La moneda y pergamino del destino
En lo profundo del bosque, bajo la sombra de los árboles y con el canto lejano de los pájaros, un hombre al que le decían El Cazador, de unos treinta años y con apariencia juvenil, caminaba sin rumbo fijo. Llevaba un sombrero ligeramente ladeado, ropa sencilla y, sobre su hombro, cargaba un rifle antiguo. En su bolso llevaba un pedazo de pan y un poco de vino.
El hombre fue sorprendido por un anciano de barba canosa y mirada serena. Se acercó lentamente y, con voz calmada, le dijo:
-Buen hombre, ¿cómo le ha ido el día de hoy? ¿Por si acaso no tiene un poco de pan y algo para beber? No he comido nada en todo el día.
El Cazador respondió:
-Sí, traigo conmigo pan y vino. Tome, coma. Yo me iré a mi casa y comeré después. Buen provecho.
De pronto, el anciano dijo:
-Espérate. Gracias a tu generosa amabilidad, te regalaré esta moneda. Es una moneda antigua que, al lanzarse al aire y caer, revelará si una decisión traerá buena o mala fortuna. Con el lado de cara podrás abrir un cofre que contiene un pergamino en blanco que, cuando se sostiene con la mano izquierda, te dará lo que más necesitas, no lo que más deseas.El anciano lo miró fijamente y añadió:
-Ve y encuentra ese pergamino. Está en la montaña del bosque, en el árbol más viejo y grande.
El Cazador, sorprendido pero agradecido, dio las gracias y se marchó en busca del misterioso objeto. Caminó por horas, guiado solo por la intuición y el sonido del viento entre las ramas. Finalmente se encontró frente a un árbol imponente, el más grande que había visto en su vida.
Tomó la moneda y la lanzó al aire. Cuando cayó, el suelo tembló ligeramente y, al pie del tronco, se abrió un pequeño cofre. Dentro, un pergamino dorado brillaba tenuemente bajo la luz del sol.
El Cazador lo tomó con su mano derecha y lo guardó con cuidado en su bolso, sin notar que, en ese instante, el bosque entero había quedado en silencio.
"El Cazador no sabía que aquel regalo pondría a prueba mucho más que su fortuna."