O.S Bodyguard Kookmin by TinyMinnie at Inkitt
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O.S BODYGUARD - Kookmin

Summary

Jimin es un idol y Jungkook es su guardaespalda... 💥kookmin 💥soft / romance / +18

Genre
Lgbtq
Author
TinyMinnie
Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Ú N I C O

El rugido de la multitud en los MAMA’s era ensordecedor, un mar de luces y coreografías impecables llenaban el estadio. Park Jimin, el It Boy del K-pop, estaba en su elemento.

Sentado en la primera fila, con el cabello rubio platinado perfectamente peinado y un traje ajustado que realzaba su sexy figura, lucía una sonrisa capaz de derretir glaciares mientras se movía sutilmente al ritmo de las presentaciones.

Sus caderas seguían la música con esa gracia natural que lo había convertido en un ícono. A su lado, como una sombra imponente, se encontraba Jeon Jungkook, ex militar, ahora su guardaespalda personal: Alto, musculoso y con un porte que gritaba “macho alfa” incluso a kilómetros de distancia. Tenía la precisión de un halcón al escanear la multitud con sus ojos afilados y mantenía siempre un aspecto impecable dentro de su traje negro, el cual ocultaba las cicatrices de sus días en el ejército.

Habían pasado dos años desde que Jungkook empezó a trabajar para Jimin, y un año desde que su relación secreta comenzó.

Al principio, Jungkook se resistía ¿Cómo un simple ex militar como él podía encajar en el mundo glamoroso de Jimin?

Jimin tenía pretendientes por doquier como idols, actores y magnates de la industria, todos pertenecientes al mismo círculo de élite en el que, pese a su atractivo innegable, a veces se sentía como un intruso, aunque eso no importaba demasiado, porque con paciencia y ternura, Jimin había logrado conquistarlo, recordándole cada noche que era el dueño absoluto de su corazón.

— Eres mi ancla en este caos, Kook — le susurraba Jimin en la privacidad de su penthouse.

Y sus familias lo sabían, pues los padres de Jimin adoraban a Jungkook por su lealtad, mientras que los de Jungkook veían en Jimin a un hijo más, de modo que todos compartían y protegían aquel secreto como si fuera un tesoro familiar.

En medio del espectáculo, un grupo de rookies subió al escenario y Jimin aplaudió con entusiasmo, su risa resonando por encima del ruido, mientras Jungkook a su lado permanecía inmóvil y concentrado en su labor de mantener a raya a cualquiera que se acercara demasiado, ya que en eventos como aquel incluso los idols de menor rango solían perder la compostura, dejando salir a su fan interior y provocando que las cosas escalaran con rapidez, motivo por el cual Jungkook ya había tenido que intervenir en premiaciones anteriores, apartando manos entusiastas con una firmeza que no admitía réplica.

—Relájate, soldado —bromeó Jimin entre risas al verlo tan rígido— Con ese porte cualquiera pensaría que me estás custodiando del Apocalipsis—Nada de eso, observo a los que creen que pueden acercarse como si nada —contestó Jungkook, sin apartar su atención del entorno— Te recuerdo que la última vez un fan intentó besarte en un backstage.

—Ay, pero fue en la mejilla, y tenía como doce años

—Doce o cincuenta, no me importa. Si respira, es sospechoso.

Jimin soltó una carcajada y tomó su copa de agua con elegancia, mientras la cámara lo enfocaba. Sonrió para las pantallas saludando, y Jungkook apenas parpadeó.

De repente, una figura alta se acercó. Kim Namjoon, conocido como Rap Monster, un rapero de renombre, vestido con un traje holgado pero elegante cuya presencia resultaba casi tan imponente como la de Jungkook, quien sabía perfectamente que Namjoon había intentado coquetear con Jimin en múltiples ocasiones, ya que este se lo contaba todo con esa honestidad que lo hacía aún más irresistible, y aunque siempre lo rechazaba con cortesía, en un evento como aquel la interacción era simplemente inevitable.

—Jimin-ssi, ¡Qué placer verte! —dijo Namjoon con una sonrisa amplia, inclinándose ligeramente— Tu último álbum es una obra maestra. Ese track principal... wow. Realmente espero que hagamos esa colaboración pronto, sería un hit.

—Gracias sunbaenim, tus letras también me inspiran mucho y aprecio que quieras trabajar conmigo —dijo Jimin con su habitual educación, devolviendo la sonrisa, aunque sus ojos se desviaron un instante hacia Jungkook en una mirada sutil que decía“lo siento, amor”, mientras este negaba con la cabeza casi imperceptiblemente y cruzaba los brazos, consciente de que todo formaba parte del trabajo, aunque incapaz de evitar el nudo en el estómago, pues Namjoon era casi tan alto y fuerte como él, contaba con millones, además de una confianza tan natural que resultaba francamente irritante.

¿Y si un día Jimin decidía que alguien como Namjoon encajaba mejor en su mundo?

Namjoon siguió charlando un minuto más, elogiando el estilo de Jimin antes de retirarse, y Jungkook lo siguió con la mirada, observando cómo se dirigía a su asiento, donde lo esperaba un chico delgado y alto, su maquillista, al parecer, con los brazos cruzados y una expresión de fastidio, mientras Namjoon gesticulaba con urgencia tratando de explicarle algo y el maquillista, fingiendo indiferencia, se limitaba a revisar su teléfono como si nada le importara.

Jimin tocó el brazo de Jungkook sutilmente, inclinándose para susurrarle al oído.

—Mira eso, parece que no soy el único que está relacionado con alguien de su staff...

Jungkook miró la escena y no pudo evitar soltar una risa baja, relajando los hombros. Namjoon parecía un cachorro regañado, y el maquillista, con su pose altiva, era hilarante.

—Parece que le está dando explicaciones como si lo hubieran pillado en algo —murmuró Jungkook, su voz grave y divertida— Pobre tipo, debe estar sudando.

Jimin rió cubriéndose la boca para no atraer cámaras.

—Exacto ¿Ves? Todos tenemos nuestros secretos. Y el mío eres tú Kookie.

Jungkook bufó con una sonrisa apenas visible.—No me llames Kookie aquí.

—Ay, pero si nadie escucha —El tono travieso de Jimin casi lo desarma.

Pasó su brazo por la cintura de Jimin en un gesto casual, como si solo estuviera ajustando su posición. Quería llegar a casa, estrecharlo contra su pecho hasta quedarse dormidos, pero debían mantener las apariencias ya que las premiaciones continuaban.

No pasó mucho antes de que más idols se acercaran.

Primero, Soobin, integrante de un grupo emergente de su misma empresa. Un chico con ojos brillantes y una sonrisa coqueta.

—Jimin-sunbaenim ¡Estás radiante esta noche! ¿Qué tal si salimos después? La empresa está organizando un after party genial.

Jimin ya lo sabía, pero sólo inclinó la cabeza con una expresión angelical pero firme.

—Gracias Soobin, pero tengo planes, disfruta la noche — El chico se retiró decepcionado mientras Jungkook casi le saca la lengua a modo de victoria.

Luego vino una idol femenina, Eunchae, conocida por su carisma y ternura.

—Oppa, bailas como un sueño. ¿Me darías lecciones privadas?

Jimin rió, pero negó.

—Lo siento Eun, mi agenda está llena. ¡Sigue practicando, lo harás genial!

Y como esas propuestas llegaron más.

Jungkook sudaba internamente, ya que cada interacción era un recordatorio de lo deseado que era su bello novio, pero si tenía que admitir algo, era que verlo rechazar a todos con esa amabilidad inquebrantable se sentía reconfortante.

Al finalizar la premiación, Jimin, como era de esperarse, se llevó la mayoría de los premios y fue conducido a la zona de prensa, donde respondía con su característica sonrisa y una voz suave que hipnotizaba a todos. Jungkook, por su parte, lo seguía a una distancia prudente, atento a cada movimiento y vigilando tanto a los reporteros como a los fans que intentaban acercarse más de lo permitido.

Hasta que una entrevistadora alta, enfundada en un vestido rojo ajustado, decidió probar suerte... pero no con quien todos esperaban.

—Disculpa, ¿tú eres parte de la seguridad de Park Jimin, cierto? —preguntó con una sonrisa más coqueta que profesional, jugueteando con el micrófono entre los dedos.

—Así es, señora —respondió Jungkook con voz seca, sin apartar la vista de Jimin, que al otro lado del salón seguía respondiendo preguntas con su encanto habitual.

—¿Cómo es trabajar con alguien tan famoso? —insistió ella, dando un paso más cerca.

—Como cualquier otro trabajo —contestó por inercia, intentando mantener la calma mientras veía desde la distancia a un entrevistador posar una mano sobre el hombro de Jimin. "Relájate, Jungkook, solo está siendo amable”, se repitió mentalmente.

Un roce en su brazo lo obligó a volver la mirada. La mujer había aprovechado el momento para tocarlo, y Jungkook se apartó de inmediato con el ceño fruncido ¿Acaso esa mujer estaba loca?

—Wow... realmente eres grande, muy musculoso —comentó ella con descaro— Seguro pasas horas en el gimnasio... ¿También das entrenamiento personal?

Jungkook solo negó apenas con la cabeza, deseando que la tipa se alejara de una vez.

—Una pena —continuó con voz melosa— me hubiera encantado que me entrenaras... —el doble sentido era tan obvio que Jungkook solo rodó los ojos— Y dime, ¿estás soltero?

Sintió cómo la paciencia comenzaba a escapársele.—Estoy trabajando, señora, por favor, mantenga la distancia —advirtió con firmeza.

Ella, sin embargo, no se dio por vencida y volvió a tocarle el brazo, bajando la voz con un intento de seducción que solo logró que Jungkook retrocediera otro paso.

—Oh, vamos... no pareces del tipo que se limita solo a cuidar a una superestrella. Apostaría que también rompes corazones.

Jungkook la miró con una mezcla de fastidio y asco.

—No apueste, perdería —replicó sin dudar.

Aun así, la mujer insistió, inclinándose demasiado cerca y lanzándole preguntas fuera de lugar. Jungkook apretó la mandíbula, forzándose a mantener la compostura. Su entrenamiento militar le impedía ser rudo con una mujer, pero la incomodidad era tan evidente que cualquiera habría notado que lo único que deseaba era alejarse y volver a concentrarse en lo único que le importaba: Jimin.

Hasta que la sintió, esa mirada fuerte, penetrante y cargada de fuego que solo su rubio favorito sabía dirigirle cuando algo lo molestaba.

Jimin no era celoso, al menos no en el sentido posesivo, porque sabía perfectamente que Jungkook solo tenía ojos para él, sin embargo, lo enfurecía que la gente no respetara los límites, especialmente cuando se trataba de su novio. Esa escena le recordó una noche en particular, durante una fiesta en la que el rubio lo esperaba en la zona VIP mientras Jungkook iba por bebidas. Cuando regresaba, una chica completamente ebria se le colgó del cuello, y Jungkook, rígido como una estatua, no podía empujarla, ya que un exmilitar acusado de agresión o tocamientos podía meterse en un gran problema, salvo que se tratara de proteger a Jimin, en cuyo caso tenía total libertad para actuar como quisiera.

Al ver que tardaba, Jimin bajó hecho un torbellino, y apenas notó la escena, apartó a la chica de un jalón de pelos y se lo llevó de la mano, furioso pero adorable a su manera. Jungkook, en su momento, pensó que había sido arriesgado, aunque también le resultó cómico y premió al rubio besándolo muchas veces hasta quitarle el enojo.

Ahora, esa misma energía volvía a manifestarse.

Jimin se levantó de su asiento en plena entrevista y caminó hacia ellos con pasos firmes, su sonrisa dulce contrastando con la intensidad de su mirada que gritaba una sola advertencia "Esa mujer está a cinco segundos de conocer mi lado menos angelical."

Jungkook volvió a dirigirse a la entrevistadora.

—Señora, le recomiendo mantener distancia. Es por protocolo.

—Ay, tan correcto... —susurró ella acercándose nuevamente.

Y justo cuando la situación se tornaba más incómoda, la voz melódica y segura de su hermoso rubio interrumpió el momento.

—Disculpa —Jimin estaba detrás de ella, impecable, sonriendo como si nada — Te he observado y estás incomodando a mi seguridad personal.

La entrevistadora se quedó helada.

—Yo... no...

—Te agradecería que le dejaras en paz. Es un hombre casado y profundamente enamorado de su pareja —Jimin levantó una ceja — Así que, si quieres tener una entrevista conmigo, vuelve a tu puesto y espérame ahí. Gracias.

La chica asintió, temblando un poco, y se alejó sin mirar atrás. Jimin le dio su mejor sonrisa antes de voltear y regresar a su entrevista como si nada meneando sus deliciosas caderas.

Jungkook se mordió el labio, esa escena le había encendido una mezcla explosiva de amor y deseo. Lo vio irse, ese pantalón ajustado realzando su jugoso trasero... Sabía lo que había debajo, unas bragas delicadas que Jimin usaba para sentirse sexy. Más tarde, se divertiría quitándoselas lentamente.

Las entrevistas terminaron, y Jungkook cubrió la espalda de Jimin hasta la camioneta blindada. Una vez dentro, con el chofer al frente, Jimin saltó a su regazo sin dudar.

Sus labios se encontraron en un beso hambriento, compensando todas las horas de contención.

—¿Sabes lo difícil que fue no besarte todo el evento? —susurró contra su cuello

—Y yo tratando de no romperle la cara al rapero ese y a todos los que se te acercaron —respondió Jungkook entre risas, rodeándolo por la cintura.

Jimin rió, besando su cuello.

—Pobre Namjoon ¿Viste cómo lo ignoraba su maquillador? Juraría que están en la misma situación que nosotros...

—Tal vez, pero somos mejores —dijo Jungkook, su voz grave y posesiva volviendo a besarlo apasionadamente, Jimin soltó un pequeño gemido que solo los hizo prenderse aún más olvidando algo muy importante...

El chofer carraspeó discretamente desde el asiento delantero.

—Llegaremos en diez minutos, señor Park.

—Perfecto —dijo Jimin, sin soltar los labios de Jungkook y meciéndose un poco en su regazo — Diez minutos para seguir fingiendo que no quiero arrancarte la camisa

—Cinco —corrigió Jungkook con voz ronca— Porque en cuanto crucemos la puerta, no te pienso dejar hablar ni a los muebles...

Decidieron calmarse en lo que la camioneta avanzaba por las calles de Seúl, hacia su modesto pero lujoso penthouse.

En el camino, bromearon sobre los rechazos de Jimin y la cereza del pastel, la entrevistadora regalona.

—Esa chica de las lecciones privadas ¿En serio? —bufó Jungkook aún celoso

— Es una adolescente aún amor... Echémosle la culpa a sus hormonas alborotadas — dijo Jimin riendo contagiando a Jungkook quien seguía con él rubio encima.

— Y la entrevistadora... casi se desmaya cuando dijiste“casado” — Jungkook levantó las cejas molestándolo

Jimin se vio indignado, aunque la sonrisa lo delataba.

—¡No lo dije así! Solo fue... un lapsus —se defendió, riendo.

—¿Lapsus? —repitió Jungkook con una ceja levantada— La próxima vez que digas que soy casado, agrega que es contigo...

Jimin se puso rojo y volvió a estallar en risas, pero Jungkook lo miró de reojo, con esa mezcla de burla y ternura que siempre lo desarmaba.

—Aunque... si lo piensas bien —dijo con un tono más bajo, casi esperanzado—...no estaría tan mal ¿no? Casarte conmigo.

Jimin dejó de reír rápidamente y lo observó unos segundos. Jungkook no pudo sostenerle la mirada y decidió entretener sus manos colocándolas en la pancita caliente de Jimin... Pero el rubio tomó su mentón y lo hizo mirarlo, le dedicó una sonrisa brillante, y con esa honestidad desarmante que siempre lo caracterizaba, respondió sin dudar.

—Sí, me casaría contigo Kookie.

El silencio duró apenas un segundo antes de que Jungkook soltara una pequeña risa de incredulidad, siempre se preocupaba por nada, siempre alerta ante las negativas, eso era parte de ser un ex militar.

Lo abrazó con fuerza, apretándolo contra su pecho como si quisiera grabar ese momento para siempre.

—Qué bueno —susurró cerca de su oído— Porque planeo pedírtelo pronto.

Jimin lo empujó suavemente, fingiendo estar sorprendido.

—¿Ah, sí? ¿Y dónde está mi anillo, señor guardaespalda?

—Se está puliendo —respondió Jungkook con una sonrisa traviesa—No voy a darle cualquier cosa, señor Park Jimin.

—Más le vale...—rió el rubio, dándole un golpecito en el pecho antes de acurrucarse otra vez en su cuello—...Porque usted es mi seguridad personal, mi ex militar favorito... y el mejor novio del mundo.

—Y usted señor Park —dijo Jungkook, besándole el cabello— Es lo mejor que me ha pasado en la vida.

Siguieron bromeando todo el camino, entre risas, caricias y miradas cómplices, como si el mundo entero se redujera a ellos dos, juntos, secretos e invencibles.

Porque Jimin no era solo un idol al que cuidaba, era el mundo de Jungkook.

Juntos, en secreto, eran invencibles.

C O N T I N U A R Á...

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1. Ú N I C O
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