Nuestro amor prohibido

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Summary

Lilia pensó que el tiempo lo había curado todo. Siete años después de aquel adiós que le rompió el alma, por fin creía haber aprendido a vivir sin él… Hasta que el destino decidió ponerlo de nuevo en su camino. Ahora Nicolás no es solo el hombre que la marcó, sino también su nuevo jefe. Entre miradas contenidas, silencios que dicen más que las palabras y recuerdos que se niegan a morir, ambos deberán enfrentarse al pasado que los separó. Ella intenta olvidarlo. Él intenta regresar. Pero hay heridas que ni el tiempo, ni el orgullo, ni la distancia pueden cerrar. Y cuando el amor regresa disfrazado de trabajo, el corazón ya no entiende de razones… solo de lo que nunca dejó de sentir.

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Lo amé tanto… al punto de olvidar mis propios límites.

A veces me pregunto si alguna vez él llegó a sentir lo mismo, o si solo fui una sombra que se desvaneció entre sus miedos.

Las calles de esta ciudad no han cambiado nada; las luces aún se reflejan en los charcos después de la lluvia, igual que aquella noche cuando nos despedimos.

¿Por qué lo recuerdo tan claro?

Quizás porque el alma no olvida o talvez por qué no quiero olvidar ese recuerdo, aunque uno se lo prometa mil veces que se olvidará.

Pero yo ya no soy la misma.

O al menos quiero creer eso para poder relajar mi mente.

Él dijo que se alejaba por mi bien no me ayudó solo me atormentó.

Si tan solo hubiera entendido que no se trataba de salvarme, sino de quedarse.

Fue egoísta fue orgulloso, aunque su voz temblara de dolor cuando dijo adiós.

El amor —decía— no debía doler tanto.

Y, sin embargo, lo que nunca comprendió es que mi dolor empezó cuando él decidió marcharse, cuando me empujó lejos como si yo no tuviera sentimientos, como si mi amor fuera una carga como si yo fuera una carga.

No sé si escribo esta carta para recordarlo... o para recordarme a mí misma que aún existo.

Que todavía soy capaz de sentir lo que una vez llegue a sentir con el.

Quizás el destino fue cruel, y el tiempo peor.

O tal vez solo fuimos dos almas que se encontraron en el momento equivocado, con el amor correcto, pero el tiempo incorrecto.

Y ahora, después de tantos años, su nombre vuelve a aparecer... como una herida que se niega a cerrar.

---

El sonido de la lluvia golpeando contra la ventana me devolvió al presente, aunque no quisiera.

Ya habían pasado siete años desde la última vez que escuché su voz, desde que sus caricias fueron mi refugio.

Y aun así, cada vez que cerraba los ojos, podía sentirlo tan nítidamente como aquella noche en que juró amarme por última vez.

El reloj marcaba las doce y media.

Afuera, las luces de la ciudad parpadeaban entre la niebla.

El té sobre mi escritorio se había enfriado, y entre las hojas desperdigadas había una sola carta, amarillenta por el tiempo... una carta que debí romper hace años.

Pero no pude.

Porque era su letra.

La había encontrado esa mañana, al ordenar una vieja caja de recuerdos que juré no volver a abrir.

El sobre llevaba mi nombre y el suyo, escritos con la misma tinta con la que una vez prometimos no olvidarnos jamás.

“Perdóname. No es tu culpa, sino mía... por lo que no pude hacer.”

Esas fueron sus primeras y últimas palabras.

Y, en un segundo, todo lo que había construido para mantenerme firme se derrumbó.

El nudo en mi garganta me ahogaba; mis manos temblaban.

Fui, por un instante, la misma chica que lloró en aquella habitación, suplicándole que no se fuera, que no me dejara sola.

No sabía si odiarlo o extrañarlo.

Tal vez ambas cosas.

Afuera, el viento soplaba con fuerza. La lluvia no cesaba.

Y mientras las luces de los edificios se apagaban una a una, tuve la certeza de que algo estaba por comenzar otra vez…

O tal vez, por terminar definitivamente.