El día que Brisa Murió

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Summary

Brisa creció escuchando los cuentos de su abuela, y su favorito era siempre el mismo: la vez que había engañado a la Muerte respondiendo correctamente sus preguntas y consiguiendo una segunda oportunidad de vivir. Brisa siempre pensó que eran fantasías. Hasta que le diagnostican una enfermedad terminal. Tras meses de lucha, mientras los médicos intentan reanimarla, el sonido del mundo se aleja y una voz resuena dentro de su mente, haciéndole preguntas imposibles. Para la Parca, solo era un alma más que cosechar. En miles de años, solo una persona había logrado escapar de él respondiendo correctamente. Brisa se convierte en la segunda. Pero esta vez, algo cambia. Intrigado, decide tomar forma humana para observarla… sin prever que habitar un cuerpo mortal lo enfrenta emociones que había olvidado. La curiosidad se vuelve fascinación. La fascinación, en una desición inevitable.

Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1 - Milagro

Brisa

La cirugía salió bien. El efecto de la anestesia comienza a desvanecerse. La cabeza me duele, todo da vueltas, el olor a hospital me provoca náuseas, y creo que no hay una sola parte de mi cuerpo que no arda o pulse de dolor.

Me concentro en el bip constante de la máquina, pero empieza a hacerse más lento.

¿Eso es normal?

Una alarma se enciende. Escucho pasos apresurados alrededor de mi cama. Alguien toma mi muñeca para medir el pulso. Intento abrir los ojos, pero los párpados pesan como plomo.

¿Qué está pasando?

—Está sufriendo un paro cardíaco. ¡Traigan el desfibrilador! —dice una voz femenina, tensa.

Logro abrir los ojos, aunque las voces comienzan a alejarse, como si las escuchara desde el fondo de un túnel.

Veo a la doctora Winston, quien realizó la operación, mirándome con el rostro pálido. Su boca se mueve, pero su voz es un eco incomprensible, como si me gritara desde muy lejos.

Y entonces la veo.

Una silueta negra. Alta. Llega casi hasta el techo. No es un cuerpo, no es una figura humana. Es humo… una sombra hecha de estelas oscuras que flotan y se deslizan en el aire.

—Ellos no lo lograrán a tiempo.

La voz retumba dentro de mi cabeza. Es profunda, lúgubre, fantasmal… pero extrañamente tranquilizante.

—¿Quién eres? —pienso. No sé si mis labios se mueven.

—No es relevante —responde—. Debes contestar cuatro preguntas.

Si pudiera, me reiría. Esto es exactamente como lo contaba mi abuela. Palabra por palabra. Las preguntas de la Parca. Las he escuchado tantas veces que las sé de memoria.

Cuando la voz comienza a formularlas, las respondo sin dudar.

Como si ya supiera el guión de mi destino.

Abro los ojos.

La habitación del hospital está en silencio y estoy sola.

Mi cuerpo se siente exhausto… pero ya nada duele.

Y por primera vez, me pregunto si realmente sigo viva… o si todo fue solo una alucinación.