Unique
Dios taciturno, bla, bla, bla, fragmentos de sonido, bla, bla, bla, esqueletos, bla, bla, bla, la luna y orión, bla, bla, bla, algo sobre un tal Romeo, bla, bla, bla.
A Hyunjin le importaba un comino la historia de la obra, él solo iba a ver lo lindo que era su novio.
No lo culpen mucho... tenía la capacidad de atención de un insecto (muchas gracias, TDA) y siempre se aburría y terminaba distraído con algo más, pero quería ir a apoyar a Minho, asi que aprendió a simplemente concentrarse en lo lindo que era su novio, y muchas veces, a fantasear sobre todo lo que le haría cuando acabara la obra.
Minho no tenía problema alguno con interpretar personajes femeninos, asíque era común que usara faldas, vestidos y escotes, viéndose tan bonito y sexi en ellos... Hyunjin no podía resistirse, y los pensamientos poco inocentes se apoderaba de él, así que cubría su regazo con cualquier cosa que tuviera a la mano (no quería traumatizar a nadie con el obvio bulto en sus pantalones) y dejaba a su imaginación volar.
Y, el lindo vestuario de Riria lo hacía fantasear con hacerle tantas cosas a su novio. Aquel vestido rojo era tan corto, la falda ampona llena de olanes, sin mangas y con la espalda descubierta, un escote en forma de corazón, y un corset, que apretaba su cintura haciéndola ver tan delgada y empujaba sus tetas para hacerlas ver aún más grandes de lo que ya eran.
Porque Minho tenía unas tetas enormes que se veían tan obscenas en comparación a su pequeño cuerpo. El pobre Minho siempre se quejaba del terrible dolor de espalda que eran, pero Hyunjin las amaba.
Verlo en el escenario con ese atuendo era toda una tortura, y Hyunjin no estaba seguro de si siquiera podría esperar a que terminara la obra. Su novio era el protagonista, la sexy Riria, y era el centro de atención, su vestido rojo resaltando entre los opacos colores del escenario.
Hyunjin se lamió los labios, cuando Minho se hincó, poniéndose en posición como si fuera a gatear, dándole la perfecta vista de sus tetas. Hyunjin no podía creer que nadie estuviera realmente concentrado en la obra, no cuando su novio se veía tan lindo.
El telón se cerró, desconcertando a Hyunjin que no estaba prestando la suficiente atención como para predecirlo. Y, una voz anunció por los altavoces que era hora del intermedio, veinte minutos pasarían antes de que se resumiera la obra.
Perfecto. Hyunjin salió disparado de su asiento y directo a detrás del escenario. Lo dejaron pasar sin mucha pregunta, pues ya lo conocían como el novio de Minho. No podía esperar, así que no iba a hacerlo, iba a follar a su novio ahora mismo.
No le tomó mucho tiempo encontrar el camerino de Minho, y ni siquiera se preocupó por tocar la puerta, entrando sin invitación.
—¿Mmm? —Minho volteó en su dirección al escuchar la puerta, su primera reacción siendo una confundida, pues Hyunjin no solía ir a buscarlo hasta que acabara la obra. —¿Qué haces aquí, Jin?
—No puedo esperar —declaró, sin dar mucha más explicación.
Minho suspiró, dejando lo que sea que estuviera haciendo frente al espejo.
—No —dijo sin más. —Tienes que esperar, el intermedio es para descansar, no para que vengas a dejarme aun más cansado.
—Seré gentil —buscó una manera de insistir —yo haré todo, no tendrás que levantar ni un dedito, por favor...
—Deja de mirar mis tetas de esa manera —lo regañó, ignorando sus insistencias, usando su dedo índice para levantar el mentón de Hyunjin —mis ojos están aquí.
—Minho... —se quejó dramáticamente. —Por favor.
—No —Minho seguía sin ceder —Por dónde está tu mirada es claro que vas a llenarme de marcas, y no puedo salir con chupetones en mi pecho al escenario.
—Solo quiero tocar —mintió como si Minho no lo conociera.
—Mientes —acusó. —Te conozco y sé que te pones como recién nacido —comparó, refiriéndose a la manera en la que Hyunjin amaba chupar sus pechos.
Minho se cruzó de brazos, probablemente intentando cubrir su pecho, pero solo ayudando a levantar sus tetas y hacer que se vieran aún más sexis.
—Prometo solo chupar en donde no se puedan ver las marcas, y solo eso, nada más, solo déjame chupar tus tetas —juró, decidiendo que iba a aguantarse sus deseos de follar el coño de Minho.
La expresión de Minho se suavizó, considerándolo.
—Está bien... —terminó por aceptar. —Tienes diez minutos como máximo.
—Perfecto. —Con lo desesperado que estaba Hyunjin, se hubiera conformado con incluso un minuto. —Prometo ser rápido.
En menos de un segundo Hyunjin ya tenía sus manos en los pechos de Minho.
—¡Ah! —el pequeño sonido se escapó de los labios de Minho con sorpresa. —Y discreto —añadió a la promesa de Hyunjin —no quiero a nadie entrando aquí y encontrándote chupando mis tetas, ¿ok?
—Deberías ponerle seguro a la puerta entonces —sugirió Hyunjin, aun si estaba más concentrado en amasar las tetas de Minho, disfrutando de lo suaves que eran.
—Ve a hacerlo.
Hyunjin negó con la cabeza.
—No gracias —dijo casualmente —estoy bien así.
Minho rodó los ojos, decidiendo confiar en que serían lo suficientemente rápidos y discretos.
Hyunjin bajó el frente de su vestido apenas lo suficiente para que sus pechos quedarán fuera y se lamió los labios ante la vista, sus enormes tetas, tan redondas y pesadas, el perfecto color rosado de su pezón. Rogaban por su atención, por ser adoradas y tratadas como merecían.
No perdió el tiempo y acercó su boca, chupando una de sus tetas mientras apretaba la otra con su mano. Se perdió en la sensación, chupando su pezón y escuchando a Minho gemir, apretando sus pechos, jugando con sus pezones, lamiendo y chupando, repartiendo su atención entre ambas tetas. Jamás era suficiente, no para Hyunjin. Chupó con fuerza su pezón, sintiendo en su otra mano la piel mojada con su propia saliva.
—Mierda —susurró Minho para sí mismo —No va a salir leche —lo regañó con la respiración entrecortada —no tienes porqué chupar así.
A Hyunjin no le importaba, por mucho que esa fuera su fantasía.
Ignoró a Minho, ahora enterrando su rostro entre sus tetas mientras seguía tocándolas.
Minho, creyendo que era discreto, deslizó su mano entre sus piernas, tocando su coño, frotando su clítoris de manera desesperada.
—¿Qué crees que estás haciendo? —Hyunjin usó un tono burlón, apenas desconcentrándose de su tarea.
—Es tu culpa —murmuró Minho, sus ojos entrecerrados y labios entreabiertos que soltaban sutiles gemidos. —Sabes lo sensible que son mis tetas.
—También sé que puedes correrte aún cuando es lo único que toco.
Una de sus cosas favoritas era lograr que Minho se corriera solo con estimulación en sus pechos, dándoles toda su atención, adorándolos como se merecian.
—Pero esto debe ser rápido —le recordó Minho —y no vas a detenerte hasta que me corra.
—¿Seguro de eso? —Hyunjin adoraba sobreestimular a Minho, oír sus adorables gemidos cansados y escuchar sus quejas de que era demasiado, intentando empujar a Hyunjin lejos de él.
—Vas a hacerlo —afirmó, dejando en claro que eso no era negociable. —Quieras o no, tienes diez minutos.
—En ese caso, tengo una idea para que te corras más rápido... —ofreció, tomando la muñeca de Minho, evitando que pudiera seguir tocándose a sí mismo.
Aun si en realidad no quería hacerlo, Hyunjin se separó de su pecho, ahora acercando su rostro al oído de Minho, para susurrar contra él.
—Deja que te folle.
Minho no pudo negarse. Asintió sin dudarlo, dejando su ropa interior caer por sus piernas, sin importarle dejarla en el piso, su razonamiento nublado por la calentura
—Hazlo, hazlo —repitió —solo hazlo de una vez.
—¿Creí que yo era el desesperado?
Minho no iba a responder eso.
Y Hyunjin no iba a seguir jugando con su paciencia, pues él mismo sentía su erección encerrada en sus pantalones, siendo casi doloroso. Se desabrochó los pantalones, dejándolos caer y pronto haciendo lo mismo con su ropa interior.
Posó una de sus manos debajo del muslo de Minho, levantando su pierna, y con su otra mano, presionó su dedo índice contra el agujero de Minho, pero inmediatamente recibió quejas.
—Solo mete tu polla... —se quejó Minho. —Estoy mojado, no necesitas nada más.
Desesperado, quisiera haberlo acusado Hyunjin, pero sería irónico mientras él mismo se apresuraba a acomodar su polla contra su coño. Y, obedeciendo a Minho, solo empujó, en un simple movimiento metiendo su polla.
Ambos gimieron, disfrutando de la unión.
Pero apenas se mantuvieron así unos segundos, pues Minho le dió un golpecito en su pecho, una manera suya de exigirle que solo lo follara de una vez.
Exigente, es algo que Hyunjin sí podría haber acusado en voz alta, pero estaba más ocupado en disfrutar como el coño de Minho se sentía tan bien a su alrededor.
Se inclinó, volviendo a chupar sus tetas, jugando con ellas con una de sus manos, la otra todavía sosteniendo la pierna de Minho.
Minho enredó sus dedos en el cabello de Hyunjin, empujando su rostro cuando su boca hacía algo especialmente placentero, buscando más de aquello.
Hyunjin escuchó un comentario de Minho, probablemente algo sobre lo obsesionado que estaba con sus pechos, pero Hyunjin estaba demasiado perdido en el placer como para prestarle atención. Tocar su piel tan suave y cálida, sentir la pesadez de sus pechos en su mano y rodear su pezón con sus labios, todo mientras su polla estaba dentro de Minho, follando su mojado coño.
Hasta que, un pequeño sonido lo distrajo del paraíso, dos golpecitos en la puerta.
Alguien había tocado la puerta. E, inmediatamente, aprovechando sus dedos enredados en su cabello, Minho intentó obligarlo a alejarse de su pecho, pero Hyunjin no se lo permitió.
—¿Minho? —preguntó la persona al otro lado de la puerta: Jeongin, un actor particularmente cercano a Minho.
Minho miró a Hyunjin con claro pánico en sus ojos.
—Hyunjin... —susurró Minho, intentando pedirle a Hyunjin que se detuviera, pero él se hizo el sordo.
Al no recibir respuesta, Jeongin hizo el intento de abrir la puerta, el pequeño rechinido sobresaltando a Minho.
—¡E-espera! —exclamó, queriéndolo detener a toda costa. —¡Estoy semi-desnudo!
La puerta no se abrió, el pobre Jeongin claramente asustado ante aquella declaración.
—¿Qué? —soltó Jeongin. —¿Por qué?
—Eh... —de repente, la mente de Minho estaba en blanco, desesperadamente buscando una excusa. —¡El corset! —exclamó el segundo que se le ocurrió. —Es incómodo y- —Minho se detuvo justo a tiempo para tragarse un gemido —y... lo solté un poco, pero ahora mis- ah —un gemido se escapó de sus labios, y esperaba que no hubiera sido tan obvio como creyó —mis pechos están libres.
—Claro, claro —la vergüenza era evidente en la voz de Jeongin. —Tienes razón, el corset... sí.
Ay, parecía que logró avergonzar lo suficiente a Jeongin como para que no se le ocurriera abrir esa puerta jamás.
—¡Nos vemos en un rato! —exclamó Jeongin, haciendo su mejor esfuerzo para fingir que no moría de vergüenza mientras intentaba irse de ahí lo antes posible.
Minho ni siquiera le respondió, y dudaba que fuera necesario, pues escuchó los apresurados pasos de Jeongin alejarse al segundo que se despidió.
—Ugh —su queja se mezcló con un gemido. —Te odio.
Finalmente, Hyunjin dejó que Minho jalara su cabeza lejos de sus pechos.
—¿Me odias? —Hyunjin soltó con un tono juguetón. —La manera en la que tu coño está tan mojado y apretado alrededor de mi polla dice lo contrario.
—Te odio —repitió, sin convencerse ni a si mismo. —Odio a tu extraña obsesión con mis tetas, a- —Un gemido, Minho dejando su cabeza caer hacía atrás —a tu polla que se siente tan bien, a tu terquedad por siempre hacer lo que se te da la gana.
—Yo también te odio entonces —Hyunjin siguió el juego. —A tus lindos trajecitos que siempre me tientan, a lo fácil que es convencerte para que me dejes hacer lo que quiera, a tu coño que siempre está tan apretado alrededor de mi polla... Y, por supuesto, lo que más odio son tus tetas, porque son enormes, y no parece que deban pertenecer a un cuerpo tan delicado como el tuyo —resaltando sus palabras, Hyunjin pasó su dedo índice entre los pechos de Minho, bajando su toque hasta su abdomen —tan suaves y pesadas en mis manos, siempre me hacen fantasear con que un día suelten leche.
Sus palabras fueron suficientes para que Minho se corriera.
Hyunjin sonrió para sí mismo, sin detener o rebajar sus movimientos, buscando sobreestimular a Minho hasta que se convirtiera en un patético desastre que le rogara porque se detuviera.
Sus gemidos pronto se tornaron tan cansados, mezclándose con quejidos. Y Minho solo se quedó ahí, tomándolo tan bien, resignado a que no había manera de detener a Hyunjin.
Cuando Hyunjin se corrió, Minho suspiró de alivio, pero le duró poco, pues se dió cuenta de un pequeñito detalle.
—Tú... ¡lo hiciste adentro! —se quejó, golpeando su pecho.
—Ups —soltó Hyunjin, entretenido con la reacción de Minho.
—¡Limpialo! —Al notar esa expresión en el rostro de Hyunjin, Minho aclaró —: ¡Y ni se te ocurra usar tu boca!
Hyunjin sacó su pene de Minho, observando como, efectivamente, en unos segundos comenzó a gotear su semen. Ups. Hyunjin no estaba ni un poquito arrepentido, pero sabía que Minho no podía salir al escenario con eso cayendo por sus piernas.
En su defensa, Minho no le pidió ni que usara condón ni que se corriera afuera.
Hyunjin se fue a buscar algo con lo que limpiarlo, sabiendo que Minho conservaba toallitas húmedas por ahí. Cuando las encontró, se dió la vuelta, encontrándose con Minho sentado en un pequeño sillón, sus piernas ridiculamente separadas, y sus brazos cruzados mientras tenía su ropa interior en su mano, su vestido ya acomodado.
Hyunjin negó suavemente con la cabeza al ver el puchero en la expresión de Minho, considerando regañarlo por actuar como si él no hubiera disfrutado eso.
Hyunjin se hincó frente a Minho, y levantó una de sus piernas para más fácilmente limpiarlo. Tuvo que resistirse a desobedecer la única condición de Minho cuando vió su coño tan mojado y chorreando semen, su agujero cerrándose alrededor de nada, viéndose ligeramente hinchado. Se lamió los labios, decidiendo que buscaría una manera de convencer a Minho de que lo dejara comerle el coño después.
—Te odio —dijo Minho, viendo a Hyunjin comenzar a limpiar entre sus piernas.
Hyunjin besó la pierna que sostenía, justo en su muslo. Mentiría si dijera que no aprovechó para dejar que su mano rozara contra el clítoris de Minho, disfrutando de los pequeños suspiros y quejidos que soltaba Minho cada que lo hacía.
—¿Todo limpio? —preguntó Hyunjin cuando creyó haber terminado.
Minho asintió, y ante la confirmación, Hyunjin dejó su pierna y le dió un par de palmaditas.
Se levantó, y Minho hizo lo mismo, poniéndose de regreso su ropa interior, haciendo una mueca al sentir que estaba húmeda, y podría culpar a Hyunjin por eso, pero probablemente era más la suya por no habérsela quitado en cuanto él comenzó a chupar sus tetas....
Acomodó su vestido, acercándose al espejo a comprobar que todo estuviera en su lugar.
—Es hora de volver allá —dijo Minho, mirando la hora. —¡Y tú te quedas aquí! —empujó su dedo índice contra el pecho de Hyunjin. —No hay manera de que pueda aguantarte si vuelves a ponerte calenturiento.
Hyunjin rodó los ojos, sonriendo, entretenido ante el drama de Minho.
—Lo que tú digas, Riria.








