ONE SHOT
Narra Babe
Todo estaba yendo de maravilla en mi vida.
Realmente lo está haciendo.
Mi vida con Malee era hermosa y feliz.
Ella a mi lado me daba fuerzas.
Me dan ganas de seguir adelante y seguir luchando.
Aún así sentía que algo o más bien alguien me hacía falta.
Y ese alguien era Charlie.
Pensé que había dejado de amarlo.
Pero no era así.
Supe muy bien como guardar esos sentimientos y mantenerlos en control.
Es por eso que había decidido terminar lo que tenía con Chai.
Ya no podía seguir así.
No era sano y justo para ambos.
Solo saldremos lastimados, especialmente Chai.
Teniendo en cuenta sus sentimientos por mi.
No quería lastimarlo.
No después de cuanto me ayudo.
Fue difícil.
Pero debía hacerlo.
Era lo mejor.
Fui a la habitación de Malee.
Abrí la puerta y la observé.
Estaba viendo una foto de Charlie.
Ella sabe que él es su papá.
Cuando empezó a razonar a su edad, era inteligente a pesar de tener 2 años.
Le había dicho sobre él.
Que pasaron ciertas situaciones que me llevaron a tomar la decisión de separarme de él.
Siempre le hablaba de él.
Para que siempre tenga en cuenta que él es su papá.
Y nadie más.
No quería que otra persona tome ese rol.
Solo Charlie tenía ese derecho.
Me adentro a su habitación.
—Cariño…— la llamo.
Ella se voltea a verme.
Sentí un apretón en el pecho al ver su carita triste.
—Papi…— me llama.
Me acerco a ella y acarició con cariño su mejilla.
—¿Qué sucede, Malee?— preguntó hacia ella.
Ella agacha la cabeza con un puchero.
Ese puchero, por un momento creí haber visto a Charlie.
A pesar de que Malee es una versión mía.
Tiene ciertos hábitos de Charlie.
Ella es una hermosa y única combinación de los dos.
—Yo…etaño…a mi papá…— me dice con tristeza.
Me muerdo el labio inferior ante el dolor que me provoca verla así.
Lágrimas se acumulan en mis ojos.
Pero no las dejo salir.
—¿Quieres verlo?— preguntó con una pequeña sonrisa.
Ella asiente emocionada.
Sus ojos brillan al verme.
Dejó un beso en su frente.
—Está bien, buscaré la manera de contactar con él.— informó y ella salta feliz en mis brazos.
Mientras yo retengo un sollozo.
La abrazó con fuerza.
Solo lo hago por ella.
Ella merece conocerlo.
También Charlie merece conocerla.
El maldito problema soy yo.
No sé cómo reaccionaría al ver a Charlie otra vez.
Han pasado 3 años desde que no lo veo.
Joder.
Esto es tan difícil para mi.
Me estoy arriesgando solo por mi hija.
Solo por ella.
Malee lo es todo para mi.
Haría cualquier cosa por ella.
Ella es mi mundo entero.
Lo más preciado que tengo en mi vida.
La dejó dormir en su habitación.
Entonces me dirijo a mi habitación.
Me doy un baño y me pongo una camisa para dormir.
Es de Charlie.
No me había dado cuenta que me lo había llevado con mi ropa.
Lo empecé a usar cuando estaba embarazado de Malee.
No podía usar ninguna otra ropa.
Mi cuerpo me pedía a gritos la esencia de Charlie.
Que no me quedó de otra que usar su camisa.
También lo hacía por Malee.
Eso la calmaba.
Nos calmaba a ambos.
Desde ese momento ya le agarre gusto por usar su camisa para dormir.
Reviso uno de mis cajones, el número de Charlie.
Creo que sigue usando su mismo número.
Espero no equivocarme.
Llamó al número.
Espero unos segundos para que me conteste.
Hasta que lo hace.
—¿Charlie?— preguntó.
—No soy, Charlie. Soy Kim.— informa.— ¿Qué necesitas de él?— pregunta.
¿Kim?
¿Quién carajos es?
—Necesito que me pases con Charlie. Debo hablar con él.— pido.
Suelta un suspiro.
—Eres Babe ¿no es así?— arqueo una ceja ante el tono de su voz.
—¿Me conoces?— inquiero.
Escucho su risa.
¿A qué está jugando?
—Me ha hablado muchísimo de ti. No sé qué es lo que quieres, pero han pasado años. Así que deja en paz a Charlie.— dice con seriedad.
Trato de calmarme.
—Me importa un comino lo que digas. Solo quiero hablar con Charlie. Pásamelo.— respondo con brusquedad.
Resopla con molestia.
—No lo haré, él ahora está bien conmigo.— dictamina.
Apretó con fuerza mi celular.
—Veremos cuanto te dura eso que supuestamente tienes con él. Vete al carajo, hijo de puta.— antes de que me responda.
Cuelgo la llamada.
¿Quién se cree que es para hablarme así?
Lo más seguro es que esté mintiendo.
Imbécil.
¿Ahora qué hago?
¿Sigo intentando con este método hasta dar con él?
Porque no quiero escuchar la voz de esa persona.
Me fastidia oírlo.
¿O debo ir a Tailandia para dar con él?
Es lo último que quería hacer, maldita sea.
No quiero ir ahí.
Joder.
¿Por qué la vida me la pone tan difícil?
Que fastidio.
Narra Charlie
Seguía sin obtener información de Babe.
No había nada.
Maldita sea.
No encontraba nada sobre él.
Es como si se hubiera esfumado de la tierra.
Realmente se escondió muy bien Babe.
Tenía todas las intenciones de desaparecer.
Es buenísimo en ello.
Joder.
Entonces decidí volar hacia Los Ángeles.
No podía seguir esperando del detective que contrate para dar con él.
Ya era suficiente.
Cuando estaba por irme.
Kim se me pone al frente.
Es alguien que había conocido hace unos meses.
Solo lo ayudé una vez y se aferró a mi.
No importa lo que hiciera, seguía pegado a mi como si fuera una garrapata.
—Tengo prisa. Salte del camino.— pido hacia él.
Kim niega con la cabeza.
—Quédate conmigo ¿si?— ruega.
Ruedo los ojos.
—Salte de mi camino, carajo.— digo con seriedad.
Lo sacó de mi camino.
Y me dirijo al aeropuerto lo más rápido posible.
Debía encontrar a Babe lo más pronto posible.
Ya no podía estar así.
Lo extraño y lo necesito muchísimo.
Después de unas horas largas de vuelo.
Por fin había llegado a Los Ángeles.
Me hospedé en un hotel.
Guardo mis ropas en el armario.
Y me doy un baño.
No tenía hambre.
Mi único objetivo era dar con Babe lo antes posible.
Salí en su búsqueda, le preguntaba a las personas si lo habían visto, mostrándole una foto de él.
Iba a restaurantes y bares a preguntar por él.
Fui a una plaza para ver si daba con él.
O me decían sobre su ubicación.
Seguía recorriendo el lugar.
Pero no obtenía una información sobre él.
Hasta que una niña chocó conmigo.
La ayudé a levantarse.
Me quedé sorprendido al ver la apariencia física de la niña.
Es igualita a Babe.
Escuchó una voz llamando por ella.
Mi corazón latió con rapidez al reconocer esa voz.
Era él.
—Babe.— digo.
Me mira con sorpresa.
—Papá.— dice la niña con una sonrisa mirándome.
—Charlie.— llama él.
—¿Cómo dices?— preguntó mirando a la niña.
Babe se acerca a ella.
Me llama para hablar conmigo.
Lo sigo totalmente confundido.
Nos sentamos los 3 en un banquito.
—Ella es Malee, tiene 2 años. Es tú hija, Charlie. La tuve hace 3 años luego de terminar contigo.— me explica.
Lo miró con sorpresa.
La niña me mira con admiración.
Acerca su manito a mi mano.
Acaricia la misma.
—Papá…— me llama.
Yo la miro con ojos cristalizados.
¿Una hija?
¿Una hija mía y de Babe?
Soy papá, mierda.
Sonrió al verla.
Es bellísima.
Es un encanto.
Es igualita a Babe, pero versión mujer.
La alzó en mi regazo y ella me abrazó.
Ese simple abrazo me llenó de una felicidad inmensa.
Babe se alejó de nosotros.
Nos dio espacio.
Me dio espacio y tiempo para estar con ella.
Intentaba hablar conmigo.
Había palabras que le salían y otras no.
La ayudaba a decirlas correctamente.
Ella se emocionaba con eso.
Tocaba mi cara y me observaba.
Me admiraba a la misma vez.
Sus ojos brillan al verme.
Me sonríe cada vez que sus ojos se conectan con los míos.
Para tener 2 años es muy inteligente.
Es increíble.
Estuve jugando con ella.
Me divertía con ella.
Ella se reía alegremente.
Se veía feliz conmigo.
Me decía te amo muchas veces.
Yo también a ella.
La llenaba de besos y ella hacía lo mismo conmigo.
Se veía tan feliz y alegre a mi lado.
Cuando la tenía en mi regazo.
Observe hacia donde está Babe.
Él estaba con un hombre.
Se lo veían bastante cómodo.
Como si lo conociera desde antes.
¿Quién es?
Tampoco me gusta la mirada en sus ojos cuando ve a Babe.
Esa confianza de ambos.
¿Será qué tuvieron algo?
Me acerqué a ellos con Malee.
Babe agarró a Malee.
Le dijo que se vaya con Chai.
Ese es su nombre.
Que debía hablar conmigo.
Además que le tocaba pasar el día con él según Babe.
Se despide de nosotros.
Me dio un abrazo y yo también la abrazó con fuerza.
Me dice que me ama y yo le respondo de la misma manera.
Me deja muchos besos en la mejilla, lo que logra hacerme sonreír.
Entonces dirijo mi mirada hacia Babe.
Me da una seña con la mano para que lo siga.
Me hace subir en su auto y nos dirigimos a su casa.
El camino a ella es un silencio total.
Observó a Babe con disimulo.
Está nervioso.
Por la manera en que golpea el volante con su dedo, me doy cuenta de ello.
Siempre que hace eso es porque está nervioso.
Entonces llegamos a su casa.
Aparca el auto y ambos nos bajamos del mismo.
Babe con el pasar de los años no ha cambiado.
A pesar de su embarazo, su físico sigue siendo igual.
Eso sí, su belleza solo incremento más.
Una vez adentro.
—¿Por qué no me dijiste que tenía una hija?— preguntó hacia él.
Se da la vuelta para encarar.
—Quería empezar una vida lejos de ti, Charlie.— responde.
Arqueo una ceja ante su respuesta.
—Son 3 años, Babe. Yo merecía saberlo.— digo.
Se muerde el labio inferior.
—Lo siento. Se que estuvo mal. Igual tenía planeado que la conocieras. Por eso te llame.— lo miró confundido.
—¿Me llamaste?— inquiero sorprendido.
Él asiente con la cabeza.
—Si, lo hice. Pero un idiota me contesto la llamada.— expresa.— ¿Quién?— preguntó.
Hace una mueca con su boca.
Conozco esa mueca.
Lo hace cuando está celoso.
—Un tal Kim. Me salió con su delirio y lo mande a la mierda. Tenía planeado ir en persona.— cuenta con fastidio.
Me acerco a él.
Babe retrocede.
Hasta que finalmente su espalda choca contra la pared.
—¿Celoso?— insinuó.
Arquea una ceja.
—Por supuesto que no.— siento la mentira en sus palabras.
Tocó su barbilla con mi dedo.
—¿Seguro?— añado con tranquilidad.
Me mira con molestia.
—Al menos no yo me consigo locos y obsesionados.— se queja. Arqueo una ceja ante sus palabras.— ¿Estás seguro de ello?— lo miró con ironía.
Sus ojos suben y bajan.
—Bueno…esta Way y Willy…— recuerda.
Sonrió con diversión.
—Sabes a lo que me refiero.— contesta con una sonrisa.
Es adorable.
Lo extrañé muchísimo.
—¿Quién es él?— preguntó con seriedad.
Me mira confundido.
—¿Quién?— pregunta.
—El hombre que estaba contigo, el tal Chai.— le recuerdo.
Babe se sonroja.
Esa reacción suya no me gustó.
—Es solo un amigo, lo conocí en el aeropuerto.— cuenta.
Niego con la mirada.
—Un amigo.— recalcó.— ¿Te has acostado con él?— preguntó directamente.
Babe me mira con atención.
—Eso no te importa.— contesta.
Me acerco más él.
Babe mira mis labios.
Su boca se abre un poco.
—Responde.— ordenó con seriedad.
Alza la mirada a mis ojos.
Sus ojos brillan con intensidad al verme.
—Si, lo hice muchas veces.— admite ante mí.
Los celos.
Celos.
Eso es lo que siento ahora mismo.
—¿Te gusta?— baja la mirada.
Lo tomo de la barbilla para que me vea a los ojos.
—No, no me gusta.— sus ojos se cristalizan.
Su labio inferior tiembla.
Una lágrima rueda por su mejilla.
—¿Por qué sigo reaccionando de esta manera contigo? Se supone que debía dejar de amarte.— expresa.
Lo miro con tristeza.
—Mi amor.— digo.
Él niega con la mirada.
—No me llames así. Vete con ese Kim o como sea que se llame, pero a mi déjame en paz.— pide.
Niego con la mirada.
Lo acercó a mí.
—No digas tonterías, Babe. Él no me interesa en absoluto.— lo tomó del cuello.
Siento el calor de su cuerpo debido a mi.
—Cachorro.— me llama por mi apodo.
El apodo que él me había puesto.
Que es mi apodo favorito.
—Aunque no puedo decir lo mismo de ese Chai.— acarició su labio inferior.
Enreda sus piernas en mi cadera.
—Mi amor.— llama en un jadeo cuando embisto encima de su ropa.
—Te extrañé.— confieso.— Yo también te extrañe.— admite.
Desnudo a Babe por completo.
Mis ojos se dilataron por completo al contemplar la desnudez de Babe después de tantos años.
Acariciaba su cuerpo y el contrario reaccionaba a ello.
Su piel se erizaba al sentir mis toques.
La sala se había llenado de los gemidos de Babe y mis jadeos roncos.
Pasaba mi lengua por su cuello, chupaba y mordía dejando marcas en la misma.
Babe estiraba con fuerza mi cabello al sentir las penetraciones en su interior.
Lleva su cabeza para atrás cuando golpeó su próstata.
Lágrimas de placer se deslizan por sus mejillas al sentir como abuso de su punto de dulce sin parar.
Sentía como rasguñaba la piel de mi espalda y ardía a la misma vez.
Se sentía jodidamente bien.
Esto se sentía perfecto.
Siempre fuimos el uno para el otro.
No hay manera de que estemos separados por siempre.
Estamos destinados a estar juntos sin importar que pase.
Estamos en la habitación.
Tenía a Babe encima de mi.
Recostaba su cabeza sobre mi pecho, mientras acariciaba su espalda.
—Babe, quiero que volvamos a estar juntos.— suelto de la nada.
Él levanta la cabeza para mirarme.
—Charlie…yo…— duda al decir.
Acarició con cariño su mejilla.
—Estuve buscándote estos años. Ahora que te encontré y más al saber que tenemos una hija, no pienso dejarte ir. No lo haré. Creo que 3 años lejos de ti, es castigo suficiente para mi.— hablo con honestidad.
Babe me mira con cariño.
—¿No me volverás a ocultar cosas verdad? ¿Puedo volver a confiar en ti?— pregunta inseguro.
Lo tomó del cuello y lo acercó a mi.
Estábamos muy cerca.
Nuestros labios se rozaban.
—No lo volveré hacer más. Tú y nuestra hija son lo que más amo, Babe.— le aseguro.
Babe besa con cariño mis labios.
Suelta un gemido en mi boca cuando se penetra así mismo.
Pongo mis brazos debajo de mi cabeza y observó como Babe se da auto placer.
Se sujeta de mis pectorales, mientras su cadera sube y baja.
Paso mi mano por su cadera y delineo la misma.
Hasta llegar en su trasero, donde azotó con fuerza y Babe jadea.
Agarro con mis dos manos sus nalgas y las abro, para que mi miembro entre cada vez más en su interior.
Babe suelta un jadeo entrecortado ante ello.
Lo pongo debajo mío y abro más sus piernas.
—Te toca recibir tú castigo ahora.— habló en su boca.
—¿A qué te refieres?— jadea confundido.
Golpeó con bestialidad su próstata.
Babe solloza ante ello.
Se agarra con fuerza de mis brazos, al sentir mis movimientos más rápidos de lo normal en su interior.
—Dejaste que alguien más te tocará. Me perteneces, Babe. Eres mio y de nadie más. Prepárate, porque estoy seguro que no podrás caminar.— admito celoso.
Me mira y sus ojos brillan debido a las lágrimas.
Sonríe al verme en este estado por él.
Le encanta verme así.
Masoquista.
—Tuyo…soy tuyo…— expresa con un gemido.
Mis movimientos se vuelven brutales.
Babe lleva su cabeza para atrás al sentir mis embestidas más profundas.
—Te amo, mi amor.— deja un beso en mis labios.— Yo también te amo, Cachorro.— sonríe al ver mi sonrisa.
Y se aferra a mi cuerpo cuando golpeó con bestialidad su próstata.
Sigo arremetiendo en ese lugar sin delicadeza.
Disfruto como Babe se desarma por completo en la cama solo por mi.
Sonrió con satisfacción al escuchar los sollozos de placer de Babe.
Chupo con fuerza su cuello y muerdo a la misma dejándole mi marca.
Por fin estábamos unidos.
Babe acariciaba mi cabello y gemía en mi oído.
Me hacía saber lo bien que lo estaba follando.
Se entregaba por completo a mi como siempre solía hacerlo.
Me incitaba a que lo siga jodiendo cada vez más duro.
Y yo encantado cumplía sus órdenes.
Joder.
Había logrado encontrarlo.
Iba hacer todo lo posible por compensar esos 3 años sin él con mi hija.
Lo disfrutaré al máximo.
Lo iba aprovechar.
Por fin lo tengo conmigo nuevamente.
Y más con una hermosa hija.
Una belleza total.
Mi familia.
Mi hermosa familia.
Haré todo lo posible por protegerlos.
Son mi vida entera.
Lo más preciado que tengo.
Los amo muchísimo.
La felicidad al tenerlos conmigo era inmensa.
Sin duda el día fue mejor de lo que esperaba.
Los amo muchísimo.
¡FIN!
Dedicado a @DanielaHerrera271, @SaraZuniga679 y @CaritoP9 quería una continuación de esto…Pues aquí lo tienen…Disfrútenlo y como siempre gracias por el apoyo…