Mi amor de otro universo - Vhope

Summary

El omega de la luna, su única esperanza, parecía ser un mito, ¿Cómo encontraría a dicho omega, que no se había dado a conocer en siglos? El tiempo corría y si no actuaba, su hermano y sobrina morirían. Seokjin, un simple chamán, conocía el peso detrás de ese mito. Le habían inculcado desde joven, la historia sobre el hijo de la diosa luna, que se había enamorado de un alfa líder de su manada, y tras un trágico final, como regalo, su madre enlazó sus almas, para reencontrarse en cada vida y universo. La incógnita era ¿Serían capaces de reencontrarse, siendo separados por dos realidades diferentes en su totalidad? ¿Prevalecería el amor, de dos amantes que esperaban con ansias el momento de su encuentro? Y lo más importante, aquel médico forastero de otro universo ¿Era el omega de la luna? Pronto lo descubrirían. Advertencias ⚠️: Contenido Homosexual. Lenguaje grosero y escenas explícitas, leer con criterio. Pareja principal: Vhope. Taehyung/top ; Hoseok/bottom. Secundarias: Kookmin y Namjin. Historia corta, omegaverse (en parte). Romance, drama, ficción.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

— ¡Señor!, ¡Señor! —gritó una de las mucamas del palacio, acercándose a él con rapidez.

El rubio, quien se encontraba en el huerto de ese palacio, buscando unos duraznos frescos que se le habían antojado a su nene, volteó a ver a la joven, quien trotaba con desespero en su dirección.

Sonrió ladinamente, porque estaba seguro que había sido su esposo quien la había mandado por él y no lo culpaba, porque debido al embarazo, los alfas estaban más alertas de sus omegas, activando su instinto protector.

Caminó un paso hacia ella para alcanzarla, cuando repentinamente, una fuerte punzada en su vientre de ocho meses lo hizo detenerse, llevando una mano hacia esa zona, mientras se formaba una mueca en su rostro. La muchacha al verlo detenerse, se preocupó mucho más, acelerando el paso hasta llegar a su lado, donde colocó una mano en su espalda y la otra en su brazo.

— ¡Señor, dígame que está bien! —estaba por responder que sí, para no alterar a la chica, no obstante, otra punzada más fuerte lo azotó, haciendo que se hincara sobre su abdomen, apretando su rostro—. ¡Señor, resista por favor!

La joven miró a sus alrededores, en busca de alguien que pudiera ayudarla a cargar al amo hasta dentro del palacio, ya que ella era demasiado pequeña y escuálida, como para encargarse ella sola, podría caerse y empeoraría el estado del rubio.

Para su suerte, uno de los guardias del palacio, qué si mal no recordaba, se llamaba Minhyun, estaba pasando cerca de ahí, así que no dudó en gritarle para que la escuchara.

El guardia de castaños cabellos, palideció al escuchar el grito desesperado de la mucama y las muecas qué hacia el joven príncipe junto a ella, por lo que, en menos de unos segundos, estaba junto a ellos, mirándolos con agobio.

—Necesito que mantengas la calma, Yewon—habló con serenidad, aunque por dentro estuviera tan angustiado como ella.

Minhyun creía que la castaña lloraría ahí mismo de los nervios, así que se compadecía de ella, aunque no ayudaba en nada si entraba en pánico. La aflicción de la mujer llegaba hasta sus fosas nasales, en un fuerte aroma a manzanas verdes, que lograba inquietarlo aún más.

— ¡¿Cómo puedes estar tan tranquilo?! En una situación así—le reclamó exasperada, pero su voz se oía entrecortada—, ¿Eres de piedra acaso? —el muchacho se le quedó viendo, sin expresión alguna en su rostro.

— ¿Decías? —Yewon suspiró, no era el momento para peleas.

—Al parecer el joven príncipe está por dar a luz—eso hizo que Minhyun expandiera sus ojos de la sorpresa.

—Haberlo dicho antes—se inclinó un poco, cerca del rostro del príncipe—. ¿Puede oírme?

Jimin levantó un poco la cabeza, encontrándose con la mirada del castaño, quien estaba muy nervioso, aunque no se le notara.

—L-las contrac-cciones—apenas murmuró—, M-me duele mucho.

No esperó otra señal, para agacharse un poco, tomando con toda la delicadeza del mundo a Jimin, tratando de no agravar su dolor. Una vez lo tuvo entre sus brazos, lo llevó velozmente hacia el palacio, seguido por Yewon, quien estaba al borde del llanto. Se notaba que era una novata, literalmente no tenía más de un año trabajando para ellos, menos sabía cómo actuar ante esta clase de emergencias.

El resto de la servidumbre se alarmó al ver al joven amo respirando agitadamente por la boca, en los brazos del guardia de segundo rango, Minhyun.

Jimin apretó el brazo del castaño, casi enterrándole las uñas, aunque el joven no comentó nada, entendía la posición del príncipe y el dolor que sentía, no era nada comparado al que estaba sintiendo el rubio.

Uno de sus compañeros se acercó a él, con una mirada que pedía contexto de la situación.

—No hay tiempo, avísenle a Jungkook y a Taehyung, el joven amo Jimin está en trabajo de parto—habló con toda la seriedad posible, para luego pasarle por el lado a su compañero, perdiéndose en los pasillos del palacio.

El guardia quedó inmóvil unos segundos, reaccionando ante tal noticia que le puso los pelos de punta. Con nerviosismo, corrió al salón donde se suponía estaban sus superiores, aunque casi tropieza con sus propios pies, no le dio mucha importancia, esto era más urgente.

Mientras tanto, en un salón del mismo palacio, se encontraban tres personajes, quienes estaban discutiendo el futuro del reino, Wings. La tensión era palpable, que incluso costaba respirar, gracias a la fuerte mezcla de aromas, que quería predominar sobre el otro, en una guerra silenciosa por ver quien cedía primero.

—Debes pensar en el bien de Wings—esta vez habló el mayor de los tres, intentando razonar, aunque la paciencia se le estaba agotando.

El aludido chaqueó la lengua, para girarse a encarar al consejero real, quien había sido su guía todos los años que llevaba reinando, incluso lo vio crecer junto a su hermano. A ese beta, quien estaba parado frente a él, mirándolo con una seriedad que lo caracterizaba, queriendo tener el control sobre él, como había sido siempre, también fue el hombre que los crío a él y a su hermano.

Había sido la figura paterna que había perdido a temprana edad, razón por la que le tenía mucha estima, sin embargo, conocía que también era un hombre manipulador, queriendo que hiciera su voluntad, sin importarle mucho la opinión de Taehyung. Así que no se iba a dejar manipular, no esta vez.

— ¿Crees que no lo hago? Si no me importara, ¿Por qué sacrificaría mis años de juventud reinando? —llevó una mano a su pecho, claramente ofendido.

—Soy consciente de ello, aun así, pienso que es momento que dejes a un lado los cuentos de hadas y pongas los pies en la tierra.

—Esperar a mi destinado, ¿Le parece un cuento de hadas?

—Solo pienso que deberías dejar de hacerle caso a un chamán, que ni siquiera terminó su entrenamiento.

El alfa castaño cerró los puños con fuerza, conteniéndose de golpear a su consejero. Jungkook, quien se percató de las intenciones de Taehyung, se acercó a él, colocando una mano en su hombro a sus espaldas.

—Oye, debes calmarte—musitó, para que solo él lo escuchara—, La violencia no resuelve nada.

—No pienso casarme—declaró, mucho más tranquilo, pero con firmeza en su voz—, Si no es con mi omega.

—La verdad no me interesa si quieres creer en ese cuento de los destinados, solo no quiero que vayas a cometer un error fatal, que solo empeore la reputación del reino.

Caminó un paso, estando un poco más cerca de Taehyung, pero manteniendo una distancia aceptable, para no incomodar demasiado al menor.

—Piensa en lo que pensarán las naciones, si se enteran que su rey, va a casarse con un omega cualquiera—ese comentario, lo hizo apretar los dientes—. Creo que sería mejor si desposarás a un omega de buena familia, alguien con quien podamos formar una alianza entre reinos y expandirnos, ser más poderosos—exclamó con euforia.

<<Considérelo, joven amo, si llegase a encontrar a su destinado, podría convertirlo en su concubino, así podría cumplir su destino, sin perjudicar su imagen>>.

Abrió su boca para replicar al respectó, pero fue interrumpido por la llegada de un guardia, quien su respiración era errática, evidencia de que había corrido como alma que lleva el diablo.

— ¡Mi rey, siento intervenir en una reunión tan importante! —hizo una inclinación de más de noventa grados, apenado.

— ¿Qué sucede? —pasó a un lado del beta, no sin antes dedicarle una mirada severa, para después dirigirse al guardia. El mayor sonrió ladinamente, borrando inmediatamente ese gesto de su rostro, para voltearse a ver al guardia.

—Su hermano, ¡Está a punto de dar a luz! —ambos alfas se impresionaron por la noticia.

— ¡Maldición! Se supone que estaba planeado para dentro de una semana—se alteró Jungkook, colocando las manos en sus caderas, frunciendo su entrecejo—, ¿Acaso la partera se equivocó o me vio la cara de imbécil?

—Basta, son cosas que se salen de nuestras manos—le dirigió una mirada a su cuñado y mano derecha, quien bufó en respuesta.

— ¿Dónde está mi esposo?

—El joven Minhyun lo llevó a su remara, señor.

Jungkook no respondió, solo salió rápidamente del salón, dirigiéndose a la habitación que compartía con su omega. Taehyung negó con la cabeza, sonriéndole amablemente al guardia, a la vez que agitaba su hombro, agradeciéndole por avisar sobre el estado de su hermano.

Se volteó e hizo una leve reverencia al beta, antes de marcharse por el mismo camino que Jungkook segundos atrás. El beta mayor solo ajustó sus lentes en el puente de su nariz, riendo con sarcasmo, incomodando al guardia.

Por otro lado, Minhyun ya había acostado a Jimin en la cama, pasando un pañuelo húmedo por su frente, que sudaba barbaridades por el dolor que sentía, al mismo tiempo que gemía y se retorcía en la cama, preocupando al castaño, quien no sabía que más hacer para aliviar su dolor, sintiendo como el rubio le apretaba el brazo con mucha fuerza, aunque a él no le importaba ser el soporte del omega en esos momentos críticos.

En eso llegó Jungkook, a lo que Minhyun se apartó inmediatamente de Jimin, porque sabía lo celoso y posesivo que estaba el lobo de su superior esos días, razón por la cual no dudaría en darle un puñetazo, si lo veía más cerca de lo debido de su omega.

El alfa se agachó a la altura de Jimin, sin dejar de mirar amenazadoramente a Minhyun, quien rascó su cabeza incómodo. Jungkook sostuvo la mano de su omega, pasando la libre por sus cabellos dorados, angustiado por el estado de su esposo, quien se notaba que estaba sufriendo por las horribles contracciones de su bebé, que se removía ansioso por salir al mundo.

— ¿Llamaron a las parteras? —el castaño asintió, sin voltear a mirarlo.

—No deben tardar mucho en llegar—Jungkook asintió, sin comentar nada más.

Cinco minutos después, apareció Jin junto con Taehyung, quienes habían guiado a las parteras hasta la habitación, para que pudieran atender el parto de Jimin.

—Kook, querido—saludó el omega de hebras cobrizas y el aludido se dirigió hasta él, abrazándolo con fuerza.

—Tengo miedo, Jin. Jimin está sufriendo mucho.

—Debes calmarte—le dijo el mayor, separándose del abrazo para mirarlo directamente a sus ojos y transmitirle seguridad, mientras sostenía sus hombros—, Él te necesita más que nunca, debes reconfortarlo con tu aroma, eso ayuda mucho al momento de dar a luz.

—Lo intentaré.

—Si estás nervioso, se notará en tus feromonas, por eso debes relajarte. Tae, tráele un té de manzanilla.

—Enseguida—inclinó levemente su cabeza, para retirarse a traer lo pedido.

—No quiero un jodido té, solo quiero que Jimin esté bien.

—Y lo estará, las mujeres saben lo que hacen, ayudas más si haces caso a lo que te digo.

El rey de Wings no demoró demasiado en traer el dichoso té, entregándoselo a Jungkook en sus manos, quien lo bebió de un solo trago, sin importar que se quemara la garganta.

—Más despacio, querido.

—Debo entrar con Jimin, ya estoy mejor—Jin suspiró, haciéndole una señal con su mano para que se fuera, junto con una mueca, a lo que Jungkook le sonrió, besando su mejilla castamente, para luego irse rápidamente, dejando a Jin estático en su lugar por lo repentino de la acción.

—Ese baboso—reprochó, sin estar realmente molesto, lo delató su sonrisa al final.

—Se nota que Jungkook es tu favorito.

—Cierra la boca—el contrario rió bajito, porque sabía el cariño que se tenían esos dos, en realidad, Jin era como la mamá del grupo—. Por cierto, ¿qué tal la reunión? —Taehyung se mostró incómodo y Jin achicó los ojos, cruzándose de brazos.

—No quiero hablar de eso.

—Supongo que ese bastardo te obligó a casarte—el alfa abrió los ojos en su dirección, incrédulo.

— ¿Cómo sabes? —el omega señaló su oído.

— ¿Olvidas de dónde vengo? Soy un chamán—Taehyung quiso golpear su frente.

—Lo siento, he tenido demasiadas cosas en mi cabeza—el de cabellos cobrizos asintió, restándole importancia.

—No me importa lo que diga o piense ese beta amargado de mí—Taehyung lo vio con tristeza—. Despreocúpate querido, tu sobrino va a nacer, ¿no es ese motivo para estar feliz?

—Yo, solo pienso en la preocupación de Seungho por el reino, tal vez tiene razón—Jin lo miró mal, por lo que se apresuró a aclarar—. Me refiero, a que el reino necesita un rey omega, así se sentirán más en confianza. He esperado cinco años, desde que me diste tu visión sobre mi omega, y aun no se digna a aparecer.

—No podemos apresurar al destino, las cosas pasaran en su debido momento, no deberías angustiarte por eso.

—Pero lo hago, sobre todo porque tengo un reino que depende de mis decisiones.

Jin lo entendía, pero no quería desafiar a fuerzas mayores, si la luna le decía que tenía la pareja predestinada de Taehyung en algún lugar, él lo creía fielmente, sin embargo, no podía obligar a Taehyung, ya quedaba en sus manos decidir qué era lo mejor.

—Yo confío en tu juicio, querido. Sabrás que elegir cuando llegue el momento. Por ahora, preocúpate de tu hermano y sobrino, lo demás puede esperar—optó por hacerle caso al omega, enfocándose en el parto de su hermano, que era la prioridad en esos momentos.

Esperaron varias horas, donde nadie salía de aquella habitación y eso estaba angustiando a Taehyung, quien temía por la vida de su hermano.

— ¿Qué estará pasando allá dentro? Necesito saber que mi hermano está bien.

—Quisiera decir algo alentador, pero la verdad es que hace rato siento malas vibras—eso alertó al alfa, quien se despegó de la pared donde estaba recargado—. No me gusta como pinta la situación.

Justo en ese preciso momento, la puerta se abrió, saliendo Jungkook con lágrimas empapando su rostro, haciendo que Taehyung se acercara con miedo hasta él, seguido de Jin. El alfa castaño tomó de los hombros a su cuñado, que parecía ido.

—Kook, reacciona—lo agitó levemente, trayéndolo de regreso a la realidad—. ¿Qué sucedió allá?, ¿Cómo está mi hermano?

Con la mención del rubio, los ojos del alfa se inundaron de lágrimas, asustando a Taehyung, quien esperaba lo peor.

—El parto se complicó—habló con su voz cortada por el llanto—, Puede que no sobreviva.

Taehyung estaba paralizado, tanto que soltó a su cuñado, quien se refugió en los brazos de Jin, en busca de consuelo. El castaño volteó a ver a su mayor, quien le señaló la habitación con la cabeza para que entrara, a averiguar qué había sucedido.

Sin esperar, así lo hizo, encontrándose con una de las parteras, quien lo miró con angustia refleja.

—Denme buenas noticias.

—Lamento lo sucedido, mi rey—se inclinó la mujer mayor—, Hicimos lo que estuvo en nuestras manos por el amo, pero temo que la situación se complicó.

— ¿Qué tan grave es?

—Al parecer, el canal de parto no es apto para el bebé, si seguimos forcejeando, podría morir asfixiado—Taehyung tragó duro ante sus palabras.

—Soluciones, eso necesito—trató de mantener la calma, no ganaba nada alterándose—. ¿Cuál es la mejor opción?

La mujer suspiró, con las manos en sus caderas, mientras veía como Jimin lloraba del dolor, ni siquiera los calmantes naturales eran de mucha ayuda.

—Debe elegir, si la vida de su hermano o el bebé—Taehyung apretó los puños, girando a ver a su hermano, sintiéndose terriblemente mal, deseando ser él quien padeciera aquel dolor.

—Necesito otra solución, ¿Cómo puede pedirme eso?

— ¿Usted cree que lo propondría si hubiera otra alternativa? Es imposible salvarlos a los dos. Si no actuamos rápido, el joven amo morirá de dolor y el bebé junto con él, ¿No es mejor salvarle la vida a uno?

Realmente la situación pintaba mal, no quería tener que elegir entre la vida de dos personas importantes para él y sabía que, Jungkook no tendría el valor de elegir tampoco.

Quiso gritar, golpear una pared de la frustración que sentía, no quería ver a su hermano morir, mucho menos a su sobrino, debía haber otra solución.

En eso, la imagen en pantalla se paralizó, sonando una música de fondo, en conjunto con un montón de caracteres coreanos, que indicaban el elenco del programa.

— ¡Maldita sea! —se quejó la muchacha, quien se encontraba sentada en el sofá frente a la gran televisión de cincuenta pulgadas aproximadamente.

— ¡Jennie! ¿Qué lenguaje es ese, señorita? —la reprendió su mayor, estando sentado justo a su lado, con sus piernas recogidas en el sofá y un pequeño cojín en su regazo.

—Lo siento, Oppa, ¡Es que es muy injusto! Ahora tenemos que esperar al próximo sábado, para saber que le ocurrirá a Jiminnie—reprochó la joven castaña, tirándose en el sillón con un puchero en sus labios, inflando sus mejillas infantilmente, lo que hizo al mayor reír por lo tierna que era su hermanita.

Hoseok tomó el control remoto y pausó la televisión, mirando con diversión a su pequeña, no tan pequeña, hermana dieciséis años.

—Entiendo que la emoción es muy grande, pero no desesperes—enfatizó lo último, revolviendo sus cabellos con diversión—, Cuando menos lo esperes, será sábado de nuevo.

—No es como si tuviera otra alternativa—se cruzó de brazos, aun recargada del espaldar del sillón, por lo que Hoseok mantuvo su sonrisa.

—Ya, arriba esos ánimos—la empujó suavemente con su hombro, mientras Jennie lo miraba aun con sus mejillas infladas—, Podemos ir por helado, si quitas esa cara.

La chica se enderezó lentamente, considerando la oferta—. ¿Puede ser de chocolate? —el mayor asintió.

—Del sabor que prefieras—a la castaña se le iluminaron los ojos, haciendo reír con ganas a Hoseok.

—Trato—se levantó rápido del sofá, subiendo velozmente a su habitación por su abrigo.

Su hermano solo negó con una sonrisa, recogiendo el bol con botanas que habían preparado para su noche de telenovelas, como hacían todos los sábados, que era el único día que Hoseok podía tomar libre.

Podría haber tomado ese tiempo para él, salir con amigos y divertirse, o tal vez, preferir dormir todo el día sin cesar, sin embargo, le gustaba dedicarle ese día libre a su hermana, con quien vivía actualmente, solo ellos dos. Se entretenía mucho con Jennie, ambos intercambiaban palabras sobre su semana y rotaban a temas al azar, se entendían muy bien, todo gracias a que Jennie era más madura de lo que aparentaba, según Hoseok, para su edad.

No demoraron demasiado en llegar y armar sus helados, claro que la muchacha hizo combinación de tres sabores en su napolitano, agregándole chispitas y nueces encima. Hoseok estaba bien con una barquilla de vainilla, con un poco de glaseado de chocolate.

Fueron y se sentaron en una de las mesas cerca del ventanal, ya con sus helados en mano. La muchacha no paraba de hablar, con sus mejillas llenas de chocolate y fresa, mientras el azabache la escuchaba atentamente, degustando con más calma su barquilla.

—Aun no puedo creer que esa vieja pusiera a mi querido Tae, a elegir entre la vida de su hermano y su bebé, ¡Eso es impensable siquiera! —exclamó, golpeando la mesa circular con su puño.

—Estoy seguro de que Tae encontrará la manera de salvarlos a ambos—opinó relajadamente, a comparación de la menor—. Siempre encuentra una solución cuando las cosas se complican.

—Es cierto, aunque me da algo de coraje. También me preocupa el tema de Seungho, ¿Crees que Taehyung acepte casarse con un omega de la realeza?

—Lo dudo, Taehyung es alguien fiel a sus ideales—Hoseok sonrió con ternura—. Es una persona amable, leal, pero sobretodo, tiene coraje al momento de tomar decisiones, siempre pensando en el bienestar de todos.

<<Pero es alguien solitario, nunca deja que los demás lo vean vulnerable y siempre muestra lo mejor de sí, por eso se convirtió en rey de Wings. A veces me entristece saber, que por más buena persona que sea, nunca ha tenido la dicha de experimentar un amor bonito y verdadero>>.

Suspiró al finalizar, girando su rostro para ver por la ventana, a las personas que pasaban a un lado de la heladería, con nostalgia en su mirada.

<<Se parece a mí>> pensó, sintiendo un vacío dentro de su pecho, algo lejano que no sabía cómo explicar.

La joven asintió, extrañándose un poco al ver a su hermano ido, sin embargo, prefirió no comentar nada, continuando con la degustación de su helado, gimiendo contenta al probar lo rico que estaba, aunque ya tuviera rato comiéndolo.

Hoseok también se dispuso a terminar su barquilla, desechando todo pensamiento que le recordara lo solitaria y aburrida que era su vida.

Ambos hermanos siguieron con su plática, cambiando a un tema más animado, mientras la noche caía y la luna llena se instalaba en el centro, iluminando con más intensidad que en noches anteriores.




Salió de la habitación, mordiendo su labio inferior con tanta fuerza, que por poco y lo hace sangrar. Jin se acercó inmediatamente a él, teniendo un mal presentimiento, al ver la aflicción en el rostro de Taehyung.

—No te ves bien, querido, ¿Debería prepararte un té también? —iba a hacer lo dicho, pero el castaño lo retuvo del brazo, negando con la cabeza—. Suéltalo, no te quedes callado, ¿Qué tan delicado es? Jungkook no ha dicho nada, aunque pude lograr que dejara de llorar…

Se calló al ver las lágrimas inundar los ojos del alfa, lo cual solo hizo que su corazón se estrujara, esperando la peor de las noticias.

—Taehyung—musitó, sin aliento.

—Van a morir, Jin hyung—el mencionado estaba paralizado en su lugar, procesando sus palabras—. Debemos hacer algo, sino, ambos morirán.

—Ok, querido—dijo al reaccionar—. ¿Propuestas?

—No lo sé, la paterna me explicó que el canal de parto no es apto para el bebé, al parecer es muy estrecho y si siguen tratando de traerlo a la fuerza, quedará atrapado y morirá asfixiado—Jin cubrió su boca con sus manos.

— ¡Santo cielo! Es más grave de lo que pensé—sus ojos se cristalizaron, más no lloraría, debía ser fuerte por los chicos.

—No me importa lo complicado que sea, debemos salvarlos a ambos, a como dé lugar—le dio un vistazo a Jungkook, quien estaba sentado en el suelo un poco apartado de ellos, se veía en un estado muy deplorable.

Taehyung sintió impotencia, porque Jungkook era como un hermano para él y sabía que no la estaba pasando nada bien. No tendría cabeza para ayudarlos, así que era mejor que tomara las riendas del asunto. Volvió su mirada a Jin, quien se veía agobiado también y se sintió peor.

—Bien, ¿Qué debemos hacer? —Jin tragó duro, retomando la conversación.

—Creo que en casos como estos, solo tenemos una salida—explicó, colocando su dedo índice frente a ellos.

Los ojos de Taehyung se llenaron de esperanza y al mismo tiempo, tuvo miedo, porque se imaginaba que no sería nada sencillo, aun así, no desistiría, era de la vida de su hermano de lo que estaban hablando.

— ¿Qué debo hacer?

—La única forma de salvar a Jimin y a su bebé, es encontrando al omega de la luna.