Capitulo 1: El inicio de su infierno
Mark, un chico de 16 años, siempre había sentido que la casa de su abuelo guardaba secretos. Era una mansión antigua, heredada de su abuelo, que nadie en la familia quería mencionar porque él era muy paranoico. Una tarde, mientras limpiaba el desván para poder encontrar cosas de valor, encontró una caja de madera con los bordes dorados, cubierta de polvo y telarañas. Al abrirla, descubrió un anillo de plata ennegrecida con una piedra totalmente oscura que parecía un abismo infinito. Sin pensarlo, se lo puso.
El mundo se detuvo. Las luces se apagaron por una fuerza invisible y, de repente, cayó al suelo inconsciente. Cuando abrió los ojos, ya no estaba solo. Una sombra sin rostro, que hacía que la gravedad aumentara, lo observaba desde el centro de la habitación.
La sombra, sin decir palabra, levantó la mano hacia Mark y una luz desde su pecho empezó a salir.
Mark intentó gritar, pero su voz se había ido. El anillo ardía en su dedo y una marca apareció en su pecho: un símbolo que no reconocía, pero que parecía latir con vida propia.
Durante los días siguientes, Mark comenzó a cambiar. Veía cosas que no estaban allí, escuchaba voces en lenguas olvidadas y sus manos siempre tenían heridas. Al principio pensó que estaba perdiendo la cordura, pero luego comprendió: la sombra robó su alma al ponerse el anillo, pero eso provocó que algo dentro de él se activara.
¿Poderes?
Poderes que no entendía y que tampoco respondían a su voluntad.
Busco respuestas por horas, pero nada. Encontró otra cosa: era un grimorio antiguo, escrito por alguien llamado "Azel, el que cruzó el velo". Allí descubrió la verdad: el anillo era una llave, un sello, un contrato con el Infierno. Su alma había sido enviada al Abismo, y solo él podía recuperarla.
Pero no sería fácil.
Debía atravesar todos y cada uno de los círculos del infierno y derrotar al demonio más fuerte de cada uno.
Esa noche, Mark trazó un círculo con sal negra y sangre de su propia mano. El anillo brilló con una luz oscura, y el suelo comenzó a abrirse.
Una grieta se abrió en el centro de la habitación, haciendo que Mark cayera en ella y viera un lugar que era un abismo de fuego y sombras.
El aire se volvió denso mientras más caía. El calor quemaba, pero a él no le hacía efecto. A su alrededor, había gente sufriendo y gritando. El cielo desapareció. Solo quedaba oscuridad porque había llegado.
Al Infierno, donde tendría que pasar por todos sus niveles hasta poder recuperar su alma.