Núcleo entre Rivales

Summary

Dos mentes brillantes. Dos egos inquebrantables. Un solo trofeo. Taehyung ha hecho de la perfección su único refugio. Frío, metódico y hermético, no permite que nada, ni nadie, altere su sistema. En su mundo, la lógica lo es todo, y los errores no se perdonan. Jungkook, en cambio, es caos con sonrisa. Seguro, competitivo, carismático y obsesionado con romper la calma glacial de su rival. Lo provoca. Lo tienta. Lo reta. Y cuanto más indiferente se muestra Taehyung, más desesperado está Jungkook por obtener cualquier tipo de reacción. Aunque sea una explosión. Entre ambos no hay amistad, ni odio, ni tregua. Solo tensión. Una que crece con cada competencia, cada palabra no dicha, cada mirada sostenida más de lo necesario. Y en las sombras, alguien más observa. Alguien que conoce sus pasos incluso antes de que los den. Alguien que parece decidido a unirlos... cueste lo que cueste. Porque hay errores que alteran incluso las mentes más lógicas. Y a veces, lo más peligroso no es amar... ...sino no poder evitarlo. Esto no es una historia de enemigos que se aman. Él único que cede, pierde todo. ⚠️ No busco sexualizar ni nada por el estilo a los artistas involucrados ⚠️ No se aceptan copias ni adaptaciones de ningun tipo ⚠️ Se muestran escenas con contenido sensible, no aptas para todo publico, leer bajo tu responsabilidad. ❤️Kookv

Status
Ongoing
Chapters
20
Rating
n/a
Age Rating
18+

Taehyung

Desde que tengo memoria, ser el mejor no era una meta: era una orden. No había lugar para el error. No soportaba la mediocridad y tampoco me podía permitir ser mediocre. Cada vez que lograba algo significativo, su único comentario era que aún no era suficiente. Aprendí que ser lo mejor era una obligación.

A los 20, comprendí que sobresalir ya no era tan fácil. Jeon siempre estaba ahí. No detrás, no adelante, sino al lado, casi como una sombra que me igualaba cada paso. A veces se adelantaba, otras no, pero la diferencia nunca era clara. El aire en el aula se sentía denso cada vez que él estaba cerca, como si una tormenta invisible se formará entre nosotros. Ningún logro se sentía firme para ninguno de los dos.

En la última competencia de matemáticas, anunciaron mi nombre como ganador. No pasaron ni tres segundos antes de escuchar su voz detrás de mí, con esa mezcla de burla y desafío que era muy común en él.

—¿Seguro que no hiciste trampa, Taehyung? Eso de ser tan perfecto es muy sospechoso.

No respondí. No valía la pena.

El timbre sonó, y con eso llegó el momento de ver las calificaciones. Me levanté. Jeon ya estaba frente al pizarrón, observando los resultados con tranquilidad. El olor a plumon fresco llenaba el aire. No cruzamos miradas, pero sentí su sonrisa arrogante detrás de mí. Siempre igual. Como si esto fuera una broma privada que solo él entendía.

—Vamos, Estrellita, no creo que puedas con esto —susurró, su voz un suspiro cargado de arrogancia. —Espero que esta vez no te ilusiones pensando que me ganaste.

El tono de Jeon no me importaba. Sus intentos de provocación no me calaban para nada. Al ver los resultados finalmente apreté ligeramente los labios, guardando solo para mí la tensión que sentía.

Su nombre brillaba en la cima del listado. Jeon Jungkook. Un punto por encima. Solo por uno. Sentí el aire endurecerse en mis pulmones. La presión en mi pecho se intensificó, como un peso invisible que me aplastaba, y la frustración se instaló con fuerza.

Me había esforzado. Había estudiado. Y sin embargo, él estaba ahí con un paso más adelante. Todo lo que hice parecía derretirse en el aire, mediocre. Como si mis esfuerzos no significaran nada.

No caeré tan rápido.

Los días pasaron. Cada vez que cruzaba un pasillo, cada vez que escuchaba su nombre, la guerra entre Jeon y yo se repetía en mi cabeza. Era una guerra entre los 2 por un premio muy significativo para mi. ¿Cómo era posible que un chico tan irrelevante, tan irresponsable, estuviera siempre tan cerca de mis esfuerzos, porque tan difícil de superar?

No lo aceptaría. Jamás.

—¿Ya te cansaste de perder? —dijo Jeon, con una sonrisa audible en la voz. Ganó el parcial sin ningún esfuerzo.

—No eres más que un obstáculo —respondí sin prestarle atención.

—Oh, no te preocupes, Estrellita. Yo sé lo que es ver mi nombre en la cima, siempre —su tono era tranquilo, casi burlón.

—No te equivoques, —mi voz firme no mostraba gracia alguna. —Este juego aún no ha terminado.

—Sabes que siempre estoy esperando a que caigas de tu pedestal —me dijo, riendo como si todo fuera parte de una broma que no tenía intención de entender. —Es parte del juego, Taehyung. Si no, ya te habría bajado de una vez.

El aire se sentía tenso. No tenía tiempo para sus juegos. Mi mente ya estaba en el siguiente movimiento. No había cabida para distracciones. Mi enfoque era simple: ser el número uno. El resto no existía.

A lo largo de la semana, los choques académicos continuaron sin cambios.

—A ver, Taehyung, Jeon, veamos si al fin logran colaborar juntos, ¿les parece? Estarán juntos en este grupo de trabajo —dijo el profesor con una seriedad retadora, señalándonos con un gesto. —Sé que pueden hacerlo, y será una excelente oportunidad para que aprendan sobre trabajo en equipo.

Mi mandíbula se apretó levemente y fruncí el ceño. No era lo que esperaba, pero no iba a desconcentrarme por este inconveniente. Había trabajado demasiado para lograr lo que tenía hasta ahora, y nada ni nadie iba a cambiar eso.

Él era solo una variable que no influiría en lo que yo debía hacer.

—Eso no puede estar pasando —murmuró Jeon, burlándose.

—No voy a trabajar con él —dije, señalando a Jeon sin apartar la mirada del profesor, la frustración aunque no se notaba en mi tono, estaba presente.

—Lo siento, Tae, pero ya te asigné a tus compañeros. Va a ser interesante ver cómo se desarrolla esto —respondió el profesor con una sonrisa que parecía disfrutar lo que había hecho. —No me decepcionen.

Jeon sonrió, esa sonrisa confiada que siempre me exasperaba.

—Estrellita, no te pongas así. Trabajaremos bien, ¿verdad? —dijo, acercándose como si fuera mejor que todos en el salón.

—No eres necesario, Jeon —respondí. —Lo puedo hacer solo.

Solo soltó una risa divertida, como si ya supiera cómo iba a reaccionar.

—No es que quiera arruinarte el promedio, Taehyung. Me comportaré —dijo, pero su tono mostraba que solo lo decía porque sabía que no tenía otra opción. —Al final, el primer lugar es mío. No importa si tú te quedas con el segundo.

—Ahórrate imaginar eso porque ese trofeo es mío.

Se cruzó de brazos y me miró arrogante.

—Ya lo veremos, Estrellita. Ya lo veremos.

Sabía lo que tenía que hacer: mi parte, mi trabajo, y sin distracciones innecesarias.

El profesor observó en silencio, como si supiera que esto no fuera solo un proyecto más, sino una prueba más de nuestra rivalidad. No dejaría que eso me doblegara. Ese trofeo es mío. Y si tengo que aplastar su sonrisa para conseguirlo, lo haré.