Ecos del vacío

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Summary

En un mundo donde la magia lo gobierna todo, Kael Riven nació sin poder. Para todos, es un simple humano… inútil y frágil. Pero cuando criaturas devastadoras atacan su ciudad, Kael descubre que dentro de él yace un poder oculto, destructivo y prohibido, capaz de cambiarlo todo. Invisible a los ojos del mundo y desconocido incluso para él, ese poder solo despierta por un detonante: proteger a su familia. Mientras los gremios, magos y fuerzas antiguas observan desde las sombras, Kael deberá aprender a controlar fragmentos de su verdadera fuerza antes de que lo consuma. Entre acción, misterio y magia oscura, “Ecos del Vacío” es la historia de un joven que debe enfrentarse a su destino, descubrir secretos prohibidos y decidir si será un salvador… o la mayor amenaza que el mundo haya visto.

Genre
Fantasy
Author
Moon
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

El despertar de lo oculto

Kael Riven siempre había sabido que el mundo estaba en su contra. En una ciudad donde la magia lo era todo, nacer sin maná era como nacer condenado. La Academia Arcana brillaba con hechizos que destruían rocas y levantaban torres de hielo con un gesto, y los estudiantes se entrenaban con orgullo y arrogancia. Kael, en cambio, observaba desde un rincón, consciente de que cualquier intento suyo sería inútil… o eso creía.


—Mírenlo… ni siquiera puede encender una chispa —dijo Kenric Valon, un estudiante de fuego, con su típica sonrisa arrogante.

—Ja… y todavía creen que va a graduarse. Ni un mendigo lo querría en su gremio —añadió Selina Orval, con su mirada fría.


Kael bajó la cabeza, pero su corazón se tensó al pensar en Arius, su hermano menor, y en Mara, su madre enferma. Ellos nunca le exigieron poder; solo lo amaban.


De repente, un rugido desgarrador rompió la ciudad. Una criatura gigante, oscura y de energía destructiva, emergió de un portal inestable, acompañada de otras criaturas menores pero igual de peligrosas. La ciudad comenzó a arder. Todos los ciudadanos normales huían despavoridos, mientras algunos magos y caballeros trataban de contener la amenaza.


Kael no estaba en el mismo lugar que su familia cuando todo sucedió. Desde la distancia, vio la devastación y supo que tenía que correr a buscar a Mara y Arius. Su corazón latía con fuerza mientras atravesaba calles destruidas y escombros humeantes.


Cuando llegó, la escena era caótica. Arius intentaba proteger a Mara de las criaturas menores que lo rodeaban, gritando y esquivando ataques. Kael observó impotente cómo las criaturas sobrepasaban a su hermano y ponían a su madre en peligro. Por primera vez, sintió la desesperación de ser completamente inútil.


Fue entonces cuando escuchó la voz de Arius, con el miedo y la urgencia en cada palabra:


—¡Kael, despierta! ¡No cierres los ojos!


Esa llamada resonó en lo más profundo de su ser. Kael, al borde de la muerte y con el corazón roto al ver a su familia amenazada, cerró los ojos por un instante, deseando tener poder para protegerlos. En ese momento, algo dentro de él despertó.


No sabía cómo, ni entendía la magnitud de lo que estaba pasando. Su cabello se tornó violeta oscuro con mechones negros que parecían sombras, y sus ojos brillaron carmesí con un resplandor violeta. Con ese poder que aún no controlaba, se levantó y, sin esfuerzo consciente, todas las criaturas que lo rodeaban fueron destruidas de inmediato.


Después de la explosión de energía, Kael cayó desmayado. Cuando los magos y caballeros terminaron con las criaturas restantes, nadie se dio cuenta de que él había sido quien acabó con la mayoría de las amenazas. La ciudad estaba devastada, y los sobrevivientes fueron evacuados a un campamento de emergencia.


Kael despertó tres días después. Al ver a su familia sana y salva, su corazón se llenó de alivio. Cuando preguntó quién había derrotado a las criaturas, Mara respondió con voz calmada:


—Fue… alguien con capucha. No vimos su rostro.


Kael sonrió débilmente, aún sin comprender que él había sido quien había salvado a su familia. El misterio permanecía, y con él, la certeza de que aquel día algo había cambiado dentro de él.