Del odio al amor

All Rights Reserved Β©

Summary

𝖴𝗇 π—ˆπ–½π—‚π—ˆ π—Šπ—Žπ–Ύ π—Œπ–Ύ π—π—‹π–Ίπ—‡π—Œπ–Ώπ—ˆπ—‹π—†π–Ί 𝖾𝗇 π–Ίπ—†π—ˆπ—‹, π—†π—‚π—‹π–Ίπ–½π–Ίπ—Œ π—Šπ—Žπ–Ύ 𝖺𝗋𝖽𝖾𝗇, π—π–Ύπ—‡π–Όπ—‚π—ˆπ—‡π–Ύπ—Œ π—Šπ—Žπ–Ύ π—Œπ–Ύ π—Œπ—‚π–Ύπ—‡π—π–Ύπ—‡, π—Œπ—‚π—…π–Ύπ—‡π–Όπ—‚π—ˆπ—Œ π—Šπ—Žπ–Ύ π—…π—ˆ 𝖽𝗂𝖼𝖾𝗇 π—π—ˆπ–½π—ˆ 𝗒 π—Œπ–Ύπ–Όπ—‹π–Ύπ—π—ˆπ—Œ π—ˆπ–Όπ—Žπ—…π—π—ˆπ—Œ 𝖾𝗇 π—…π–Ίπ—Œ π—Œπ—ˆπ—†π–»π—‹Γ‘π—Œ π—Žπ—‡π–Ί π—π—‚π—Œπ—π—ˆπ—‹π—‚π–Ί 𝖺𝗍𝗋𝖺𝗉𝖺𝗇𝗍𝖾 𝖽𝖾 π—‰π—‹π—‚π–Όπ—‚π—‰π—‚π—ˆ 𝖺 𝖿𝗂𝗇.

Genre
Romance
Author
Cande
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

1. Un nuevo comienzo

No todos buscan lo mismo. Algunos necesitan ruido, luces y adrenalina para sentirse vivos. aprendΓ­ a sobrevivir en lo sencillo, como una pelΓ­cula en el cine, el aroma del cafΓ© reciΓ©n hecho, una caminata sin rumbo con la mΓΊsica como ΓΊnica compaΓ±Γ­a. No necesito fiestas cada fin de semana ni llenar mis redes con historias perfectas. Prefiero el silencio de mi casa, una charla sincera con alguien que me entienda, o simplemente perderme mirando el cielo sin prisa.

Me llamo Kim Min-Ji, y sΓ­, sΓ© que suena raro. Mi padre, Kim Seok, es un abogado coreano bastante reconocido, y mi madre, Stela, es latina y trabaja en el mundo de la moda. Se conocieron en un viaje y decidieron quedarse a vivir en LatinoamΓ©rica, donde yo nacΓ­.

Mi madre tenΓ­a un don especial para hacer que todo se sintiera cΓ‘lido. AmanecΓ­a temprano y llenaba la casa con el olor de arepas reciΓ©n hechas, tarareando canciones mientras cocinaba. Mi papΓ‘ solΓ­a aparecer poco despuΓ©s, aΓΊn medio dormido, buscando su taza de cafΓ© mientras nos miraba con una sonrisa cansada. A veces los tres terminΓ‘bamos bailando en la cocina sin motivo, riendo entre el sonido del sartΓ©n y la radio vieja que mi mamΓ‘ insistΓ­a en encender todas las maΓ±anas. Ella me peinaba con paciencia, aunque yo siempre me quejaba porque me tiraba demasiado. Se reΓ­a y me decΓ­a: β€œNada bello se consigue sin esfuerzo… por eso aguanta, que vas a quedar radiante”, mientras acomodaba un mechΓ³n rebelde detrΓ‘s de mi oreja. En esos momentos, con sus risas mezclΓ‘ndose, sentΓ­a que, pase lo que pase, ahΓ­ estaba mi lugar.

Pero con el tiempo, todo empezΓ³ a cambiar. Las maΓ±anas ya no tenΓ­an la misma armonΓ­a, las risas se escuchaban menos y las conversaciones se llenaron de silencios incΓ³modos. Todo terminΓ³ cuando cumplΓ­ diecisΓ©is aΓ±os y mis padres se divorciaron, dejando un vacΓ­o silencioso en la casa que antes se sentΓ­a vivo. Un aΓ±o despuΓ©s, mi madre se volviΓ³ a casar. Su vida comenzΓ³ a llenarse de nuevas rutinas, de otras prioridades. Se mudΓ³ con su nuevo esposo, dejando atrΓ‘s la casa que habΓ­amos compartido y llenando su mundo de cosas que ya no me incluΓ­an. Yo ya no parecΓ­a encajar en esa versiΓ³n de ella; y poco a poco, sentΓ­ que ya no era parte de su mundo… y lo mΓ‘s doloroso era que ella ya no era parte del mΓ­o.

Actualmente tengo diecinueve aΓ±os. Estoy por empezar la universidad en Corea. Esta mudanza no es solo un cambio de vida, sino tambiΓ©n una nueva etapa para mi padre y para mΓ­, ya que le ofrecieron un nuevo empleo allΓ­. Para mΓ­ no es solo un cambio de vida, es volver a las raΓ­ces de mi padre y acercarme al mundo de la moda que siempre me fascinΓ³. Mi sueΓ±o desde pequeΓ±a, hasta hoy en dΓ­a, siempre fue ser modelo internacional. Me encanta cΓ³mo una imagen puede decir mΓ‘s que mil palabras. A los nueve aΓ±os me probaba los vestidos de mi mamΓ‘ frente al espejo, fingiendo que la alfombra bajo mis pies era la pasarela mΓ‘s importante de todas, la de ParΓ­s. Algunos se reΓ­an, pero para mΓ­ era real.

La noche antes de mudarnos fue extraΓ±a. SabΓ­a que algo importante estaba por empezar, pero tambiΓ©n sentΓ­a una tristeza que no podΓ­a disimular. Me acostΓ© tarde. No podΓ­a dormir. Mi papΓ‘ entrΓ³ a mi cuarto con dos tazas de chocolate caliente y se sentΓ³ conmigo.

β€”ΒΏAsustada? β€”me preguntΓ³ con esa voz tranquila que siempre me calma.

β€”Un poco.β€”respondΓ­ sin mirarlo directamente.

No dijimos nada mΓ‘s. Me abrazΓ³ y nos quedamos asΓ­, como si esperΓ‘ramos que el tiempo se detuviera. Ese fue el ΓΊltimo instante de calma antes de que todo cambiara.

Al dΓ­a siguiente, entre valijas y despedidas apresuradas, nos subimos al aviΓ³n que nos llevarΓ­a a una vida nueva. Horas despuΓ©s el aviΓ³n iniciΓ³ el descenso y allΓ‘ abajo, SeΓΊl se extendΓ­a como un ocΓ©ano de luces titilantes, un cielo invertido que me recordaba lo pequeΓ±a que soy. Mi corazΓ³n golpeaba mi pecho como si quisiera escapar, mientras el frΓ­o cortante me chocaba en la cara al bajar. La ciudad bullΓ­a de vida, voces y ruidos que me envolvΓ­an, y esos carteles en coreano eran un idioma que todavΓ­a no sabΓ­a descifrar, un planeta nuevo que me miraba sin parpadear.

Cuando llegamos a la nueva casa, mi papΓ‘ me ayudΓ³ a subir las valijas. Me quedΓ© sola un rato en mi habitaciΓ³n, rodeada de cajas sin abrir. El silencio era abrumador… pero tambiΓ©n, de algΓΊn modo, reconfortante. Me sentΓ© en la cama y saquΓ© el celular. Un mensaje apareciΓ³, como si supiera que lo necesitaba:

β€œSΓ© que te da miedo, pero vos podΓ©s con esto. Sos mΓ‘s fuerte de lo que pensΓ‘s. Estoy a un mensaje de distancia. Te voy a extraΓ±ar, enana.”

β€”Yoongi.

Yoongi es el hijo del mejor amigo de mi papΓ‘. Nos conocemos desde que tengo memoria. Sus bromas, su protecciΓ³n, su escucha atenta… siempre han estado ahΓ­. Saber que sigue cerca, aunque lejos, me da fuerzas. Un largo rato despuΓ©s habΓ­amos terminado de acomodarnos.

MaΓ±ana empiezo la universidad, aunque voy a llegar un poco tarde. Aun asΓ­, estoy decidida. SΓ­, tengo miedo. Pero tambiΓ©n tengo ganas de crecer, de descubrir, de ser yo, lejos de todo lo conocido, y de construir mi propio futuro. No sΓ© por quΓ©, pero… presiento que mi vida estΓ‘ a punto de cambiar para siempre.

Esa sensaciΓ³n me acompaΓ±Γ³ incluso despuΓ©s de cenar algo rΓ‘pido con papΓ‘. Apenas terminamos, tuvo que salir para conocer su nuevo lugar de trabajo. Me dio un beso en la frente antes de irse, prometiendo volver temprano, aunque ambos sabΓ­amos que no lo harΓ­a. Cuando la puerta se cerrΓ³, el silencio llenΓ³ la casa. Por primera vez, me quedΓ© realmente sola. Me apoyΓ© en el marco de la ventana y observΓ© que afuera todo parecΓ­a moverse en cΓ‘mara lenta, autos que pasaban, personas que se cruzaban sin mirarse. No conocΓ­a a nadie, pero algo en ese caos me resultaba… familiar.

EncendΓ­ una pequeΓ±a lΓ‘mpara y me sentΓ© en la cama con el celular en la mano. AbrΓ­ la conversaciΓ³n con Yoongi, pero no escribΓ­ nada. Solo mirΓ© su ΓΊltimo mensaje una vez mΓ‘s.

Me hizo sonreΓ­r. Afuera, SeΓΊl no dormΓ­a. Y yo, tampoco podΓ­a.

El despertador sonΓ³ antes de que el sol terminara de salir. DormΓ­ poco, pero no importaba. Hoy es mΓ­ primer dΓ­a en la universidad. Estoy emocionada… y aterrorizada a partes iguales. El uniforme me hace sentir elegante, pero tambiΓ©n extraΓ±amente rΓ­gida, como si cada pliegue fuera una barrera entre mΓ­ y todo lo que me espera allΓ‘ afuera.

β€œΒΏY si no le caigo bien a nadie por ser latina? ΒΏY si se rΓ­en de cΓ³mo hablo?” β€”suspirΓ©, dejando la brocha de maquillaje sobre el tocador. β€œTranquila, respirΓ‘. Todo va a salir bien…”— me dije a mΓ­ misma.

Me observΓ© en el espejo por un momento. No parecΓ­a tan nerviosa como me sentΓ­a, y eso ya era un logro. El uniforme estaba perfectamente planchado, el cabello en su lugar, el maquillaje justo. Por fuera, calma. Por dentro… un pequeΓ±o huracΓ‘n que trataba de mantenerse bajo control.

Segundos despuΓ©s bajΓ© las escaleras con la mochila colgando de un hombro. PapΓ‘ ya estaba listo, con una taza de cafΓ© en la mano y una sonrisa cΓ‘lida.

β€”ΒΏYa estΓ‘s lista? β€”me pregunta.

β€”Casi… β€”le respondo con una sonrisaβ€”. Solo un poquito nerviosa.

Se acerca y me rodea con un brazo; el aroma a cafΓ© y su colonia me envuelve.

β€”Tranquila, todo va a estar bien.

β€”SΓ­, lo sé…. Bueno, Β‘vamos!

Nos subimos al auto, y en el camino, intentΓ© no mirar por la ventana, pero no pude evitarlo. La ciudad ya se mueve a su ritmo acelerado. Las calles de SeΓΊl estΓ‘n llenas de gente apurada, estudiantes caminando con mochilas y auriculares. Me siento tan extraΓ±a. Como una pieza fuera de lugar en un rompecabezas.

Cuando llegamos a la universidad, sentΓ­ mi estΓ³mago dar un par de vueltas. HabΓ­a mucha gente de mi edad, incluso algunos que parecΓ­an mayores. No pude evitar sentir las miradas: algunas curiosas, otras indiferentes. Algunas parecΓ­an juzgar mi atuendo.

PapΓ‘ me deseΓ³ suerte, me dio un beso en la frente y se fue. Vi su auto alejarse durante unos segundos, luego respirΓ© hondo antes de entrar al edificio. El aire acondicionado era frΓ­o, un contraste brusco con la humedad del exterior. BusquΓ© mi casillero asignado y luego me dirigΓ­ a clase. El aula estaba casi llena. El murmullo de las conversaciones me envolvΓ­a, un mar de palabras que aΓΊn no comprendΓ­a del todo.

β€”Β‘Buenos dΓ­as, alumnos! β€”saludΓ³ el profesor con energΓ­a.

β€”Β‘Buenos dΓ­as! β€”respondieron todos al unΓ­sono.

β€”Hoy tenemos el honor de recibir a una alumna nueva. TrΓ‘tenla con respeto. Adelante, seΓ±orita, presΓ©ntese.

Mis piernas se sentΓ­an un poco tensas cuando caminΓ© hacia el frente. Me inclinΓ© en una leve reverencia, como me enseΓ±Γ³ papΓ‘.

β€”Buenos dΓ­as. Mi nombre es Kim Min-Ji. Espero que podamos llevarnos bien β€”dije en coreano, cuidando cada palabra.

SentΓ­ un ligero calor subir por mi cuello. β€œΒΏLo habrΓ© dicho bien?” PensΓ© mientras algunas cabezas asentΓ­an y otras me observaban con atenciΓ³n. Algunas miradas eran amables, otras solo curiosas… y unas pocas, crΓ­ticas. En ese instante me sentΓ­ un poco expuesta, pero tratΓ© de mantener la calma. BusquΓ© un asiento vacΓ­o, intentando parecer tranquila. Una chica de rostro dulce me mirΓ³ y me hizo un gesto con la mano, invitΓ‘ndome a sentarme junto a ella.

TomΓ© asiento y le sonreΓ­ con timidez.

β€”Hola, soy Jeon Lay β€”dijo con una voz suave y pausada.

Su cabello castaΓ±o oscuro caΓ­a sobre sus hombros, con un flequillo que se movΓ­a al ritmo de sus gestos. TenΓ­a una expresiΓ³n serena, y sus ojos transmitΓ­an una calidez sencilla, casi familiar.

β€”Hola… soy Min-Ji β€”respondΓ­, un poco mΓ‘s relajada.

Lay sonriΓ³, ladeando la cabeza con suavidad.

β€”Encantada, Min-Ji. No te preocupes, prometo que aquΓ­ no mordemos… al menos, no el primer dΓ­a β€”dijo en un susurro juguetΓ³n, pero sin exagerar.

No pude evitar reΓ­rme, un poco sorprendida por su comentario.

β€”Bueno… eso me hace sentir un poco mΓ‘s segura β€”respondΓ­, sonriendo tΓ­midamente.

El ambiente pareciΓ³ volverse mΓ‘s ligero, como si un peso invisible se hubiera levantado de mis hombros.

β€”SeΓ±orita Jeon β€”interrumpiΓ³ la voz del profesorβ€” SerΓ­a tan amable de darle un tur por el campus a la seΓ±orita Kim al finalizar la clase.

β€”SΓ­, profesor.β€”respondiΓ³ ella.

La clase comenzΓ³ y me esforcΓ© por seguirla, querΓ­a hacerlo bien. QuerΓ­a demostrarles que puedo estar aquΓ­. Cuando sonΓ³ el timbre del receso, el murmullo se apoderΓ³ del aula. Algunos alumnos se levantaron enseguida. Lay se volviΓ³ hacia mΓ­ con una sonrisa.

β€”Vamos, te doy tu turβ€”me dijo, y salimos juntas por el pasillo.

El campus es amplio, lleno de Γ‘rboles, escaleras y carteles de actividades universitarias. Todo estΓ‘ limpio, moderno y… muy distinto a lo que estoy acostumbrada. Me siento como una turista.

β€”ΒΏY de dΓ³nde sos? β€”preguntΓ³ Lay mientras caminΓ‘bamos.

β€”De LatinoamΓ©rica. Nos mudamos ayer.

β€”ΒΏEn serio?β€”sus ojos brillaronβ€”. Nunca conocΓ­ a nadie de allΓ‘. Β‘Me tenΓ©s que enseΓ±ar a bailar sΓ­ o sΓ­!

SoltΓ© una risita nerviosa. No sabΓ­a cΓ³mo seguir, pero su entusiasmo era tan genuino que me relajΓ© un poco. De repente, Lay seΓ±alΓ³ a un grupo de chicos apoyados contra una pared, riΓ©ndose a carcajadas como si estuvieran grabando un programa de comedia.

β€”Ven, te los presento. Tranqui, son un desastre, pero buena gente. β€”me arrastrΓ³ casi del brazo.

β€”Β‘Chicos! Miren, ella es la reciΓ©n llegada β€”anuncia.

Hice una reverencia rΓ‘pida.

β€”Un gusto a todos. Soy Kim Min-Ji, pero pueden decirme Min-Ji.

El primero en adelantarse fue un chico con una sonrisa orgullosa, mano en el pecho y mirada calculada.

β€”Mucho gusto… Soy Kim Seokjin. Pero todos me llaman Jin, el guapo oficial del grupo.

Se inclinΓ³ en una reverencia exagerada. Me sacΓ³ una sonrisa al instante, porque lo decΓ­a tan en serio que parecΓ­a un prΓ­ncipe de caricatura.

β€”Bienvenida estΓ‘ jungla universitaria β€”continuΓ³ con voz pomposaβ€”. Y cuidado con la comida de la cafeterΓ­a: es mΓ‘s peligrosa que los exΓ‘menes.

β€”Β‘Jin! β€”protestΓ³ otro chico dΓ‘ndole un codazoβ€”. No la asustes, que todavΓ­a no sabe lo que le espera.

β€”Es servicio comunitario β€”replicΓ³ el, y luego se riΓ³ solo de su chiste.

Vi a Lay rodar los ojos y sonreΓ­.

β€”Β‘Hola, bienvenida! Soy Jung hoseok…—dijo el otro chico, haciendo una reverencia que casi arruina porque se le escapΓ³ la mochilaβ€”.

β€”Pero le decimos Hobi β€”intervino Lay con una sonrisa juguetonaβ€”. β€œJung Hoseok” suena muy serio, cosa que nada que ver con este.

β€”Β‘Eh! β€”exclamΓ³ Hobi, haciendo un gesto dramΓ‘ticoβ€”. ΒΏY vos quΓ©, Lay? ΒΏSiempre tan crΓ­tica conmigo? Te juro que esto es injusto.

β€”Β‘Por favor! β€”dijo Lay, empujΓ‘ndolo suavementeβ€”. Solo digo la verdad… y vos exagerΓ‘s todo el tiempo.

β€”Β‘Exagero! β€”replicΓ³ Hobi, poniendo cara de inocenteβ€”. Nah, no exagero nada… Bueno, tal vez un poquito.

Se rieron los dos, y yo no pude evitar unirme; la risa era contagiosa, ligera y genuina.

MirΓ© un poco mΓ‘s atrΓ‘s y notΓ© al ΓΊltimo chico, que sonreΓ­a sin decir palabra. Su mirada tranquila transmitΓ­a paz con solo existir.

β€”Hola, soy Kim Namjoon β€”dijo con calma, casi como si nada pudiera alterarloβ€”. Bienvenida, Min-Ji. Espero que este primer dΓ­a no te haya dejado demasiado mareada.

β€”TodavΓ­a resisto β€”respondΓ­ sonriendo.

β€”Eso dicen todos al principio β€”comentΓ³, serio por un momento, pero su sonrisa apareciΓ³ enseguida, relajando el ambiente.

Lay me empujΓ³ suavemente hacia adelante.

β€”Y adivinen…. Β‘es latina! Β‘Y encima habla coreano mejor que Jin cuando se enoja!

Yo, intrigada, levantΓ© las cejas.

β€”ΒΏPor quΓ©? ΒΏQuΓ© pasa cuando se enoja?

Lay se cruzΓ³ de brazos con una sonrisa traviesa.

β€”Habla tan rΓ‘pido que nadie le entiende nada. Es como escuchar un rap sin mΓΊsica.

β€”Β‘Eso es difamaciΓ³n! β€”protestΓ³ Jin, seΓ±alando a Lay con dramatismoβ€”. No podΓ©s arruinar mi reputaciΓ³n asΓ­ delante de la nueva.

β€”ΒΏEntonces es verdad? β€”preguntΓ© divertida.

β€”Β‘Para nada! β€”frunciΓ³ el ceΓ±o, haciΓ©ndose el ofendidoβ€”. Hablo rΓ‘pido porque mi cerebro va a otra velocidad, ΒΏok?

β€”Wow… entonces necesito subtΓ­tulos cuando discutΓ­s en modo rap. β€”reΓ­, imaginΓ‘ndomelo.

Lay se encogiΓ³ de hombros, soltΓ³ una risa y agregΓ³:

β€”Y eso que todavΓ­a no escuchaste sus chistes.

β€”No, no, no, por favor β€”saltaron Namjoon y Hobi al mismo tiempo, como si intentaran salvarme.

β€”Β‘Es tradiciΓ³n! β€”dijo Jin triunfalβ€”. TenΓ©s que escuchar mi chiste de bienvenida. Se aclarΓ³ la garganta con toda la seriedad del mundo y me mirΓ³ fijo:

β€”ΒΏSabΓ©s por quΓ© los pollos tienen alas pequeΓ±as?

β€”No… β€”contestΓ©, aunque ya estaba preparada para lo peor.

β€”Porque si fueran grandes… serΓ­an aviones.

Hubo un silencio de un segundo y despuΓ©s todos estallamos en risas. Yo tambiΓ©n, aunque era realmente malo.

β€”Es tan malo que es buenΓ­simo β€”dije todavΓ­a riendo.

β€”Es arte…—dijo Jin tranquilamente como si el fuera un genio total.

Namjoon negΓ³ con la cabeza, sonriendo.

β€”No te preocupes, Min-Ji. AsΓ­ es Γ©l. Con el tiempo aprendΓ©s a soportarlo… o a ignorarlo. Los dos funcionan β€”dijo, como si hablara desde aΓ±os de experiencia traumΓ‘tica pero ya aceptada.

ReΓ­ suavemente, como si esa frase me dejara claro que, sin darme cuenta, ya estaba entrando en su mundo. MirΓ© al grupo y sentΓ­ algo inesperado: en tan poco tiempo, sus bromas y la forma en la que se entendΓ­an sin hablar hacΓ­an que todo se sintiera… cΓ³modo. Y por primera vez desde que lleguΓ©, pensΓ© que quizΓ‘ SeΓΊl no era tan aterrador despuΓ©s de todo.

Cuando la tarde terminΓ³, Lay y los chicos me acompaΓ±aron hasta la salida del campus.

β€”Bueno, Min-Ji, Β‘sobreviviste tu primer dΓ­a! β€”dijo Hobi, dΓ‘ndome un empujoncito juguetΓ³n.

β€”SΓ­, y si podΓ©s reΓ­rte de los chistes de Jin, ya sos oficial β€”bromeΓ³ Lay, guiΓ±Γ‘ndome un ojo.

β€”No te olvides de practicar el β€œmodo rap” de Jin β€”aΓ±adiΓ³ Namjoon, con una sonrisa tranquila.

Nos despedimos entre risas, abrazos rΓ‘pidos y promesas de volver a encontrarnos. El viaje de vuelta en bus fue tranquilo, y cuando lleguΓ© a la nueva casa, todo estaba en silencio. No vi a mi papΓ‘, asΓ­ que fui directo a mi habitaciΓ³n a cambiarme. DespuΓ©s bajΓ© a la cocina a buscar algo para comer. AbrΓ­ la heladera y, justo cuando estaba revisando quΓ© podΓ­a agarrar.

β€”ΒΏYa volviste? β€”una voz reconocida, preguntΓ³ con un bostezo apoyΓ‘ndose en el marco de la puerta.

β€”SΓ­, hace un momentoβ€”dije, girΓ‘ndomeβ€”. PensΓ© que estabas durmiendo.

β€”Te estaba esperando pero me dormΓ­. ΒΏCΓ³mo te fue? β€” papΓ‘ se acercΓ³, apoyando los brazos en la encimeraβ€”. ΒΏHiciste amigos?

No pude evitar sonreΓ­r, aΓΊn seguΓ­a tratΓ‘ndome como una niΓ±a chiquita.

β€”Sí… conocΓ­ a unas personas. Son… buenos, diferentes, pero divertidos.

PapΓ‘ arqueΓ³ una ceja, curioso.

β€”ΒΏDiferentes cΓ³mo?

β€”Hay una chica que se llama Lay β€”empecΓ©, intentando describirlaβ€”. Es sΓΊper amable, de esas personas que te hacen sentir cΓ³moda desde el primer minuto. Me presentΓ³ a sus amigos y… bueno, ellos son un caos, pero en el buen sentido. RΓ­en por cualquier cosa, hacen chistes malos… uno incluso intentΓ³ convencerme de que en Corea no existen las palomas.

PapΓ‘ soltΓ³ una carcajada.

β€”ΒΏY vos les creΓ­ste?

β€”Por un segundo, sΓ­ β€”admitΓ­, riendo tambiΓ©nβ€”. Pero me hicieron sentir… no sΓ©, parte de algo. Aunque apenas los conozco.

β€”Eso me alegra, Min-Ji. β€”Su voz sonΓ³ suave, como si de verdad le quitara un peso saberloβ€”. Quiero que disfrutes esta etapa. SΓ© que es un cambio enorme, pero no todo cambio es malo.

AsentΓ­, y Γ©l me dio una palmadita en el hombro antes de volver a su cuarto.

DespuΓ©s de agarrar algo de comer, subΓ­ de nuevo a mi habitaciΓ³n. Era raro… sentΓ­a que estaba empezando a construir un pequeΓ±o espacio solo mΓ­o en medio de todo lo nuevo. Por un momento, me permitΓ­ respirar hondo y simplemente estar allΓ­, con mi comida, mis pensamientos y la sensaciΓ³n de que, quizΓ‘s, todo iba marchando bien. El celular vibrΓ³ sobre mi cama. Lo tomΓ© con una mano, todavΓ­a masticando, y vi su nombre en la pantalla: Yoongi.

β€œEntonces… ΒΏsobreviviste al primer dΓ­a o ya querΓ©s volver corriendo?”

No pude evitar sonreΓ­r. Era tan tΓ­pico de Γ©l.

β€œTodavΓ­a estoy entera. ConocΓ­ gente… raros, pero divertidos” β€”le respondΓ­. Pasaron unos segundos hasta que llegΓ³ su respuesta:

β€œRaros y divertidos suena mejor que falsos y aburridos. Bien ahΓ­.”

RodΓ© los ojos y escribΓ­: β€œCon vos nunca se puede tener una charla seria, ΒΏno?”

β€œPuedo. Pero no con vos, porque te aburro”—contestΓ³ enseguida. Casi podΓ­a imaginar su media sonrisa mientras lo escribΓ­a.

β€œIgual gracias… por preocuparte.”—respondΓ­.

β€œΒΏPreocuparme?”—replicΓ³β€”. No te confundas, enana. Solo intento evitar que vuelvas llorando a los tres dΓ­as.

ApretΓ© el celular contra el pecho, sin saber si reΓ­r o enojarme.

β€œSos un idiota.”—enviΓ© rodando los ojos como por instinto.

β€œEso suena a que me querΓ©s.”—escribiΓ³ Γ©l, y casi pude verlo riendo a carcajadas.

NeguΓ© con la cabeza, riendo bajito.

β€œGracias, Yoongi. En serio sos mΓ­ lugar seguro.”

Me recostΓ© contra el respaldo de la cama, con la mirada perdida en la ventana. Las luces de SeΓΊl titilaban como si intentaran contarme secretos que todavΓ­a no entendΓ­a. El celular vibrΓ³ de nuevo sobre mi mano.

β€œTe aviso que solo te cuido hasta que te adaptes. DespuΓ©s me hago el indiferente de nuevo. Ahora dormΓ­, que seguro ya te estΓ‘s poniendo emocional.”

Me quedΓ© unos segundos mirando la pantalla, con su mensaje iluminando apenas la penumbra de mi cuarto. No contestΓ©. Solo lo dejΓ© ahΓ­, brillante y silencioso, y sonreΓ­ bajito. Por primera vez en mucho tiempo, sentΓ­ que podΓ­a respirar tranquila, aunque fuera un poco.

CerrΓ© los ojos, dejando que la ciudad de SeΓΊl siguiera su ritmo afuera de mi ventana, con sus luces titilando como cΓ³mplices secretos. El primer capΓ­tulo de mi nueva vida habΓ­a comenzado.

β€œTal vez este lugar no sea solo un destino.

Tal vez sea el comienzo de algo grande.”