Capitulo 1 - Arcade
— ¿El arcade?
— ¡Si! Siempre he querido ir a un arcade, y ahora que abrieron uno, mi deseo se podrá hacer realidad.
— No me convence. El arcade solo son maquinas de videojuegos antiguos, será aburrido.
— Vamos hermano, no quiero ir solo, ¡te vas a divertir! Lo prometo.
— Está bien, está bien, ¿Dónde es?
— En la calle Sprint, frente a la cafetería Stereo.
— ¿Frente a la cafetería Stereo? ¿Ahí no está ubicada la iglesia Nazaret?
— Estaba. La demolieron hace poco. Construyeron el arcade en tiempo record.
— Está bien, te veo mañana allá.
— Hecho.
Y ahí va, con una sonrisa en la cara, la sonrisa del triunfo, consiguió lo que quería. Mejor me doy prisa, tengo que ir a recoger a mi hermana de la escuela.
Odio el sonido de las campanas, mi oído es más agudo de lo normal, lo que provoca que me retumba en los oídos.
— ¡Dan! Estoy por aquí.
— Liss, ¿Por qué no saliste por la puerta principal de la escuela? — Llevo 10 minutos esperando que salga por la puerta principal.
—¿Acaso importa? Ya vamonos, estoy cansada, mamá ya debió haber preparado la comida.
— ¿Sabe qué? Jodete, no preguntaré. — Pero igualmente me carcome la duda. — Tienes 15 años, me importa una mierda lo que hagas.
— ¿Qué tal si mañana vamos al cine? Sería un bonito momento de hermano y hermana.
— Qué raro, nunca has sido tan buena hermana, ¿Qué quieres?
— Quiero ir a ver una película nueva que salió acerca de mi anime favorito, pero no puedo ir sola.
— Olvidalo. No me interesan tus dibujitos. Además, ya acordé ir al arcade con Liam.
— ¡Entonces vamos pasado mañana!
— No.
— Te pagaré 500 pesos.
— Hecho.
Ya llevo 15 minutos esperando a Liam, aún no llega, creo que entraré primero.
El arcade se llama “Comedy Arcade”. Al entrar se siente el cambio de temperatura, hay muchos aires acondicionados por el lugar. Es pequeño, unos 40 metros cuadrados, y sin embargo está lleno personas, hay arcades por doquier, organizados en filas y columnas 10x7, don king kong, pac-man, los clásicos. Decido jugar el primero que veo. Se trata de mover a mi personaje para evitar los obstáculos que aparecen mediante avanza, vaya, el abuelo de Subway Surfers.
— ¡Dan! Ya llegué, perdón por tardarme, es que hoy eran los Miss Universo, no podía perderme esos culos. — Dice con una sonrisa el desgraciado.
— Debí haberlo imaginado, te hace falta afecto femenino. — Dije esbozando una sonrisa
— Jodete, ¿Qué te parece el lugar? A que está wuay.
— No está nada mal, me entretuve jugando, está divertido, no puedo negarlo.
— ¡Sabía que te gustaría! ¡Probemos todo!
Y así estuvimos, jugando y probando durante horas. También compramos algunas cervezas, sigo sin creerme que permitan cervezas en el arcade, es estúpido. Bebimos, jugamos y nos divertimos.
— ¡Dale al botón Liam!, ¡dale al botón! — El imbécil no me hizo caso y termino perdiendo su partida con más de 30 mil puntos.
— ¡Maldición! ¡¿Como mierda querían que sepa que lanzaría un rayito en diagonal?!
— Era obvio imbécil, eso lo hizo hace 5 minutos. Iré a comprar cerveza, vuelvo en un momento. — Ese era el plan, pero cuando me dirigía a la salida el guardia me detuvo. Un tipo alto y fortachón con cara de jodido.
— Ya vamos a cerrar, ustedes son los últimos, dile a tu amigo que deben irse. — Lo miro con mala cara. — Ahora.
Noté cierta agresividad en su tono, no entiendo porqué.
— Está bien hermano, voy a decirle. — Puto imbécil, tan feliz que estaba.
— Hey, Liam, debemos irnos, el arcade va a cerrar, somos los últimos que quedan, por si no te diste cuenta.
— Con razón he podido usar cualquier arcade, no me dí cuenta que ya no había nadie. — Dice con algo de desconcierto
— Estás bien borracho.
Al salir le saco el dedo mayor al guardia, el imbécil no me prestó atención y se limitó a cerrar el arcade.
— Fue divertido mientras duró. — Dice Liam, aún borracho. — ¿Volvemos mañana?
— ¿Bromeas? Que de joda el guardia, vamos a infiltrarnos al arcade y a seguir jugando.
— ¿Estás loco? Si no atrapan nos darán una paliza. Hagamoslo.
Liam siempre ha sido alguien sin miedo a nada, un imbécil que vive para disfrutar, pero siempre ha sido mi mejor amigo. De alguna forma siempre me convence para hacer las cosas, siempre nos metemos en problemas juntos, desde los 7 años.
2 horas después volvemos al arcade, son las 11pm, mi madre debe estar preocupada, pero que se joda. Rodeamos el establecimiento buscando alguna forma de entrar por detrás.
— ¡Hey! Dan, mira aquí — Dice Liam susurrando. — Hay una puerta vieja, parece que dirige a alguna parte del arcade, quizás un pequeño almacen.
Está cerrado con un candado viejo y oxidado, algo extraño ya que el local inauguró hoy hace poco.
Con una piedra rompemos el candado, abrimos la puerta y entramos. Es un pequeño almacen lleno de cajas y maquinas de arcade, nuevas, pero desconectadas, son inútiles. También en varias zonas vimos cruces, rosarios y botellas de agua, pero no le hicimos caso. No vimos ninguna puerta que lleve a la zona principal del arcade, solo una grieta en la pared que nos separa de la zona principal.
— Liam, mira esto, una grita, parece que puede llevar a la zona principal del arcade, pero no veo nada. — Mi celular se descargó y Liam dejó el suyo.
— ¿Voy yo o vas tú primero?
— ¿Piensas entrar ahí sin ver nada? No seas estúpido.
— ¿Tienes una mejor idea?
— No, pero….
— Pero nada, no seas cobarde, voy yo primero.
Claramente no estaba sobrio. Me pongo detrás de él y veo como entra. La grieta es pequeña, un metro de alto y uno de ancho en la parte baja, y una forma triangular pero gateando cruzamos perfectamente.
Liam entra y la oscuridad lo cubre por completo. Ya no lo veo.
— ¡¿Liam, llegaste al arcade?! ¡Liam!
No hay respuesta.
— ¡Liam, imbécil!
— Cruza. — Responde con un tono calmado y suave.
Me extraña su tono, pero decido entrar.
Entro en la grieta, avanzo, avanzo, avanzo, pero no llego al final. Huele terrible adentro, a rata muerta. Al final veo una tenue luz, por lo que acelero el paso.
— ¡Liam! ¡Responde idiota! — Es lo último que logro decir, no puedo gritar más, me hacer falta oxígeno.
De repente el suelo comienza a temblar y veo como el piso se desmorona, intento retroceder, pero termino cayendo. Grito, mi grito está lleno de miedo y desesperación, sin embargo, me siento tranquilo. En la caída la piel me arde, siento como me estoy quemando, la caída no tiene fin al igual que mis gritos. Creo que puedo ver el final.