PRÓLOGO
Tenía 6 años cuando comencé a dar mis primeras pinceladas, como toda niña pequeña no podía dibujar o pintar algo decente; no me avergüenza en mostrar mis primeros intentos a gente importante, es nostálgico seguir conectando con esos trazos porque de alguna manera me hace recordar que mis padres tuvieron tanta confianza en mi y alimentaron mi curiosidad, el refuerzo positivo de verlos llegar a casa con pinceles, lápices, lienzos, las pinturas de oleo, al crecer entendí todo lo que han hecho por mi y debo agradecerles de alguna manera cuando sea alguien importante, sin embargo, todo eso ya no es suficiente para mí...
Cuando llegas a una edad especifica sientes que puedes cuestionar algunas situaciones, incluso dudas de ti mismo, dejas de confiar en quienes te apoyaron, ¿acaso estoy siendo inmadura?, no estoy segura y quiero gritar porque mi confianza empieza a desvanecerse con el paso del tiempo, cumplir sus expectativas es agotador y no estoy segura sobre quien quiero ser, aun sin tener un rumbo fijo me esforzare.