Prólogo
Hay una línea delgada entre el amor y la devoción. La obsesión... y él está obsesionado con Jimin.
A la bestia le gusta poseer. El nuevo jefe de la Bratva rusa no sabe por qué, pero es lo único que da sentido a la vida de la bestia que esconde en su interior. Todos los donceles lo desean. Hay uno que no, al que debe vigilar.
La regla es: no tener contacto físico. Ahora siente el deseo de perseguirlo y poseerlo, y solo hay una manera de que esto suceda: robándolo.
La bestia solo quiere una cosa:
□A él.
Juntos se perderán en una guerra entre la locura y la pasión que sienten el uno por el otro, hasta que la bestia acepte que debe luchar por primera vez en su vida si desea retenerlo y protegerlo. Por su parte, el debe comprender que en cada cuento de hadas hay una bestia a la cual salvar... y amar.
-Te quedarás conmigo, hasta que caiga el último pétalo, Jimin...