidos, heridas que duelen incluso al sanar y un amor que parece destinado a romperse, Lian descubrirá que crecer a veces significa aprender a dejar ir… incluso aquello que más se quiere. Una historia sobre el primer amor, el miedo, la fuerza interior y las segundas oportunidades, narrada con la suavidad y la melancolía de un recuerdo que nunca se olvida.

Genre
Drama
Author
Isabella
Status
Complete
Chapters
20
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

El reencuentro

El sonido del tren llenaba el aire con ese ruido distante que parecía venir de otra vida. Caminaba despacio entre la gente, sosteniendo el teléfono contra mi oído. La voz de Lei se mezclaba con los anuncios del metro y los pasos apresurados.

—Asi que volvió... —murmuré intentando sonar tranquila. —Sí, hace una semana —respondio él —. Creí que ya lo sabías.

Guardé silencio un momento. Podía escuchar su respiración al otro lado de la línea, como si esperara que dijera algo más. .

—No lo sabía —susurré al fin —. .

—Lian... —dijo él con tono preocupado —. Ten cuidado, ¿Sí?

Sonreí débilmente aunque él no podía verme.

—Siempre lo tengo.

Colgué. El sonido del tren se apagó en mis oídos y solo quedó mi respiración, agitada. Sentí el corazón latir con una fuerza absurda, como si el cuerpo recordara algo que yo había intentado olvidar.

El aire olía a metal, a lluvia vieja, a promesas que se oxidan con el tiempo. Mire a mi alrededor; la estación estaba llena, pero en medio de todas esas caras, una figura destaco como una herida abierta.

Una silueta que reconocería incluso con los ojos cerrados. Mi mente se negó a creerlo, pero mi corazón lo supo antes de que pudiera pensarlo.

Era él.

Por un instante, el tiempo se detuvo. La gente siguió caminando, los trenes siguieron llegando, pero yo solo podía mirarlo. Todavía tiene esa sonrisa que me ilumina, pensé, sintiendo cómo algo dentro de mí se rompía y renacía al mismo tiempo.

Sin pensarlo,corrí. Cada paso era una mezcla de miedo y esperanza. Cuando llegué a su lado, lo abracé por la espalda con una sonrisa temblorosa, casi infantil.

—Tian... —susurré, aferrándome a ese instante.

Él se giró de golpe, el ceño fruncido, los ojos vacíos de reconocimiento. ¿Perdón? —preguntó, desconcertado —. ¿Nos conocemos?

Mi sonrisa se deshizo lentamente.Traté de encontrar en sus ojos alguna chispa del pasado, pero solo ví confusión. Entonces note una mano entrelazando con la suya. Una chica de cabello oscuro y mirada serena con una mezcla de sorpresa y distancia.

Bajé la vista, sintiendo que todo el aire se escapaba de mis pulmones.

—Disculpa... Me confundí —dije apenas.

Él asintió amablemente, sin entender nada, y se alejó con ella entre la multitud. Sus voces se perdieron, y el murmullo del metro volvió a ocuparlo todo.

Me quedé allí, inmóvil, con las manos frías, el corazón ardiendo y la garganta seca. Su sonrisa es la misma... Pero ya no brilla para mí o tal vez eso cambié.

El tren llegó y se fue. La estación volvió a su rutina, pero yo seguía en el mismo lugar, como si el tiempo no quisiera avanzar. Y mientras los trenes seguían avanzando, comprendí que los recuerdos nunca desaparecen. Solo esperan a que uno lo mire otra vez, eso hizo que recordara nuevamente lo que pasó.