Hagamos terapia

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Cuando te dejan entrar en la terapia y solo podes escuchar pero no participar. Un ejercicio que puede ayudar a otros a expresarse

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n/a
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18+

Capitulo I- Ordenando Algunos recuerdos

Hagamos terapia

Pilar Strong (seudónimo)

Capítulo I

“Ordenando algunos recuerdos”

- Bienvenida. Comencemos. ¿Qué es lo primero qué recordas?

Lo primero, bueno en este momento es difícil pero

- NO, no es difícil. No te pido que elijas entre un recuerdo u otro. Solo contame lo primero que recordas.

Ella tenía poca plata, casi nada te diría, y quería comprar algo para que cenemos. En esa época éramos ella y yo nadie más. Iba a comprar arroz blanco y yo como inocente que era quería comer salchichas. Veía al vendedor de panchos en la plaza y se me hacía agua la boca. - no podemos comprar eso porque no rinde y no tengo más plata. Y me puse a llorar.

No sé si fueron mis lágrimas o qué, pero terminó comprando las salchichas.

- ¿Por qué crees que ese recuerdo es importante?

No tengo idea. Me gustan las salchichas pero no soy fanática. Si a eso se refiere.

Recuerdo que golpeamos la puerta de una vecina del barrio y le pedimos que nos cocinara las salchichas y también pedimos un vaso de agua. Al día siguiente fuimos por el arroz con lo que había sobrado y había aumentado. No recuerdo que comí ese día. Es muy raro porque si me pregunta qué comí la semana pasada; ¡no me acuerdo!

- ¿Qué recordas de tu hogar en esa época?

¿Cómo sé si estoy recordando las cosas en el orden correcto? Porque la recuerdo a ella vendiendo en la plaza. Una vez había una montaña de plata en la calle, capaz había alguien tocando algún instrumento, pero no lo recuerdo. Pero esos billetes me llamaban. Y le dije que agarráramos esa plata y obvio me sacó de ahí, y de ahí paso al momento en que habíamos conseguido para cenar un salamín. No teníamos como pelarlo y fuimos a la heladería y con una cucharita de helado lo pelamos. No sé qué tiene que ver un recuerdo con el otro, pero sí sé que esa plata no la agarramos.

- ¿Cómo estás tan segura?

Bueno, porque ella no es así y yo tampoco.

- ¿Cómo era tu casa en ese momento? Me cambiaste de tema antes. ¿No te acordas?

(mientras escribo esto siento angustia) Si, me acuerdo. Dormíamos en la estación de trenes, había una plaza. En realidad, no sé cuánto tiempo estuvimos durmiendo ahí, pero recuerdo una noche. Me acuerdo del banco y que ella me tapaba.

En algún momento apareció él, parecía una buena persona.

La recuerdo a ella vendiendo Pirulines para ganar unos pesos. A todos lados íbamos juntas.

- A ver, hagamos una pausa. Si queres podemos parar.

¿No, no quiero por qué?

- Porque me decís que apareció alguien, pero lo anulas al minuto siguiente. ¿Quién es él?

En algún momento ella y yo ya no estábamos en la estación, empezamos a vivir en una casa, ella había tenido bebés. ¡Ni siquiera la recuerdo embarazada! Pero parecía que todo estaba mejor. Un día me dice que sale a buscar trabajo y yo me quedaba en la casa.

(estuve unos cuantos minutos mirando el teclado pensando si seguía escribiendo o borraba todo)

lo siguiente que recuerdo es que yo quería comer algo y le pedí un pan con manteca. Tenes que bañarte antes, me dijo. Mientras me bañaba él me decía que estaba bien con que él me bañara y que lo que estaba haciendo no lo debía contar a nadie menos a ella porque la lastimaría mucho algo así.

Lo siguiente que recuerdo es que ella, las bebes y yo estábamos viviendo en un lugar diferente, algo pasó con él. No sé a dónde fue. Por mi culpa no pudo haber sido porque no dije nada. En ese momento.

- Vos entendiste qué fue lo que pasó? ¿Qué crees que él te hizo?

Nos cuidábamos, pero ya no éramos ella y yo. Pero tampoco recuerdo en qué momento ellas ya no estaban. Dejaron de estar, pero no sé en qué año ni qué día. ¡Y no me preguntes si de grande lo supe porque esa no es mi historia, no me corresponde contarla!

El lugar en el que empezamos a vivir le decíamos “B” no se si tenía otro nombre, pero le vamos a decir así.

Era un buen lugar porque ella tenía trabajo y no dormíamos en la estación y él no estaba.

Ya sé que no te respondí lo que me preguntaste. Ya voy a llegar.

Sabes que en un momento llegó otro él a nuestras vidas. Ese él también tenía equipaje como el de ella ¡

Este otro él, era bueno y nos cuidaba. Empezaron a conocerse y decidieron casarse. ¡Tampoco recuerdo ese día! y de golpe ya no vivíamos en B, estábamos en un lugar horrible llamado W. Había mucha gente viviendo ahí, cada uno tenía un espacio y lo arreglaba como podía. ¡AH, recuerdo que las ratas eran gigantes!

- Contame todo lo que recuerdes de ese lugar, a ver

Vivir ahí era mejor que estar en la calle, eso te lo aseguro. Pero no era fácil, no había agua y de eso me acuerdo porque tuve que ir muchas veces a buscar agua en bidones. Caminábamos para buscar los alimentos y cada madera grande que viéramos debíamos subirla porque seguro serviría para tapar algún agujero o para hacer alguna división. Había paredes sin terminar y lo peor era que muchas empresas habían descubierto el lugar para usarlo como basurero. No hay mucho más para decir.

Un día se agrandó la familia y nació Clara, hermosa. Cuando volvió con Clara fue muy lindo. Parecía que ya todo estaba bien. Yo iba a la escuela, pero no me iba muy bien

- ¡Alto!

¿Qué?, no dije nada malo.

no, claro que no. Pero acabas de darme un nombre.

Ah, eso. Si, vamos a decirle Clara. De ella no puedo decirte nada más. Porque la verdad no lo recuerdo.

Recuerdo algo que pasó y no sé si fue antes de la llegada de Clara o después. Eso me molesta.

- Vas a recordar lo que tu cabeza consciente quiere que recuerdes, no lo podés controlar. ¿Y qué es eso que tanto te molesta?

La veo a ella. Discutiendo con el segundo él. Yo los espiaba. Veo que él la golpea y ella se desmaya. Pero lo siguiente que recuerdo es que otra mujer lo ayudaba a él a moverla. La llevaron a la cama grande. Esa noche dormí con ella.

No me preguntes que pasó después o quién era esa otra mujer porque no lo recuerdo.

- Estos episodios de violencia se repitieron?

No es así como quiero hacer el ejercicio. Quiero contarte las cosas como las recuerdo y en el orden que me salen. Ya veremos si pasa o no. ¡Por favor!

- Está bien. Pero tene en cuenta que luego me tocará a mí hacer preguntas y quisiera oír las respuestas

Veremos.

La verdad es que muchas cosas le pasaron y para ella solo estaba yo. Y creo que era la única que recibía su angustia. Una vez me había portado mal, no sé qué hice, pero lo recuerdo como que me la había “re” mandado...le terminé contestando mal y me empujó.

Como dije había paredes sin terminar y rotas. Lloraba porque ella me retaba, pero empecé a verla de golpe desesperada gritando de un lado al otro. ¡De eso paso al momento en que estaba en el colectivo con la cabeza abajo y lloraba como si me estuvieran matando! hasta que vi la sangre en el piso. Llegamos al hospital y había mucha gente encima mío, pero no me atendieron porque no tenían gasas ni anestesia. Época difícil en Argentina. Al final me trasladaron a otro hospital donde sí tenían gasas, pero no anestesia. El problema es que ya había pasado mucho tiempo y yo seguía perdiendo sangre con una interesante abertura en la cabeza. Así que decidieron coserme igual.

- Ja!, ¿no me podía tocar la época de la “gotita” no? No. Para mi solo había hilo y aguja. Me acostaron boca abajo, unas enfermeras me sostenían los pies y otras las manos y alguien empezó a coser. Recuerdo que lloré mucho. No me acuerdo cuando volvimos a casa. Al otro día tenía una bola de gasa en la cabeza cosida y me faltaba un poco de pelo. No justifico la reacción de ella, pero entiendo que fue un accidente o por lo menos fue sin esa intención. Ella lloraba conmigo. En el hospital me hicieron decir que me había resbalado.

Ahora que lo pienso pasé de ser una niña rebelde a una torpe que no sabía coordinar los pies.