Muerte
“Empiezas tu camino y sabes cómo terminará tu empezaste andar con el final y nunca viviste”
Las sombras se encogen a su alrededor, el caminante inmutable a paso inexorable avanza por el camino de asfalto frío, el crujir del material reseco y en base aceitosa, es uno de los pocos ruidos que acompañan siniestro andar.
El alrededor iluminado por centelleantes luces callejeras que como bolutas de fuego fatuo parpadean, ojos testigos de grotesco ser sin derecho a ser nombrado.
Sin final ni comienzo el camino enfrente suyo no conoce la realidad y se niega a seguirla, dejando al espectador inmutable avanzar por su superficie eterna el irreal dejando que solo cuando el onírico le conecta al irreal es que su marcha se detenga.
Inexpresiva mirada de negrura eterna gira a su izquierda la cabeza de ser innombrable en movimiento mecánico y carente de vida desvelando ante el una muestra del onírico que se une al firmamento en una imagen que imita patéticamente a un bosque a su costado izquierdo.
La negrura del irreal es un mar de tinta incoloro que se deforma en falta de color y oscuridad para mostrar lo que algunas vez unos pequeños ojos observaron.
La mirada abandonada de vida otea el bosque deformado con sus sombras que susurran y el viento de olas que malean todo lo que toca arrastrando los cachos de ilusión consigo, hasta que entre la noche del monocromo.
Figura de un infante cojeando, hace de su ser un cuerpo escuálido y negro como la podrida madera marchita y manchada, es incluso más negro que la noche, su figura deprimente se agasapa en un árbol grande moribundo, decaído, sus ramas vacías de la vida de las hojas, cadáver refugio de insectos que se arrastran en su interior devorando su superficie y interior en manjar grotesco, refugio momentáneo de el infante que solloza, con la sangre roja que viola la superficie del monocromo con su vivido recuerdo.
Arrastrando su fluido que se extiende de su herida de carne y musculo expuesto en la pantorrilla derecha, espectaculo vivido entre lo etereo, de lo poco que la mente jamás olvida, la misma sangre se derrama en el suelo en riachuelos de espeso y caliente carmesí que exuda su vapor por el tacto del frio viento que en su marcha arrastra consigo el calor residual del infante mientras que deja que los perseguidores de infante le encuentren atraídos por el patético gemir de labios de existencia débil incapaz de defenderse.
Ante el infante maltratado se extienden como lienzos incompletos las figuras de brillo sin igual sus alas brillantes se extienden en patrones ilimitados, los recuerdos de aquellos que se evaporan siempre los quiso olvidar, jamás pudo hacerlo del todo, el tornasol de su existencia ilumina al infante maltratado, que al observarlos con sus orbes impuras sobre el, cubre su rostro con sus manos, mientras las cristalinas lágrimas le escapan entre los dedos negros de tierra y existencia las figuras ríen sus angelicales cantos cortan la realidad y dejan colgando entre su dedos las alas de infante maltratado, sus voces gritan mil veces mil formas mil burlas exclaman el existir del chico llamándole por su nombre.
“Aborto, Aborto, Aborto, no te escondas solo es juego”
Repiten constantemente tanto y tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto no se detienen nunca lo hicieron no importa cuánto lo pidiera nunca lo hicieron.
Su muestra de desden por la existencia del vástago de lujuria y odio basta para eclipsar el canto de el infante maltratado su canto en sollozos patéticos que ruegan por piedad donde nunca la encontrará.
En sus ojos solo puedes ver la manifestación de las partículas del miedo que se delizan por las mejillas manchadas.
Aquellos con alas se acercan para arrebatarle su canto y su amor, la mirada del caminante inmutable palpita el antes inexpresivo rostro se deforma en una sonrisa que se enzancha mientras lleva sus propios dedos a su boca el recuerdo pica en el presente.
El recuerdo de aquello es de lo poco no borroso jamás los olvidara dedos pálidos toman con fuerza y abren la mandíbula de el engendro y extraen de el su lengua el músculo se contrae y se trata de esconder en la cavidad mientras es retenido no tarda en seder a la fuerza externa que de un tirón extrae sucia extencion de oscuridad palpitante húmeda y larga, afilada, el infante se retuerce patético mientras que sin frenos y sin cesar canto deslizan sus apéndices retorcidos y viscosos por las cuencas del infante destrozando la suave cavidad ocular y desgarrando córnea y retina extraen pedazos de los ojos dejando cuenca negra en Aborto el infante se retuerce, sin esperanza amor y canto, extraídos de el con el cariño de un carnicero a un cadáver.
Ante la falta de canto y estimulo sádico los angeles se retiran llevándose con ellos el canto y las alas dejando los pedazos de amor en el suelo la abominación jadeante y moribunda en el barro que se forma de su propia sangre espesa es incapaz de gritar o sollozar sin canto se retuerce en maldita agonía mientras el onírico considera suficiente la escena de belleza ante la tortura de Aborto.
El viento arrastra la visión reanudando las olas caóticas de tinta informe.
Mientras el caminante inmutable rie y reanuda su caminar de sus labios abiertos salen las palabras arrastradas por una lengua negra larga afilada,
“Ángel sin cuna, engendro nacido, no, tu no tienes nombre, no lo mereces, Aborto, eso es lo que eres, angel desangelado, es tu culpa de psique y natalidad, está es tu sentencia por tu mayor pecado, hijo rechazado”
La lengua negra sale de los labios y relame el exterior saboreando la extensión del aire frío y su sonrisa regresa y se retra en su boca al momento que su rostro refleja un rictus de absoluta indiferencia ante visión de pasado infantil callado, disfrutada por autodesprecio de hombre.
El caminante inmutable sigue su miseria de marcha mientras, el camino frente a el se deforma en terracería firme aplanada y muerta es imposible discernir el cambio pues acaso alguien es capaz de siquiera notar el cambio de luz a oscuridad?.
Las luces se han desvanecido y la luna le guía, ahora los espectadores fatuos se han convertido en un único espectador que le acompaña en su travesía.
En su avance de zancadas cortas y sin prisa su alrededor turbio es indistinguible de cualquier otra cosa o así lo era hasta que los pies se detuvieron en un punto claro el tiempo no transcurre y si lo hace tiene mucho miedo para mostrar su giro y deja que la escena del onírico irrumpa otra vez en el irreal penetrando su superficie y el camino frente al espectador inmutable bloqueando, ahora es obligado por el trayecto a presenciar su propio pasado.
Ante la rabieta de el onírico, espectador inmutable espera para poder pasar y sin intervenir deja que la tinta de carencia se extienda ante el dando forma algo sobre lo cual sus turbios ojos se posan una vieja aula etérea sombria y manchada, nunca le importo recordar aquel lugar desagradable con ninguno de sus podridos detalles, el sonido en su interior sacude todo como ondas en el agua que turbia el reflejo, imposible concentrarse para una mente como la suya en un lugar que no contempla al hipersensible.
Solo una cosa tiene la desgracia de ser recordada con vivides su propia y hereje efigie.
Aborto estaba en su pupitre sentado sus manos de brea sobre su cabeza de sombras incapaz de tolerar el brillo y el sonido de todo lo que le rodea las figuras a su alrededor igual de brillantes como siempre ignoran el error de nacimiento que les acompaña, inconcientes del daño que le crean en su mente enferma, dejándole en su sufrimiento de nacimiento, o eso fueron la mayoría, hasta que la más grande de todos su divina forma tambien es perfecta y divina pero está no se deja turbiar por el sonido nunca se podrá olvidar jamás podrá hacerlo, su mirar hace que el rostro muerto de cadáver espectador se reforme en una mueca bestial de absoluta animadversión sus dientes apretados y sus labios separados como un perro gruñendo ante una amenaza, instintivo en accionar, el recuerdo ageno al irreal se acerca a el fallo y expresa lo mismo que todos se han preguntado del engendro siempre.
“Que le pasó a tu canto y tus alas, donde está tu amor?”
La pregunta tan genuina como todas atrajo más atención al bastardo entre amados, y las palabras de esa criatura de pecado no se hicieron esperar inocente más allá de toda humanidad.
“Estan.... Perdidas.”
Las criaturas a su alrededor tan brillantes cantaron ante la carencia de todo lo que daba motivo a sus vidas el error no las poseía eso era gracioso, no?
Siempre lo fue no hay nada más gracioso que un fallo humano, míralo está tratando de ocultarse, sus manos jamas podrán ocultar lo que es, Aborto, sus manos en garras de uñas chatas rascan su piel buscando consuelo en dolor mientras el canto comunal sigue, cantan por su dolor, cantan por qué el no puede, pero algo retiene a Aborto de seguir con su deseo de autolisis, la mano de gran brillo lo retiene y con unas palabras traicioneras dice algo que el sueño le concedió con fantasear fuera verdad por más que el axioma fuera cruel.
“Tranquilo, no es para tanto, SOLO ES TODO LO QUE IMPORTA"
Las imágenes se dispersan en vacío abandonado retomando el irreal su control mientras las imágenes y el capricho existencial se difuminan dejando al caminante inmutable avanzar mientras sus ojos turbios se delizan por la superficie del irreal a gran velocidad sus manos tiemblan y su mandíbula se abre y cierra repitiendo lo incontables veces buscando desesperado la carne de un cuello que hace muchos años deseo probar, pero no tarda en recordar en donde está y su rictus recobra una sonrisa de autodesprecio y su lengua negra recite su maldito pensar.
“Es lo único para lo que sirves, diversion de lo divino y amado eres y serás siempre un chiste y una burla, Aborto entiende, ellos son lo que tú jamás serás, no trates de serlo no naciste para serlo, un juguete roto no sirve para nada solo ayuda al contraste de su existir con uno que no está roto, nisiquera eres divertido no te preocupes nunca lo fuiste.”
Tras dejar la escena el espectador inmutable sigue su camino mientras la lengua vaga se retrae en cavidad y al llegar a un fangoso camino de tierra negra la luna espectadora sigue siendo su único vigilante mientras los húmedos pasos siguen y siguen hasta que los pies se hunden en barro y su andar es ahora pesado y ruidoso con chapoteos de pegajoso fango residual pero no es detenido.
La escena se vuelve a distorsionar, el antiguo mar de tinta irreal ya no permea el temporal y en cambio un lizo lienzo de negro se extiende ante el listo para el onírico y sus caprichos de memoria.
El paso de sucia cadencia es vuelto a frenar el onírico quiere volver a jugar y cuando la escena se forma ahora es tan clara que duele los turbios ojos se abren y el bastardo fallido sonrie asqueroso ser que nunca debió nacer, engendro de una sonrisa igual de retorcida, las turbias orbes observan ese viejo árbol sobre el que eso y el hablan tanto donde su alma pensó que había esperanza antes de que lo pisarán, la cosa de luz que le extendió su mano, se encontraba bajo el árbol viejo en ese atardecer rojizo delante eso Aborto esta de pie sus ojos nacieron amor para ofrecer el poco que tenía, ingenuo ser torcido sin reparo alguno ante la visión el espectador inmutable que ahora sus ojos se retuersen y convulsionan en sus cuencas espasmos de movimiento en toda dirección posible ante lo que está por salir de la boca de Aborto el sabe que es le enferma le asquea le causa una viseral repulsión y ante el la escena se desarrolla cruel onírico deja sus labios terminar.
“Te amo”
El asco en esa mirada jamás podrá ser repetido su mirada se deforma tan hermoso como siempre hermoso su asco por el, hermoso su existir, hermoso hermoso hermoso hermoso...
Aborto mira con cuencas abiertas y quebradas, su lengua negra se regreso en su mandíbula y sus ojos gotearon más y más sin parar.
Aborto, las miradas sobre el, el canto otra vez el canto cantan y cantan y cantan es insoportable el árbol se cae y decenas de brillantes seres cantan y cantan y cantan sin frenos su coro sin final retuerse cerebro abyecto con odio clavando en su mente una lección que debió aprender desde que nació.
Su mueca de terror se paraliza, la brisa cae de sus ojos mientras el alrededor se torna más y más sombrio hasta que todo se desvanece en sombras por un momento Aborto mira dentro del irreal y observa al espectador inmutable y este le regresa su frenética mirada y antes de desaparecer ambas lenguas emergen de sus respectivas cavidades y esbozan una única interacción etérea.
“Ella tenía razón.”
Aborto se desvanece y el espectador inmutable susurra la escena completa lo que el cruel onírico omitió en su berrinche.
“Nadie podría amar a un ser tan asqueroso”
El espectador no guarda su lengua mientras el fango lo consume como el calor derrite el hielo y sigue su andar declarando su reflexión cruenta.
“Has perdido todo y ya no te importa nada carente de emoción eres un macabro cuadro, las sombras más negras de una obra de arte, eres el contraste que hace la luz más bella a costa de tu propia existencia te declaro el axioma de la realidad inegable es tu oscuridad ser de nacimiento turbio.”
La lengua se enrolla y contrae en cavidad y la mandíbula se cierra en sentencia de dientes y carne.
El fango engulle al espectador inmutable envolviendo lo en abismo hasta que deja de hacerlo, un rendija de irreal se arrastra entre la brea de tierra y el se arrastra por su rastro para encontrar la salida emergiendo de nuevo en el camino, al sacar las piernas del fango este se seca y el camino se a vuelto, árida nada, decirle camino es una afrenta al invento humano más extendido y uniforme por la superficie terrestre.
El irreal y el onírico se están fragmentando ante la asolación que está engullendo los fragmentos de una psique ya vuelta un fractal de lo que debería ser un humano, carencia de todo lo que se es la cabeza del espectador inmutable, el cual yace sobre los apéndices alargados que terminen en cinco diminutos apéndices extras cada uno conocidos como dedos, parece buscar aliviar el dolor de su mente abyecta, continúa su camino en el acto mecánico de la reflexión forzada por la nada absoluta y carencia de estímulos.
Se levanta y se dirige a donde sabe se encuentra su salvación, el camino lo lleva por el, recuerda cada camino del irreal, porque los ha transitado mil veces, cuando la soledad es tu existencia hecha palabra es que la mente se vuelve un arresto obligatorio lo ha pensado una y otra vez no es nuevo para el ya nada lo es, así que deja sus extremidades inferiores arrastrar la carcasa mortal hacia delante por el camino de tierra quebrada, crujido de tierra seca es lo único que reverbera por el vacío, está rindiendo todo lo que representa y sus ojos se están desorbitado, está tambaleándose mientras rinde el control a la bestia, perdiendo poco a poco su conciencia abrazando al inconciente que es dominado por aquel que juro dejar encerrados aquel que juro jamás dejaría tomar el control.
Parpadea anunciando la oscuridad y su existencia cuando los receptores de realidad se cubren dentro del irreal y cuando aquellos se descubren de la protección de tejido, está en el pantano otra vez sus piernas cubiertas por fango pero el no se detiene continuamente da pasos de ahogado y el camino de asfalto vuelve a su sitio, cuando vuelve a ceder la irrealidad, piensa en detenerse lo piensa su voz se vuelve una cacofonia de pesimismo.
“Detente”
“Basta lo prometiste”
El onírico lucha por retener a la bestia de la autolisis dentro de la cabeza del real para que no se manifieste en el irreal recordandole al espectador inmutable su promesa, pero de que sirve las palabras para los oídos que solo viven ahogados en el tinitus de su propia existencia, las palabras salen de el espectador inmutable condenando todo lo que encarna.
“Perdoname, es algo que debemos hacer.”
Las cacofonias gritan una y otra vez.
“Lo prometistes”
“Lo prometiste”
“Lo prometiste”
“Lo prometiste”
“Asesino de humanidad”
El espectador inmutable calla y cierra los ojos pesados condenandoce a si mismo con todo lo que fue y será, al abrirlos la tinta se vierte sobre el irreal manchando todo y absorbiendo al espectador inmutable tratándolo y manchandolo hasta que le escupe en el lugar de su existencia lo recuerda tan bien un camino nubes grises en el cielo y pavimento en una calle decorada con árboles a los lados el primer intento donde nació la bestia de la autolisis, ella está donde la recuerda donde el la dejo y con pasos firmes el no espectador inmutable se acerca a un brillo que sobre sale de la tinta un espejo en el irreal.
Hunde su mano en el brillo y siente el delicado metal contra su palma, como si el miedo a romperla existiera la saca lentamente sin darse cuenta de que el onírico vuelve a manifestarse una ves más.
Aborto sale de entre la tinta que chorrea de su amígdala su presencia maldita, todo su ser se materializa desde la tinta y la cuchilla en su mano es testigo cruel del al escena el no espectador inmutable la toma entre sus dedos con cariño su más dulce amada de cañón corto y de cargador completo de doble hilera la única que le ha ofrecido caricias suaves cada que dejaba a la bestia de la autolisis salir.
Aborto más rápido y menos romántico con su herramienta de correción levanta la cuchilla contra su propia garganta a la vez que el espectador inmutable da vuelta para apuntar a su propia cabeza dejando a Aborto gritar las palabras como un vapor hirviendo desde la garganta quemada.
“¡Nuestra enfermedad no les dio derecho a hacernos esto!.” El grito hizo eco en el irreal retumbando en las paredes del encéfalo y regresando desde el hipotálamo hasta la amígdala.
“No podemos negar nuestra culpa infante, somos conscientes de que nuestra condena fue la victoria de nuestro material genético.”
La voz tranquila del no espectador inmutable canceló todo eco del irreal y apagó toda existencia de ruido de fondo para dejar el silencio en su lugar aún que Aborto no se callaria.
“Entonces por qué? Por qué hacemos esto?“. El cuchillo la voz vacilan el pequeño no comprende el porque y eso es lo que más le duele al no espectador inmutable.
“Tranquilo, no te preocupes yo me encargo, descansa un poco, y sueña, sueña con que tal vez todo irá a mejor.” El infante maltratado baja su arma la cuchilla queda colgando de su mano el espectador inmutable hace lo mismo pero no se espero cuando el infante maltratado comenzó a apuñalar su propio tórax buscando la autolisis propia llevándose con el la bestia de la autolisis.
El daño al onírico arrastra a la bestia de la autolisis que a fallado en su propósito como todos lo han hecho.
Las consecuencias serían atroces lo sabe el espectador inmutable sin la bestia de la autolisis en control el mismo deberá hacerlo y lleva el arma a su cabeza sin pensar olvida el miedo y la primera bala entra por el mentón desgarra carne y hueso y dispersa dientes como metralla que abre y explota el lado contrario de su cara que se vuelve más que un agujero sangriento colgante de carne y tejido óseo, la segunda sube a su siente entrando por el cráneo y reventando las cuencas de sus ojos estallando la óptica y arrastrando el nervio óptico desgarrada fuera del cráneo en un espectáculo de globos de agua agujereados colgantes de lo que antes fueron dos cuencas ahora vueltos una grieta y la tercera impactando en el costado de la cabeza el impacto entra desde el costado y desgarrando la blanda materia blanco y volviendo materia gris pure, en su recorrído arrastro todas las neuronas necesarias para abatir la existencia y con un movimiento estruendozo el agujero se abrió al costado de la cabeza liberando el contenido por el.
El sueño húmedo del irreal, el panorama del propio irreal se deformo cuando el firmamento se abrió dos agujero a a cada lado limpios perfectos vaciando el líquido negro que conforma el irreal mientras aborto cae en el suelo con las heridas supurando su negro icor por el suelo esperando morir antes de que la conciencia del espectador inmutable se desvanezca.
No existe quien los consuele ni les de piedad no importa si Aborto muere antes el sabe que ya está hecho que no importa lo que haga el espectador inmutable acabo el trabajo de la bestia de la autolisis, tan inútiles en su creación ninguno jamás pudo lidiar con sus objetivos, es que acaso ella tenía razón, no, Aborto sabe la respuesta y dice el nombre de aquella que tenía razón.
“divina amata”
La sangre se escapa de los labios como de la herida la sangre se lleva todo rastro de vida y los tres son arrastrados a la nada donde siempre fue su destino estar ni son ni fueron nada y jamás lo seran, no todo es posible ser feliz para ellos jamás lo fue....