La anatomía de un vínculo roto

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Summary

Mia Estefani es una Maestra de Vínculos de 37 años con un corazón destrozado. Durante cinco años, ha vivido en el silencio del Eco, la dolorosa vibración de su Vínculo de Alma, desde que Lior, el amor de su vida, fue robado. La responsable fue Serafina, una Seductora de Sombras que parasita los lazos más puros. En la víspera de su cumpleaños, el Vínculo de Mia se reactiva con una fuerza implacable, atrayendo a Lior de regreso. Pero él es solo una sombra de sí mismo: herido, demacrado y bajo el efecto de un Sello Sombrío que le ha borrado cualquier recuerdo de Mia. Justo cuando Mia tiene la oportunidad de sanar el Vínculo y recuperar a su alma gemela, Serafina lanza una advertencia final: cualquier intento de curación matará a Lior. La pregunta es ineludible: Si logra curar el alma de Lior y lo libera del hechizo, ¿podrá Mia Estefani perdonar la traición (aunque fuera forzada) y arriesgar su vida emocional por una segunda oportunidad con el hombre que la hizo vivir en el infierno? Esta sinopsis es ideal para atraer lectores de los géneros de Fantasía Romántica y Romance de Segunda Oportunidad.

Genre
Fantasy
Author
Jairo
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capitulo 1:El eco del vínculo roto


A sus 37 años, Mia Estefani no solo era una Maestra de Vínculos por oficio, sino una experta en la anatomía del dolor. Vivía en el Valle de la Ceniza Durmiente, un lugar de belleza antigua donde la magia no era un regalo, sino una verdad fundamental. Aquí, la magia se dividía en dos: la elemental —fácil, visible, predecible— y la magia de los Vínculos —rara, peligrosa, y destinada a la eternidad.

Ella se había especializado en esta última. Irónico, pensaba. Su magia personal, el pilar de su existencia, era ahora su herida más grande.

El aire en su pequeño taller de vidriería, una estructura que ella misma había levantado con cristal y plomo, vibraba con una sensación que no era ni viento ni calor, sino pura aflicción etérea. Era el Eco. El resonar del Vínculo de Alma de Lior, roto hacía cinco años, que se negaba a silenciar.

Mia Estefani afilaba un cincel. La punta de acero reflejaba el tenue fuego mágico que mantenía templados sus materiales. Se veía a sí misma: una mujer de 37 años, con el cabello cobrizo recogido, la frente marcada no por la edad, sino por la tensión constante de mantener a raya esa vibración dolorosa.

Lior.

El Eco siempre era por Lior. Él había sido su otra mitad del alma, un Vínculo de Nivel Cinco que ni siquiera los antiguos pergaminos aseguraban poder romper. La Gran Biblioteca de Almas había registrado su unión como un "Nudo Ciego", irrompible a la fuerza bruta.

Se suponía que a los 37 años, Mia Estefani y Lior estarían en la cúspide de su poder conjunto, sus magias entrelazadas en un tapiz inexpugnable. En cambio, ella estaba sola, su potencial mágico latente, y su corazón, convertido en esquirlas de vidrio opaco. La cabaña, que debió ser un santuario, era un mausoleo.

Todo se había perdido hace cinco años, en una noche de bruma fría que ella revivía en cada pesadilla.

Mia Estefani se dirigió a su mesa de trabajo, donde yacía el testimonio de su destrucción: el Fragmento de Ópalo Sangre. Lior se lo había regalado la noche en que juraron su Vínculo, prometiendo que, si alguna vez se separaban, ese ópalo palpitaría para guiarlos de vuelta.

Ahora, el Fragmento yacía gris, sin vida, con una fisura negra, fina como un cabello, atravesándolo. No se había roto del todo, pero estaba desfigurado. Era la representación física de la Traición.

—Me amó. Sé que lo hizo —murmuró Mia Estefani, las palabras ásperas en su garganta—. Sus juramentos fueron de fuego elemental. Él no era capaz de mentir.

Pero la eternidad, al parecer, era corta cuando una tercera persona interviene.

Serafina.

Serafina no era una hechicera de fuerza bruta, sino una Seductora de Sombras. Una maestra en parasitar la debilidad. Había llegado al valle con la brisa de otoño y, en menos de un mes, se había marchado, llevándose la mitad del alma de Lior con ella.

Mia Estefani recordaba la justificación de Serafina, sus palabras como cuchillos de hielo: "No se puede romper un Vínculo, Maestra. Pero se puede desviar. Yo no he roto su amor por ti; simplemente le he mostrado que hay un amor más fácil, un amor que no exige tanto de su alma."

No fue Lior quien traicionó el Vínculo; fue Serafina quien lo cortó y lo desvió, dejando a Lior en un estado de olvido y a Mia Estefani en un infierno de certeza herida.

Apretó el Fragmento en su puño. Su ira era un fuego que amenazaba con derretir el vidrio a su alrededor. No iba a pasar su 37 cumpleaños sumida en el Eco de la pérdida.

Se dirigió al antiguo espejo de su abuela. El espejo plateado no reflejaba su vestido, sino la magia que la envolvía. A los 37, el espejo reveló su Vínculo roto como una red de energía fragmentada alrededor de su corazón, pero debajo, había una luz dorada que luchaba por emerger.

De pronto, la imagen parpadeó. Una figura apareció detrás de ella: una versión de sí misma, más joven y audaz, con los ojos sin el peso de la traición.

—Te queda un día, —susurró la Mia Estefani joven, con voz de cristal—. El Vínculo se regenera a los 37. Es la Edad de Manifestación. No está muerto, Mia Estefani, está aletargado.

—¿Y qué pasa si el hechizo es permanente? —respondió Mia Estefani, debatiendo con su propia sombra. —El me olvidó por completo.

—Él fue hechizado, —replicó el reflejo con urgencia—. No fue un amor, fue un corte. El hechizo se desvanecerá al amanecer de tus 37. Es la magia del tiempo. Y cuando eso pase, su Vínculo lo guiará de vuelta a ti. Él vendrá, roto, pero vendrá.

El reflejo se disolvió. Mia Estefani miró su mano. El Fragmento de Ópalo Sangre emitió un pulso débil y pálido, casi imperceptible, pero innegable. La profecía del espejo había despertado la esperanza y la necesidad de acción.

Lior volvería. Roto, desorientado, herido. Y la decisión de volverlo a intentar, de arriesgar su corazón a una nueva fractura, sería enteramente de Mia Estefani.

Tomó un cincel, una lámina de vidrio rojo de su mesa y se dirigió al horno. La Maestra de Vínculos quebrantada había muerto. Mañana, al amanecer, con la llegada de sus 37 años y el despertar del Vínculo, ella decidiría si este era el momento de la venganza o de la redención.