Dios y yo
He aprendido que Dios no está lejos, esta dentro de mi.
No es solo un nombre, es una presencia que abraza el alma cuando nadie mas lo hace.
Es esa voz suave que me dice “ no te rindas” cuando todo parece perdido.
Dios ha sido mi maestro más sabio y mi refugio más seguro.
A veces no responde con palabras, pero me habla a través del mundo:
en un amanecer dorado, en un abrazo sincero, en una coincidencia que no se puede explicar.
Cuando oro, no siempre le pido cosas, a veces solo le agradezco.
Porque entendí que Él no me da todo lo que quiero, sino todo lo que necesito para crecer.
Y en cada proceso, en cada espera, he encontrado una parte más profunda de mí.
Hay días en los que no entiendo Su plan, pero confío.
Y hay otros en los que siento Su presencia tan fuerte que el alma se me llena de luz.
Esa es la relación más real que he tenido: la que me recuerda quién soy incluso cuando el mundo olvida mi valor.