Alas Sobre el Océano

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Summary

Un ángel caído desde el cielo en un mundo extraño, lleno de nuevos misterios para ella. Tendrá que adaptarse al nuevo entorno antes que volver a su hogar lleno de secretos malévolos... Se embarcará en busca de un nuevo hogar, ella con su mente inocente pensando en una vida llena de felicidad, pero la vida le tiene preparado otro plan...

Genre
Fantasy
Author
Noraaa32
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

Ángel Caído del Cielo

Caigo del cielo, veo el cielo azul ante mis ojos, unas nubes que parecen algodones para tumbarse en ellos y dormir, el sol cálido.

Niego absolutamente cada pensamiento que se me cruza en la cabeza, solamente en que jamás pensé que mi hogar se dedicaría a tales barbaridades. No aguante verlo y sin pensarlo me fui.

No sé dónde estoy, intento estabilizar mis alas pero no tengo fuerza para ello, he gastado todas mis fuerzas para venir aquí, y ni siquiera sé si es seguro.

De repente siento hojas rozar por todo mi cuerpo de forma dolorosa. Y sin poder evitarlo estallé contra el suelo, mi cuerpo absorbió todo el dolor, no puedo moverme, siento que se me cierran los ojos, mi vista es borrosa y me duele mucho la cabeza, no aguanté más, cerré los ojos cayendo en el desmayo.

Abro ligeramente los ojos, aun sigo viendo borroso pero el dolor de cabeza ha aumentado, escucho pasos de lejos,veo una figura borrosa parecida a la mía, estoy salvada. Aquel que se dirigía hacia mí dijo algo pero yo no lo entendí y nuevamente cierro los ojos.

Con la poca conciencia que me queda siento que estoy siendo medio arrastrada, rozamiento de mis pies contra la tierra, también me duelen los brazos.

Tiempo después empiezo a abrir los ojos, intenté moverme pero algo me lo impide, cuando finalmente estoy medio consciente de donde estoy me doy cuenta de que estoy sentada en el suelo, era de tierra por el polvo que salía volando por el aire, mis pies están atadas con una cuerda dura y un nudo difícil, mis manos al igual que mis pies están inmovilizadas, atadas con la misma cuerda dura pero lo peor es que están alrededor de un tronco de árbol, mi espalda está adolorida del golpe, muevo mis alas sin tener éxito, no tengo absolutamente nada de fuerza, aunque me haya despertado veo borroso, el sol del pleno dia me interrumpe, solamente puedo identificar que hay unos pocos árboles. No entiendo porque estoy asi.

La poca vista que tengo, veo a esa misma figura igual que la mía venir hacia mí, al acercarse más puedo ver que es de la misma especie que yo solo que no tiene alas, creo que se les llama humanos, es una persona. Finalmente llego a mi, se ha agachado a mi altura, abrí la boca para agradecerle por haberme salvado pero también preguntar porque estoy asi, pero aquel hombre empezó a hablar antes.

—Finalmente despiertas angelito… —dijo con tono de voz no bondadoso, en eso dirige su mano hacia su bolsillo sacando de ahí un pequeño cuchillo, acercó ese objeto y lo deslizó por mi mejilla derecha.

Mi instinto me cerró la boca, algo me dijo que era mejor mantenerme callada.

El hombre hizo una risa débil, con eso finalmente guardó su cuchillo y se fue lentamente, dando pasos alegres mientras silbaba.

Sin poder evitarlo, caí en el desmayo por el dolor y la poca energía. El sol estaba en lo más alto dando de pleno, eso aumentaba las ganas de beber agua, me hacía sentir incluso más débil.

Escucho voces, lejos de mis oídos pero cercanas sus presencias, no me resulta agradable, me deja un sabor amargo en la boca, aun sigo medio desmayada, abro los ojos con todas mis fuerzas, lo primero que veo son dos personas hablando delante mía, no identifico quienes son, los veo borrosos, me duele más la cabeza.

—... ¿No crees Capitán? —pude escuchar solamente el final.

¿A que se refiere con “Capitán”?

Finalmente puedo ver más claro, es la misma persona que estuvo antes que me acarició la mejilla con el pequeño cuchillo, solo que ahora está acompañado de alguien que parece ser su capitán por la forma en que lo ha llamado. Los dos me miran de forma para nada buena, analizando de arriba a abajo todo mi ser, pero me da la impresión de que se están fijando mucho en mis alas doradas dando una pequeña sonrisa.

Sin tener energía agacho la cabeza pero me mantengo despierta. Se acercan pasos hacia mi en alguno de esos dos hombres, veo rodillas dobladas, está a mi altura, es ropa diferente. En eso una mano fuerte agarra todo mi cuero cabelludo forzando a levantar la cabeza.

—Eres más bella de lo que pensé maldita…— habló su voz masculina ronca observando todo mi rostro. Me llega un olor raro de él, me desagrada, me quema la nariz, me da incluso náuseas, jamás en mi vida he olido tal cosa.

Dicho eso me suelta de manera brusca y se va con el otro hombre hablando de algo que no alcanzo a escuchar. Cada vez mi instinto quiere decirme algo, algo que no es bueno, no es puro, no tengo esa calma de siempre, algo está inquieto en mi interior, mi interior me dice que esté siempre en alerta, pero no entiendo que es estar alerta, no he sentido esta emoción nunca, no sé qué hacer.

Me mantengo despierta lo más que puedo, me palpita la cabeza pero me aguanto.

Llegó la noche, finalmente es de noche, llega el frescor por todas partes, no se cual mundo sea este pero el sol es demasiado radiante, tanto que empieza a quemar, es insoportable. Se escuchan las hojas de los árboles moverse ligeramente por el viento, entre el silencio puedo escuchar otra cosa más, me concentro totalmente en saber que es, unos segundos después puedo identificar que es… Se oyen olas! eso quiere decir que más allá hay mar.

Pruebo a moverme los pies y quitarme la cuerda, hago cualquier cosa para deshacer el nudo pero fallo en la en la misión, pruebo con las manos que estan atras del arbol, hago movimientos de dedos a ver si al menos un dedo se me suelta pero tampoco funciona, como última opción muevo las alas, las he dejado en reposo, las muevo con toda mi fuerza, intento que se estabilicen que den una señal de poder levantarse pero nada, nada de lo que he intentado me funciona. Escucho mi alrededor a ver si capto alguna pista en donde estoy, solamente oigo las olas romperse y el aire mover las hojas, nada nuevo, tampoco escucho a aquellos hombres cerca, me da a entender que están lejos, me pregunto si son solamente ellos dos o hay más de ellos, pero nada me da respuestas me tengo que conformar con lo que he visto y escuchado, espero que si hay más personas sean nobles de corazón y que me expliquen lo que está sucediendo.

Pasa un tiempo más, no estoy segura de cuanto pero lo suficiente para que me dé sueño, en eso aprovecho para cerrar los ojos y descansar asi poder recuperar más fuerza.

Al día siguiente, siento como me quitan una pluma de una ala, di un pequeño brinco y en eso desperté pero mantengo la cabeza agachada, sin llamar la atención porque veo muchos pies delante mía formando un gran semicírculo.

—¡Y esto amigos míos! —habla una voz conocida, esa voz ronca incluso me llega el olor de antes, es el capitán— ¡Es lo que nos va a dar riqueza! Esa maldita de ahí nos va a ahogar en muchísimos Lirios.

¿Lirios? ¿Ahogarse con flores?

En eso muchas voces, concretamente todas masculinas, empiezan a gritar.

—Aparte de que es un ángel, amigos míos…—sigue hablando— Esta pluma que veis aquí, contiene oro puro. ¡Dios nos ha bendecido!

Todos gritan de una.

¿Acaso estos humanos nunca han visto oro?

No entiendo nada de esta conversación, las personas que tengo aquí delante no saben lo que es el oro cuando yo siempre lo he visto incluso lo tengo en mis alas incorporadas, por eso tengo las alas doradas. Aun siguen celebrando lo que les ha dicho su capitán, levanto un poco mi vista para visualizar a quienes tengo delante, lo primero que veo es que todos son hombres, me doy cuenta de que todos visten de forma igual, una ropa medio desgastada, colores apagados y sus zapatos muy sucios, sus comportamientos son bruscos, gritones, y posan de forma rara… jamás he visto esa prendas, esos comportamientos, en mi vida de antes no había tales cosas, no sé que son estos humanos, igualmente me dedico a observarlos y comprender un poco de ellos.

Un rato después de que celebren, otro de ellos habla.

—¿Qué haremos con ella después?

—Es obvio… —el líder se ríe— Vamos a venderla en la subasta que se celebra en unos pocos días.

Dicho eso finalmente todos se empiezan a ir, el líder en sus manos contiene mi pluma arrancada, con simplemente eso ya son felices, aun así se me quedan muchas dudas rondando por la cabeza, no entiendo nada pero nadie me puede dar respuestas.¿A qué se referirá a los Lirios? ¿El oro es tan especial para ellos? Si me pudieran soltar los podría ayudar lo mas que pueda, pero me mantienen aquí sin razón alguna.

La tarde está aquí, la hora en donde el sol da su máximo esplendor, y como me da directamente en mi cabeza, eso aumenta más mi cansancio, mis ganas de comer y mi sed, quiero sombra y estar más tranquila, casi sin poder evitarlo mis ojos se cerraron.

Lentamente llegaba la noche, nuevamente viene la brisa fresca, pero lo raro de esta vez es que no había silencio, a lo lejos se puede escuchar esos mismos hombres de esta mañana gritar, festejar, había una gran fogata que se ve incluso de donde estoy, un pequeño rato después sonaba una melodía, era música y sonaba alegre, que te daban más ganas de seguir bailando y disfrutando. Me decido por dormir, quiero recuperar energías.

En algún momento de la noche me desperté, oigo pasos rondando cerca mía, por alguna razón mi corazón se acelera, no me gusta esta sensación, vuelvo a sentirme en alerta, me quedo en blanco no se que hacer. Finalmente aquellos pasos estaban en frente mía, ese hombre se puso a mi altura, yo lo mire directamente analizando cada movimiento.

—Eres tan guapa maldita… —acerca su mano a mi mejilla, acariciándola— Ha pasado tanto tiempo sin ver a una mujer tan guapa como tú.

¿A qué quiere llegar?

Mi corazón late más rápido que antes.

La mano que está en mi mejilla, se va cayendo hacia mi boca, me aprieta la boca muy fuerte, no deja que emita ningún sonido, en eso su otra mano se dirige a su cinturón quitandolo con desesperación, muevo la cabeza a todas partes intentando quitar su mano de alguna forma pero no hay ningún avance, siento otra nueva emoción jamás sentida, ahora mismo no puedo analizarla. El hombre se pudo quitar su cinturón, en cambio yo empiezo a patalear. Toda la poca energía que he gastado en utilizar mis poderes en defensa mía, yo no controlo nada sobre mí, es mi cuerpo quien lo hace. Utilizando mi magia aparecieron unos pequeños aros de luz yendo velozmente hacia el hombre, el humano no hace nada más que gritar, mover en su propio cuerpo intentando quitar esos aros, de repente cuando los aros chocaron contra su piel empezó a sangrar, cayeron gotas de rojo puro, poco a poco abajo del humano se hacía un charco, mis ojos están abiertos, observando todo lo que pasa, esos aros de luz que he manifestado le cortaba cada vez mas y mas. Sangre ha caído en mi ropa, estoy casi toda manchada de sangre, finalmente no se escucha más gritos ni cortes en la piel, todo se ha quedado en silencio, tampoco se escucha esa fiesta de antes, yace en el suelo a un par de metros al lado mio ese hombre muerto sin pulsaciones, sin latidos de su corazón. Mi cuerpo no puede soportarlo más, otra vez caí en desmayo, mi última sensación es sentirme a salvo.

Algo me hizo despertarme, esta vez me escuece cada parte de mi cuerpo.

—¡Despierta zorra! —grita alguien.

Abro los ojos sorprendida, otra vez hay un semicírculo a mi alrededor, el capitán está delante mía, no parece muy feliz, contiene en sus manos una cuerda. Aquella cuerda se dirige hacia mi cuerpo hiriendo toda sazona golpeada, yo no produzco ningún sonido ya que no tengo fuerzas ni para eso, hago muecas de dolor.

—¡¿Por qué lo has matado!?

Ni siquiera yo sé que contestar, mi cuerpo ha actuado solo.

Me fijo en el cuerpo muerto de aquel hombre, hay unas cuantas moscas alrededor, sigue exactamente en la misma pose, nadie lo ha movido.

Otra vez la dura cuerda impacta contra mi ser.

—Se ha acabado, hoy mismo la llevamos a subastar. —dijo el líder tirando la cuerda hacia mi.

El capitán da una señal con la mano dando a entender que todos se preparen. Yo no entiendo que va a pasar, pero solo espero que por fin me suelten.

Unas pocas horas después, llegan dos de ellos, sacan un cuchillo y me desatan, me levantan por la fuerza, yo no puedo incorporarme debido a no tener fuerzas, agacho la cabeza porque ni para eso puedo levantarla, arrastro mis pies contra la tierra, al igual que mis alas.

Los dos que me llevan se han parado, diviso otros pies delante nuestra.

—Ya sabéis que hacer. —dice el capitán con su voz ronca.

Dicho eso empiezan a caminar otra vez, poco a poco escucho el mar de hace dias, levanto un poco la vista por fin viendo el mar tan azul y brillante que te dan ganas de meterte ahí y nunca salir, pero el destino no está en el agua, me llevan hacia otro sitio, puedo ver que es un pequeño barco lo suficiente para que quepan todas las personas que he visto, me llevan dentro del barco hacia una puerta, la abren y me tiran ahí, caigo hacia abajo, era más abajo de lo que me esperaba ya que impacto contra unas escaleras, finalmente llego a una superficie lisa, está a oscuras, no veo nada, ni siquiera entra una pequeña luz por ningún sitio.

Un par de minutos después mis ojos se acostumbran a la oscuridad, veo que no hay absolutamente nada, está todo vacío, se empieza a mover el barco por las olas, parece que ya estamos en marcha hacia algún destino, intento subir las escaleras pero por culpa de las olas me balanceo por todos sitios, me está entrando un fuerte mareo, también que no he comido nada, tampoco he bebido me siento aun peor, creo que voy a vomitar, es mejor que me quede quieta en una esquina sin hacer nada hasta que por fin se pare el barco.

Ha pasado un tiempo y parece que el barco se ha parado, se escuchan pasos viniendo hacia esta habitación, baja una persona agarrándome del brazo con fuerza yendo hacia arriba, mis alas se arrastran durante todo este tiempo, mis ojos deslumbran de tanto brillo, me fijo rápidamente en dónde estoy, parece ser una isla, a los lejos y grande pone un cartel de “Subasta”. Antes de ver más cosas me tapan la boca con un paño y me ponen un trapo enorme cubriendo todo mi cuerpo incluyendo mi cabeza, alguien me obliga a agachar la cabeza, empezamos a caminar, nuevamente dos personas me dirigen, cada uno a mi lado sujetándome con fuerza. Caminando solo veo el suelo, veo que hemos llegado a un nuevo terreno, el suelo es de piedra, con un poco de arena, veo muchos más pies moverse, parece que hay más de esos humanos, porque sus pies son parecidos, los dos que me sujetan empiezan a hablar entre sí, parece ser el capitán alguien más.

Hemos parado, parece ser que hemos llegado a algún sitio.

—Buenas caballeros. —habla otro extraño, a este lo puedo ver con una vestimenta totalmente diferente, está más limpio, lleva zapatos que parecen de buena calidad, también su voz suena más refinada.

—Queremos subastar a esta maldita de aquí. —dice el capitán refiriéndose a mi.

El extraño se ríe débilmente.

—¿Para eso venis? No, largaos de aquí.

—No se arrepentirá.

—Por favor, eso dicen muchos, además ya tenemos muchas muchachas como ella por aquí.

—Ella no es una cualquiera. —hubo un silencio.

—Está bien, pasen. —el refinado ha sonado convencido, puede ser que el capitán le haya enseñado algo para convencerlo, como la pluma arrancada de mi ala.

Pasamos a otro panorama, esta vez volvemos a lo oscuro solo que esta vez hay luces, se puede ver algo, me llevan hacia algún sitio y me vuelven a tirar, me quito el trapo de la boca y el del cuerpo, puedo ver que delante mía hay barrotes de hierro que me impiden el paso. Otro hombre a través del hierro tiene en sus manos un objeto que me parece extraño, de repente alzó este objeto, hizo un pequeño brillo velozmente y ese hombre se fue, hay un joven chico detrás de los barrotes intentando hacer algo a lo que parece una puerta.

—¡Rápido chico, no tenemos todo el día!

En eso el joven se puso nervioso, lo que estaba haciendo lo hizo rápido y se fue corriendo. Me acerco a esos barrotes, concretamente donde estaba el chico, agarro el hierro intentando ver en donde estoy, pero oigo un pequeño chirrido, la puerta que sujetaba está abierta, parece que el chico no hizo bien su trabajo, tengo la oportunidad de irme y ni de broma la pienso desperdiciar, mi cuerpo me esta avisando que me vaya de aquí. Voy hacia el trapo enorme y me cubro completa menos la cara, abro la puerta en sigilo y empiezo a buscar una salida, por suerte encuentro una puerta abierta que da al exterior porque hay mucho brillo, la atravieso, y finalmente puedo ver un cielo azul lleno de vida.

Camino rápido, huyendo de aquel sitio, voy hacia donde hay mucha gente, no se que sea esto pero todo está lleno de humanos, muchos puestos de comidas de todo tipo, cosas que nunca he visto, de solo verlo me entra hambre, me camuflo entre las personas perdiendo de vista ese sitio llamado subasta. No tengo ningun rumbo en mente solo me dedico a caminar lejos de ahi, sin querer me estoy chocando contra todos, estoy muy necesitada de energia, necesito mucha comida, demasiada agua, y mucho reposo, cambio de calle donde hay un poco de menos gente finalmente choco con una chica de pelo negro y ojos azules, no puedo más, me he desmayado en mitad de la calle, eso implica llamar la atención de todos y no es lo que quiero.

Antes de perder la consciencia siento que caigo en unos brazos, espero de todo corazón que esta persona me salve.

No quiero que sean los mismos de antes, sería volver a lo mismo.