Dirty little secret (Toll omegaverse)

Summary

Bill tenía que empezar de cero en una nueva escuela porque le salió mal su intento de publicidad para su banda Löded diper, aunque no contaba con que una amenaza rubia llamada Tom Trümper lo tendría de rodillas.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo único

Mi canal donde subo memes y actualizaciones de mis fics, pasa el QR para estar al pendiente:


Nota: Pues este oneshot es dedicado para Alejito, salió de que hice varias manips de Bill teniendo como base a Rodrick Heffley de El diario de Greg sin haber visto las películas o leído los libros, al final luego se puso de moda el ship Regina George de Means girls x Rodrick Heffley, y Alejito me dijo que serían Bill y Tom lol, y por eso es que terminé escribiendo este oneshot esquizofrénico crossover crack ship JAJJAJAJ, en fin. Si les gustó no olviden dejar un comentario para seguir escribiendo más oneshots, se dejan gratis y no ocupa ni cinco minutos hacerlos :D

El adolescente de diecisiete años puso expresión de fastidio porque sus padres iban a darle otra charla.

—¿Y ahora qué hice? —inquirió Bill, arqueando una ceja.

—No, jovencito, es que tu comportamiento ha llegado demasiado lejos, apenas empieza el año, y ya te expulsaron de la escuela, Bill —recriminó Jörg con el ceño fruncido.

—Sí, hijo, ¿no te pones a pensar en lo que van a decir sobre mí? Hablo de crianza responsable en la columna del periódico, y tú explotando cosas en la escuela, Bill —mencionó Simone dolida.

Bill chasqueó la lengua, el director no había soportado la forma que quiso hacerle publicidad al concierto de Löded Diper, sólo que él no había calculado bien para que la explosión le llegara al auto del director.

—Siento que el que me expulsen de la escuela fue un exceso —masculló Bill.

—Y tienes el descaro de decir eso, Bill Kaulitz, ¿es en serio? —inquirió Jörg más enojado.

—Supongo que tendré que seguir en… ¿Escuelas nocturnas? O dejarlo en general —ofreció Bill, alzándose de hombros.

—No, jovencito, no vas a abandonar la escuela, te falta un año para terminar, sólo que ahora tendrás supervisión, Bill. Siendo el mayor de tres hermanos, se esperaría que no representes tantos problemas, sin embargo, sí, tu prima Janis se encargará de cuidar que no lo arruines —arguyó Simone con determinación.

—Janis tiene mi misma edad, ¿cómo esperan que ella me cuide? Ni que fuera un niñito —refutó Bill, que no es que tuviera una mala relación con su prima, la verdad es que se llevaban bien, y no chocaban tanto aunque ambos fueran alfas.

—Sí, podrán tener la misma edad, pero Janis es más centrada que tú, Bill Kaulitz, así que a partir de mañana irás a su preparatoria, ya te inscribimos en su salón. Así que no lo vuelvas a arruinar, Bill, si es que no quieres que terminemos metiéndote en la escuela militar —musitó Jörg con su voz de alfa, porque él normalmente se mantenía muy al margen, sin embargo, ya se había sentido exasperado por el comportamiento de su hijo mayor.

Bill tragó saliva, normalmente su padre no usaba su voz de alfa con él, pero como era su líder de la manada, sólo bajó la cabeza, detestando aquel aspecto de su naturaleza.

Ahora tendría que empezar de cero… Bueno, tocaría mantenerse al margen, perfil bajo para no tener problemas, porque la escuela militar significaba que no podría seguir en su banda, así que sólo tenía que soportar un par de años, y buscar hacer una publicidad menos intensa, igualmente tenía los volantes para su próximo concierto, llegaría más gente si lo llevaba a una nueva escuela, sólo era cuestión de ver todo bajo otra perspectiva.

Janis estaba bostezando en lo que se quedaba en la entrada esperando a que llegara su primo, hasta que vio al joven de cabello corto despeinado, usando delineador tenue, con una de sus horrendas camisetas que él mismo se personalizaba, jeans rotos y zapatillas, si bien a ambos le gustaba la vibra oscura, Bill era más tirando para el lado emo/punk, y Janis para el lado gótico.

—Espero que sí te hayas bañado hoy —bromeó Janis al ver al más alto quien se rió.

—Sí, tuve que cancelar la búsqueda del récord Guinness de no bañarme para dar una buena impresión —devolvió la broma Bill.

—Bueno, tía Simone me contó todo el asunto, así que mantente gris aquí, ¿ok? Debes entender que… Bueno, tenemos una abeja reina, que más bien sería una perra —soltó Janis con cizaña, a lo que Bill la miró confundido.

—¿Qué? —cuestionó Bill, en lo que ambos avanzaban, con el más alto dándole volantes a todos de su banda, incluso si no lo recibían, Bill se los ponía en la cara, mano, comida lo que tuviera a su alcance.

—La escuela tiene algún tipo de monarquía, Tom Trümper es quien la dirige, es un omega insufrible, una amenaza rubia, es… Insoportable, es cruel, se burla de todos, toma tus inseguridades para destrozarte, un abusador incluso sin tocarte un pelo. De algún modo tiene a todos bajo sus pies, muy pagado de sí mismo como si fuera no sé, y sí, es hermoso, incluso si hace que uno deteste el rosa por relacionarlo con él, o que le luzcan sumamente bien las faldas cortas pese a que es un omega varón, pues… Igualmente es peligroso, así que aléjate de él —explicó Janis fastidiada.

—Entiendo, rubio sexy travesti —respondió Bill riéndose, y Janis le golpeó el hombro.

—Hablo en serio, Bill, mantente alejado de ese imbécil si no quieres que te haga la vida imposible —dijo Janis, pero Bill dejó de escucharla porque observó al omega de cabello rubio, minifalda de jeans, una blusa blanca con una casaca corta de cuero rosa encima, usando unos tacones rosados que sólo acentuaban sus piernas largas, depiladas y torneadas, haciendo que Bill caminara en su dirección como si fuera una mosca detrás de la miel, haciendo que su prima se golpeara la frente—. Literalmente lo primero que le digo y lo primero que hace este tarado —se quejó la muchacha.

Bill caminó hasta Tom extendiéndole su volante pero sin decirle nada, sólo observándolo con su arrobadora belleza, sus labios brillantes por el gloss, su cabello planchado y luciendo tan armonioso que Bill realmente sabía que no había visto a ningún omega así antes, así fuera varón, le hacía justicia con su cuerpo a aquellas prendas femeninas, y Tom arqueó una ceja, sonriéndole al más alto.

—¿Se te perdió algo? —inquirió Tom, batiendo las pestañas al notar al alfa punk despeinado y barrerlo con la mirada, percatándose del papel que tenía en la mano, este joven era nuevo porque evidentemente no sabía quién era Tom para acercarse así como si nada.

—Me llamo Bill Kaulitz, pero tú puedes llamarme por teléfono —soltó Bill cuando recordó cómo hablar, guiñándole un ojo incluso, haciendo que los amigos de Tom, tanto Andreas como Georg, se taparan la boca, porque si bien habían muchos que intentaban coquetearle a Tom, nunca ninguno lo había intentado hacer de aquella forma tan confiado de sí mismo, como si fueran iguales, sin mencionar que Andreas notaba que ese chico no era para nada fetch, sería máximo un cuatro, era más bien del tipo que Tom consideraba fracasado, por su forma de vestir y parecía que hubiera perdido una contienda contra el peine.

Tom le sonrió con fingida amabilidad. —¿Löded diaper? Tal vez te equivocaste, es una escuela, no un asilo para ancianos —musitó el rubio en un tono dulce, acentuando su sonrisa y Bill rió, porque entendió la burla hacia que su banda se llame, mal escrito, pañal cargado.

—Es mi banda, precioso. Sería encantador tenerte como groupie en primera fila —respondió Bill, incluso si él mismo había sido de manternerse con perfil bajo en su escuela anteriormente, pidiéndole a Greg, su hermano menor, que también hiciera lo mismo, pero el muy estúpido quería hasta salir en el anuario por resaltar en algo, ahora a Bill en su nuevo comienzo, sólo le interesaba tener la atención de este omega tan atractivo, pese a las advertencias de su prima, porque Tom Trümper definitivamente se veía como una tortura lenta que soportaría gustoso.

Tom se rió esta vez, para luego relamerse los labios, girando levemente la cabeza, cruzándose de brazos.

—No soy groupie de nadie, querido, y mucho menos de alguien que usa más delineador que yo, con permiso —farfulló Tom, para seguir pasando, empujando al alfa, dejando a Bill sonriente.

—¡Te espero allí, Barbie! —gritó Bill, haciendo que toda la gente cuchicheara alrededor sobre lo que acababa de pasar.

Janis se acercó a su primo.

—¿Qué te pasa, Bill? ¿Por qué eres tan estúpido? —preguntó Janis, jalando a su primo del brazo.

—¿Viste cómo me miró? Es un encanto definitivamente. Tan cruel y hermoso… —comentó Bill, para luego suspirar.

—Y tiene novio, aunque ciertamente eso no lo detuvo antes para meterse con alguien más, tienes que alejarte de Tom, Bill. Primero, nunca te hará caso, segundo, actualmente tengo un plan, bueno, una amiga llamada Cady está con él y su grupo, y su intención es destruirlo, principalmente porque se dio cuenta lo perra que es, y porque regresó con su ex, solamente porque se enteró que a Cady le gustaba su ex, así que… Aléjate, Bill —pidió Janis, observando con fijeza a su primo.

Bill frunció el ceño. —Bueno, Tom es muy bello como para tener dos novios, o convencer de que deje a su novio por mí.

Janis lo miró incrédula.

—¿Estás escuchando lo que te digo? Literalmente te quedas con parte de la conversación. ¿Es estupidez o daño cerebral? —inquirió Janis.

Bill chasqueó la lengua y se alzó de hombros.

—Es que realmente no me importa que Tom sea cruel, se ve que lo es, haciendo comentarios pasivos agresivos, y fingiendo inocencia, lo noto pero realmente no me interesa. Es precioso y puedo dejar que él me pisotee con sus tacones rosas cuando quiera —respondió con simpleza Bill, dejando sorprendida a Janis.

—Tú… Realmente me dejas sin palabras, Bill —soltó Janis.

—Bueno, ahora dime cómo llegar a mi aula —repuso Bill, sacando el papel doblado de su bolsillo con su horario.

Janis soltó un suspiro.

Bill se sintió complacido de cómo la primera clase la compartía con Tom, donde intencionalmente se sentó detrás de él, tirándole un papelito hecho bolita para hacer que se girara, y el rubio lo hizo, viéndole con el ceño fruncido mientras el alfa le sonreía.

—El destino quiere que no nos separemos, Tom, hay que hacerle caso —musitó Bill en voz baja.

—Kaulitz, pase al frente para que se presente con el resto —pidió el maestro, haciendo que Bill se levantara y fuera adelante.

Bill observó a todos pero fijó su vista al final donde Tom, guiñándole un ojo, en lo que el rubio hacía un mohín con sus labios.

—Hola, soy Bill Kaulitz, tengo diecisiete años, soy baterista en la banda Löded diaper que tendrá un concierto este sábado en el bar de Lois a las 7 pm, espero contar con su presencia allí, principalmente del hermoso Tom Trümper —habló Bill, volviendo a guiñarle un ojo al omega, en lo que el resto se reía.

—Eh, joven Kaulitz era para que… Bueno, siéntese, por favor —ordenó el profesor, ya que era evidente que eso no había pedido.

Bill le lanzó un beso a Tom, quien apretó los labios, ya estaba empezando a exasperarse con ese alfa, antes de volver a sentarse.

—Ahora sabes mi nombre, lugar y hora, te espero allí, Tom —instó Bill, y el omega se giró para verlo.

—Sigue esperando sentado, Kaulitz, a ver si ese tiempo te sirve para tomarte una ducha y peinarte —farfulló Tom para regresar su vista al frente.

—Tan lindo que te preocupas por mi apariencia, pero sí me bañé, Tom, y mi cabello es rebelde, sólo eso —respondió Bill.

Tom apretó la mandíbula, ¿en serio ese tarado seguía hablándole? Sólo fingiría que no lo oía, lo mismo que solía hacer con las clases, porque en serio le estaba dando ganas de insultar lo abiertamente, porque parecía que de todo buscaba sacar el lado positivo, por más que estaba siendo sutil, no sabía si el alfa era imbécil o qué. Porque sí se percataba que era atractivo, pero no, era un completo fracasado, sería suicidio social el tenerlo para entretenimiento fuera de Paul, que su novio era un alfa mariscal de campo, guapo, musculoso y popular, no que Tom lo amara, no, sino que si bien le aburría su forma de ser y por eso había terminado con él, ahora porque Cady lo encontró atractivo es que quiso retomar lo suyo con él.

Paul y Tom eran la pareja perfecta frente al resto, ambos populares, guapos, y eso era suficiente. Le gustaba la atención que él le daba, y el estatus que tenían, la imagen, las… Apariencias, siempre era mejor así.

Bill Kaulitz no era feo, eso sería mentir, pero era un fracasado, siendo el nuevo, teniendo un estilo emo, luciendo tan desgarbado, delgado, y… Evidentemente su banda sería algo igual de decepcionante. Si bien Tom amaba la atención, no le gustaba que Kaulitz estuviera tan confiado de sí mismo, rebatiendo todo lo que Tom decía para usarlo a su favor.

Tom tenía su equilibrio, la gente le obedecía, lo que él hacía se volvía tendencia, era así, sólo que… Estaba teniendo problemas sí, principalmente con Cady, y ahora este tarado que parecía no entender una negativa.

Kaulitz había ingresado a la escuela en el año ya avanzado, y Tom podía hacerse a la idea de que o era nuevo en la ciudad, o más probablemente, habría sido expulsado.

Todo en él gritaba perdedor, así que Tom decidió mantenerse en silencio, al menos por ahora.

En el receso, Bill observó cómo es que Tom estaba sentado con los omegas con quienes lo vio en la mañana y la muchacha que suponía que también era la amiga de su prima, su primera opción fue sentarse con Janis, pero decidió acomodarse frente a Tom.

—No puedes sentarte con nosotros —soltó Tom frunciendo el ceño al verle.

—¿Por qué no, príncipe? ¿Debo ponerme algo rosa para combinar? Tengo algo rosa si quieres te lo muestro en privado —mencionó Bill sin inmutarse, guiñándole el ojo a Tom con total descaro.

—Sal de la mesa, Kaulitz —ordenó Tom levantándose y apoyando las manos sobre la mesa, en lo que Andreas y Georg se quedaban absortos, con Cady aguantándose las ganas de reír por el aire retador de Bill.

—Así me gustan, omegas que me ordenen y maltraten —farfulló Bill aunque en realidad él era pésimo siguiendo órdenes, y más bien un dolor en el culo tanto para sus padres como hermanos por el mismo problema, pero le gustaba sacarle de quicio al omega, quien se enojó más, haciéndolo notar en su expresión, y cómo gruñó, con el alfa poniéndose de pie y posando sus manos sobre las del rubio, acariciándoselas, haciendo que contrastaran las manos con uñas negras de Bill y las manos con uñas rosas de Tom, quien se soltó de inmediato, dándole una cachetada a Bill.

Todo pasó muy rápido pero es que Tom se sulfuró debido a que Bill lo tocó, y si bien sólo había sido en sus manos, en un gesto gentil, el omega se puso nervioso en lo que lidiaba con la rabia que le daba la insistencia de Bill.

El problema residió en que ambos fueron a detención por ello.

Lo cual parecía contraproducente al tenerlos juntos en el mismo espacio, sin embargo, era como estaban ahora mismo, con Tom cruzado de brazos, enojado porque él nunca había ido a detención, pero es que también no le habían sacado de quicio al punto que hizo Bill, quien todavía tenía la mejilla rojiza con la marca del golpe de Tom, y sólo pensaba que sí le escoció el golpe, no obstante, su “preocupación” era más que nada porque apenas era su primer día y ya estaba en detención, por lo que Bill no quería ser expulsado, tendría que ser más cuidadoso, porque ir a la escuela militar era algo que no se le antojaba porque significaría que dejaría la banda, así que Bill pensando en ello es que soltó un suspiro.

—Perdón por tocarte —mencionó Bill, haciendo que el rubio lo viera.

—No me hables, eres desesperante —respondió Tom con fastidio.

Bill observó a Tom, realmente era precioso, sólo era más que evidente que él no estaría nunca con alguien como él. Bill le había dicho a Greg que habían muchos omegas que le decían que no les gustaba pero sí sentían algo por él, no obstante, la realidad del asunto es que Bill sabía que si bien le gustaron varios omegas, no es que le correspondieran, la diferencia es que a él le daba un poco igual… Aunque con Tom no, era como si notara algo dentro de ese enojo, gustándole demasiado el omega, al punto de dejarse someter por él porque encontraba gusto en hacerlo enojarse, en ver qué no le era indiferente, así fuera para que se quejara de él.

—Pues estaremos aquí un buen rato, ¿no crees que al menos deberíamos conocernos un poco mejor? —cuestionó Bill, porque estaban encerrados y solos en un aula vacía.

Tom lo vio nuevamente con fastidio.

—No estaría aquí en primer lugar si no hubieras sido tan tarado de ponernos en esta situación —se quejó Tom.

—Pues sí, pero el hubiera no existe, ahora estás aquí, Tom. Así que dime más de ti, si quieres yo empiezo… Tengo dos hermanos menores, la banda que ya te dije, la cual yo formé, y amo cómo se te ven las piernas con esa falda —halagó Bill, sonriéndole a Tom, quien se cruzó las piernas, apretándolas, el omega sentía rabia pero también un deje de excitación en el que Bill fuera adulador con su físico, pero no, debía intentar pensar en otra cosa, porque Bill era un perdedor, y Tom tenía a Paul, quien era el novio perfecto, un alfa que sí podía presumir a diferencia de Kaulitz.

—Eres tan desagradable, la epítome del mal gusto, no te soporto, Kaulitz —escupió las palabras Tom, con fastidio en su semblante, porque quería convencerse de que sólo le desagradaba, mientras que miraba con fastidio al alfa.

Bill ensanchó más su sonrisa, aunque esta vez no lo tocaría, le daba gusto ver cómo es que Tom no era indiferente frente a sus molestias.

—¿Pero por qué no me vas a responder, Tom? Mira que no puedo tener tan mal gusto si me encantas tú —arguyó Bill, apoyando su rostro contra su palma, observándole y el ceño fruncido del rubio se acentuó más.

—¿Qué te hace creer que vas a tener una oportunidad conmigo, Kaulitz? —interrogó Tom, volviendo a cruzar sus piernas, más lentamente esta vez, para que la falda y el movimiento distrajera al alfa, quien se percató en la prenda de encaje que llevaba debajo el omega, tragando saliva, sí, Bill se puso nervioso ante aquella insinuación que fue tenue, porque sólo fueron unos instantes para que el rubio recobrara el control de la situación, sonriéndole de medio lado.—Mírate, te sonrojaste y por el bulto en tus pantalones es más que evidente lo que sucedió. ¿En serio crees que te voy a hacer caso, Kaulitz? —inquirió el omega, Bill levantó su vista hacia los ojos color chocolate del rubio, quien tenía ese cinismo retratado en ellos.

Y es que claro, Bill le coqueteaba de forma torpe, sin embargo, fuera de ello, la realidad era otra, y es que era virgen a sus diecisiete años, y entonces verle las bragas y muslos internos a Tom evidentemente lo había excitado, haciendo que sintiera el bochorno, sonrojándose pero manteniéndose en silencio. Era un tanto humillante la verdad, el que con sólo un poco de piel expuesta se hubiera puesto así, pero es que Bill lo sabía, que se la pasaba masturbándose en su habitación no sólo en su rut, sino por tener las hormonas alborotadas de por sí como todo alfa adolescente.

—Oh, mira, sólo tenía que hacer eso para que te calles, de haberlo sabido antes pues me habría agachado sutilmente con anticipación… Porque te ves mejor así, Kaulitz, en silencio, todo humillado como cachorro apaleado porque se excitó al verme la ropa interior —se burló Tom, riéndose para estirar su pierna, presionando su tacón Jimmy Choo sobre el bulto de la entrepierna de Bill, quien siseó cuando el omega hizo una leve presión similar al pisar pero no con toda la intención de lastimar, por lo que era un dolor manejable, sin embargo, que al mantenerse constante, que era lo que Tom hacía, pisándolo y frotándolo, consiguió que la excitación de Bill aumentara, logrando que se sobrestimulara por aquel contacto para finalmente que el alfa manchara los pantalones al haberse corrido y anudado en sus jeans rotos—. Sólo un poco de jugueteo y te viniste en los pantalones… Definitivamente no sabrías qué hacer conmigo si tuvieras la oportunidad, Kaulitz —terminó por decir para bajar su pie.

Tom había disfrutado hacer que se corriera sin tocarlo directamente, incluso por encima de la ropa, sólo que también gozaba con el hecho de verlo agitado, sonrojado y avergonzado por haber sido tan insistente pero virgen al fin y al cabo, por lo que se corrió rápido con un poco de contacto ajeno a su mano.

Tom mismo no es que se hubiera acostado con muchos, aparte de Paul que era con quién había perdido parte de la virginidad, porque ya para eso le había hecho mamadas a Alex, quien también lo dedeó pero no pasaron a más de eso, luego de ello es que en sí se acostó con Paul, y finalmente lo engañó con Julien, pero fuera de ellos, no se había acostado con otra persona, ya que prefería mantenerse con la imagen de ser poco accesible, dejándole la visión de ser un omega fácil a Andreas que era más zorra que nada, o Georg, que se había comido hasta su primo Gustav.

Sin embargo, Tom sabía perfectamente cómo seducir y enloquecer a las personas, indistintamente de su casta, porque hasta omegas habían caído rendidos a él, y era consciente de que en sí presionarle el pene a Bill en la escuela aparte de arriesgado, por si alguien entraba y los veía, pues era una actividad sexual, dónde Tom se veía involucrado aunque no hubiera usado las manos o sus pies sin zapatos, que sí se lo pidieron una vez, que masturbara con sus pies desnudos.

Tom lo había hecho con el fin de humillar a Bill, era cierto, sin embargo, igualmente para disfrutar también de tener una interacción con Bill que no fuese de forma directa.

Bill se acomodó la mochila sobre su entrepierna, evidentemente tendría que ocultar aquella mancha, como si con ello lo hiciera menos real, aunque estuviera sumamente incómodo por estar pegajoso dentro de sus pantalones. No miró a Tom en lo que restó del tiempo de detención.

A la salida, es que siguió poniéndose la mochila encima para casi correr a su casa, necesitando una ducha con suma urgencia.

Pero el asunto es que cuando Bill estaba bañándose luego se haber dejado su ropa en la lavadora, no porque fuera la persona con más iniciativa del mundo, simplemente para no tener que darle explicaciones a sus padres de por qué tenía semen cuando vino de la escuela… Sin embargo, al estar bajo el chorro del agua, se percató que Tom si bien lo había humillado, también lo había tocado incluso aunque no fuera con sus manos.

No era quizá una correspondencia como tal, no obstante, Tom lo había masturbado y Bill se había corrido, así que con ello quería decir que tenía oportunidad, por lo que se sintió envalentonado por ello.

Tom en realidad tenía en sus fosas el olor de Bill cuando se excitó, así que se masturbó recordándolo, al inicio con culpa, porque era un fracasado estúpido, que incluso al querer buscar el nombre de la banda, se fijó que sólo fueron conocidos porque durante su presentación, grabaron a una señora bailan efusivamente al ritmo de la música, la cual sonaba nefasta con sólo mucho ruido.

Finalmente cedió a sus instintos, pensando en cómo se habría sentido tocar la hombría de Kaulitz con su mano directamente, o beberse su venida…

Tom siguió jalándosela en lo que se metía los dedos, gimiendo al estremecerse por ello, claro que podía llamar a Paul o incluso a Julien para desfogar sus ganas, sólo que Tom no quería tener los aromas de las feromonas de otros alfas que lo distrajeran de su fantasía, donde recordaba el café que desprendía Kaulitz, y cómo es que se intensificó cuando se corrió.

Recordando también su rostro al venirse.

—Maldito y estúpido alfa fracasado… —habló Tom en su jadeo, para quebrar su cuerpo, corriéndose fuertemente con sus piernas temblando, su interior húmedo latiendo contra sus dedos, y su esencia blanquecina manchando sus dedos al haberse acariciado el miembro.

Tom se detestaba por gustarle alguien así, lo único bueno es que nadie lo sabía.

Bill no dejó en paz a Tom, con renovadas fuerzas es que siguió molestándolo, sin dejar de pensar que Tom sentía algo por él aunque no lo dijera nunca por vergüenza o lo que fuera.

Tom estaba fastidiado porque se supone que él lo había humillado, de hecho hasta se fue corriendo cuando terminó el tiempo de detención, así que no entendía por qué estaba nuevamente molestándolo como si no hubiera pasado nada.

—¿No te cansas de hacer el ridículo? Mírate y mírame, Kaulitz, ¿en serio tengo que señalarte lo obvio? —interrogó Tom en voz baja, presionándole su dedo en el pecho del alfa, quien se rió de medio lado.

—Me miro al espejo, y veo al alfa que fue masturbado por Tom Trümper en detención, entonces sí noto lo que es obvio, que te gusté lo suficiente para que fueras infiel a tu noviecito conmigo en la escuela —respondió Bill en voz baja igual que Tom, pero con esa sonrisa cínica y mirada retadora, que hizo que Tom se enfureciera, frunciendo el ceño y sonrojándose por la rabia, para chistarle.

—Eso fue… Obra de caridad, para humillarte, no es algo que se va a repetir, Kaulitz, así que cállate y no lo digas en voz alta —advirtió Tom al alfa.

Bill se rió burlesco.

—¿En serio? ¿Vas a llamarlo obra de caridad? Pues déjame dudar de que no se va a repetir, porque si tanto asco te diera, no lo hubieras hecho en primer lugar, no has hecho eso con ninguna de tus “víctimas”, Tom —señaló Bill con retintín y Tom apretó sus puños, gruñendo para luego irse, con el cabello largo moviéndose al viento en lo que sonaba el taconeo del rubio—. Me ama definitivamente —soltó para sí mismo el alfa, en lo que algunos miraban curiosos la interacción que habían tenido.

El tema es que Tom no podía alejarse del todo del alfa, porque Bill ni siquiera se sentía amenazado por Paul cuando estaba sujetándolo por la cintura, no es que su novio de por sí tuviera un sentido de posesión sobre él como omega, ya que mantenía más bien la mentalidad de que estaban regresando porque Tom quería, y que con ello se comprometía a respetarlo y… Porque Bill de por sí no es que tuviera el físico como para ponerse de tú a tú con Paul, ya que el alfa atleta podría romperle las costillas de un sólo puñetazo.

El tema es que Paul en realidad era más calmado al respecto, y también… Porque no sabía que Tom lo engañó, es decir, se lo habían dicho, pero no tenían pruebas, y por lo mismo es que Paul había creído que su ex, ahora nuevamente su novio, era inocente, ya que de por sí siempre habían hablado sobre Tom, inventándose lo que fuera, así que era difícil saber qué cosa era verdad o falso.

Igualmente Tom no había demostrado interés en Bill, al menos al parecer de Paul, así que por eso es que se mantenía al margen, centrándose en sus cosas, que era básicamente intentar mejorar un poco en sus estudios para conseguir al menos un promedio aceptable que le permitiera aplicar a la beca deportiva.

Caso aparte es que Bill estaba cobrando sorpresivamente notoriedad en la escuela, porque había gente que ubicó a Bill por su banda en la presentación en aquel bar de mala muerte, y decían que de hecho aquella música era tan mala que era buena, porque fuera de su vocalista que parecía podría ser el padre del resto de los miembros por su edad, la música era lo suficientemente buena para tener “algo” que movía al público, y que por ende, le dio motivo de que si bien Bill no era popular ni por asomo, al menos sí fuera considero digno de ser invitado a ciertas reuniones, por lo mismo es que Tom no podía librarse de encontrárselo incluso fuera de la escuela.

El tema era que Tom no sólo estaba estresado por el tema de Bill, sino que quería perder un poco de peso, y Cady le dijo que tenía unas barras energéticas que tendrían quemaban calorías, pero era como si tuviera el efecto contrario, haciendo que le creciera el trasero, caderas y muslos, consiguiendo que terminara usando buzos de Juicy Couture, que ni siquiera eran de la talla de su madre, es decir sentía que estaba horrible, llegando al punto de comprar por stock de talla y no por color, por lo mismo es que lo desterraron de su mesa en la cafetería a no cumplir con el código de Las plásticas de “los miércoles se visten de rosa”, pero es que el buzo negro era el único que había de su talla, y que disimulaba su figura, pero Georg fue tajante con cumplir las reglas.

Era como si Cady estuviera sacándolo de su puesto como reina de la escuela, ya que Andreas y Georg estaba siguiéndolo, hasta el punto de ponerse en su contra y… Claro, Tom era plenamente consciente de que sí había sido una perra cruel con ellos, burlándose a su costa, y poniéndolos unos contra otros, sin embargo, ahora se le había volteado la situación por completo, haciendo que Tom se derrumbara en un salón vacío luego de haber sido rechazado en el comedor, definitivamente Tom no iba a llorar en público, sólo que sí se sentía por completo desmoralizado.

Paul había terminado con él también, diciéndole que nunca iba a cambiar su forma de ser superficial, y ahora Cady estaba casi sobre él.

A Tom le gustaba tener el control, lo había tenido desde siempre, era lo único a lo que podía aferrarse. Tom había crecido en una casa donde desde pequeño le habían enseñado a hacer dietas, arreglarse y lucir fabuloso como omega que era, que el dinero y ser hermoso era todo lo que necesitaba para lograr lo que se propusiera, su padre no le cuestionaba nada de lo que él pedía desde niño, siendo muy consentido, su madre tampoco, aunque era molesta en ocasiones. Había sabido sacar provecho de que le daban siempre lo que pedía hasta el punto de quedarse con la habitación de sus padres, desplazándolos a la suya.

Pero… Sí veía que otras familias tenían esa “unión”, de la cual él carecía, comidas juntos, afecto físico, el apoyarse sin ser coaccionados, cosas que a Tom le parecían ridículas, aunque secretamente los envidiara.

Entonces el recibir la atención era algo que disfrutaba en demasía, que él fuera como una reina en la escuela, era algo que a Tom le encantaba, transgredir todo, haciendo que se volviera tendencia como si nada, y… Ahora se desestabilizaba todo lo que había poseído alguna vez, ¿y qué era Tom si no tenía su séquito ni la misma popularidad en la escuela, si hasta su físico se había visto afectado? ¿Qué es lo que era? No era… Nadie.

Volvía a sentir las carencias apretarle la garganta hasta el punto de sentirse asfixiado, por lo mismo es que metió en aquel aula que sólo era un espacio inútil porque nadie la usaba, y soltaba llanto de frustración, con el rímel corriéndose, evidentemente luego tendría que arreglarse el maquillaje, pero ahora sólo necesitaba soltarlo, y quería gritar, pero no podía hacerlo o llamaría la atención, y sería de forma negativa, para que todos supieran que Tom en realidad tenía un punto débil y no, no podía demostrarlo.

Sin embargo, no tuvo mucha suerte, porque la puerta, a la cual le puso seguro, sonó por un traqueteo y se abrió de par en par, mostrando a Bill allí, Tom se tensó, pero inmediatamente sacó su pañuelo para secarse las lágrimas, no queriendo que Bill notara que estaba llorando, aunque ciertamente el molesto alfa no había divulgado lo que habían tenido el día en que se quedaron en detención, por lo mismo es que era… Sorpresivamente la persona que representaba un menor peligro de haberlo hallado en aquella situación, se fijó que Bill tenía una horquilla en la mano, que se metió al bolsillo y se acercó hacia él.

—¿Qué quieres? —inquirió Tom, fingiendo que estaba como si nada, aunque sus ojos estuvieran rojizos, al igual que su rostro y su voz algo gangosa, denotando que había estado llorando.

—Que te vi irte afectado de la cafetería y por eso vine, ¿qué pasa, bonito? —preguntó Bill, jalando una silla hasta ponerla al costado del asiento de Tom, sin respetar el espacio personal, para mirarlo directamente, siendo el alfa más alto, igualmente bajó la cabeza para observar al rubio con preocupación, Tom se estremeció por ello.

¿Bill se preocupaba? ¿Por qué?

—¿Qué te importa? —cuestionó Tom, intentando sonar cruel pero sin la misma determinación que hubiera tenido si de verdad habría estado bien y no lidiando con un colapso nervioso en aquel instante.

—Has estado llorando, hermoso —señaló Bill, sujetándole las mejillas a Tom, quien quiso empujarlo, pero el alfa, lo apretó contra él, abrazándolo, acariciándole el cabello rubio, en lo que el omega empezó a removerse, golpeándole hasta que al sentir ese agarre fuerte sin segundas intenciones, ese cuerpo cálido apretándolo protectoramente… Se volvió a romper, sollozando nuevamente—. Suéltalo.

—Cállate —se quejó Tom, aunque sí dejó de golpearlo, apoyando sus palmas sobre el pecho del alfa, sintiendo su aroma contra su nariz, sin dejar de llorar.

Bill siguió acariciándole el cabello hasta llegar a su espalda y hacer movimientos circulares en ella, buscando que Tom se desahogara, que sabía que estaba empapando su camiseta, pero no le interesaba. No lo había notado bien en la cafetería, parecía a simple vista que iba a sacarle un ojo a alguien, enojado, pero Bill lo veía más allá de ello.

Parecía una crisis, y por eso es que decidió seguirlo, usando la horquilla que le había robado a su madre, ya que le había ayudado en más de una ocasión. Cuando notó sus ojos brillantes, sabía que Tom había llorado, y ahora seguía haciéndolo. El omega era cruel, lo sabía, pero también habían sucedido muchos cambios por lo que Bill se había podido percatar.

—No tienes que ser fuerte todo el tiempo, belleza. No sé lo que te está pasando, y entiendo si no quieres decírmelo, sólo… Estoy aquí, ¿está bien? Así sea sólo para ser un hombro donde llorar —mencionó Bill en tono tranquilizador, y Tom se separó levemente de él, para verlo con fastidio en su expresión.

—Yo no necesito tu lástima, no necesito nada de un fracasado como tú, no… —habló Tom atropelladamente, pero Bill lo tomó por las mejillas nuevamente para acortar la distancia y besarlo, con el rubio correspondiéndole de inmediato, subiendo sus manos hacia su terrible cabello despeinado, suspirando al momento de que sus labios chocaron, se sentían suaves, y Bill no tenía mucha experiencia besando, se notaba, sin embargo, Tom igualmente estaba guiándolo en aquel momento, siendo él quien succionó su labio inferior, y luego Bill le mordió el suyo, dándole pie para que jugaran con sus lenguas, en un beso sabor a sal por las lágrimas de Tom.

Pero Tom hallaba consuelo en aquel gesto, en los labios del alfa y sus manos que le acariciaban el rostro, que lo soltaron para apretarle la cintura, pegando sus pechos, sin separar sus bocas… Bill lo sabía, era un beso intenso, y que tenía la carga de aquella tensión que habían tenido desde que se conocieron, no obstante, también era un momento donde ambos estaban conectándose, Tom sintiendo que en efecto, Bill con su preocupación, que distinguía que no era lástima, sólo que… No estaba habituado a que hubiera alguien que genuinamente tuviera un interés en él como persona, con preocupación, palabras de aliento, tratándolo como alguien que no fuera sólo una imagen perfecta o alguien de quien se podía sacar algo, ni siquiera le pedía que le contara, sólo estaba allí para él, y Tom estaba sintiéndose terriblemente afectado por aquel nivel de entrega.

Jugar con la lengua perforada del alfa fue algo que hizo que su estómago se apretara, esos labios gruesos, su olor… Bill era un fracasado, y Tom estaba disfrutando besarse con él, a oscuras en un salón abandonado, sin que nadie lo supiera, como el momento que habían compartido en el aula durante la detención, siempre a escondidas, siempre su pequeño y dulce secreto… Dulce, no era dulce, de hecho Bill olía a café, pero a Tom le encantaba.

Cuando se separaron por aire, viéndose acezados con los labios hinchados por el besuqueo, y Bill con las manchas de su labial rosa sobre los suyos, haciendo que Tom terminara por reír ante cómo lucía el alfa, una risa carente de malicia, sólo llena de diversión.

—Me gusta verte reír, Tom —musitó Bill, relamiéndose los labios, que aún sabían a la cereza del labial de Tom, porque sabía que era una risa de verdad y no cínica o fingida, no.

Tom sacó su espejo de bolsillo de la carta, haciendo que Bill se viera con las manchas de labial.

—Te queda bellísimo el rosa —soltó Tom en tono de evidente burla.

—Eh, pues me veo genial —bromeó Bill, alzándose de hombros, en lo que se limpiaba el labial con la mano.

—Déjame hacerlo por ti, inútil —ordenó Tom en un tono de reproche que no tenía la misma intensidad de antes, cuando realmente estaba buscando insultarlo para ofenderlo, sacando un tissue y sacándole el labial de los labios y parte del rostro, con Bill observándole con fijeza, embelesado ante la atención y concentración que demostraba el omega.

Tom era precioso así fuera cruel, y por fin lo había besado, había probado sus labios, incluso aunque hubiera sido por callarlo, sabía que lo adoró y que Tom le correspondió.

—Listo, no puedo hacer mucho por lo demás, ya estás hecho un desastre igualmente —comentó Tom, quien procedió a limpiarse frente al espejo para arreglar su maquillaje.

Había un cómodo silencio entre ambos, y Bill le acarició el muslo a Tom, aprovechando la cercanía.

—La ropa negra también te sienta bien, ¿será que algo sí te quede mal? —interrogó Bill.

—Estoy horrendo ahora, es lo… Único que me queda —musitó Tom, sintiendo el malestar por haber engordado.

—¿Horrendo? No, no usaría esa palabra para describirte, y si has engordado no lo noto la verdad, porque lo único lo único que se me hace gorda es mi polla al verte —comentó Bill con naturalidad, sonriéndole al rubio, quien puso los ojos en blanco aunque sí le había causado gracia la ocurrencia que había dicho el alfa—. ¿Estás así porque el fortachón terminó contigo? Él se lo pierde.

—No es sólo eso —se sinceró Tom, era difícil ser honesto, más cuando uno vivía a base de apariencias y superficialidad, pero de algún modo, estaba lo suficientemente cómodo para darle al menos aquella respuesta, que estaba saturado por varias cosas, como su peso, el sentirse desplazado, su inseguridad, y pérdida de poder, eran demasiadas cosas qué procesar.

—¿Y quieres hablar de eso? —inquirió Bill observándolo con sus ojos delineados, y Tom quería hacerlo, quería contarle sus miedos, pensar en decírselo a alguien de confianza que no lo juzgara, pero, ya se había abierto bastante con él, había correspondido a su beso en un momento de fragilidad, y no estaba insultándolo lo suficiente, sin mencionar que alguien podría fijarse en la puerta abierta.

—Esto no pasó, Kaulitz, adiós —soltó Tom, levantándose, y saliendo con rapidez del aula.

Bill soltó un suspiro. Quizá otro día se lo diría.

Para la fiesta de Halloween, Tom sólo quería demostrar que había superado a Paul, fue en cierta forma incómodo tener que comprar disfraz de una talla que no era la suya, sino dos tallas más, y él se enojaba porque era de lo más humillante hacerlo, lo único es que vestido con un body con corset, para acentuar su cintura y disimular el vientre que se estaba notando, teniendo la excusa de que era un conejito, sólo con medias y orejas fuera de lo demás, atrajo toda la atención.

Y Bill estaba allí, maldita fuera su suerte.

Se suponía que luego de aquel beso, fingieron que no pasó nada, sin embargo, se habían vuelto a besar, y Tom siempre huía, aunque fuera más que nada el que buscará huir de su propia cabeza, sentimientos y demás, siempre negando el tuviera algo con Bill, quejándose de lo perdedor que era, incluso aunque no tuviera su séquito, buscaba dejarlo bien en claro, mientras que Bill le bromeaba sobre que frente a todos Tom lo odiaba, bien que disfrutaba besarlo a escondidas, incluso lubricándose porque Bill podía oler la excitación del omega, aunque no hubieran hecho más que besarse un rato a escondidas.

Tom estaba soltero y Bill igual, sólo que su objetivo era demostrar que seguía siendo él… Tom Trümper, el más popular y cotizado.

Igualmente no pensó bien las cosas, por lo que en un momento dado, se metió al baño, mojándose el rostro con cuidado de no arruinar su maquillaje porque estaba muy caliente y tenso, intentando mantenerse ecuánime frente a Paul, aunque no lo amara, le era difícil el soltar, y más porque en esta ocasión no había sido Tom el que le dijo para terminar sino Paul.

Cuando entraron al baño con él aún dentro, Tom se enojó, pero era Bill.

—Olvidaste poner el seguro, conejito sexy —acusó Bill, que en sí lo habían lanzado dentro del baño.

Tom arqueó una ceja. —¿Eso te habría detenido?

—Touché, pero no, bombón, en esta ocasión no vine por decisión propia —respondió Bill.

—¿Te encerraron aquí por tu disfraz tan elaborado? —cuestionó Tom en tono de burla, ya que Bill no tenía ningún disfraz, sólo había engrosado más su delineador.

—Es que no entienden la vibra de que me haya disfrazado del baterista de Löded Diper —respondió Bill, alzándose de hombros y Tom rió.

—Vaya, te disfrazaste de ti mismo, definitivamente muy original —soltó Tom en tono de mofa, y Bill lo tomó por la cintura, pegándolo hacia él con una sonrisa en sus labios.

—¿Pero eso no te gusta? —cuestionó Bill respirándole sobre la boca, con Tom sujetándolo por los brazos, que si bien Bill era delgado, tenía los brazos un poco más trabajados por tocar la batería, así que el rubio le dio un apretón.

—Jamás he dicho que me guste algo de ti, Kaulitz —farfulló Tom contra los labios de Bill, ambos mirándose con intensidad, y el alfa se relamió los labios.

—No necesitas decírmelo para saberlo, Tom, cuando nos besamos y huelo a orquídeas es porque te gusto tanto que te pongo así —arguyó Bill y Tom lo sabía, que soltaba sus feromonas buscando atraer al alfa, era algo inconsciente, de su propia naturaleza de omega al estar excitado, no tenía sentido negarlo.

Bill entrecerró los ojos, notando el leve brillo en los contrarios, por lo que arqueó la ceja.

—¿Ibas a llorar otra vez? —interrogó Bill.

Tom apretó sus labios.

—No —respondió Tom porque no iba a llorar sólo quería relajarse un poco al sentirse saturado por cómo no parecía ser el centro como normalmente pasaba.

—¿Será posible que me dejes entrar en tu cabeza? ¿Qué es lo que te está afectando tanto, lindura? —cuestionó Bill.

Tom pensó en sólo besarlo y así mantenerlo callado, pero no, soltó un suspiro observándolo para girar el rostro.

—Siento que estoy fuera de control… Suena algo irrisorio pero el control me da calma, y subí dos tallas por más que sigo la dieta, me terminó el imbécil de Paul, Georg y Andreas me dejaron de lado por seguir a Cady, y… Todo parece que se me escapa de las manos. Con la única persona que puedo hablar y ser yo misma es contigo, Kaulitz, eso ya debe decirte lo desesperante que es mi situación —terminó por decir Tom para ver a Bill.

—Lo que noto es que te sientes solo, que igualmente ya sea karma o lo que sea está llegando a ti. Eso es lo de menos, sólo debes dejarlo fluir, precioso. Sobre el peso, realmente sigues siendo sexy, y sería un ciego quien no lo vea, sobre tus amigos, si se fueron porque fuiste una perra con ellos podrías pedirles perdón, e intentar entender que una amistad no es sólo algo unilateral de recibir y ya, es más cómo apoyarse mutuamente, y sobre tu ex la verdad me da gusto, porque si bien no habría tenido problema alguno de ser tu amante, al menos así no hay culpas cuando nos besamos a escondidas… Y sobre el control es la cosa más engañosa que existe —explicó Bill, recordando alguna que otra cosa que le habían dicho sus padres y que tenía relación con la situación que estaba atravesando Tom, quien lo miró sorprendido porque no esperó escuchar algo así de él.

—¿Qué otras cosas ocultas en ti, Kaulitz? ¿O sólo es un milagro de Halloween? —chanceó Tom aunque sabía que mi dicho por Bill era algo que poseía sentido.

Bill chasqueó la lengua para poner los ojos en blanco.

—Puedo darte muchas sorpresas si me lo propongo, Tom, ya sabes que las groupies desesperadas dan una buena oportunidad para experimentar —expuso Bill, jactándose sobre sus hazañas, y Tom rió.

—¿Entonces quién se corrió con una pisada en su pene en realidad no es virgen sino un casanova? —increpó Tom arqueando una ceja.

—Claro —cedió Bill sonriéndole.

—Entonces compláceme si puedes, Kaulitz —le retó Tom con el fuego en sus ojos, aunque también lo hacía arder por dentro, en lo que ambos estaban atorados en el baño porque trabaron la puerta para que Bill no saliera sin saber que estaba ocupado, y Tom quería usar esa excusa para tener más de Bill, lo necesitaba tanto, los besos sólo habían sido la antesala de todo lo que querían hacerse mutuamente, y ahora era tiempo.

Bill bajó sus manos hasta el trasero de Tom, quien dio un respingo bajo su toque, con Bill jugando con la colita pomposa se su disfraz para volver a besar a Tom, colándole la lengua dentro de su boca, jugando con su piercing en ella contra la lengua hábil de Tom, quien se moría por chupársela a Bill, quizá después.

Las manos del baterista siguiendo apretando el trasero formado de Tom, en lo que ambos frotaban sus pelvis una contra la otra, haciendo que empezaran a endurecerse dentro de sus prendas, con el interior de Tom lubricándose frente a aquella estimulación.

Se separaron por aire, cuando ambos estaban llenando aquel ambiente de sus feromonas, acezados y ansiosos por más.

Bill le lamió el cuello a Tom, haciendo que él gimiera, amortiguando aquellos sonidos con la bulla de afuera.

El omega se separó de Bill, apoyándose contra él lavabo, quitándose el broche de la parte inferior de su body, viéndosele en el espejo, observando no sólo su propio reflejo, sino también a Bill con los labios entreabiertos.

Era una clara invitación, y Bill se puso de rodillas alzando la parte trasera del body, y bajando las bragas negras que tenía debajo, separando las nalgas del omega, hundiendo su nariz en medio.

Cuando Bill presionó su lengua sobre el fruncido orificio, es que Tom jadeó más fuerte, pensó que Bill iba a follárselo, no que iba a comerle el culo, aunque evidentemente no se quejaba, se mordió el labio inferior, cuando el alfa comenzó a chupar sus fluidos, sin saber bien qué hacer, pero dejándose llevar por su instinto, saboreando el almizcle del omega, cómo se estremecía contra su lengua, en lo que delineaba la zona, y disfrutaba de apretar los globos de carne que era su trasero.

Bill estaba con una erección apretada en los pantalones pero no podía dejar de tocar el trasero de Tom, sin parar de lamerlo, sólo unos instantes para respirar, y volvía a meterse, ahora jugando con lengua, con Tom empujando su culo contra la cara de Bill, empezando a masturbarse mientras Bill seguía lamiéndolo.

No iba a durar mucho más.

—¿Tom, estás ahí? —se escuchó del otro lado.

Tom se paralizó por aquello pero no dejó que lo limitara, aferrándose al borde del lavabo.

—¡Sí! Estoy aquí ocupado —respondió Tom con la voz apretada.

—Me dijeron que encerraron aquí a Kaulitz, ¿está contigo? Lo busca su prima —explicó quién estaba detrás.

—Sí, que se lleven a este indeseable ya no… ¡Soporto! —gritó Tom lo último porque Bill le succionó bien los esfínteres hasta que Tom se corrió contra su mano.

—Voy por la llave —avisaron del otro lado.

Tom acezado se lavó la mano, junto con sus partes íntimas, antes de volverse a vestir y arreglarse el maquillaje, girándose a ver a Bill con el bulto dentro de sus pantalones.

—Mira ya nos van a sacar, no era la idea que tenía en mente cuando te dije que me complazcas pero digamos que no me quejo —farfulló Tom en voz baja, sacando su perfume para ocultar sus feromonas y así disimular que estuvo teniendo sexo con Bill en el baño.

—Supongo que estamos a mano porque la otra vez sólo me corrí yo, aunque me encantó probarte —halagó Bill que aún tenía los labios y quijada mojada de los fluidos de Tom.

—Lávate que van a abrir pronto —ordenó Tom y Bill le obedeció.

Cuando abrieron la puerta, no se veía nada sospechoso y los dejaron salir, aunque igualmente las personas empezaron a hablar de qué es lo que hicieron en aquel momento.

Cuando Tom se enteró que Paul había rechazado a Cady en una fiesta que organizó la muchacha y a donde no la invitaron, con Paul diciéndole que Cady era igual a Tom… Y que en sí Tom nunca iba a bajar de peso, sólo subir porque las barras energéticas que estaban en otro idioma en realidad eran para subir de peso, es que Tom enloqueció.

El “Libro de la hoguera” que había escrito con fotos y descripciones venenosas sobre cada alumno de la escuela, pensamientos que soltaron con Georg, Andreas e incluso Cady, aunque mayormente fuera liderado por Tom, por los chismes y habladurías que habían, lo sujetó, poniéndole un montón de pestes a la última hoja juntamente con su foto, para después sacarle copias y entregárselo al director, fingiendo ser una víctima más de aquella situación, y que las únicas personas que sus nombres no estaban allí eran Georg, Andreas y Cady.

El director definitivamente no se tragaba el papel de víctima de Tom Trümper, sin embargo, tenía que proceder como correspondía con las pruebas que tenía por ahora.

Tom lloró para aumentar su papel de pobre víctima, en lo que veía complacido cómo es que llamaban a sus examigos con el director, pero también desatando todo el escándalo cuando las copias las regó por toda la escuela, poniéndolos a todos contra todos, disfrutando ver cómo ardía el mundo.

—Yo… Te dije que el karma existe, Tom, ¿por qué lo hiciste? —increpó Bill al costado del rubio que observaba cómo se peleaban entre todos.

—Porque ellos merecían arder conmigo —soltó Tom.

—Voy a encargarme de que no te pase nada, precioso. Porque estoy es muy peligroso, incluso para ti, principalmente para ti porque eres quien está creando todo esto —arguyó Bill, para luego dejarlo.

Tom no comprendió por qué le decía que iba a cuidarlo pero luego se iba, pero no importaba, él estaba desde lo alto, y caería sí, pero todos con él.

El director estuvo a todos de sus enfrentamientos para pedirles que fuera al gimnasio para una charla, que fue emotiva hasta cierto punto, con el resto diciendo sus errores, menos Tom, él no fue capaz de asumir su culpa, aunque ciertamente Cady tampoco lo hizo, incluso Georg y Andreas fueron capaces de disculparse con todos.

El tema era que Cady sólo quería dárselas de mosca muerta, la inocencia personificada cuando no era así. Al menos Janis tuvo los huevos de decir directamente que desde el inicio le pidió a Cady que hiciera un complot sacándole información y demás a Tom, Janis, la prima de Bill, sin saber que su primo le comió el culo en el baño.

Pero cuando todos salieron, Tom fue corriendo en dirección a Cady.

—¡¿Te crees superior o inocente, Cady?! ¡Prácticamente le rogaste a Paul que te hiciera caso y ni habiendo terminado conmigo te dio importancia! La gente dice que eres mi copia, pero sólo compartimos casta porque… —despotricaba Tom contra la omega en medio de la pista.

—¡Rubio sexy, métete! —ordenó Bill con su voz de alfa, Tom se giró, fijándose que el muchacho estaba en su camioneta destartalada, habiendo abierto la puerta del copiloto.

—¡No me des órdenes…! —rebatió Tom, quién sí se había estremecido por la voz de alfa de Bill.

—¡Hazlo ahora! —repitió la orden Bill, Tom se fijó en Cady y optó por subirse, con Bill acelerando, fijándose ambos cómo al ponerse en el otro carril, un autobús pasaba rápidamente.

Dejando a Tom y Bill sorprendidos porque si Tom no se metía a la camioneta habría sido arrollado por él.

—Eso estuvo muy cerca —mencionó Bill observando a Tom en lo que conducía.

—¿Cómo sabías qué…? —cuestionó Tom.

—El karma regresa fuerte, y decidiste seguir siendo una perra pese a todo. Necesitaba que nos fuéramos rápido para liberarte de aquella situación en que te metiste, por lo que fui a traer mi camioneta, así que de nada —barbotó Bill.

Tom soltó un suspiro, en lo que procesaba en silencio el qué hubiera pasado si era atropellado, muriendo o quedando cuadripléjico, no sonaba como un futuro prometedor.

Se mantuvo en silencio incluso cuando llegaron a la casa de Bill.

—¿Sientes que valió la pena todo lo que hiciste? —preguntó Bill sacándolo de su ensoñación.

—No, creo que… Recapacité. Este sería mi arco de redención —musitó Tom, pensando que el haber estado cerca de la muerte, salvándose por Bill hacía que se replanteara su vida entera.

—La verdad no sé dónde vives por eso te traje aquí, pero dime tu dirección y puedo llevarte —ofreció Bill tomando a Tom por la mano, acariciándosela y el omega observó aquel gesto, sintiendo la mano darle afecto de aquel modo tan simple pero íntimo y Tom lo miró.

—¿Tus padres y hermanos están en casa? —inquirió Tom.

—Eh, no, ahora mismo no —farfulló Bill.

Tom sonrió.

—Entonces llévame a tu cuarto, perdedor —soltó Tom con aire juguetón.

Bill fue consciente de lo que dijo Tom y salió de inmediato para abrirle la puerta de la camioneta, y guiarlo hacia su casa, entrando, y llevándolo hasta su habitación que definitivamente estaba hecho un desastre pero es que Bill no pensó en llevar a nadie allí.

Tom arrugó la nariz, definitivamente tendría que pedirle que las próximas veces lo hicieran en su casa.

—Bueno, ahora sí demuéstrame cómo hacías corear a las groupies tus canciones —soltó Tom en tono coqueto luego de que cerrara la puerta de la habitación.

—¿Qué? —cuestionó Bill mirándolo confundido.

Tom puso los ojos en blanco, emitiendo un sonido de frustración, en lo que se acercaba al más alto, poniéndole el dedo sobre la camiseta negra y ladeada el rostro.

—¿No me dijiste que no eras virgen porque te acostaste con groupies de tu banda? Con la popularidad que fueron cobrando en la escuela, realmente no me sorprende, así que quiero que me lo hagas como a tus groupies —farfulló Tom en tono coqueto para morderse el labio inferior, y Bill sintió que se le secaba la garganta, porque en sí él sí era virgen, fuera de lo que tuvieron en detención y la vez que le hizo beso negro a Tom, no había tenido más contacto sexual ajeno a su mano.

Ciertamente Bill no pensaba llegar tan lejos, ni él mismo se tenía tanta fe. No se imaginó que Tom le dijera para acostarse, sólo no quería quedar mal con él ya que le había dicho virgen, que sí lo era, sólo que Bill lidiaba con que se vino rápido la primera vez y no quería sumarle más humillación.

Tocaba improvisar como cuando le chupó con ganas el culo en el baño, Bill tragó saliva con nerviosismo, el tema es que ni siquiera estaba preparado, no tenía condones, ya que si bien su papá le dio unos cuándo le gustó Heather Hills, que de hecho tenía un comportamiento similar al de Tom, era otra omega dominante, porque sí, su tipo eran así, que lo mangonearan, hermosos y rubios, sólo que lo suyo con Heather no prosperó, ella… Era más difícil de lidiar, y cuando por fin tuvo oportunidad de tener algo con ella al ser contratado con Löded diper para su fiesta…

Todo salió peor porque a Heather no le gustó cómo tocaron la versión de Baby de Justin Bieber, y cuando quiso consolarla, terminó derramando la fuente de chocolate sobre ella y su mejor amiga.

En ese momento es que Bill decidió jugar a inflar los condones hasta reventarlos porque él era consciente de que no iba a tener suerte en el amor.

Sin embargo, Tom pese a ser muy similar e inalcanzable, aunque muchísimo más que Heather, sin mencionar que era más hermoso, pues… Le dio un poco más de correspondencia desde el inicio, pese al odio, hacía que los sentimientos que tuviera Bill sólo crecieran y se percatara que pese a Tom ser un chico cruel y superficial, tenía un lado frágil que nadie más notaba, y que Bill comprendía de algún modo.

Era divertido burlarse del resto, tratarlos pésimo, usarlos entre otros, Bill mismo era muy basura como hermano mayor y compañero en general, siendo muy egoísta, aunque igualmente se había fijado que podía confiar en su hermano menor a pesar de todo, siendo no un buen hermano mayor, pero sí tratándolo un poco más decente ahora. Y Tom Trümper, él definitivamente tenía un talento especial para que todos estuvieran a sus pies, no sólo por ser hermoso, sino manejarlos de forma tan elegante y encantadora.

Así que Bill regresó a su presente, observando a ese rubio de cabello planchado, ojos de cierva color chocolate aunque sabía que no había pizca de inocencia en ellos, brillo labial y cuerpo que lo enloquecía, sería un jodido desperdicio que simplemente no tomara la oportunidad pero debía al menos decirle que no tenía protección.

—Se me acabaron los condones —mencionó Bill, por no decir que sólo eran tres cajas de tres unidades, ya que en su afán de jugar con ellos practicó hasta intentar hacer perros con ellos y no funcionó porque resbalaba mucho.

—Tengo el implante —respondió Tom con la misma mirada intensa que estaba haciendo que Bill se le parase sin necesidad de que lo tocara en su entrepierna.

Bill se iba a correr dentro de Tom sin nada de por medio, sentía que se iba a venir de sólo pensar en eso, mientras que el omega lo estaba haciendo retroceder hasta llegar al borde de la cama, incluso aunque Tom fuera más bajito, se notaba que era quien estaba en dominio del alfa, quien no se dejó caer tomando por la cintura a Tom, hasta dejar sus manos en las caderas del rubio, quien posó sus manos encima de las de Bill, para quitarlas pero porque se arrodilló mirándolo con picardía al estar a la altura de la entrepierna del alfa.

Y es que Tom tenía muchas ganas de hacerle una mamada a Bill desde antes, sólo que no habían tenido ni el tiempo ni espacio para poder hacer el trabajo completo, así que le aflojó la correa con tachuelas, abriéndole el botón del pantalón de mezclilla, para terminar por bajárselo junto con los calzoncillos haciendo que Tom salivara al observar la polla del alfa, la miraba apreciativamente, no iba a decirle que tenía un lindo pene, ni que era grande, no iba a alimentarle el ego a Bill, sólo sabía que quería saborearlo antes de tenerlo en su otra boca.

Por lo que Tom sujetó la base, comenzando a lamerlo desde la zona expuesta, sintiendo el sabor del preseminal de Bill, en lo que dejaba su saliva sobre la carne palpitante, aquellas venas que seguro vibrarían contra su lengua sentía su interior apretarse, con el calor invadiéndole, y su propio miembro cobrando vida, mientras masajeaba la base de la fuerza de Bill, y comenzaba a chupar la punta, haciendo que el alfa siseara, porque los labios llenos del rubio, que estaban como un sello firme alrededor de su hombría, no tenía punto de comparación a cuando se pajeaba, la forma en que Tom con su lengua hábil la enroscó alrededor de la punta, hizo que Bill moviera su pelvis por inercia, con Tom bajando su otra mano para acariciar los testículos de Bill, sumamente sensibles en aquel instante y Tom siguió metiéndosela más adentro, retrayendo los dientes, relajando la garganta, sintiendo gustoso cómo es que Bill se sentía entre sus labios…

Y lo sabía, Tom tenía la sospecha de que Bill mentía, y era más que obvio que sí, cómo el alfa estaba tan fuera de su control, con el rostro contraído, gimiendo de forma agradable para sus oídos, aunque fuera algo interrumpido porque por momentos siseaba, gruñía, sin saber cómo lidiar con tanto placer, un virgen tocado por primera vez, Tom le estaba quitando las virginidades habidas y por haber, primero sólo pisándolo, luego haciendo que lo lamiera y lo hizo entusiasta y logró que se corriera así que no estaba tan mal.

Tom succionó despacio su virilidad, recorriéndolo con suavidad, manteniendo su respiración por la nariz para no ahogarse, subiendo y bajando sobre su verga, quería comérselo, quería que Bill se viniera en su boca, quería sentir su esencia amarga llenarle sus labios, probar su fuente de vida, porque gozaba ahora mismo verlo con el delineador barato corriéndosele por el sudor que iba perlando su rostro, la manera en que se mordía el labio inferior, poniendo los ojos para atrás, embistiendo contra su boca y Tom apretaba más sus labios, dispuesto para seguir siendo penetrado por el alfa.

El clamor que desprendía Bill, la forma en que se derretía como chocolate entre sus labios, con sus dedos ubicándolos en su cabello, iba a despeinarlo sí, pero de aquella forma de desarreglarse esa su favorita.

A Tom le gustaba tener el control sobre su amante, incluso estando de rodillas sabía que tenía a Bill a sus pies en aquel momento, cuando el alfa jaló sus cabellos apretándolo porque sentía cómo su miembro vibraba dentro de la cavidad de Tom, quien seguía moviéndose diestramente, para luego sacárselo de la boca, dejando el hilo de saliva en la punta de su lengua contra su glande, teniendo a Bill con el pecho agitado porque iba a venirse, pero Tom lamió a lo largo de su erección, presionando con su lengua en su cúspide de su hombría, para seguir mirándolo con hambre, chupando el tronco, bajando hasta acunar con sus labios uno de sus testículos, chupándolo, en lo que le acariciaba el otro y con la mano libre masajeaba su virilidad haciendo que Bill torciera los ojos realmente sintiéndose en su propio Nirvana con ese placer ensordecedor que vibraba en todo su cuerpo.

Tom dejó de chuparlo para abrir la boca, sacando la lengua y seguir masturbándolo con la determinación de hacerlo correr, retándolo a hacerlo con esa fiereza en sus preciosos orbes.

—Vente en mi boca, cachorrito —instó Tom, aumentando el bamboleo de su puño sobre la carne sensible de Bill, masajeando sus testículos con la otra mano, el alfa siseó, corriéndose con fuerza y Tom sorbió cada parte del semen caliente que lo manchó, quitando el excedente con sus dedos, los cuales chupó con gula, aún teniendo la mano apretaba alrededor del nudo del alfa.

El semen definitivamente era un gusto adquirido, pero Tom le gustaba el sabor único que tenía y variaba dependiendo del alfa, aunque en sí sólo le hubiera hecho orales a cuatro a hombres, incluyendo a Bill, pero podía ponerlo en el primero de la lista por cómo estaba disfrutando el tener intimidad, Tom suponía que había un plus porque Bill no sólo era cómo lo trataba bien, sino que sabía cómo era realmente, había despertado en el omega la suficiente confianza para abrirse ante él y decirle sus inseguridades, y en vez de hacerlo mierda al saber sus debilidades sólo… Se quedó allí.

Cuando el nudo de Bill se deshizo lo soltó, poniéndose de pie, Tom aún con su erección bajo su falda y su canal tan dilatado que estaba manchando con sus fluidos por sus muslos internos.

—Súbete a la cama apoyándote en el respaldar —ordenó Tom en tono demandante y Bill empujó sus zapatillas fuera de sus pies, terminando por quitarse los pantalones y ropa interior que estaban enredadas en sus pies, para sacarse la camiseta y casaca, y obedecer lo dicho por el omega, con su miembro volviendo a elevarse conforme Tom se quitaba las prendas con cadencia.

Sabía que Bill estaba comiéndoselo con los ojos, por lo mismo es que Tom estaba dándole un espectáculo que ver, con el alfa excitándose en demasía al fijarse como es que el cuerpo de Tom estaba desnudo ante él, mientras se bajaba la falda, observando las bragas que tenía su miembro asomándose fuera por estar erecto y mirando el brillo entre sus piernas, oliendo las orquídeas, el dulce néctar que ya había probado al sentir aquellas nalgas contra su rostro.

Bill estaba con una renovada erección y Tom sabía que era mejor que se la hubiera chupado porque así duraría más para la segunda ronda.

Tom se bajó las bragas mojadas, lanzándosela al rostro de Bill con una sonrisa, y el alfa, torpe pero ansioso la apretó contra su cara, chupándole los fluidos que tenía aquella tela fina gozando con ojos cerrados el olor que desprendía.

Tom se rió más, comenzando a subirse a la cama, sentándose a horcajadas sobre el regazo de Bill, con su trasero apoyándose sobre la dureza del alfa, que por inercia sujetó las caderas de Tom, elevando su pelvis frotándose un poco con el trasero lubricado del rubio, quien siguió riendo.

—¿Quieres hacérmelo, cierto? Mi cachorro favorito… Mi pequeño secreto, el bicho raro que no se cansa de ir detrás de mí —canturreó Tom, meciendo sus caderas, aumentando la fricción entre sus nalgas, con su entrada palpitante en medio anhelando sentirlo dentro, pero igualmente torturando a Bill quien incrustró sus uñas negras sobre la carne de las caderas de Tom, para luego soltarlo, no queriendo hacerle daño—. No me voy a romper, Kaulitz… —agregó el rubio, levantando la pelvis, para sujetar la erección de Bill y comenzar a sentarse sobre ella, soltando un dulce sonido entre sus labios que llenaba la estancia.

Era melodía para Bill, porque él sabía que le gustaban los ruidos fuertes, estruendosos, quedarse medio sordo al momento de tocar la batería, sin embargo, el escuchar los gemidos de Tom, quien no se estaba conteniendo a diferencia de cuando estuvieron en el baño, sintiendo aquella calidez alrededor de su miembro, Tom percibía cómo es que Bill ingresaba hasta la empuñadura, estirándolo por dentro de una forma maravillosa que estaba haciendo que Tom apretara más su interior porque le gustaba la sensación de su hombría latiendo dentro suyo, haciendo que se espigara, sujetándolo por sus cabellos despeinados.

—Voy a cabalgarte y vas a dejarte como el buen cachorro obediente que eres —soltó Tom, con su ronroneo de omega envolviendo a Bill quien asintió, subiendo sus manos hacia la parte más estrecha del talle de Tom, en su cintura, ayudándolo a qué diera botes sobre él, concentrándose para no venirse tan rápido aunque precisamente el tener aquella cavidad apretada, lubricada y caliente sobre su miembro no era algo que le sirviera tanto, porque sus testículos se apretaban ante cada vez que Tom empezaba a rebotar encima suyo, sujetándose el miembro, esparciendo el preseminal, acariciándose en lo que se empalaba a sí mismo.

—Oh… Aprietas tan delicioso, príncipe —musitó Bill con la voz ronca por estar tan excitado y habiendo hecho tantos ruidos desde que el omega estaba chupándolo y observó los ojos de Tom viéndole con fijeza acercando su rostro al suyo, para besarlo.

El tener la lengua de Tom contra la suya, sus labios , mientras el omega seguía dándole sentones en su regazo, estaba haciendo que Bill sintiera que no llegaba suficiente sangre a su cerebro porque toda se agolpaba en su polla, soltó la cintura del rubio para acunar sus nalgas, haciendo que Tom saltará más vigorosamente sobre su miembro, al mismo tiempo Bill estaba empujando su pelvis, para seguir hundiéndose dentro de Tom.

Tom quería mantenerse a cargo, pero al tener las manos de Bill en su trasero, marcando el ritmo, sólo hacía que terminara por gemir contra los labios de Bill, jalándolo de los cabellos despeinados, ese imbécil fracasado bicho raro… De ojos tan expresivos, algo tonto y torpe, estaba llegándole muy hondo, calando dentro suyo, siendo pésimo en su primera vez… No porque fuera malo, que el ímpetu e iniciativa era algo que Tom estaba valorando secretamente pero… Aquel descontrol, la forma en que el placer le llenaba a oleajes que parecían desencadenarse en una marea, pero en vez de sentirse frío ardía en su interior.

Bill lo estaba haciendo arder, aunque él mismo se sintiera por completo perdido dentro del cuerpo de Tom, corriéndose con fuerza, para anudarse después, mordiéndole el labio inferior, porque su lobo interno le pidió marcar a Tom, pero no debía hacerlo, apenas iban a cumplir la mayoría de edad el próximo año y Tom no era su novio, aunque Bill sí quisiera que lo fuera.

Tom se restregó contra el nudo, disfrutando la hinchazón, jalándosela de forma tan erótica encima suyo.

—Córrete para mí, hermoso —pidió Bill apretándole los muslos lechosos que estaban alrededor de su cuerpo, viendo con adoración al rubio ahora despeinado, con el rostro con una capa de sudor, los labios hinchados y rojizos, juntamente con las mejillas… Cómo es que aquel candor le llegaba hasta el pecho plano, y su miembro depilado seguía siendo tocado por su mano con uñas rosas.

Tom era precioso y se vino con fuerza, dejando que su simiente cubriera sus vientres y su mano, con Bill sujetándola para chuparle los dedos, ante la atenta mirada de Tom, que aún tenía al alfa dentro, mientras que Bill saboreaba gustoso el semen del omega.

Había sido sumamente intenso para ambos, que cuando Tom se levantó, con el líquido bajando por sus piernas, y haciéndose el cabello hacia atrás.

—¿Dónde está tu baño privado? —inquirió Tom en su esplendorosa desnudez, frunciendo el ceño porque no encontraba la puerta.

Bill rió. —No tengo, hay uno compartido en el pasillo.

Tom puso expresión de espanto.

—¿Entonces compartes baño con todos en tu casa? —cuestionó Tom, estremeciéndose de forma negativa ante ello.

—Sí, hasta un tiempo estuvimos con la puerta sin seguro, era algo inquietante —mencionó Bill, alzándose de hombros.

—¿A qué hora regresan tus padres y hermanos? —interrogó Tom, porque tenía que bañarse, tenía su propio semen y el de Bill en su cuerpo, sin mencionar el sudor.

—Creo que en una o dos —respondió Bill analizando lo dicho.

—¿Horas? —preguntó Tom.

—Tal vez tres —cedió Bill.

Tom entrecerró los ojos cuando se escucharon ruidos de la puerta principal junto con pasos y voces.

—Mierda, creo que me fijé mal en la hora —arguyó Bill percatándose que su reloj de la mesa de noche estaba sin baterías.

—Estúpido —soltó Tom en voz baja, preso del pánico.

—Tengo unos pañitos húmedos que uso para cuando me pajeo, al menos con eso podemos limpiarnos para salir —ofreció Bill, sacando el paquete de su cajón y a regañadientes Tom se limpió con ello.

Después es que el omega se vistió, pero no podía ponerse la ropa interior ya que estaba sumamente mojada e iba a ser incómodo tenerla puesta en aquel estado, sin mencionar su piel delicada que podía darle alergia.

Eso sin contar que ahora sí o sí conocería a la familia de Bill cuando se supone que lo suyo era un secreto.

Tom sujetó la prenda inferior pero Bill se la quitó de los dedos.

—Déjamelo como recuerdo —pidió Bill, guiñándole un ojos, olisqueando la prenda de nuevo.

—Eres un bicho raro y degenerado definitivamente —masculló Tom, aunque no se quejaba, disfrutaba ese lado pervertido, en Bill no lo molestaba aquella actitud, de hecho le excitaba.

—Va a ser complicado llevarte a tu casa si estás con la falda sin nada debajo, será una distracción proponerme el no tocarte —farfulló Bill guardando las bragas debajo de su almohada, y volviendo con el omega para abrirle la puerta casi por inercia aunque Bill no se caracterizara por ser caballero.

Cuando Bill bajó primero, alegando que era para fijarse en sus padres, pero en realidad era para verle por debajo de la falda, es que se estaba relamiendo los labios pero sí, Simone apareció justo antes de que llegaran a la puerta.

—Bill, ¿quién es tu invitado? —inquirió Simone observando a Tom, quien le ofreció una sonrisa de medio lado, fingiendo inocencia.

—Él es… —empezó a hablar Bill, quedándose un rato en blanco porque sabía que no eran novios pero tampoco amigos, aunque se habían besado, sentían cosas el uno por el otro y se habían acostado.

Tom se quedó mirando a Bill que era como si estuviera con la mente en otro lado, y regresó la vista a la madre de Bill.

—Soy su amigo, un buen amigo de Bill, señora Kaulitz —respondió Tom, acercándose a la mujer, para darle un beso en la mejilla y una palmada amable en la espalda, con Simone correspondiéndole al gesto.

—Oh, es lindo que traiga a alguien fuera de los chicos, ¿no gustas quedarte a cenar? ¿Cuál es tu nombre? —cuestionó Simone.

—Tom Trümper —contestó Tom—. Yo… No puedo quedarme lo siento, es que tengo muchos pendientes, sin embargo, en otra ocasión estaría encantando de comer con ustedes —terminó por decir.

Mientras que Bill se sentía extrañado por la situación surrealista en la que estaba pero Tom sí le había dicho que iba a cambiar de actitud, tal vez era cierto el arco de redención.

—Gracias, joven Trümper, entonces espero que venga en otra oportunidad —acotó Simone con una sonrisa y se retiró.

—Vaya, eso estuvo raro, pero ya vamos —mencionó Bill, y Tom lo siguió.

Ambos se mantuvieron en silencio en el camino fuera de que Tom le dijo la dirección, Bill se fijaba en el regazo de Tom, en cómo se le alzaba la falda por momentos y la forma en que se mordía el labio inferior.

Cuando llegaron es que Tom estaba yendo hacia su casa y Bill se le acercó antes de que ingresara.

—¿Entonces somos amigos? —cuestionó Bill sujetando a Tom del brazo, haciendo que se girara.

—Algo parecido, sí —coincidió Tom, observando al alfa, y pensando que en realidad quería más, aquel perdedor no podía ser algo de una sola vez.

—¿Entonces ya no seré una obra de caridad? —chanceó Bill recordando lo que Tom le dijo antes, haciéndolo bufar.

—Nunca lo fuiste —muy tarde Tom se dio cuenta que no sólo lo pensó, sino también lo dijo, y Bill sonrió, tomándolo por el rostro y besándolo, con Tom correspondiéndole.

—Quiero llevarte al baile conmigo, Tom y que seas mi novio, quiero… Tantas cosas contigo, así sea cursi o ridículo, que lo es, quiero hacerlo —musitó Bill contra los labios de Tom, observándolo con fijeza.

—Tal vez después —cedió Tom, no era un sí ni un no, y aquello hizo que la sonrisa de Bill se acentuara.

Bill volvió a besarlo, con Tom empujándolo hacia un lado para que no los vieran para corresponderle.

—Ya basta o te pediré que subas a mi habitación por la ventana —soltó Tom con aire de secretismo, quería hacerlo, quería bañarse pero también que Bill se lo cogiera de nuevo, quería tantas cosas con el alfa.

—¿Promesa o amenaza? —jugueteó Bill con el borde de la camiseta de Tom, teniendo sus manos en las caderas del omega.

Tom chasqueó la lengua.

—Adiós, perdedor, tengo que irme y… Mi vestido será rosa para que elijas un corsage acorde, podría ser una orquídea —sugirió Tom sin verle.

—¿Un qué? —preguntó Bill confundido.

Tom frunció el ceño y lo vio. —Corsage es el ramillete que se pone en la muñeca y tú llevarías uno en tu traje.

Tom estaba aceptando la invitación sin decírselo directamente y Bill sonrió.

—Flor para la graduación que sea orquídea como tu aroma, anotado —comentó Bill.

Tom se soltó de su agarre para meterse en su casa, con Bill suspirando, era el inicio y le encantaba.

Subirse a su van toda horrenda y destartalada ahora tenía un nuevo propósito para Bill, porque iría a casa, compraría esa flor como fuera que se llamara y vería la forma de hacer que Tom lo quisiera tal como él hacía con el omega.

Que su arco de redención funcionara a su favor, sólo eso pedía.

Sin saber que Tom iba a darle el sí que tanto quería durante la fiesta de graduación, dónde Bill dejaría de ser su pequeño y favorito sucio secreto, para volverse oficialmente su novio, en lo que Tom tomaría terapia para poder modificar su comportamiento y ya no tener un karma tal que podría ser atropellado por sus malas acciones o quizá porque contrataron a alguien para ello, era algo de lo que Tom no tenía certeza y esperaba disculparse con el resto en la graduación, incluyendo a Janis, la prima se Bill, que en realidad no le gustaban los alfas, sólo que Tom había malinterpretado todo, dándole una connotación negativa.

El próximo año sería un nuevo comienzo, el inicio de la universidad y empezar de cero para los tres… Porque Tom no sabía que la eyaculación potente de Bill en su interior había podido traspasar su moco cervical espeso por el implante, así que ya no eran sólo dos… Incluso podrían ser más, pero no lo sabría hasta dentro de algunos meses donde la dieta seguiría sin funcionar porque el omega estaba embarazado.