Customize readability
Aa

ℍ𝕀𝔹ℝ𝕀𝕊𝕋𝕆𝔽𝕀𝕃𝕀𝔸 ┊ 𝕂𝔸𝕐𝔾𝔼𝕊

Summary

╰┈➤𐔌 . ⋮ 🄰🅄 .ᐟ ֹ ₊ ꒱ Para la sociedad, un asesino es la clara representación de la delgada línea entre lo moral e inmoral, quizás incluso un verdugo. Sin embargo, para Kayden una asesina representa libertad, salvación. Gestella significa libertad y redención a pesar de que sus manos están bañadas en sangre, a pesar de que esas manos arrebataron incontables vidas. Aún así, Kayden anhela tener cerca esa peligrosa presencia. Tan cerca que no importa si sus manos rodean su cuello con intenciones sanguinarias. La quiere tan cerca, que aspirar el férreo aroma de la sangre no es problema. Lo importante es ella. Tener la. - ̗̀ ❨ 𝘼𝘿𝙑𝙀𝙍𝙏𝙀𝙉𝘾𝙄𝘼𝙎 ❩ ̖́- • ───────• │ ✧;; Posibles errores ortográficos. │ ✧;; Trama trifásica. │ ✧;; Prohibido copiar o adaptar. │ ✧;; Menciones de abuso, asesinatos en masa. │ ✧;; Violencia gráfica. │ ✧;; Hibristofilia (atracción por asesinos) │ ✧;; Si el contenido no es de su agrado, absténgase de dejar comentarios ofensivos. │ ✧;; Los derechos por los personajes están reservados a Son Jeho x Zhena, creadores del manwha "Eleceed". Yo solo podría ser considerada autora de la trama. ྀི︶˚̣̣̣ ྀི◟ ͜ ◞˚̣̣̣ ྀི︶ ☪ ︶˚̣̣̣ ྀི◟ ͜ ◞˚̣̣̣ ྀི︶ Con todo punto aclarado; gracias por su lectura/voto/comentario y su sagrada atención... ─Kιɾα.

Genre
Drama
Author
Kira_2040
Status
1mo ago
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

❜┊𝓟𝓪𝓻𝓽 𝓞𝓷𝓮

Narrador omnisciente

Disclaimer: Este capítulo e historia toca temas bastante serios como lo es la “Hibristofilia” (atracción romántica/sexual por personas que han cometido delitos); así mismo, incluye descripciones de violencia física y psicológica, asesinatos, temas de moralidad ambigua y referencias a traumas emocionales.

Estos temas podrían resultar sensibles para algunos lectores. Por favor, leer esta historia bajo su responsabilidad. Si no es de su agrado, absténgase a dejar malos comentarios o reportes, gracias...♡

⋆。゚☁︎。⋆。 ゚☾ ゚。⋆ ─── ⋆⋅☆⋅⋆ ─── ⋆ 。゚☁︎。⋆。 ゚☾ ゚。⋆

Para nadie es secreto que el mundo bajo —en sus comienzos— fue un verdadero infierno. Las personas con estabilidad socioeconómica, forjaron enormes fortunas a base de vidas humildes cobradas por la codicia humana. Las grandes riquezas que presumían tan orgullosos, crecieron a base de sacrificios por personas que no tenían ni un pan enmohecido asegurado al final del día.

La esperanza de salir de aquel agujero de la inmundicia era tan escasa e inexistente, que Kayden pensó jamás encontraría un poco de alivio para su magullada alma. Nacer siendo el clavo en un mundo donde el hierro no podía forjarse a martillo, era una cruda realidad que debía aceptar; una segunda piel que no podría quitarse por mucho que se esforzase.

Transcurrió mucho tiempo desde la vez en que sintió algo parecido al placer. Entre su harapienta ropa y su desgastada piel, para él no había nada más que un trabajo extenuante y demandante esperándolo en las fauces del amanecer.

Era una realidad que le tocó vivir por culpa de su progenitora... O quizás no fue realmente su culpa. O quizás sí. Su progenitora lo usó como una moneda de cambio... Libertad por un potro más joven.

Él fue el potro que la reemplazó.

No recordaba siquiera el rostro de su madre, quizás era alguien parecida a él, o más bien, él se asemejaba a ese señor con el que lo comparaban ciertas criadas.

No recordaba siquiera la última vez que comió de forma que se considere decente. Y no es algo que le importe, porque no es algo que deba anhelar cuando su realidad es estar condenado a un crudo final. Con esa segunda piel llamada realidad; aferrado a él hasta sus huesos.

—Terminó la jornada, pueden largarse.

Esa frase era lo único que esperaba al final del día cuando la luna le daba una cruda bienvenida y el frío le calaba los brazos hasta hacerle rechinar los dientes.

—Hoy lo hiciste bien —aquel viejo de barba pronunciada le brindó el halago de cada día, siempre lo felicitaba de alguna manera.

—Supongo...

—No, realmente lo hiciste bien, recuerdo cuando eras a penas un crío de doce cuando empezaste aquí —no lo malinterpreten, el viejo es bastante parlanchín para el gusto de Kayden; si trabajara como mueve la lengua, seguro no estaría en ese grado de trabajo forzoso.

—Habla demasiado.

Kayden estaba acostumbrado a esa charla amena con el viejo. De alguna manera lo respetaba, el viejo antes no había sufrido de muchas carencias pero la monopolización le tocó la puerta y ahora apenas era la sombra de lo que un día fue.

—Aprendiste a contar y escribir de este viejo parlanchín —dijo el viejo en un tono parecido al orgullo, lanzando en su dirección un pan añejo—. come bien, los jóvenes como tú deben hacerlo.

Kayden atrapó el pan entre sus ennegrecidos dedos y lo miró con desdén, al menos debió esperar a que se lavara las manos, ese viejo parlanchín era bastante... Distraído.

—¿No dijo que tenía un nieto en camino? —preguntó en voz baja, no estaba del todo acostumbrado a hablar más allá que no fueran saludos vacíos. Pero lo haría porque le dió un pan considerablemente grande.

—Oh, es cierto... —el viejo reflexionó con aquella sonrisa que ocultaba más que simple torpeza—. pero es importante que los que están aquí se mantengan saludables.

No dijo más. Solo mordió el duro pan y miró al viejo, no sentía algo más que curiosidad, por esa clase de piedad que lo molestaba en ocasiones, esa consideración que él creía era engañosa.

El mundo le mostró de primera mano, las lecciones necesarias para no bajar la guardia, especialmente cuando creía que todo podría estar bien.

Lo comprendió cuando su simple apariencia parecía ser un insulto ante la ”inmaculada" presencia de aquel mocoso ricachón que por alguna razón se ensañó con su existencia y apariencia.

Para alguien que nació sin voz ni voto —siendo una moneda de cambio— no le quedaba de otra que guardar silencio ante tales injusticias, solo asumir la situación y aguantar. Porque nadie iba a defenderlo, no tenía a nadie. Y lo comprendió cuando se defendió y solo consiguió un gran castigo; azotes bajo el abrumador sol, atado a un poste como una mula desobediente.

|✓|

Tal como cada día está vez no fue diferente, Kayden fue solicitado detrás de la gran casa en la que servía contra su voluntad. Él supuso para qué fue solicitado casi en madrugadas. Ya que al llegar un fuerte aroma le golpeó la nariz, no hizo falta ver de quién se trataba... Lo saboreó en la lengua y en su cuerpo antes de verlo.

—Quemaré las manos que se atrevieron a golpearme —oh, sí lo había hecho y no se arrepintió a pesar del castigo que obtuvo; Kayden disfrutó sentir el cálido líquido escarlata escurrir entre sus dedos. Lo volvería a hacer si le preguntaban.

Esa sensación pegajosa del líquido entre sus dedos era algo que no pudo explicar en ese momento... Fue algo que por unos gloriosos instantes llenaron esos vacíos que lo hacían preguntar cosas estúpidas, cómo el porqué su madre lo abandonó en ese infierno. O el por qué no podía simplemente sentir algo cercano a la felicidad, la satisfacción...

—Agarren lo —Kayden no se quedó quieto cuando se lanzaron sobre él. Si bien estaba agotado por el forzoso trabajo diurno, la adrenalina y el pánico recorrían cada rincón de su cuerpo al pensar en volver a sentir dolor o satisfacción.

Quizás el estar en peligro le hacía sentir algo... Algo que añoraba sentir entre sus días cotidianos entre su trabajo no deseado. No negaría que deseaba sentir más de esa retorcida satisfacción con más regularidad, quizás no recibiendo palizas o siendo despreciado, pero si el fin justifica los medios, él estaba listo para sentir esa oscura adrenalina recorrer sus células una vez más. Lo anhelaba desde que lo reconoció.

Quizás esta situación era lo más cercano a sentir algo de satisfacción voluntaria, años atrapado en ese lugar, años empuñando herramientas de trabajo le habían entregado un cuerpo bastante resistente, aunque claro, bastante flácido también.

—¡No es difícil atrapar a un maldito esclavo! ¡Maldita sea! —ni siquiera alcanzó a ordenar algo, el golpe que llegó a su rostro bien pudo dejar una fractura craneal... Si tan solo Kayden poseyera un poco más de fuerza—. ¡Bastardo!

Estaba cansado, Kayden lo estaba... Desde los doce e incluso antes, estaba cansado de solo ser un pozo vacío. Vivir contando las horas para esperar la noche no era una vida, Kayden lo sabía gracias a las historias de ese viejo. Lo sabía por cómo hablaba de una infancia y una vida que él no podía tener... Pero, lo que más lo apuñalaba todos los días a todas horas, era ese vacío instalado en su corazón sin su permiso.

Kayden era un desvalido anhelando sentir algo cercano a lo que le arrebataron por ser un peon. Tantas emociones negativas le arrebataron el sentir satisfacción, admiración y en cambio dejaron ese vacío que no llenaba siquiera con el odio o la frustración. No era suficiente, pero el sentir la sangre escurrir entre sus magullados nudillos quizás lo ayudarían, eran su consuelo y Quería sentir más... Más Euforia, quería sentir más de eso todo el tiempo... Cada célula de su cuerpo lo pedía, lo gritaba. Más adrenalina retorcida. Era un hecho que se había vuelto adicto a lo que no podía sentir con actividades comunes.

—¡Lo matará!, agárralo... ¡Sostén lo! —los gritos a su alrededor eran solo un fondo que no valía la pena escuchar; estaba en ese estado donde se sentía al menos un poco completo—. suéltalo, ¡Déjalo maldito crío!

—Está... ¡Está muerto...!

Kayden no escuchaba nada de eso, estaba concentrado en sentir más de esa pequeña pero adictiva adrenalina... Sentir sus músculos calientes y su cerebro activo, sí. Ese era el mejor consuelo para su vacío corazón. El joven que debía respetar y ni siquiera mirar, ahora yacía bajo su cuerpo y sus puños, con el rostro bañado en un charco de sangre que incluso teñía la tierra y manchaba las hierbas de forma insultante.

Sus dedos resbalaron ligeramente por la sangre, y aún no estaba satisfecho.

—¡Suéltalo! —uno de esos acompañantes de repente cogió una áspera rama; sin importar lo astilloso que era. No dudó en golpear a Kayden por detrás. Una, dos hasta que Kayden cayó de lado...

Estaban horrorizados por cómo Kayden golpeaba el rostro del que debían respetar. Pero, lo que cernía miedo bajo las pieles enchinadas de los presentes era que ese simple sirviente que parecía una bestia, estaba extrañamente quieto en el suelo después de todo ese torbellino de golpes.

—¡Lo asesinaste! —la acusación resonó en el bosque.

—¡No es cierto!, cállate, no. Yo no maté a nadie... ¡No soy un asesino! —el arma supuestamente mortífera cayó al suelo con el peso de la culpa—. yo solo estaba defendiendo... A nuestro amo... Yo no... ¡No soy un asesino! ¡Yo no lo maté!

El pavor ocasionó que retrocedieran, Kayden en cambio yacía en el suelo... El estado en que estuvo de pronto se desvaneció tan rápidamente que lo dejó fuera de sí.

—Vamos... Todavía respira —el distinguido joven yacía ahora entre los brazos de sus “leales” cercanos. Lo arrastraban a duras penas, no estaba muerto... Pero sí bastante golpeado e inconsciente.

—¿Y el sirviente? —como si pudiera escuchar su nombre, Kayden movió ligeramente sus manos, a penas un espamo que terminó generando terror entre ese par—. ¡No importa!, ¡Vámonos!, déjalo... ¡Vamos!

—¡Corre!

Entre la inconsciencia Kayden sintió algo escurrir entre su nuca y hombro... Algo cálido y doloroso.

«No estoy muerto...»

No lo estaba, por supuesto que la muerte sería demasiado piadosa para su existencia. Demasiado bueno para él.

—Bastardos... Hijos de perra —Kayden se levantó con pesar pero el repentino movimiento vino acompañado de un mareo que lo obligó a volver al suelo con un golpe seco. La sangre, ese férreo aroma inundó su nariz y contrario a producir asco le hizo sonreír. De esas veces en que se sentía bien, un estado de letargo satisfactorio que le arrebataron.

A pesar de su situación tan desventajosa, trató de escuchar algo pero solo pudo ser consciente de que estaba sangrando.... Tumbado en ese estado, enterró las manos en la tierra, la sangre hizo posible que sintiera lo gomoso entre sus uñas, algo que debería ser repulsivo para él resultó ser excitante. Una buena sensación que lo hizo sonreír mostrando los dientes al cielo nocturno.

—Me arrebataron... Mi adrenalina —ya no podía escuchar algo más que el viento soplando entre las copas de los árboles a su alrededor. Ese cielo estrellado siendo el testigo de lo que ocurrió—. ese sentimiento...

Cerró los ojos, tratando de rememorar lo bien que se sintió hacerlo. No comprendía porqué no podía percibirlo durante sus actividades diurnas, nada lo satisfacía tanto como sentir la sangre y escuchar los gritos de terror. Sentir esa adrenalina mortífera susurrando en su nuca, haciéndolo sentir tan bien que no quería parar en ningún momento.

—Esos gritos... Fueron la melodía más excitante que he escuchado—eran su alivio, algo que necesitaba sentir de vez en cuando desde que descubrió que podía sentir más que agotamiento y dolor muscular.

En medio de su análisis introspectiva a su placer, el sonido del vidrio quebrándose seguido de un estallido que lo obligó a cubrirse los oídos llamó su atención. El ruido sordo seguido de un aroma a carbón le hizo buscar el origen con la mirada, desde la distancia el fuego se reflejó en sus azulina mirada; la gran mansión que era su cárcel eterna estaba en llamas... El humo negro dispersado en el cielo nocturno con los gritos de fondo que en él resonaron como las trompetas de la misma libertad.

Parecía que un Dios se apiadó de él.

—Que demonios... —apoyado en el suelo observó la edificación en llamas; no sabiendo si sentir satisfacción o algo similar a la engañosa adrenalina—. no habían explosivos, tampoco hubo un cargamento esta semana...

Podría haber escapado, podría haberlo hecho si tan solo su curiosidad no pesara más que su dolorosa situación. Adolorido y con las manos llenas de sangre se infiltró en el edificio a tropiezos, dejando tras de sí, huellas de barro y leves gotas de sangre.

El curioso hecho de que la parte donde trabajaba la cabeza de ese lugar no estuviera más que inundada de humo negro lo hizo avanzar, sobre todo porque sospechaba de intrusión y atentado. En ese estado crítico nadie rondaba el área así que avanzó sin problemas.

Inteligentemente, Kayden usó su ropa haraposa para cubrir su nariz, seguro inhalar ese ennegrecido humo no sería bueno para él. No sabía porqué se cubrió la nariz, suponía el instinto.

En su lamentable estado no tuvo que avanzar muchos metros puesto que la puerta semi abierta del estudio lo hizo asomar la cabeza como un gato curioso... No midió el peligro y pudo haber perdido la cabeza en ese instante. Y lo hizo, Kayden perdió la cabeza.

[•••]

La primera vez que Kayden percibió la esperanza, fue cuando la vida de alguien más pereció bajo las manos de quien rápidamente consideró su ”salvadora" un ángel cuya cabellera era tan blanca como la luna y tan largo que caía en cascadas. Asomado entre las tinieblas pudo verlo claramente... La luz de la luna enfocaban a esa rozagante figura en medio de tan sangriento escenario, una imagen contradictoria a lo que debió considerar como suplicio.

—...No —la apagada voz del que era su dueño llegó hasta sus oídos—. Hnhg... ¡No..! —la satisfacción se aferró a sus hombros, lo hicieron sentir grato y bendecido al poder escuchar y presenciar dicho ser en tan sublime situación—. por favor... Lo... lo suplico, ughn...

—No hay perdón, le suplicas a la persona equivocada —la delicada voz resonó en los oídos Kayden, quién apenas diferenciaba la satisfacción del horror. Oculto entre la puerta y la oscuridad presenció el momento exacto en que el brillo de los ojos de ese bastardo —que le colocó grilletes, lo azotó, humilló y denigró por existir en su presencia— se extinguió.

Por supuesto, antes de exhalar su último aliento, ese bastardo se atrevió a extender la mano en su dirección, rogando salvación. En todo ese escenario, Kayden a penas tragó saliva con pesar; realmente presenció bastantes escenarios ése día en que conoció... No, ese día en que se obsesionó con esa mujer.

Se obsesionó con la idea de estar frente a ella y observar cómo es que cometía ese crimen a sangre fría. Él recordaba aquella madrugada con bastante detalle...

Porque fue el origen de su nueva vida como no esclavo, el haber sido esclavo también le permitió abrirse un pequeño y árido camino al principio. Las personas no confiaban en alguien que no poseía documentos de identidad. Y aunque no fue complicado conseguirse unos papeles de identidad gracias a viejos contactos entre esclavos; fue complicado empezar, sobre todo porque los rumores de su apariencia no terminaron hasta meses después cuando abandonó ese lugar... Persiguiendo a su salvadora.

Pasaron tantas cosas en ese camino, que el haber visto el nacimiento del nieto de ese viejo y el perecimiento de ese mismo, fueron eventos que no pudo procesar a gusto. Porque no sintió bastante pena como debió hacerlo. Era frustrante no poder hacerlo cuando su nuevo objetivo era introducirse a la sociedad y lograr perseguir a esa mujer que escapó con bastante facilidad esa noche que terminó en un recuerdo borroso tras su propia huída. Por cierto, en la escena del crimen ella dejó una daga en particular.

Fue algo que él tomó prestado en su momento. Guardó esa herramienta que lo ayudaría en el futuro; así como también el ojo de ese... Bastardo, un pequeño recuerdo para conmemorar el primer encuentro con su salvadora. Su Diosa.

El camino de Kayden reformando su vida fue complicado, conseguir trabajo y hacerse de su propio fondo fue un plan casi imposible, no conocía de finanzas y aprovecharse de él era pan comido, pero no un pan mordido dos veces por la misma persona. Sin embargo, la experiencia era algo que valdría la pena cuando se encontrara con su “salvadora”; una mujer la cual no conocía más que por su extraña cabellera blanquecina.

—Bien... Su último rastro fue al oeste de la ciudad —Kayden clavó un alfiler en esa nota robada; estaba planeando muchas cosas para cuando se vieran, porque no podía simplemente decirle a esa mujer —que ni lo miró— que presenció el momento exacto en que ella asesinaba a su “dueño” No podía decirle eso cuando siguió los crímenes durante años solo para encontrarse más de cerca, para respirar el mismo aire de esa persona que seguro no conocía su existencia.

Kayden la estaba siguiendo de cerca a pesar de eso... Al menos eso era lo que quería creer por la información recaudada, abastecer la información que adquiría también tenía un costo. Así que no podía abusar de su vulnerable estado financiero.

—¿Encontraste algo nuevo? —aquel que podría considerar algo cercano a una “amistad” entró sin aviso. Kayden rodó los ojos y simplemente cubrió su pizarrón con recelo—. Gestella...

—Cállate —Kayden dejó sus alfileres de lado y simplemente miró a la ventana con aburrimiento—. ¿No deberías estar con el culo en tu laboratorio?

—Terminé —Kartein conocía su obsesión por esa mujer; Gestella. Aunque no podía analizar su fijación por una mujer de vida bastante tranquila, a pesar de eso le agradaba su retorcida mente, por alguna extraña razón—. ¿Por qué buscas un tercer pie al gato?

Kayden no podía comprobarle a Kartein, que Gestella era una asesina... Porque ella no dejaba un solo rastro en los muchos asesinatos que él persiguió. Ya habían pasado seis años y ese rubio aún creía que Kayden estaba fuera de sus facultades mentales para reflejar en una mujer tan tranquila, la piel de una sanguinaria.

Agregando que perseguir a alguien que no dejaba rastro era tan complicado pero hilarante para Kayden. No quitaba que perseguir y rastrear a Gestella era como tratar de probar que los fantasmas existían. Imposible

Kayden no podía explicarle a Kartein que Gestella era una asesina simplemente porque ella era perfecta a sus ojos; hacía un trabajo digno de admiración —y devoción de Kayden— que sin dudar estuvo en cada uno de los asesinatos que aseguraba, fueron ocasionados por Gestella.

Lo único que Kayden podía encontrar y quizás convencer a Kartein, era esa daga que Kayden conservaba con recelo en una pequeña vitrina. Como si se tratara de algo sumamente importante. Mucho más importante que algún objeto de un museo. Mucho más importante que el propio ojo de su ex dueño.

—Desde que te conocí estás detrás de ella, ¿Por qué simplemente no te acercas y ya?

—No entiendes —Kayden se cruzó de brazos y clavó su mirada sobre el rubio—. yo no quiero simplemente decirle “Hola, qué tal”, yo necesito estar con ella.

—Solo acércate —para Kartein no era tan complicado, porque él no había seguido el caso de Gestella tan de cerca. Es decir, sabía de los crímenes no resueltos en la ciudad, asumía que se trataba de algún grupo criminal suelto por ahí.

—No.

—Cabeza de piedra, pierdo mi tiempo contigo.

[•••]

Las circunstancias en las que esos dos se conocieron fueron completamente planeados por Kayden, él necesitaba alguien cercano a la medicina y planeó completamente el conocer a Kartein. Él se metió en una pelea a propósito, calculó cuan herido necesitó estar para dar en el consultorio de Kartein... Un pequeño sacrificio que estuvo dispuesto a pagar para trabajar ese lazo por un propósito egoísta.

Al principio pensó en utilizarlo para estar más cerca de su objetivo principal, ese médico sería su perfecto peón, pero ese título cambió conforme pasaron tiempo juntos. El renombrado médico había encontrado interesante la fijación de su paciente por dicha dama, y con el tiempo, conscientemente lo ayudó en ciertas situaciones. Kartein le ofreció cobijo en el sillón de espera de su consultorio, especialmente en aquellas noches donde Kayden se perdía así mismo entre la pesadilla de sus recuerdos y sus tortuosos sueños; Kartein lo llamó “estrés postraumático” por todo lo que vivió desde pequeño.

La ayuda que Kartein le ofreció como “amigo” y médico fue esencial para ayudarlo a reconocer y distinguir el placer adictivo de lo normal... Le explicaba —a su manera— que quizás buscaba adentrarse en ese estado debido a su deseo por sentir la adrenalina que le hacía “creer” que en esa condición era capaz de maximizar sus sentidos con más intensidad. Y aunque Kayden negó eso explicando que simplemente no encontraba el placer con actividades comunes... En esa ocasión, el médico detuvo la sesión y descartó el tratarlo de forma confrontativa, debido a que Kayden era una persona que respondía con bastante evasión cuando se encontraba vulnerado de alguna manera.

No obstante, semanas más tarde, después de pláticas bastante neutrales y un par de copas, Kayden le reveló que, lo más cercano que se encontraba al sentimiento de la realización. Era cuando seguía los escasos rastros que —él aseguraba— Gestella dejaba para él.

Porque era mejor pensar que al menos, él existía inconscientemente para Gestella que admitir su inexistencia para ella. Aunque esto era algo que Kartein ya sospechaba, no se burló... Porque Kayden lo admitió por sí mismo y lo visualizó como un gran avance; aunque fuera por el alcohol.

[•••]

Por parte de la asesina, no conocía en absoluto nada de Kayden; de saber de la existencia de este ser —que la está siguiendo y visitando sus escenas de crimen como un fanático quisquilloso— hace mucho se hubiera encargado de él atravesándolo con su espada y no conforme, hubiera esparcido sus entrañas por toda la ciudad.

Porque este individuo —sin saberlo— era un dolor de cabeza.

—En qué maldito momento acepté deshacerme de ese bueno para nada... —aquejó, removiendo con brusquedad la cucharilla de su café diurno. Sobra mencionar su evidente molestia.

Desde que se había encargado de ese bastardo no había dejado de bajar la taza de sus pagos... Entre asesinos y la “casa” a la que pertenecía, existían reglas que nadie podía romper. Y alguien parecía ser bastante listo —o lo suficientemente estúpido— para resquebrajar las reglas.

Nadie podía y debía, interferir en un “trabajo” designado.

La única manera de cobrar un pago lo suficientemente jugoso era demostrando que había realizado un trabajo pulcro y satisfactorio para sus respectivos clientes, pero desde años atrás —específicamente seis años— Gestella había estado siendo el ojo de la tormenta debido a la audacia del que estaba manipulando sus sagrados escenarios.

Sus ofrendas habían bajado lo suficiente como para hacer que la asesina apretara los dientes hasta doler y rechinar. Quien sea que fuera ese ser, estaba llamando su atención de la peor manera. O tal vez alguien que la odiaba lo suficiente estaba dispuesto a provocar la. No sabía que un admirador pudiera estarle persiguiendo cual seguidor devoto.

—Mi señora, me indican que puede recoger su cheque —May, su fiel sirviente apareció en el umbral de la habitación y antes de que pudiera responder, agregó—. el cliente solicita su presencia durante su reunión social esta noche.

Gestella apretó la cucharilla con bastante fuerza, ese no era el trato... Se suponía que debía pasar a su despacho, no prepararse para un absurda fiesta donde seguro pediría un favor. Sin pago adicional.

—Bastardo... —May inclinó la cabeza, esto era desventajoso.

—Prepararé su traje si lo ordena.

—No, comunica que asistiré... —Gestella observó a May de reojo—. iré sola.

—¡Mi señora! —May levantó la cabeza, alertada por esa decisión. Ella siempre acompañaba a Gestella a excepción de cuando se trataba del “trabajo”.

Muchas veces la vida de Gestella había corrido peligro; especialmente cuando era una asesina que pertenecía a la “casa”, en ese camino repleto de sangre donde cada paso podía condenar al caminante, Gestella había ganado tanto favores como enemigos y May no quería arriesgarse a perder a quien debía seguir y cuidar obedientemente.

—No existen peros.

Quiso rebatir la respuesta, tratar de hacer entrar en razón a su señora pero Gestella fue clara. Y aunque ya no era esa asesina ingenua que un día casi pierde la vida a manos de seres en los que confió, May aún quería permanecer a su lado y ser su espejo. Reflejar el rostro de sus enemigos era su trabajo... Y el que prescindiera de su presencia en una fiesta donde los lobos vestían de ovejas generó preocupación en May.

—Me niego a obedecer esa orden —tomó una postura recta, alzando la cabeza en señal de rebeldía.

—May, no he pedido tu opinión —Gestella fue más firme esta vez—. te quedarás y es una orden directa.

Ella apretó los dientes, no dispuesta a conceder que su señora fuera a una fiesta donde seguro estarían armados hasta los dientes... No podía permitir que Gestella se arriesgara de esa manera. Aunque reconocía que ahora Gestella era una asesina bastante formidable, no era negociable que se expusiera.

No había necesidad cuando May pudo haber evitado que la taza de las ofrendas bajaran hace mucho, si tan solo Gestella permitiera que May la acompañara, quizás no desde adentro pero si ella pudiera estar en la escena solo momentos antes de la retirada, entonces quizás hubiera podido atrapar a la persona que era un dolor de cabeza para su ama.

Habían demasiadas incongruencias en toda esa situación. Y May creía innecesario mantenerla en casa cuando bien podría ser de mucha más ayuda a su lado, si tan solo Gestella la dejara participar más.

—Entiendo... —no tuvo más opción que aceptar las condiciones de Gestella, después de todo, su intención era servirle... No estar en contra de ninguna forma—. prepararé su atuendo. Disculpe.

Fue suficiente para que May pasara a retirarse... Gestella en cambio se quedó allí, observando el techo con más atención de la que realmente debería, pensando en quién demonios se atrevía a poner obstáculos en su bien labrado camino. Fuera quien fuera, lo encontraría para poder enfrentar a esa persona y hacerse con sus órganos, uno a uno, sin importar cuántos eran. Necesitaba restablecer la calidad de sus ofrendas.

No podía permitir que May se involucrara en sus sangrientos asuntos. Si bien estaba agradecida con el apoyo que podía brindarle... No podía arriesgar a May cuando su plan era descubrir a quien iba detrás de sus pasos. No estaba dispuesta a sacrificarla como carne de cañón.

|✓|

Cuando abordó ese tema con más seriedad, Gestella jamás creyó que terminaría encontrando a un tipo curioso al finalizar la fiesta. Tampoco esperó del todo que fuera en medio de un baño de sangre... Pero ahí estuvo, frente a alguien que parecía conocer bastante bien sus movimientos como para permanecer tranquilo en su presencia.

Las cosas ocurrieron bastante rápido... Cuando menos pensó ya había empuñado un supuesto adorno en la pared. Una espada bastante empolvada para su gusto... Tan rápido fluyó todo que cuando se percató de su alrededor, ella y un tipo eran los únicos de pie en el salón lleno de sangre.

Los repugnantes quejidos ahogados en sangre fueron los únicos sonidos de fondo que se mezclaron con ambas respiraciones precipitadas... Antes de llegar a ese momento, Gestella solo siguió su instinto y apuñaló a cuan persona se lanzó encima suyo, no importó que su vestido terminara hecho el reflejo de las vidas tomadas con sus ensangrentadas manos, lo único seguro era que tenía aún su máscara en su lugar y el férreo aroma llenando cada espacio mientras apuntaba a ese tipo en una distancia considerable, ese tipo era lo que ahora tenía toda su atención.

Y Kayden disfrutó de esa peligrosa —y en su opinión; excitante— atención.

—No soy un enemigo... —a duras penas pudo esquivar la estocada y ella terminó golpeando su brazo en lugar de su rostro, este conocía algo de defensa personal gracias a los pacientes complicados de Kartein—. Gestella.

La mujer entonces se detuvo y retrocedió —tensa como las cuerdas de un arco— en posición de ataque... Él la reconoció al instante a pesar de su máscara. Y eso la descolocó

—Te encontré...

Sí, Kayden la encontró finalmente, no fue premeditado, pero ahí estaba, bastante feliz de estar tan cerca de su salvadora, casi respirando el mismo aire que ella, el ángel que lo liberó de su tormentosa vida hace casi siete años, parada frente a él... Luciendo tan bien a pesar de la sangre. Mentiría si dijera que no se veía mucho mejor así. Su Diosa.

No era un encuentro que planeara de esa manera pero cuando sucedió, Kayden creyó que era algo exquisito... Rodeado de gente que Gestella asesinó sin dudar. Esto era mucho mejor que una estúpida cita... Esto era digno de su fruición.

—¿Te conozco?

—Eso espero —Kayden avanzó un paso pero Gestella no dudó en iniciar el enfrentamiento—. espero conocer lo suficiente de ti... Gestella.

La pelea fue a penas formidable, Gestella no dejaba que él respirara y mucho menos que tomara distancia, pensaba que si lo hacía entonces estaría perdida. No sabía si habrían más personas dentro de la mansión, solo sabía que debía acabar con ese último testigo. Con la persona que conocía su nombre en medio de esa masacre.

—No me conoces.

—¡Lo hago! —Kayden esquivó la estocada curva y se acercó tanto que la pelea se asemejó a un vals donde la muerte entonaba el roce de las espadas—. te conozco...

Gestella se detuvo un segundo que Kayden aprovechó para estar más cerca, observando y deleitándose con la forma en que el cuerpo de Gestella se movilizaba sin problemas incluso entre los inertes cuerpos regados en el salón y en tacones. La mujer no parecía inmutarse ante su presencia y adoró esa sensación.

Por parte de la mujer, ella empuñó la espada con más decisión. Dispuesta a atravesarlo sin dudar.

—¿Qué eres? ¿Un fanático? —Gestella no era de muchas palabras, solo quería terminar con eso y cobrar su ofrenda... Cobraría adicionales por los muertos en ese lugar—. podría firmar tu piel con un hierro caliente.

—Me halagas —lejos de asustarse, Kayden no deseaba nada más que tener de cerca a la única mujer que llamó su atención, la única mujer que —él decidió— podía matarlo de cualquier forma. Se ahogaría en un último beso si pudiera, en sus labios aunque estuvieran envenenados—. es como si me propusieras ser amantes

—¿Qué? —esa duda fue la ventaja de Kayden y la condena de Gestella que por mala maniobra perdió su espada.

Kayden en cambio se acercó aún más, casi respirando el mismo aire que Gestella, observando esos rojizos labios... Observando el rostro enmascarado y ensangrentado de la mujer que él persiguió por seis años y que perseguiría hasta el fin de los tiempos toda la vida. Sin embargo, contrario a ser un encuentro romántico para una asesina, Gestella le propinó un puñetazo que consiguió distancia y le regaló un pedazo de control.

—¡Kayden!, ¡¿Estás aquí?!

Oh, no... Había olvidado completamente la existencia de Kartein, no, había olvidado la razón por la que realmente estaban ahí. Se detuvo en ese segundo aunque aún estaba en guardia. Kartein llegaba en un pésimo momento.

—¿Kay...den..? —el nombre en labios de Gestella hizo que Kayden sintiera su corazón galopar en su pecho. La tercera bendición esa noche—. ¿Ése es tu nombre..?

Ella estaba agitada por el enfrentamiento, observando al hombre frente a ella, que bien pudo haberla asesinado pero que más parecía anhelar una simple charla que ella no le podía conceder.

—Sí. Memorízalo bien —antes de que pudiera acercarse más, Gestella dió una patada al aire, golpeando la mano de Kayden para evitar un posible ataque sorpresa—. señorita mía...

Ella no iba a tragarse dicho cuento, ¿Un admirador?, en qué planeta orbitaba... ¿Cómo podía siquiera saber su nombre cuando poseía una máscara?; en medio de ese caos mental, Kartein abrió la puerta del gran salón y aprovechando la situación, la asesina no dudó en golpear a Kayden que más se dedicó a defenderse en lugar de atacarla. Casi pareció que quería abrazarla.

—Espera, Gest...

No pudo terminar, el siguiente golpe lo mandó a volar contra el umbral de la puerta, Gestella no iba a perder el tiempo escuchando a un dichoso fan, así que no dudó en atacar cuando su presa estuvo indefensa.

—Kayden...-

Siendo una asesina de un talento nato con la capacidad de convertir algo inofensivo en un arma, Gestella empleó su broche para lanzarlo en dirección a Kartein, el rubio a penas inclinó la cabeza y el pequeño roce del broche proyectil originó un pequeño corté en la mejilla del recién llegado.

Ambos estaban en problemas siendo que solo habían ido a revisar a un paciente... Kayden solo fue porque Kartein mencionó comida, nunca esperó que fuera a encontrarse cara a cara con Gestella. Y tampoco consideró que ahora fueran presas para aquella asesina de la cual se obsesionó hasta los huesos.

—¡Espera! —ahora con espada en mano, Gestella no dudó en acercarse a ese par en unos saltos que hicieron chillar sus tacones contra el pegajoso suelo.

—Esa... ¿¡Es la loca de la que te has enamorado?! —Kartein se mantuvo tenso, no es que él fuera bastante bueno en peleas pero sabía algo de defensa personal; gracias a su oficio como médico.

Él era el más confundido, el nauseabundo olor a muerte le llenaba la nariz y era algo que le resultó repugnante a pesar de su oficio.

—No es una loca —Kayden se mantuvo ahí, sintiendo punzadas en sus costillas; vaya que su amante golpeaba con bastante fuerza.

Gestella por su parte se acercó a pasos cautelosos, midiendo el espacio para emplear cortes limpios y deshacerse de esos dos sin que pudieran escapar. No podía dejar testigos pero el balbuceo de esos dos la hizo amusgar la mirada.

—¿Cómo me conoces? —Gestella apuntó directamente a Kayden; y vaya que eso se sintió como una declaración de amor. Para Kayden lo fue—. si pierdes un ojo ¿Hablarás?

Kartein en cambio retrocedió ligeramente, consiguiendo que la mujer lo mirara con sospecha, bajo esa peligrosa atención se quedó inmóvil. Esto era completamente diferente a todo lo que vivió... Era un miedo que se metía bajo su piel y lo obligaba a temblar.

«Debí largarme... Maldita sea, no volveré a aceptar visitas domiciliarias» Tenso por la situación, solo se encontró alzando las manos para amenizar esa feroz mirada.

No esperaba vivir esas situaciones, es decir, conocía de asesinatos en la ciudad, ¿Pero esto?, un asesinato en masa... No era un evento que quisiera presenciar pero al parecer era algo que le esperaba siendo amigo de un... Hibristófilo.

—Basta con pedírmelo —Kayden se levantó y acercó bajo la atenta mirada de Kartein; el rostro del hibristófilo delataba su alegría por tener la atención de esa mujer... Su salvadora—. pero no creo que este momento sea adecuado para hablar.

«Dios, ¿Quién entiende a este hombre?, se arrastra por ella ¿Y ahora dice que no?, ¿No está viendo la espada cerca de su cuello?» Kartein rodó los ojos y se mantuvo quieto; algún día seguro morirá por las estupideces de Kayden.

—Tú...

Con la espada en el cuello de Kayden, Gestella pudo haber acabado con él y después con el otro para no dejar testigos, pero no lo hizo... Solo se quedó observando a ese hombre que por alguna razón durante el enfrentamiento corporal no la lastimó físicamente.

—No quiero interrumpir su encuentro, pero las campanas están sonando —fue suficiente para que Gestella bajara su espada. Mirándolos a través de su máscara, pensando rápido, no podían atraparla en ese escenario y si atrapaban a esos idiotas seguro la delatarían.

Y los dejó ir. Los dejó ir porque no había tiempo para encargarse de ellos, tuvo que huir de ahí antes de que la casa fuera rodeada por los sheriff... Tuvo que dejarlos ir porque al huir también debía cobrar su cheque. Ni siquiera pudo descargar su rabia con el inútil que adquirió sus servicios, solo tuvo tiempo de coger ese cheque y largarse lo más pronto posible. Fue humillante tener que levantar su vestido cuál princesa en apuros; aunque sus acciones se debieron más al cuidado de no dejar rastros de sangre. Incluso tuvo que quitarse los zapatos para correr sin hacer ruido... Fue Humillante pensar que May quizás tuvo razón.

✧・゚: *✧・゚:*————*:・゚✧*:・゚✧

.  * .    .   °  . ● ° .

¸ .  ★ ° :.  . • °   .  * :. ☆

° :. ° .☆   . ● .° ╭══════ ☪ ══════╮ Continuará... ╰══════ ☪ ══════╯ ° :. ° .☆   . ● .° ★  ★°★ .  *  .  °☆  . ● . ★ ° .  • ○ ● .  ☆  ★ ° ☆ ¸. ¸  ★  . • °   .  *

¸ .  ★ ° :. :. . ¸ . ● ¸  °  ¸. * ● ¸ °☆

☆ °☆  . * ● ¸ .   ★¸ .

.  * .  .   °  . ● ° .

° :. ° . ☆   .  . • . ● .° °★

╭︵‿୨✧₊⊹☆⊹₊✧୧‿︵╮

22/10/25 - 26/10/25

¡Hola!, chicos, espero que Wattpad no me borre la historia por los temas que toca el fanfic🫂

Espero que está historia sea de su agrado🫶✨ y, si bien al principio esto iba a ser algo de un capítulo, mi cerebro decidió que no, esto no puede ser solo un one-shot, yo necesito meterle todo lo que mi cerebro creó, JAJSJSJS-🍷🗿 (por supuesto esto será de solo 3 capítulos, un trifásico)

Gocemos juntos del KayGes 🤠, espero que no haya errores de ortografía y mjm... Más que nada espero que les guste la historia- (la razón por la que no he actualizado Cat, forever)

¡Nos vemos en el próximo capítulo!

—Kira.

⋅•⋅⋅•⋅⊰⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅∙∘☽༓☾∘∙•⋅⋅⋅•⋅⋅⊰⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅⋅•⋅

29/08/2026 Oh mushashos... Oh. Que agotamiento, AJHGDFJAFHA, deben saber que hago esta remasterización desde el teclado de mi trabajo-

No saben ustedes quizás, pero tenía pendiente la endodoncia (?) de mi muela... Hace un par de semanas se cayó una parte de la amalgama provisional que me puso mi odontóloga y pues... Estos últimos días siento que el nervio anda extraño y mañana tengo una cita para hacerme una radiografía y ver cómo será la situación para mi endodoncia...😔

Honestamente, tengo un poco de miedo... Así que, ustedes cuiden mucho sus dientes, no esperen que sus caries avancen tanto que necesiten una extirpación de nervio (?) infectado... Yo por creerme la mera mera, y por no prestar atención, estoy con esta situación... Así que bueno, la remasterización del capítulo número dos... Estará pendiente🤧

Rezaré para que mi primera operación salga bien... Si no ¿Quién cuidará de mis felinos?😞 ¡En fin!, espero que estos ajustes les guste... No sé de qué manera más hacer sufrir a Kayden... Así que bueno. ¡Nos vemos! cuídense. Los quiero muchito.

PD: Ya fuí a mi cita con la odontóloga... Malas noticias mi gente, mi muela del juicio viene más chueca que el camino de Jurion🫪, y la muela que necesita endodoncia, es su vecino... 🙏😭, Así que, consultaré qué es mejor hacer primero, si la endodoncia o la extracción de esa muela...🤧, tengo miedo honestamente. Porque he oído de fracturas de muelas cuando retiran la muela del juicio que está muy pegada al hueso😔, soy tan salada que me puede pasar eso... 🫂 DESEENME SUERTE Y BENDICIONES 🕊️

PD 2: mañana tendré mi radiografía panorámica ✊😟, para ver qué es más urgente... Comeré aire con agua este mes 🕊️, solo espero que todo salga bien... Cuídense mucho 🫶🌟, espero todo me vaya bien ❤️‍🩹

Let Kira_2040 know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

1

Strong Dialog

Further Recommendations

Ruthless Lord

tekiakianakove: I like reading this novel. I think the writer has a very creative mind. The plot is very interesting and readers gets hooked easily. It makes one wanna read the whole story line. Suspense plot, romance and thriller, are very well created.

Read Now
PARIS IN THE DARK

Sarah: I really enjoyed reading your story. It made me curious—after finishing this one, did it give you ideas for completely new projects, or do you usually like to take a break before starting another story?

Read Now
My Blacksmith Savior

ROB: This was honestly one of the best simple stories I have ever read.There was no repetitiveness, no over the top drama, lots of love and no miscommunication between the leads.Thank you so much for this gem.God bless you! 💜

Read Now
After Letting Go

Tephinas: This is a very great novel. I really enjoyed reading it and I am definitely looking forward to reading more of the author's novels. I just wish it was a bit longer.

Read Now
The Luna He Threw Away

Dru Faith: This was an incredibly beautiful positive story. Tavon reminded me very much of my late husband. Thank you❤️

Read Now
Rebuilding After Betrayal

ashbell_02: I really enjoyed this story! The characters are interesting, and the plot kept me curious. Looking forward to reading more!

Read Now
Bear Roberts

Gianna: I really enjoyed reading this! It was super funny and all of the characters felt real, none of them were robotic or anything disappointing. I enjoyed how everyone felt like they all had their own personalities and lives! The storyline was also very good, it caught me off guard during some parts as w...

Read Now
Called by the Alpha

Sylvia Jeffree: It’s not bad at all Fast moving and interesting I will certainly recommend this author

Read Now
Mystic Wolf

Robin: Loved the book. I couldn't put it down. I read it way faster than most books!

Read Now