Chapter 1
Bueno no se por donde empezar creo que con mis inicios; Me llamo Thomas Wagner, tengo 28 años nací en Múnich, en mayo del año 1909 en la zona del campo, no conocí mucho a mi padre él se fue cuando yo tenía dos años en busca de una mejor vida y nunca supe de él hasta mucho después.
Crecí con mi madre Helen, una mujer blanca alta ojos verdes cabello negro hermosa, todos mis vecinos decían que me parezco a ella, *riendo* siempre me alegraba escuchar eso por qué ella es mi mayor ejemplo a seguir. Recuerdo que cuando tenía dos años me queme la mano por intentar coger unas galletas, grite fuerte y mi madre estaba hablando con su vaca preferida ( si mi madre le gustaba hablar con sus animales), ella dejo de hacer todo y fue corriendo hacia mi abrazándome y ayudándome. Esa mismo día ya en la noche ella me abrazó y llorando me dijo que la perdonara y que más nunca me iba a dejar que me pasará nada malo, ese abrazó fue la sensación más calidad que he sentido.
Los días pasaban en mi infancia para mí todo era tan hermoso, con 4 años ayudaba a mi madre en lo que podía, los vecinos eran muy atentos con nosotros y el señor de la panadería, que con mi edad aún no recuerdo bien su nombre *suspira con una leve sonrisa*, creo que es por qué siempre él hablaba más con mi madre que conmigo pero como me regalaba pan y muchos dulces. Aunque las cosas en el campo iba bien, en el resto del país había mucha tensión. Año 1914 con tan solo 5 años de edad estalló una guerra, eso fue tráfico para todo nuestro pueblo, muchos hombres se alistaron para servir a la guerra incluso algunos jóvenes mintieron con su edad para defender nuestra amada Alemania.
Con el pasar de los meses muchos de esos jóvenes no regresaban, incluyendo el hijo de nuestra vecina Martha, tenía 17 años fue a luchar pero nunca regreso, había muerto dos meses después de haber iniciado la gran guerra. Yo era pequeño pero nunca olvido esos años, miedo, terror sentíamos todos cada noche cuando intentabamos dormir, aunque estábamos lejos del conflicto de podían escuchar los cañones alemanes, cada mañana mi madre me abrazaba agradeciendo a Dios que era un niño y que no fui a la guerra.
Un día de marzo no recuerdo muy bien que fecha llegó un carro negro con varios dos militares uno de ellos llevaba unas medallas, mi madre los reconoció y dejó caer su taza de café de cerámica, camino hasta la puerta abriéndola con miedo. -Señora venimos a informar que su esposo murió en batalla - dijo el hombre entregando una bandera y unas medallas que ganó mi padre por su valentía y sacrificio, después de eso se marcharon sin decir nada más. Mi madre soltó la bandera y también las medallas para abrazarme diciendo que mi padre había muerto, en ese momento no sentí nada mi madre lloraba pero yo estaba ahí parado como un cadáver sin ningún tipo de emoción.
Al caer la noche comencé a llorar, no entendía el porqué pero mis ojos soltaban lágrimas como una cascada, mi madre entró y abrazándome solo me dijo -el quiso buscar una mejor vida- los dos nos quedamos abrazados por várias horas hasta que me quedé dormido en sus brazos. Años después la guerra había terminado y el pueblo poco a poco fue recuperando su antigua vida pero todos sabíamos que nada iba ser igual por qué muchos padres e hijo no regresaron, incluyendo el mío.