PRÓLOGO
El insomnio tiene formas crueles de devorar la mente. Al principio, son solo horas robadas por el brillo de una pantalla. Después, se convierte en un vacío donde ya no sabes si sueñas o despiertas. Para Kenai, cada día era un ciclo de códigos interminables, cafés fríos y recuerdos que apestaban a traición.
NyxTech había sido el inicio y el fin de todo: La promesa de ser un héroe digital y la condena de transformarse en un ladrón con contrato. Tres años bastaron para borrar la ilusión y dejarle solo la culpa, el cansancio, y la sospecha de que todo lo que tocaba se marchitaba.
Quizá por eso eligió aquel parque como refugio. Entre árboles y bancos vacíos, se engañaba pensando que aún podría escapar. Pero la soledad nunca perdona, y esa tarde lo descubrió.
Un toque en el hombro, una voz dulce y absurda, y de pronto el mundo se fracturó: Una desconocida de belleza imposible se plantó frente a él con una pregunta que no encajaba en ningún escenario lógico.
—¿Quieres casarte conmigo?
Así comenzó todo. Con una propuesta tan ridícula como peligrosa. Una invitación disfrazada de juego que, para Kenai, sería la puerta hacia un abismo más profundo que cualquier línea de código.
Porque hay encuentros que no ocurren por casualidad.