PARTE 1: CUIDADO CON LO QUE DESEAS
Gregorio abrió los ojos y, aterrado, se dio cuenta de que no podía moverse ni escuchar nada. La luz del amanecer se colaba por las rendijas de las persianas, iluminando intermitentemente las motas de polvo que, como insectos voladores, deambulaban por toda la habitación. La atmósfera estaba cargada y un olor nauseabundo hacía difícil la respiración.
En el techo podía ver la misma mancha de humedad, aunque parecía más grande y había mutado de forma. Nació siendo una pequeña nube que con el tiempo fue adoptando la forma de una mariposa, después de un corazón y ahora parecía una cara deformada con la boca abierta repleta de amenazantes dientes.
Una cucaracha paseó sobre la mancha y, como si temiera ser engullida por aquellas fauces, las rodeó hasta situarse justo en el lugar que debería ocupar la nariz. Permaneció allí quieta, como si estuviera probándose un vestido nuevo frente al espejo de un vestidor, pero tras comprobar que era demasiado avant-garde para ella, se dejó caer, aterrizando sobre la cara de Gregorio.
En aquella habitación cerrada el calor se hacía más asfixiante por momentos y Gregorio, cada vez más asustado, sentía cómo la cucaracha, cuyas patas eran como alfileres que se le clavaban en la piel, se paseaba por todo su rostro, sin que él pudiera hacer nada por evitarlo. Entonces el insecto bajó por uno de sus brazos, para perderse debajo de las sábanas.
Gregorio sentía tal angustia, que el sudor supuraba por cada uno de sus poros formando microscópicas estalactitas en las puntas de sus dedos. Sin control sobre su cuerpo, estaba obligado a seguir mirando aquella cara amenazadora que le vigilaba desde el techo, cuando algo parecido a un escalofrío le heló hasta las entrañas.
Quiso cerrar los ojos para soñar, esperando que su subconsciente le llevara a un lugar más agradable en el que poder sentirse seguro, pero sus párpados tampoco se cerraban. A pesar de eso, su mente se compadeció de él y le concedió su deseo.
Pero ten cuidado con lo que deseas...
porque puede hacerse realidad.