La Última Dosis De Amor

Summary

Dos drogadictas consumidas por el amor. Su mirada estaba perdida, al igual que la mía, el caos era nuestra mayor ambición, las miradas de las personas alrededor nos daban igual, estábamos hechas para destruirnos, para no detenernos, queríamos seguir, no pensábamos parar, que alguien nos ayudara ,que nos separaran ,por qué ,de no ser así ,ninguna se alejara ,y, aquello, será, mi última dosis de amor.

Genre
Romance
Author
noetal11
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

CAPÍTULO 1


Vi la mariposa roja volar, colándose debajo de mi ventana, entrando en mi habitación, que olía a cigarro recién quemado y había humo por todas partes.

Serian las once de la noche cuando me acabé de vestir, no había cenado, no tenía ganas, de hecho creo que no había comido desde ayer.

Me hice el porro entre mis dedos, lo terminé de preparar, para unos momentos después dirigirlo a mis labios e inhalar por mi boca el sabor de la maría colarse en mis pulmones, para que me llevaran al próximo viaje.

Hoy pensaba salir, por eso me había arreglado un poco, no demasiado, solo lo suficiente para que me dejaran pasar a la discoteca.

Empecé a sentir después de unos minutos de fumar la maría, sus efectos. Empezaba a sentir como subía, y la sensación de lucidez que me llenaba, algo que me hizo sonreír antes de coger mis llaves e ir al club.

Al llegar a la entrada pude ver las letras color neón algo borrosas debido al efecto de la marihuana.

Aquella era una discoteca bastante concurrida, sobretodo para la gente que vivía por allí. Yo iba demasiadas veces, quizás era uno de mis clubs favoritos junto a otros tres. Si, era cierto que pasaba la major parte de los días yendo a fiestas por las noches, disfrutando de la música y de las sustancias que conseguía.

Era obvio que no solo había alcohol, siempre había el típico grupo que vendía drogas y yo como una maldita adicta siempre aceptaba, no podía evitarlo, quería más, todas las noches necesitaba más.

Entre al club con mi entrada que había conseguido el día anterior y como el guardaespaldas de la puerta ya me conocía, este me saludó con la cabeza, a lo que le correspondí.

Al entrar senti como la música retumbaba el suelo, inhale el humo de la gente que fumaba y que se extendía en el aire, mire a las personas que se besaban sin control en la pista de baile

Y supe que ahora estaba en mi lugar, este era mi sitio, aquí no había reglas, la gente se descontrolaba, justo como yo, eran como yo.

Ir sola a una discoteca puede parecer deprimente pero créeme que aveces puede ser más emocionante que ir con alguien, tampoco es que tuviera gente con quien ir, no me importaba, quería estar a lo mío , quería perderme yo sola.

Estuve bailando con desconocidos durante quizás dos horas, bailábamos desesperados, pegando nuestros cuerpos muy cerca, obscenamente cerca, me enacantaba.

Me acerqué a la barra a pedir más alcohol, si eras VIP, podías tomar las copas que quisieras, y yo, al venir aquí cada dos días, ya conocía hasta al jefe que me había hecho VIP, asique podía emborracharme durante toda la noche.

Vi a una chica a lo lejos mientras tomaba mi copa, estaba bailando, con un chico en la pista de baile, muy cerca, él le comía el cuello,y ella sonreía como si supiera perfectamente que lo tenía a sus pies, ella llevaba un vestido de color rojo carmesí, muy sexi, y sentí curiosidad por ella, sin embargo solo aparte la mirada para ver como un chico le entregaba una pequeña bolsita con polvo blanco a otro chico, sin pensarlo más me acerqué a él, sabía que me vendería.

Lo conseguí por unos veinte euros, era barato, me sorprendió incluso, supongo que era un nuevo vendedor que no tenía ni idea de precios, me daba igual, solo quería meterme la cocaína por la nariz.

Deje el cubata que sostenía mi mano para ir a un lugar más privado a hacerme una raya, joder, necesitaba un sitio ya.

Busqué por todas partes, haber si había menos gente, solo quería meterme la coca tranquila sin tanto ruido.

Finalmente encontré un pasillo que parecía oculto de la fiesta, no había visto nunca el lugar, siempre me mantenía en la pista de baile o en los baños donde solía meterme la coca, pero, hoy no podía metérmela en el baño porque había demasiada gente.

Abrí una de las puertas y vi a una persona.

-Uf, perdón.-Dije cerrando la puerta tan pronto vi a la persona, pero, también me di cuenta en aquel vistazo , que aquella persona estaba en el suelo, también me dio tiempo a escuchar el sonido de una inhalación fuerte, y llegué a la conclusión.

Quien había dentro se estaba drogando en aquella habitación, justo como quería hacer yo.

Y entonces volví a abrir la puerta.

Al abrirla me encontré a una mujer, aquella mujer, la que había visto hacia unos minutos ,la que bailaba con aquel chico que seguro la tenía dura por estar bailando con ella, mientras solo jugaba con el.

Ella me miró sin sorpresa, y a su lado, unas líneas de polvo blanco, su droga.

-¿Pasas?.-Fue lo primero que me dijo.

Cerré la puerta detrás mío entrando en la habitación y me agaché junto a ella mirándola a los ojos, eran curiosos, su mirada era penetrante, oscura y empezaba a tener los ojos dilatados debido a la droga.

-¿Quieres probar?.-Volvió a hablar

¿Se pensaba que era nueva en esto o que ?

-No, tengo el mío.-Saque, la bolsita con el polvo dentro y ella solo la miró antes de dar una media sonrisa.

-Entonces me caerás bien.-Dijo mirándome con intensidad antes de que sin decir nada inhalara su otra raya.

Solo la observé

-¿Quieres compartir...-Volvió a hablar

-Lisa, me llamo lisa.-Respondí

-Jennie, yo soy Jennie, ¿te apetece compartir?, dos es más que una.- Dijo con aquella sonrisa que era tentadora.

-De acuerdo Jennie.-Le seguí, para luego sin pensarlo más inhalar su raya de droga que me invadió el cerebro.

Aquella noche conocí a Jennie, me di cuenta que éramos muy parecidas, compartimos durante toda la noche la droga que teníamos y acabamos colocadas hasta que no podíamos más, entre el alcohol, entre las drogas, los porros que fumábamos de algún desconocido que nos invitaba, pensándose que le daríamos nuestros números. También me di cuenta casi al instante de que Jennie y yo, podríamos ser mejores amigas.

Ella me dio su número y yo le di el mío para volvernos a ver esta noche, si, me iría de fiesta de nuevo y no me arrepentiría, de hecho me daba curiosidad hasta qué punto podía llegar con una persona igual que yo.

Llegue a mi apartamento para descansar ,antes de volver a drogarme con necesidad.

Me di cuenta al abrir la puerta, que la mariposa de la noche anterior, la que se había colado, estaba muerta en el suelo, una pena, quizás pudo salvarse y ya era demasiado tarde.