Contrato por amor

Summary

Un día de Halloween, en una competición incitada por Suigetsu, Karin, Ino y Sakura son llamadas por la demonio de una vieja leyenda de la ciudad. La leyenda cuenta que sólo se les aparece a las personas desesperadas por amor y les ofrece un trato a cambio de conseguir el afecto de quien se ama, pero ¿cómo resolverán el conflicto si las tres aman al mismo chico?

Genre
Horror
Author
SaKaSu
Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Contrato

¡Saludos, queridos lectores!

La siguiente historia la subí allá en el 2022 para un evento de Halloween en el grupo de Facebook SasuKarin Month.

La historia la subí en mi cuenta original “SaKaSu” en Wattppad, aquella que perdí hace un tiempo, aunque no se ha borrado.

Este año, debido a mis asuntos personales, no pude escribir nada particular para la época del año. Sin embargo, subo esta historia ya que no he podido subir todo lo que tengo en mis perfiles de Fanfiction y Wattpad.

Para aquellos que la leyeron en su tiempo, quizá quieran recordarla, y aquellos que no la conocen, espero puedan disfrutarla n.n

Sin más, los dejo con el primer capítulo.


Se cuenta que existe una mujer de más de sesenta años, cuya apariencia sigue siendo la de su juventud y que, desde que la gente se dió cuenta de la falta de envejecimiento, rara vez se le veía.

La existencia de esa mujer se convirtió en una leyenda nueva en la que advertían, que se les aparecía a todos aquellos que estaban desesperados por encontrar a su otra mitad y ya que nadie sabía cómo era que la mujer había conseguido su juventud eterna ni por qué sólo se les aparecía a los desesperados por el amor, llenaron el hueco de la historia con su imaginación.

Cómo en toda leyenda, hubo muchas versiones, pero la más popular decía que aquella mujer vendió su alma al diablo para permanecer joven y poder tener más tiempo de conquistar al hombre que amaba. Algunos terminaban la historia diciendo que lo consiguió, pero que él murió en su momento y otra versión decía que el diablo se llevó el alma de su amado cuando finalmente él la aceptó.

Fuera como fuere, la leyenda era muy sonada en San Valentín, cuando la mayoría de las personas lamentan más que en otros momentos el no poder encontrar el amor. Incluso existía un ritual con el que se decía, podías invocar a Tsunade Senju, la mujer de eterna juventud para poder pedirle ayuda. Sin embargo, lo que nadie sabía, era que ella podía aparecer en cualquier época del año. Sólo necesitaba oler la desesperación de un amor no correspondido para aparecerse.

—No esperaba mucho de un circo ambulante, pero estuvo decente —comentó Ino saliendo de la carpa.

—Fue divertido —sonrió Hinata.

—Si, muy entretenido —Sakura trataba de ocultar que incluso, desde que le propusieron ir a un circo del horror en Halloween, ya sentía miedo y aunque el espectáculo fue bueno, si le había causado miedo.

—¡Miren! ¡Ahí están los chicos! —sonrió Ino y corrió hacia sus conocidos esperando que uno en particular se encontrara en el grupo. Sus dos amigas la siguieron.

—No vuelvo a entrar —declaró Naruto que había salido muy pálido de la carpa y el resto de los chicos, incluyendo a Ino y Sakura, se burlaron de él por lo miedoso.

—A mi también me dió miedo —Hinata quiso evitar hacer sentir al rubio solo, pues a ella realmente no le había causado ningún temor.

—Hinata-chan me entiende —comentó el chico abrazando a la pobre joven que se le subieron los colores, pero antes de que ello le causara desmayo, Ino y Sakura gritaron de repente.

—¡Sasuke-kun! —lo vieron a lo lejos caminando con sus amigos y cuando vieron que el chico las ignoró y que no tenían intenciones de encontrarse con ellos, corrieron apresuradas hasta él.

—¡Sasuke-kun! ¿Viniste a disfrutar la feria? —preguntó Sakura— ¿Viste la presentación del circo? Tenía miedo, quería que estuvieras ahí.

—Yo tuve más miedo, pero no lo habría tenido contigo a mi lado —siguió Ino.

—Si les da miedo eso, deberían irse. Las atracciones aquí son parecidas —comentó Juugo.

—Vámonos —habló Sasuke sin darle importancia a lo que platicaron, pero Naruto llegó evitándole el paso.

—¿Te vas porque tienes miedo? —se burló Naruto esperando que su antiguo compañero también tuviera miedo y el resto de sus compañeros llegó por detrás.

—Quien quiera que se asuste con lo que hay en este festival, es un niño miedoso —bufó Karin.

—Te asustaste con el sujeto que recibía los boletos a la entrada —Suigetsu se burló.

—Me tomó por sorpresa ¿Si? —replicó Karin— Además, tu te la pasaste casi todo el espectáculo con los ojos cerrados.

—¡Eso no…!

—Suigetsu, deja de molestarla —habló Sasuke para luego dirigirse a Naruto— Son quince para las once, están por cerrar.

En los altavoces se comenzó a anunciar la hora pidiendo amablemente a los asistentes que dejaran el lugar.

—Pues yo sigo pensando que tienes miedo —dijo Naruto— Sólo tuviste suerte de la hora.

—¿Eso crees? —preguntó Suigetsu con una sonrisa ladina— Entonces no te molestará una apuesta. ¿O si?

—¿Una apuesta?

—Vámonos —ordenó Sasuke dando la media vuelta poco interesado y Juugo y Karin lo siguieron.

—Olvídalo Naruto, nos correrán de aquí pronto, ya vámonos —habló Shikamaru.

—¿Entonces todos aquí son unos cobardes? —marcó Suigetsu— Y yo que pensaba que al menos Sasuke y Naruto eran valientes —los incitó, porque sabía que ambos eran “líderes” de su grupo correspondiente y si ellos caían, los demás los seguirían— También pensé Naruto sería el primero en aceptar, como tiene más gente de su lado, sería absurdo que tenga miedo.

—Provocarnos no servirá —comentó Shino, pero Shikamaru sabía que, sin importar lo obvio que era Suigetsu, Naruto caería si con ello podía ganarle a Sasuke.

—No tenemos miedo —habló Kiba y Nara supo que, a menos que Sasuke se negara, aquella apuesta se llevaría a cabo.

—Yo quiero irme a casa —comentó Chouji metiéndose algunas frituras a la boca— Tengo hambre.

—¡No tengo miedo! Acepto la apuesta —Naruto finalmente se vio influenciado por la cara burlona del albino— ¿Tú tienes miedo, Sasuke?

Uchiha paró un momento y miró al rubio por encima del hombro. Sin embargo, Sasuke retomó su andar sin decir nada.

—Supongo que Sasuke tiene mejores cosas que hacer —habló Suigetsu sabiendo que si él lo instigaba, no caería en la provocación, pero ayudaría a qué Uzumaki insistiera.

—¿Es eso? ¿O es que estás huyendo, Sasuke? —gritó el rubio.

—No seas tonto, Naruto. Sasuke-kun no tiene miedo —regañó Sakura.

—Él no va a caer en tus provocaciones —siguió Ino.

—Lo malo de que Naruto crea que eres un cobarde, es que lo estará gritando a los cuatro vientos —Suigetsu dió el último empujoncito para que Sasuke volviera con los demás.

—¿Y cuál es la apuesta? —preguntó Kiba tan emocionado como Naruto y Suigetsu.

—Bueno, supuestamente a nadie le dió miedo el circo del horror, pero estoy seguro que quedarnos aquí con todas las luces apagadas, será muy terrorífico —sugirió el albino.

—No apagaran las luces hasta que todos los asistentes se vayan —señaló Hinata— Y no nos dejarán quedarnos.

—Ese será el reto —Suigetsu amplió su sonrisa— Cada equipo deberá esconderse en lo más alejado de la puerta de la feria y debe evitar ser visto por los vigilantes. Cuando todo quede apagado, el reto será salir de la feria sin ser descubiertos —explicaba— No sólo será ir a oscuras por el lugar de noche, sino que habrá que esconderse de los vigilantes.

—Lo que propones es injusto. Ustedes son menos, así que será más sencillo para ustedes ocultarse y salir —señaló Shikamaru esperando que ello hiciera que Naruto y Kiba se retractaran, pero lejos de lograrlo, comenzó un debate que tuvieron que agilizar cuando se oyó en los altavoces el último anuncio de desalojo.

—¡Tengo una idea! —exclamó Suigetsu y tras explicarla a todos, sin que nadie pudiera replicar por tener el tiempo encima, los chicos se escondieron.

La propuesta de Hozuki era la siguiente: todos se esconderían para evitar ser sacados de la feria y una vez que todo estuviera apagado, saldrían sigilosamente y se verían frente a la espeluznante casa de los espejos, como se llamaba, que era la atracción más alejada de la salida. Una vez todos allí, las chicas de cada equipo entrarían y hasta que no salieran las chicas del equipo, no podrían tomar rumbo a la salida.

El objetivo de que fuera así, según Suigetsu, era que al haber más chicas en el otro equipo, al entrar en grupo, podrían salir con mayor facilidad del laberinto porque tendrían menos miedo al estar juntas y porque tres cabezas piensan mejor que una, mientras que Karin tendría que hacerlo sola, de modo que equilibraría el hecho de que su equipo tuviera menos integrantes.

Hubo varias objeciones, especialmente de las chicas, pero al final todos cedieron a la loca propuesta del albino si lograba abrir la atracción, algo que consiguió en menos de un minuto con un pasador de Ino.

—En sus marcas. ¿Listas? ¡Fuera! —anunció Suigetsu cuando las chicas, aún molestas, estaban en la línea de partida del laberinto.

—¡Podemos con esto! —exclamó Ino y entró al laberinto con Sakura y Hinata usando las lámparas de sus celulares.

—¿Y tú? ¿Qué haces? ¡Te van a ganar! —replicó Suigetsu quien, aunque jamás lo admitiría, había agregado esa alocada idea porque confiaba en que Karin no se asustaría estando sola en el laberinto y que podría descifrarlo sin muchos problemas.

—Es injusto que entre yo sola ahí. ¿Sabes lo difícil que es para alguien con astigmatismo el andar a oscuras? Y lo peor es que debo andar entre vidrios y espejos.

—Puede ser peligroso —comentó Juugo, algo que causó una ligera reacción en el azabache.

—¿Y lo dices ahora? ¡Vamos a perder! —replicó Suigetsu ante las risas de Naruto y Kiba.

—¡Intenté decírtelo, pero no escuchas!

—¿Estás segura que no puedes hacerlo? —preguntó Sasuke y no porque quisiera presionarla, sino que ello sería suficiente para tener que cambiar toda la dinámica.

—Supongo que si voy despacio podría hacerlo, pero si no salgo unos minutos después que esas tres ¿Irías por mi? —Karin se colgó del brazo de Sasuke.

—Si sales antes que ellas yo lo obligaré a qué te dé un beso —habló Suigetsu cuyo espíritu competitivo era menos sano que el que Naruto y Sasuke tenían cuando se enfrentaban.

—Trato hecho —Karin sonrió, caminó a la línea de salida, encendió la lámpara de su celular y mandó un beso a Sasuke antes de entrar.

—Si sale primero, va a matarte cuando no reciba lo que le prometiste —comentó Juugo convencido de que Sasuke no iba a cooperar con algo que no se le había consultado.

—No saldrá primero, perdió mucho tiempo aquí —aseguró Suigetsu poco contento de admitirlo— Tendremos que correr a la salida cuando ella salga para adelantarlos.

—Ya deberías conocer a Karin —musitó Juugo, lo que hizo dudar al albino.

—¿Lo harás? —preguntó temeroso a Sasuke, a lo que el aludido se arregló la garganta sin decir nada.

—¡Sasuke besará a esa chica si ustedes no salen primero! —gritó Shikamaru para motivar a sus compañeras a salir, algo que las ayudó a dejar de estremecerse por las figuras escondidas de monstruos tras vidrios que parecían espejos, pero aún así no encontraban la salida.

—¡Karin! ¡Si sales antes…! ¡Ay! —se quejó Suigetsu.

—¿Son ustedes o es el juego de espejos? —preguntó Karin cuando se encontró con el trío de chicas de frente en el centro de la atracción. Para asegurarse, estiró la mano y tocó sin problemas el cabello de Ino.

—Somos nosotras —se quejó la rubia.

—Te equivocaste, en lugar de adelantarla, dejamos que nos alcanzara —replicó Sakura a su amiga.

—Si estás tan segura de poder salir antes que ella, entonces dirige tu, frentesota.

—¡Eso haré! —exclamó Sakura mirando todos los posibles caminos hasta que se decidió por uno y lo señaló— ¡Es por ahí!

Haruno no esperó y corrió hacia el camino que eligió e Ino decidió seguirla antes de que a la pelirroja se le ocurriera seguirlas. Mientras tanto, Hinata intentó detenerlas, pero parecía que se habían olvidado de ella.

—Son muy tontas. ¿De verdad no se dieron cuenta que llegaron de ese camino? —Karin se burló y de repente se oyeron los gritos de ambas— Me harán más fácil la tarea si siguen así.

—Son un poco distraídas —comentó Hinata.

—¡Karin! ¡Si ganamos la apuesta, Sasuke te irá a dejar a tu casa! —se oyó la voz de Suigetsu.

—¡No! —Se oyeron los reclamos de Ino y Sakura, pero enseguida se oyeron sus gritos al haberse encontrado con otro de los espeluznantes muñecos.

—Debo apresurarme. Conseguiré que ganemos —dijo Karin queriendo retomar su camino, pero Hinata se interpuso— No me digas que también te gusta Sasuke, pensé que te gustaba… ¡Ah! ¡Ya entendí! —exclamó la chica— Si gano la apuesta, Sakura no estará cerca de Sasuke y Naruto si de ella.

—Yo… no… —y Hinata estaba tan avergonzada que Karin aprovechó para seguir su camino. Sin embargo, cuando menos se dió cuenta, estaba de regreso en el centro de la atracción, pero Hyuuga ya no estaba.

—¿Cómo diablos regresé aquí? —se preguntó, pues estaba segura que estaba ya muy cerca de la salida— ¡Suigetsu! ¡Di cualquier cosa!

Karin esperó incluso que le gritara alguna grosería, pero no hubo ruido alguno. Ella había estado ayudándose de los gritos del albino para guiarse.

—Te dije que no era por acá —se oyó a Sakura reclamar y ella e Ino llegaron al mismo punto que Karin.

—Al menos ella tampoco ha salido —suspiró Yamanaka de alivio— ¿Y Hinata?

—La dejé aquí antes de regresar. Quizá ya salió —bufó la pelirroja y decidió gritar para preguntarle— ¿Ya salió la niña callada?

—¿Chicos? ¿Hinata está con ustedes? —preguntó Ino cuando Karin no recibió respuesta, pero ella tampoco la tuvo.

—¡¿Hinata?! —gritó Sakura.

—¡Si nos abandonaron aquí… !

Karin no pudo terminar su frase porque un golpe tras de ellas llamó su atención. Al voltear, las chicas vieron en uno de los vidrios a una mujer rubia que les sonreía y aunque en un principio pensaron que se trataba de uno de los muñecos de la atracción, la mujer caminó hacia ellas saliendo de lo que pudieron percibir, era un espejo.

Las tres chicas sintieron los vellos de sus nucas erizarse y aunque querían gritar y huir, sus cuerpos no reaccionaron por el miedo.

—Entonces son ustedes tres —habló la mujer sentándose en el aire, pero cuando las chicas menos se dieron cuenta, estaban en una especie de oficina oscura y la mujer estaba sentada no sólo en una enorme silla de cuero negro, sino que frente a ella había un escritorio de maderas finas con tallados diversos.

—¿De dónde salió? —preguntó Karin con dificultad.

—Odio las presentaciones. Siempre pasa lo mismo. Les digo quien soy, no me creen, ven que están pasando por algo inusual, se asustan y cuando se calman, les doy mi propuesta —contestó la mujer con notorio cansancio en sus palabras— Pero también sé que no puedo saltarme eso. Especialmente en esta era donde creen que ya lo saben todo, pero voy a presentarme. Soy Tsunade Senju.

—¿La de la leyenda? —Ino se atrevió a preguntar.

—Así es.

—Viene por estas dos ¿Verdad? Yo no estoy tan desesperada como para atraer a un demonio, fantasma o lo que sea —comentó Karin.

—¿Que no estás desesperada? ¡Entraste aquí a cambio de un beso de Sasuke-kun! —señaló Yamanaka.

—Y dejaste sola a Hinata para adelantarte —siguió Sakura.

—En primer lugar yo no hice la petición, me la ofrecieron —Karin se defendía nerviosa— Y en segundo lugar, ustedes dejaron a su amiga atrás, yo sólo seguí con la competencia.

—¿Ah sí? ¿Y qué me dices de…?

—¡Basta! —calló Tsunade tocándose el puente de la nariz— Creo que prefiero el cliché —murmuró para sí misma y luego mirar a las chicas— Las cosas no son así.

—Les dije que era para ustedes —sonrió Karin triunfante.

—¡Tampoco! Estoy aquí por ustedes tres —se arregló la voz— Escuchen, no me aparezco a las personas desesperadas por amor como todos cuentan —aclaró— Me aparezco cuando una persona cree estar profundamente enamorada de otra —sonrió— Y da la casualidad que las tres lo están del mismo hombre.

—¿Cómo que creemos? —replicaron las chicas y al mismo tiempo, cada una comenzó a dar sus motivos para legitimar sus sentimientos, lo que irritó a Tsunade y lanzó un golpe contra el escritorio.

Si aquello hubiese sido un escritorio cualquiera, probablemente las chicas ni siquiera habrían reparado en el golpe, pero cuando la rubia tocó la superficie, se oyó un terrible estruendo.

—Son unas mocosas de diecisiete años, muchas veces eso que sienten como enamoramiento es sólo hormonal —y aunque las chicas no pudieron volver a replicar por el miedo, Tsuande supo enseguida lo que ellas querían decir— Estoy aquí para cumplir su deseo de ser correspondidas por él y también podrán despejar sus dudas al respecto.

—Estamos enamoradas del mismo chico ¿Cómo vas a cumplir el deseo de las tres? —replicó Ino— Porque de una vez aclaro que mi deseo no incluye a éstas dos.

—¡Tampoco quiero compartir a Sasuke-kun! —exclamó Sakura.

—Yo no quiero un Sasuke falso —aseguró Karin.

—Definitivamente no puedo hacer que las tres se queden con Sasuke, a menos que tuvieran mentalidad mormona o musulmana, pero como no es el caso, les explicaré lo que ocurrirá. Véanlo como un contrato.

—No haré tratos con el diablo —espetó Karin y tanto Sakura como Ino parecieron dudar.

—Escuchen mi propuesta y después deciden —Tsunade sonrió y el gesto de las tres chicas le indicaron que continuara— Cada una de ustedes debe pensar en un defecto de Sasuke y yo lo “arreglaré“. Ustedes interactuarán con ese Sasuke mejorado por 24 horas y después volveré a presentarme con ustedes —apareció tres contratos en el escritorio que extendió a las chicas— Si el cambio les gustó y quieren que sea permanente, firmarán ese contrato. Claro, si el cambio no les gustó, pueden pedir otro, pero no tendrán la oportunidad de las 24 horas de prueba, simplemente pueden pedirlo arriesgándose.

—¿Y qué hay del pago? —preguntó Karin.

—Si, además tampoco ha dicho cómo es que una de nosotras se quedará con él —siguió Sakura.

—Eso dependerá de quien elija mejor el cambio de defecto. Recuerden que una relación depende del entendimiento mutuo, así que el cambio que elijan debe estar relacionado con las metas del chico. En pocas palabras, aquella que elija el cambio de defecto que sigua respetando al propio Sasuke, yo me encargaré de que él sienta por esa persona ese entendimiento mutuo y jamás sentirá por nadie tal afinidad.

—Eso no es enamoramiento —replicó Ino.

—¿No lo entiendes? Tsunade-sama lo dijo, la base de una relación es el entendimiento mutuo, si él tiene esa afinidad conmigo, sabrá que soy su alma gemela —decía Sakura emocionada y tomando el contrato.

—¿Y si no nos gusta el cambio que las demás le hagan a Sasuke-kun? —preguntó Yamanaka— Aunque me guste el mismo chico que a esas dos, yo tengo mejores gustos.

—Sólo se quedarán los cambios que hizo la que acertó.

—¿Qué hay del pago? —Karin repitió antes de que las otras dos siguieran discutiendo.

—Lo admito, es un cliché. Si firman el contrato, me quedaré con sus almas al morir, o mejor dicho, entregaré sus almas al demonio que me permite mantener mi juventud.

—¡Eso es injusto! —replicó Sakura— Si nos equivocamos, igual se quedará con nuestra alma.

—Es el riesgo. Si realmente creen entender a Sasuke más que las otras dos, no perderán su alma en vano y tendrán su afecto hasta su último aliento, pero si lo conocen tan poco, no vale la pena —comentó Tsunade despertando en las chicas la inquietud— Yo les sugiero que si tienen alguna duda de sus sentimientos hacia él, ni siquiera consideren tomar las 24 horas de prueba, sería un desperdicio de tiempo y de mi poder.

—Primero leeré el contrato —musitó Karin tomando las hojas.

—No es necesario que te apresures. Pueden llevarse el contrato y leerlo con calma. Tienen las siguientes tres noches para usar las 24 horas de prueba y tienen hasta el cinco de noviembre para firmar el contrato. Claro, podrían fírmalo ahora, pero estoy siendo considerada. Aún si realmente una de ustedes conoce lo suficiente a Sasuke, la impetuosidad de la juventud puede cegar, por eso estoy siendo generosa con el límite de tiempo.

—¿Y si ninguna quiere firmar? —preguntó la pelirroja, pues si algo había aprendido en su corta vida, es que cualquiera que te ofrezca algo que se ve muy bueno, no tiene buenas intenciones y aunque la rubia estaba siendo franca con lo de tomar sus almas, no quería caer en lagunas legales.

—No pasa nada. Su alma irá a donde tenga que ir al morir y seguirán soñando con el chico que les gusta hasta que lo vean irse con otra que no sea ustedes o logren enamorarlo con todo lo que ya hacen… pero no parece surtir mucho efecto ¿O si?

—Yo tendría la oportunidad si estas dos no intervinieran —Yamanaka se cruzó de brazos.

—¿Yo? Tu y Karin son las que no lo dejan respirar —replicó Sakura.

—Si no necesitan mi ayuda, entonces recogeré sus contratos.

—¡No! —exclamaron las dos.

—Sólo me lo llevo por curiosidad —dijo Sakura nerviosa.

—Y yo lo hago porque si ellas cambian a Sasuke-kun, sólo yo lo regresaré a la normalidad —siguió Ino.

—Tengo dos preguntas más —habló Karin que había estado mirando el contrato— ¿Existen el cielo y el infierno?

—¿Qué importa? Si firman, sus almas serán devoradas —contestó Tsunade y tanto Ino como Sakura miraron con miedo a la rubia.

—Quiero saber.

—Como ves, yo ni siquiera he ido a uno ni al otro por el contrato que firmé, pero quién me da mi belleza eterna es un demonio y de lo único que estoy segura, es que siempre hay un antagonista para todo. Si hay demonios deben de haber ángeles y deben tener un lugar donde habitar.

—¿Vender nuestra alma reduce nuestra expectativa de vida?

—No por causa del contrato. Si se reduce o se alarga, dependerá del efecto mariposa que cause su firma —todo quedó en silencio, pues las chicas estaban pensativas y Tsunade se levantó de su asiento— Si ya no hay más preguntas, entonces me iré. No me verán hasta que venga a recoger los contratos.

—¡Espera! ¿Y si hay algún problema con nuestra prueba de 24 horas? —preguntó Ino— Es sólo curiosidad, no es que esté pensando en firmar.

—Es poco probable que suceda, pero en el contrato vienen todas las instrucciones, incluídas el cómo activar su periodo de prueba. Nos vemos en cinco días.

Tsunade chasqueó los dedos sin darles la oportunidad de reaccionar a las chicas y en un parpadeo, ellas estaban tiradas en medio del laberinto de espejos, como despertando de un sueño.

—¿Qué pasó? —preguntó Sakura desorientada.

—¿Y Tsunade-sama? ¿Fue un sueño?

—Quizá… —murmuró Karin, pues si hubiese sido sólo un sueño, eso no explicaría por qué las tres reaccionaban como si supieran lo mismo.

—¡Sakura-chan! —se oyó la escandalosa voz de Naruto, después un grito de miedo y otro de dolor, pero el rubio apareció atrás de Shikamaru, Sasuke y unos guardias de seguridad.

—¿Qué les pasó? —preguntó Shikamaru ayudando a Ino a levantarse y las chicas se voltearon a ver confundidas.

—Nos perdimos —soltó Karin de repente sabiendo que, aunque fuera verdad lo ocurrido, nadie les creería. Estiró su mano a Sasuke para pedir ayuda y él lo hizo.

—Estaba muy preocupado por ti —Naruto abrazó a Sakura— No contestaban y no las encontrábamos.

—Vámonos, sus padres ya deben estar en camino —habló uno de los encargados y después de mucho alboroto, se les explicó a las chicas una historia que las hizo sentir incómodas.

En algún momento entre que dejaron sola a Hinata y se reencontraron en el centro del laberinto, los chicos dejaron de oír sus voces desde afuera. Poco tiempo después Hinata salió sola y comenzaron a llamarlas, pero ninguna contestó.

Suigetsu y Shikamaru amenazaron con abandonarlas si es que se estaban desquitando por haberlas hecho entrar al laberinto, pero tampoco hubo reacción. Nara marcó a la rubia y a la pelirosa y Sasuke y Juugo hicieron lo mismo con la pelirroja, pero además de que ninguna contestó, tampoco oyeron el sonido de los celulares dentro del laberinto.

A falta de respuestas, Naruto y Sasuke entraron al laberinto convencidos de que algo malo había pasado y cuando no las hallaron, no tuvieron de otra que llamar a los vigilantes. Aunque no podría decirse con precisión que los llamaron, porque los gritos de Uzumaki los habían atraído.

Calculaban que, desde que dejaron de oírlas, había pasado más de media hora y que el único motivo por el que habían regresado al laberinto de espejos para volverlas a buscar, después de que tuvieran que llamar a sus padres, fue porque Shino rastreó el celular de Sakura y el GPS señalaba el mismo lugar.

Shikamaru y Sasuke fueron con dos guardias a revisar nuevamente el laberinto mientras los demás esperaban en la oficina de la administración, pero Naruto insistió en acompañarlos y no hubo poder humano que lo detuviera. Al poco de llegar a la entrada de la atracción, oyeron las voces de las chicas y se apresuraron a encontrarlas.

Ninguna de las chicas pudo responder a las múltiples preguntas que sus amigos les hicieron sobre dónde habían estado y aunque en algún momento Sakura e Ino decidieron hablar de Tsunade, Suigetsu fue el primero en acusarlas de haberlo planeado todo para vengarse.

—¿Sasuke? —llamó Karin cuando sólo quedaban ellos junto a Juugo esperando por sus tutores— ¿Crees lo que dijo Suigetsu? —el azabache levantó una ceja— Sobre que nos vengamos.

—¿Me dirás lo que pasó?

—No, no me creerías porque ni yo puedo creerlo.

—Entonces sólo di que fue venganza.

Karin asintió, porque sabía que Sasuke no le estaba reprochando nada y tampoco le estaba exigiendo saber, sólo le decía que si creía prudente no hablar al respecto no lo hiciera, pero él la escucharía si decidía decirle.

La pelirroja no tuvo más que quedar pensativa tratando de averiguar si todo había sido un sueño o real, pero la respuesta a su duda se resolvió, cuando al llegar a su casa encontró el contrato de Tsunade Senju sobre su almohada.

Para Sakura e Ino fue lo mismo y aunque ambas intentaron mostrarles a sus padres el contrato para que les creyeran, parecía que ellos no podían verlo.

Fuera como fuere, lo cierto es que desde que se vieron solas con el contrato, las tres chicas lo leyeron y comenzaron a preguntarse si firmarían o no.

Ino fue la primera que decidió usar su prueba y siguiendo las instrucciones, escribió en una hoja de papel aquello que consideraba un defecto en Sasuke y el cómo lo quería cambiar, puso el papel bajo su almohada y se metió a la cama a dormir.

“Que diga lo que piensa y no se lo guarde”, fue lo que Yamanaka escribió, porque para ella, Sasuke era muy callado y pensaba que si él dijera las cosas que piensa como lo hacía Sai, un amigo que no pudo asistir a la feria, podría dejar de guardarse las cosas y disfrutar mejor de las cosas.

Al despertar, Ino empezó su día con normalidad aunque se esmeró un poco más en su apariencia y parecía que sus padres habían olvidado que estaba castigada, pues tras el regaño de la noche anterior esperaba que le recordaran una y otra vez que debía volver directo a la casa después de clases y en su lugar, le preguntaron si saldría con sus amigas.

La chica decidió no mencionar nada, porque ese olvido de sus padres podría ser por causa de la prueba de 24 horas y si no, tampoco era como que le gustara estar castigada, así que les siguió la corriente y corrió a la escuela para encontrarse con Sasuke.

—¡Buenos días Sasuke-kun! ¿Qué tal tu día? —lo saludó animada— Oye ¿Cómo me veo?

—Fuera de mi camino —contestó el azabache.

—¿Por qué nunca respondes mis saludos? —respondió interponiéndose en su camino.

—Porque no me interesa escucharte, ahora, largo.

—Estoy tratando de ser amable contigo y estrechar lazos —Ino estaba enojándose por su actitud.

—No me interesan ni tu amabilidad ni estrechar lazos contigo y preferiría que no me hablaras ni te me acercaras.

Sasuke empujó a Ino para poder pasar por el pasillo, dejándola furiosa, pero cuando recordó aquello del periodo de prueba, Ino le hizo múltiples preguntas al chico a sabiendas que él le contestaría todas con franqueza, esperando que algunas respuestas fueran favorables para ella. Sin embargo, el chico parecía pensar cosas negativas de ella. Entre las palabras que él más repitió estaban: hueca, vanidosa, odiosa y molesta.

Al final del día, Ino estaba furiosa con Sasuke porque ella estaba segura que no era nada de lo que él le había dicho, era sólo que él no se detenía a conocerla y entenderla, pero poco a poco el enojo se esfumó, recordando que aquello había sido producto de una mujer que tenía un pacto con un demonio y que quizá habían distorsionado las cosas.

Confiada en que tenía razón, llamó a Tsunade tres veces como decía el contrato para quejarse del defecto de su prueba.


¿Qué creen que ocurra? ¿Qué hará Ino cuando Tsunade aparezca de nuevo? ¿Qué pedirán Sakura y Karin? ¿Qué otras preguntas les han nacido al leer el capítulo?

Me encantará leer sus preguntas y sus hipótesis en los comentarios n.n

No deberán esperar mucho para conocer la respuesta, ya que subiré el siguiente capítulo tan pronto como me sea posible n.n

Subiré el fic completo hoy mismo para que no tengan que esperar n.n

¡Hasta la próxima actualización!