Prólogo

Aviso: Esta historia contiene lenguaje explícito, uso de drogas y alcohol, escenas sexuales explícitas, así como situaciones y temas sensibles para algunos lectores.
"Well, maybe this time you'll hurt like I do"
13 años atrás
Mientras veía a todos los niños correr en el patio de mi casa, no podía evitar sentir un vacío en mi estómago ya que no solo hoy cumplo 7 años, si no también 7 años en los cuales he vivido sin conocer el amor de una madre, únicamente el amor incondicional de mi abuela paterna Clara, el mal trato de mi hermanastra Anna y el amor a medias de mi padre Phillip.
"Hey Kai, van a cantarte las mañanitas, ven" Dijo Jan, un compañero de la primaria, yo corrí a donde se encontraba mi abuela Clara y un montón de niños alrededor del pastel el cual se encontraba adornado con una vela con el número siete.
Mi abuela corrió y me tomó en brazos para que los invitados cantaran mientras lo único que yo podía ver era la mirada inexpresiva de Anna la cual se encontraba sentada en una de las mesas, yo solo sonreí y soplé la vela.
Mientras los demás disfrutaban de una rebanada de pastel, Anna me hizo una seña con la mano para que la acompañara dentro de la casa a lo cual yo la seguí.
"Te tengo una sorpresa por tu cumpleaños" Dijo mientras sonreía, mi estómago se llenó de mariposas ya que nunca creí que le importara lo suficiente a Anna como para que me regalara algo en mi cumpleaños.
"¿En verdad?" Pregunté incrédula con una gran sonrisa.
"Sí, ve a la oficina de papá y espera ahí" Dijo con una sonrisa que no logré descifrar.
Corrí a la oficina y tomé asiento frente a la chimenea; calenté mis manos ya que afuera hacía algo de frío, esperé unos minutos antes de que Anna entrara a la oficina y tomó asiento junto a mi mientras atizaba la leña de la chimenea, por mi parte yo moría de emoción por saber cual era mi sorpresa.
"Vamos a hacer un pacto de hermanas" Dijo y yo la miré confundida.
"¿Qué significa eso?"
"¿Recuerdas que dijiste que deseabas que fuéramos mas como amigas?" Yo solo asentí.
Anna levantó el atizador el cual brillaba de un color naranja debido al calor del fuego, tomó mi mano y la acerco al fuego, yo me asusté.
"¿Qué haces Anna?" Dije con miedo y mi corazón queriendo salir de mi pecho, por alguna razón presentía algo malo.
"Tenemos que hacernos una marca en la mano para sellar nuestro pacto de hermanas, la hermana menor va primero" Dijo como si nada, yo solo asentí ya que en verdad quería que nuestra relación funcionara.
De un momento a otro acerco el metal a la palma de mi mano y lo presionó sobre esta, grité del dolor y lágrimas comenzaron a salir de mis ojos.
"Anna, ¡Duele!" Grité mientras intentaba quitar mi mano de su agarre, lo cual fue inútil ya que yo solo era una niña de 7 años y ella una adolescente de 17.
Esta solo rió y aventó mi mano.
"¡Kaina! ¿Qué ocurre?" Gritó mi abuela mientras entraba a la oficina y me miró horrorizada mientras yo sostenía mi mano.
"Le dije que no lo hiciera Clara, pero no me escuchó" Dijo Anna con lágrimas en los ojos, yo la miré en shock.
"Oh Dios, Kaina, ¿qué has hecho?" Dijo mi abuela mientras tomaba mi mano y me miraba como si no me reconociera, miré a Anna quien a espaldas de mi abuela sonrió con cinismo.
Actualidad
Miré mi palma izquierda la cual tenía una cicatriz horrible y apreté mi puño con fuerza, sin avisar una lágrima corrió por mi mejilla.
"Kai, ¿estás lista?" Preguntó Yelena quien había sido mi compañera de dormitorio por 7 años, yo solo limpie las lágrimas rápidamente y asentí.
A mis 20 años, jamás creí volver a ver a Anna y menos volver a vivir con ella. Desde los 13 años mi padre me había enviado a un internado en Boston, Massachusetts a donde iban los niños problema a aprender a ser mejores personas, la realidad es que nunca había sido una niña problema, pero Anna lo había hecho creer que si lo era, ahora 7 años después no podía seguir mas ahí, mi padre había muerto hace unos años y Anna saltó de inmediato para hacerse cargo de mi, aparentemente era una mujer reformada, casada y exitosa lo cual no era sorpresa, siempre fue perfecta.

"Maldita sea, maldita maleta, maldito aeropuerto y maldita Anna" Pensaba mientras trataba de encontrar a Anna, en este estúpido y enorme aeropuerto.
Mi celular vibró dejando a la vista un mensaje de esta; "Estaré ahí en unos minutos, el tráfico está loco" solté un bufido y rodeé los ojos, la voy a matar.
Después de finalmente encontrar la salida del aeropuerto salí y de inmediato el frío gélido de Múnich me golpeó ocasionando que me diera un escalofrío.
Me senté en una banca con mis maletas a esperar a Anna la cual no se veía por ningún lado, lo bueno es que la tardanza de esta me dio tiempo para recordarme lo idiota que había sido al aceptar venir con ella.
¿Por qué acepté viajar al otro lado del mundo? Cierto, nunca acepté pero mi padre estipuló en su testamento que regresaría con la familia a Alemania hasta que cumpliera 21 años.
"¿Kaina?" Preguntó una voz frente a mi, la cual no reconocí de inmediato; era Anna con una estúpida sonrisa en su rostro.








