Ecos del pasado
En la ciudad de Dovelí, nace Kael, un chico de padres humildes que, desde chico, soñaba en convertirse en un gran espadachín.
—Mamá, ¿que es esta marca que tengo en el brazo? —Pregunto Kael curioso mientras apuntaba hacia su hombro.
—Es tu marca de nacimiento hijo, tu padre y tu abuelo tienen una similar —Respondió la madre.
—Tiene una forma rara —Respondió Kael con una leve sonrisa.
—Ya lo sé, pero digamos que es la marca de la familia —Dijo la madre mientras le sonreía a su hijo.
El niño entrenaba con una espada de madera que su padre le fabricó, tenía un talento nato al manejar la espada, algo que sus padres notarían rápidamente.
El niño siguió creciendo, pero él seguía entrenando con sus espadas de madera.
Nos remontamos hasta que Kael tiene 17 años.
Un día mientras Kael ayudaba a sus padres a recoger la casa, se encontró un lugar que nunca había visto en la casa, así que decidió entrar.
Al entrar, vio unos libros en una estantería, ya se veían viejos. En una esquina de ahí, había una pila de objetos, así que Kael empezó a hurgar y se encontró con algo muy peculiar.
—¿Uh? ¿Qué es esto? —Se preguntó para simismo mientras sacaba un retrato que estaba cubierto por objetos.
—¿Un retrato? —Kael se sorprendió al ver el retrato, soplándo el retrato para quitarle el polvo y las telarañas.
Kael siguió urgando hasta que se encontró con algo que lo dejaría aún más impactado.
—Esto está demasiado pesado —Dijo Kael mientras sacaba el objeto con mucha dificultad, y una vez que logró sacarlo del lugar que estaba escondido.
—¿Una espada? —Kael se sorprendió al ver la espada, corroboró si era una de verdad y si, era una verdadera espada de metal, estaba vieja pero estaba completa.
Súbitamente el corazón de Kael empezó a acelerarse mientras sentía su cuerpo más pesado, su marca le empezó a arder y el acero de la espada empezó a emitir un suave eco.
Con la urgencia de peligro Kael soltó la espada, dejándola caer provocando un gran estruendo
—¿Kael? ¿Todo bien? —Preguntaría el padre desde fuera.
—Si no es nada, solo se me cayeron algunas cosas.
Kael se quedó admirando la espada y vio como su marca en el brazo brillaba con una tenue luz, sorprendiendo bastante a Kael, luego tomó una vela y observó el retrato con más detenimiento, y el verlo bien, se trataba de una persona que este tenía a su lado la misma espada, volteo el retrato y vio que la fecha eran 300 años aproximadamente.
—Esto…
Inesperadamente, su padre llama a Kael.
—Kael hijo, ya ven a comer —Anunció su padre desde el comedor.
—S-si ¡Ya voy! —Respondió Kael mientras guardaba rápidamente las cosas.
Rápidamente sale de donde estaba y va a donde su padre estaba.
—¿Hiciste lo que te pedí? —Preguntó su padre.
—Si papá, todo ya está acomodado y recogido —Respondió Kael con ligero nerviosísimo por el recién descubrimiento.
—¿Estás bien? Te escuchas un poco nervioso —cuestionó el padre mientras levantaba una ceja.
—Si, no te preocupes, no es nada —Dijo Kael intentando que su padre no sospechara de nada.
—Está bien, si quieres contarme algo no olvides que te escucharé —Afirmó su padre.
—Gracias papá —Sonrió Kael al decirlo.
Pasan algunos días y la duda sobre lo que descubrió Kael lo carcomía, entonces un día mientras sus padres no estaban en casa, Kael volvió a ese lugar, que para ese entonces era su segunda vez entrando en ese lugar de la casa.
Al entrar, estaba como Kael lo había dejado, asi que se sentó en el suelo y sacó el retrato y la espada.
Pasa unos segundos viendo la espada y el retrato, hasta que se acuerda que había libros en la estantería, se levanta y toma uno.
El libro habla sobre una leyenda que liberó a pueblos enteros, llevo comida a los lugares más pobres e hizo avances importantes, una persona que fue sumamente respetada y temida por igual irradiaba respeto y admiración, un ejemplo a seguir. La leyenda se llamaba: Kaelion Noctis.
Kael siguió ojeando el libro y en una parte de este se mostraba un dibujo, la misma marca que él tenía el el brazo, que al parecer Kaelion también tenía la misma marca.
Kael estaba confundido, si, tenía la misma marca que el, pero tenía un apellido diferente “Doven”.
Después de pensar decidió guardar las cosas, no quería que sus padres supieran lo que descubrió y menos su padre.
Kael continuó su vida, pero ahora con unas grandes ganas de seguir entrenando.
El padre de Kael lo notó, vio como su hijo se la pasaba casi todo el día entrenando, así que decidió dar un regalo a Kael.
Un día mientras Kael entrenaba, su padre llegó a casa.
—¡Kael! Ven aquí, te tengo una sorpresa —Dijo el padre de Kael.
Kael no se la pensó dos veces y fue con su padre.
—Hijo, e notado algo, e visto que ahora te la pasas entrenando todo el día con esa espada de madera, y siento que ya estás listo para usar una espada de verdad —Expresó su padre.
—¿Una espada de verdad? Ósea, ¿una de metal? —Preguntó Kael con cierta emoción.
—El padre de Kael sonrió y asintió con la cabeza, entonces como si el tiempo se detuviera, el padre de Kael reveló la espada que había guardado detrás de él, y Kael sintió el peso de la responsabilidad en sus manos antes de tomarla.
Kael tomó un gran suspiro mientras veía su nueva espada.
Es muy bonita, gracias papá —con una gran sonrisa Kael abrazó a su papá.
—No me lo agradezcas, simplemente te lo mereces —Afirmó su padre con una sonrisa
—Aún así te lo voy a agradecer siempre, iré a probar la espada —Dijo Kael con entusiasmo para ir rápidamente a entrenar.
Transcurren unos días y debido al talento nato de Kael, logra adaptarse rápido al cambio de espada.
Durante una sesión de entrenamiento de Kael, su padre lo observaba con orgullo.
—Vas muy buen hijo, me impresiona lo rápido que te adaptaste, aún así te quiero enseñar cómo puedes hacerlo incluso mejor, dame la espada para mostrarte.
Kael asiente y le da la espada a su padre y lo mira con admiración.
Entonces el padre de Kael empieza a ejecutar una serie de movimientos rápidos pero elegantes al aire, la velocidad con la que se movía con la espada mucho mayor a la de Kael, no había comparación. En un parpadeo el padre de Kael asesta un gran corte al dummie que estaba ahí, cortándolo a la mitad como si fuera una simple hoja de papel.
Kael se queda con la boca abierta sin saber cómo reaccionar, ya que él no había logrado cortar al dummie de esa manera.
—Papá eso estuvo… increíble —Dijo Kael aún sorprendido.
—Se que para ti es sorprendente, pero créeme que tú puedes lograr eso incluso más —afirmó su padre.
—¿De verdad? ¿Pero cómo? —Preguntó Kael con mucha curiosidad.
—Debes saber que tienes que perfeccionar la manera en cómo te mueves con la espada, cuando encuentres ese punto, créeme que la espada se sentirá como si no pesara nada —dijo el padre de Kael con autoridad.
—Toma la espada y ponte en la pose que usas antes de atacar —indicó su padre
Kael asiente y toma la espada y se pone en posición para atacar.
—No está mal pero puede estar mejor, deja te muestro —Comentó su padre.
El padre de Kael se acerca a él y lo cambia de posición.
—En esta posición se te hará más fácil atacar rápido, te daré unos consejos. Primero muévete ligero de pies, corto en pasos y usa la rotación de tu cadera, no extiendas el cuerpo más de lo necesario, la velocidad viene de transmitir fuerza desde las piernas y la cadera, con un agarre relajado que no bloquees la muñeca —Explicó el padre de Kael
Kael graba las palabras de su padre, memorizando cada palabra e instrucción.
—Está bien, gracias papá, lo voy a intentar —Aseguró Kael.
—Perfecto, te dejo entrenando, iré con tu madre a hacer la comida —Dijo el padre de Kael mientras se daba la vuelta y se marchaba.
Kael miraba al dummie que quedaba, entonces se acomodó y se movió como su padre le dijo, al hacerlo se sintió mucho más ligero y logró dar un corte contundente al dummie, no lo corto como su padre lo hizo, pero notó una gran diferencia.
Siguieron pasando los días y Kael no dejaba de entrenar y su padre se dio cuenta que aunque entrenara todos los días, si no lo hacía en otro lugar que no fuera la casa y entrenaba siempre lo mismo no iba a avanzar tanto, pero que recordó que en Dovelí había un lugar para entrenar, donde mucha gente iba a entrenar durante 1 año entero para mejorar sus habilidades con las armas cuerpo a cuerpo al igual que su cuerpo y habilidades en general.
Pero aún así el padre se Kael sabía que era un gran riesgo, ya que ese lugar era conocido de que no mucha gente lo lograba, aún así decidió confiar en su hijo, ya que sabe que por Kael tiene una genética increíble.
Durante un momento de descanso de Kael el padre decidió hablar con él.
—Hijo, ¿me permites un momento? Quiero comentarte algo —Dijo el padre de Kael.
—Si claro papá, ¿qué sucede? —Preguntó Kael.
—Como ya sabes, estoy sorprendido a la dedicación con la que has estado entrenando, pero siento que no es suficiente, si, entrenas todos los días pero no creo que vayas a mejorar mucho si entrenas lo mismo todo los días, así que e estado pensando en mandarte a entrenar 1 año al Fuerte de la Hoja Eterna —Dijo su padre sin titubear.
Kael abre los ojos con sorpresa al escuchar las palabras de su padre.
—¿Al Fuerte de la Hoja Eterna? ¿Estás seguro papá? —Preguntó Kael con nerviosismo.
—Entiendo que te sientas nervioso, pero confío en que puedes lograr entrenar por el año entero, confió plenamente en ti hijo, en tu sangre corre el talento puro —Dijo el padre con seguridad.
Al escuchar las palabras de su padre, Kael se llenó con determinación.
—Si tú lo dices entonces lo haré, iré a entrenar ahí y podré pasar el año —Dijo Kael con seguridad.
—Eso quería escuchar… en una semana empezará el entrenamiento, para que te vallas preparando —agregó su padre.
—Una semana es suficiente, no puedo esperar —Dijo Kael con entusiasmo y seguridad.