Un encuentro poco improbable

Summary

Un chico común con lo que el llama un exceso de mala suerte logra tener un encuentro con su ídol preferida del kpop Kim Dahyun. Que podrá esperar de este encuentro o solo su suerte lo llevo a lo más alto para caer peor.

Status
Ongoing
Chapters
11
Rating
n/a
Age Rating
13+

El encuentro

¿Alguna vez has sentido que algo era improbable, como si tuviera muy pocas probabilidades de suceder? Personalmente, tengo muy mala suerte en casi todo, así que suelo pensar en términos de probabilidades. Y aunque algo tenga un 90% de posibilidades de salir bien, mi mala fortuna hace que siempre ocurra ese 10% restante. Por eso, en mi vida, lo improbable suele ser lo más común.

Con el tiempo, decidí darle un nuevo matiz: puede ser improbable, sí, pero si sé que de todos modos sucederá, se vuelve “un poco improbable”. El encuentro con ella fue justamente uno de esos momentos. Perdí, como de costumbre… pero esa pérdida provocó uno de los mejores días de mi vida.

Verán, ¿alguna vez han fantaseado con su ídolo? Tal vez soñaron que los notaba, que se enamoraban, o que vivían una historia romántica. Bueno, yo creo que eso es precisamente cuando lo poco improbable se convierte en una bendición. Esta es esa historia.

Mi nombre es Roger Martínez. Tengo 28 años. Un poco cliché empezar así, lo sé, pero déjenme continuar. Vivo en una ciudad al norte de Estados Unidos llamada Washington, cerca de la frontera con Canadá. Es una ciudad fría, rodeada de un gran lago y un bosque que amo. Generalmente no pasa nada interesante por aquí… hasta ese día.

Me encontraba en mi apartamento, jugando videojuegos, cuando...

—¿Qué estás haciendo? —dijo mi amigo Michel, entrando como si viviera ahí, con una sonrisa confiada.

—¿No sabes tocar la puerta? —pregunté, bajando el volumen del estéreo.

—¿Para qué? Si tengo llave —dijo dejándose caer en el sillón.

—No tienes una llave... ¿o sí? —dije, pausando el juego y alzando una ceja.

—Claro que no... {o tal vez sí} —respondió, sin levantar la vista del celular.

—No tienes llave —afirmé, volviendo a centrarme en el videojuego.

—Y dime, ¿de verdad puedes jugar mientras suena “Hare Hare” de TWICE de fondo? —preguntó con tono burlón.

—Claro. TWICE me da poderes... Bueno, Dahyun lo hace —reí, sabiendo lo extraño que sonaba.

—Hablando de eso, me sorprende que estés aquí jugando en lugar de estar como todos, viendo la grabación —comentó mientras revisaba mi refrigerador.

—¿Qué grabación? Y no te acabes la leche. La última vez tuve que salir por más a las once de la noche.

—La nueva película de Dahyun. Están grabando como a 30 minutos de aquí. ¿Y tú quejándote de que aquí nunca pasa nada? —dijo mientras se hacía un sándwich.

—¡¿Por qué no me lo dijiste antes?! Tengo que ir —me levanté de golpe, vistiéndome a toda prisa.

—Creí que ya lo sabías. Supuse que, con lo improbable que es ver a un actor grabando, no lo ibas a intentar. Por cierto, lleva paraguas. Va a llover —advirtió entre bocados.

—¿Cómo me veo? —pregunté mientras me ponía la chaqueta.

—Igual que siempre —respondió sin mirarme.

—No ayudas —resoplé y busqué el paraguas.

—Por cierto, hoy es el evento de Gran Ladrón. No vayas a decepcionar al gremio por correr detrás de tu ídolo.

—¡Se le dice bias! —le grité al salir del apartamento.

Corrí, buscando en el celular la ubicación del set. Casi caigo por las escaleras, pero logré mantenerme de pie.

Tras tomar un autobús, llegué al lugar. Era un parque algo alejado del centro. Había vallas, seguridad, y ya un grupo de personas reunidas. Tal vez fans, o simplemente gente aburrida. Me costó encontrar un buen ángulo, así que me moví a una zona más solitaria, con algunos juegos infantiles cerrados y puestos vacíos.

Y ahí estaba ella. Kim Dahyun. Hermosa como siempre, con una blusa blanca y falda negra. Supuse que grababan una trama escolar. Repetían la misma escena: alguien se le acercaba, le decía algo, y ella debía saltar de alegría… pero no lo lograba del todo. Tras varios intentos, hicieron una pausa.

—Iré al parque a esperar. Quizá haya algún columpio libre —me dije, satisfecho.

Encontré uno bajo un pequeño techo rústico. Me senté y le escribí a Michel.

Roger: ¡Lo logré! La vi.Michel: ¿En serio? Mándame foto.Roger: …Michel: ¿No tomaste foto? JAJAJA.

—¡No puede ser que olvidé tomarle una foto! —me dije, frustrado.

Vi entonces la notificación del evento del juego. Tenía tiempo, así que comencé a jugar Gran Ladrón. Pasaron unos minutos.

—Parece divertido. ¿Qué tienes que hacer? —dijo una voz detrás de mí.

—Es un juego donde eres un ladrón. Saltas tocando la pantalla, evitas trampas y vas por el tesoro —contesté sin mirar, pensando que era algún niño curioso.

—Hmm, se ve difícil —respondió dulcemente.

—No tanto. Puedes practicar e ir a las casas de amigos, formar un gremio… es divertido —me giré para mirar.

Y ahí estaba.

Kim Dahyun.

De pie detrás de mí, observando la pantalla con auténtico interés.

Me quedé tan atónito que caí del columpio de espaldas.

—¡Oh cielos! ¿Estás bien? —dijo, intentando disimular la risa.

—Sí, sí —respondí, sacudiéndome el polvo.

—Entonces… ¿cómo se llama?

—¿El juego?

—Sí —dijo, sonriendo.

—Se llama Gran Ladrón —respondí avergonzado, y luego reaccioné—. ¡Pero! ¿No debería estar en su camerino? ¿Saben que está aquí?

—Te contaré un secreto: tengo el don de esquivar cámaras —se sentó a mi lado.

—Podría ser peligroso. ¿Y si algo pasa?

—Solo estamos tú y yo. Si corro peligro, sería porque tú eres peligroso. ¿Lo eres, Roger?

—¡¿Qué?! No, claro que no… solo soy alguien común.

—¿Y si yo soy la peligrosa? —se puso de pie sobre el columpio.

—Ídolo de día, asesina de noche. Suena a una gran película —bromeé.

—¡Jajaja! No lo había pensado —rió con sinceridad.

—Qué linda risa… jamás pensé escucharla tan cerca.

—Justo ese era el problema. En las tomas no lograba reír así. Por mi culpa, todos tuvieron que repetir las escenas —dijo, bajando la mirada.

—No soy actor, pero… ¿ha intentado recordar un buen momento o un chiste justo antes de grabar? Así la risa sale natural.

—Recordar algo agradable… —repitió, pensativa.

El cielo se había nublado. La lluvia era inminente.

—Además, todos se esfuerzan. Usted también. No se culpe si algo no sale perfecto. Si da lo mejor, nadie puede reprocharle nada. Aprender no es fallar.

—Eres muy positivo.

—Tengo mala suerte. Si no fuera positivo, estaría deprimido todo el tiempo —sonreí.

Entonces comenzó a llover suavemente.

—¡Oh no! —exclamó preocupada—. No quiero mojar el vestuario.

—¿Le molesta si... le presto esto? —me quité la chaqueta y le ofrecí también el paraguas.

—No sé si debería…

—Sería terrible que la regañaran. Por favor.

—Gracias —dijo al tomar ambos.

En ese momento, su manager le hizo señas a lo lejos. Ella me miró, sonrió y asintió con la cabeza antes de marcharse.

Y así, me quedé ahí, bajo la lluvia, en aquel pequeño columpio de madera, sabiendo que lo poco improbable… acababa de suceder.